jueves, diciembre 28

La Inestabilidad

Recientes declaraciones del Sr. Oscar Olivera me llevan a retomar un tema ya tratado en algún artículo anterior, dejando un poco de lado problemas más recientes y posiblemente más importantes.
El antedicho dirigente sindical, otrora líder de la denominada “Guerra del Agua”, Oscar Olivera, manifestó la pasada semana que a fuerza de marchas y presiones exigirían del Ejecutivo la destitución o renuncia del Ministro de Aguas; respecto a estos argumentos y siempre en afán de otorgar una óptica profesional y técnica al análisis de la política y vivencia nacional me permito mencionar que estas declaraciones independientemente si son o no justificadas representan más de las actitudes mediocres y revoltosas (nunca revolucionarias) que han posicionado a Bolivia en el fondo de las listas de países en casi todas las evaluaciones internacionales.
No es mi afán defender al Ministro responsable del tema aguas, pero sí es intención de este artículo refutar las actitudes de inestabilidad y revanchismo que varios de los denominados sectores sociales han venido manipulando a su favor desde la fundación de la República.
Resulta incoherente seguir con la “lógica del garrote” manifestada en bloqueos, marchas, movilizaciones y otras expresiones que muchas veces concluyen en hechos violentos que solo maltratan a quienes menos tienen que ver con la solución a las demandas en cuestión.
Si realizáramos un estudio sobre la cantidad de marchas realizadas en el país en los últimos años seguramente que podríamos ser los primeros en el rubro a nivel mundial, y es precisamente esto el sinónimo del poco desarrollo que hoy tenemos.
Concretizando un poco más la idea es fácil imaginar que el ciclo de la Economía formado por la producción, distribución y el consumo no puede cumplirse si existe un bloqueo, o si por marchas no se puede trabajar normalmente, o si por la inestabilidad política sabemos que nuestras inversiones no están aseguradas.
Un buen ejemplo de desarrollo es la hermana República de Chile, que tiene un valor agregado que ni Bolivia ni Perú (dos vecinos muy cercanos) pueden otorgar: la estabilidad. ¿Qué tal si comparamos la cantidad de marchas en Bolivia con la cantidad de marchas que sufre Michele Bachelet?, ¿habrá diferencias?, ¿porqué ocurre ello?.
No creo que se requiera un Pinochet para imponer por la fuerza las políticas de estabilidad que toda nación requiere para progresar, me resisto a aceptarlo, aún confío en que las y los ciudadanos bolivianos (dentro o fuera de sus sectores y sindicatos) deben de tomar conciencia de que el único medio para progresar está en la estabilidad y que aún a pesar de que algunos dirigentes sindicales lo afirmen, los bloqueos y marchas, solo atinan a perjudicar más a nuestra Patria.
Haga usted un simple ejercicio mental, imagine que se encuentra caído y que desea incorporarse, para hacerlo requerirá que el piso que lo sostiene esté estable, si esto no ocurre y el piso se mueve mucho, levantarse resultará sumamente difícil o finalmente imposible. En esa situación está Bolivia, caída y con muchos sectores moviéndole el piso, así no podremos levantarnos jamás y pasaremos una eternidad con pequeños intentos de incorporarnos pero sin un resultado concreto y definitivo.
No es solo que un dirigente pida la renuncia de un Ministro, ni que el Gobierno y la Oposición den brazo a torcer, ni que no exista seguridad jurídica para la inversión privada, tampoco la existencia de sectores radicales que no acepten al diálogo como una opción, que cada vez nos llenemos de más y más “chutos”, que el Alcalde y el Prefecto no se “traguen”, en fin no es cuestión de que todos aportemos a la inestabilidad en que vive Bolivia, es cuestión de cambiemos esa mentalidad tercer mundista y decidamos de una vez por todas trabar juntos por Bolivia, por nuestros hijos y por nosotros mismos.
Como todo en el mundo (empresa, sindicato, grupo de amigos, Etc) se requiere del aporte de todos para obtener el éxito (llámese desarrollo), en esto se aplica lo que denomino la “lógica del reloj”, ya que cada ciudadano representa un engranaje que en mayor o menor medida logra que este reloj llamado Bolivia pueda dar la hora de la forma más acertada posible. Si todos aportamos con nuestro granito de arena haremos de éste país un gran país, un lugar agradable para vivir para nosotros y los hijos de nuestros hijos.

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