sábado, febrero 3

¿El Estado soy yo?

En la época conocida como El Absolutismo, Luís XIV conocido como el “Rey Sol”, acuñó la frase “El Estado soy yo” haciendo alusión a la multiplicidad de poderes que su investidura le permitía en la creciente nación francesa. Esta gama de superpoderes realmente le permitía decidir con absoluta certeza y coerción en temas de índole diversa tales como los legislativos, judiciales y por supuesto ejecutivos.
Luego de esto y a través del pensamiento de Montesquieu y varios otros pensadores fruto del Renacimiento y La Enciclopedia se promoverían los pensamientos de igualdad, hermandad y fraternidad en la humanidad que derivarían en la propuesta de organización gubernamental basada en la división de los tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, con la precisa finalidad de que el poder absoluto no recaiga en las manos de una sola persona o pensamiento, permitiendo el debate, la pluralidad de criterios y por supuesto la existencia de la oposición. En suma promovía la democracia.
Hoy en día en la hermana república de Venezuela se ha presentado una situación contraria al pensamiento democrático vigente en gran parte del mundo, toda vez que el Presidente Chávez podrá gobernar “por decreto” (al estilo de las dictaduras militares) por el lapso de 18 meses, dicha medida fue aprobada por el Parlamento Venezolano que se encuentra íntegramente controlado por él y en el cual la oposición no existe (por una errada lectura política que derivó en su no participación en las elecciones para este órgano del Estado).
Con estos nuevos súper poderes el mandatario Venezolano pretende transformar “la geometría del poder” en su país buscando la instauración de un socialismo del siglo XXI, entre sus medidas ya anunciadas se encuentran buscar su reelección indefinida (quizás emulando a Luís XIV quien gobernó Francia por más de 50 años) y cambiar el nombre al país para que se denomine: “República Socialista de Venezuela”.
Debo manifestar mi preocupación – como analista político – respecto a esta ruptura con todo lo que había realizado Venezuela en la época pre chavista, y más aún por la influencia que notoriamente ejerce este régimen en la política nacional boliviana. Estimo que el Presidente de la República no seguirá los errores que comete el líder venezolano y que considerará aspectos propios del país antes que el exaltado ego chavista.
Cabe manifestar que las diferencias entre Venezuela y Bolivia son variadas, entre las más importantes se encuentra el alto grado de popularidad que efectivamente tiene el Presidente Chávez en su país, situación que hoy en día en Bolivia no detenta tan claramente Evo Morales, quien seguramente y si las elecciones fuesen hoy no obtendría la clara victoria de diciembre del 2005.
Sin embargo de esto existen similitudes que son preocupantes tal el caso del uso de movimientos sociales para ejercer presión sobre autoridades legítimamente constituidas, corte que ahora pretende emplear el recientemente posesionado Presidente Correa del Ecuador.
El socialismo al igual que el capitalismo es un extremo ideológico que con seguridad traería problemas y desdichas para Bolivia, en consecuencia las vías de solución no pasan por radicalismos ni de derecha ni de izquierda.
“Socialismo o muerte” es una fórmula de una época pasada que erradamente se pretende resucitar hoy en día y que en ningún caso debe ser tolerada en la nación boliviana.

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