jueves, noviembre 29

¿Guerra Civil o Referéndum Independentista?


Cada vez se escucha con más fuerza que la única solución de la crisis por la que atraviesa Bolivia pasa por un enfrentamiento entre bolivianos e incluso se habla ya de su balcanización. Este término acuñado en alusión a la división de la Península Balcanica (ocurrida en el siglo XX) viene a simbolizar la fragmentación de un país en diversas regiones que entre sí no pueden coexistir en paz.
¿Pero qué conlleva hablar de la división de Bolivia?, ¿qué experiencias previas existen?, pretendo en este artículo analizar desde una óptica técnica e histórica dicho argumento.
Hoy en día tenemos a dos Bolivias claramente definidas: la una mayormente asentada en el altiplano (La Paz, Oruro y Potosí), con rasgos culturales aymaras, caracterizada por la aplicación de medidas de hecho y que apoya abiertamente a la Constitución propuesta por el MAS; la otra centrada en el oriente y valle del país (Santa Cruz, Beni, Pando, Cochabamba, Sucre y Tarija) de costumbres citadinas, visión económica de libre mercado y que rechaza la Carta Magna emitida por el Partido de Gobierno.
Si nos remitimos a los datos estadísticos más recientes en torno a participación ciudadana en las urnas tenemos que los seguidores del MAS logran casi un 51% de la población electoral y el resto del país obtendría poco más de un 49%, en otras palabras estamos hablando casi de la mitad del país que quiere una cosa y la otra mitad que desea otra.
¿Cuál la solución?, ante la inviabilidad del diálogo el Partido del Presidente Morales ha optado por imponer su criterio aplicando medidas de presión sustentadas en los movimientos sociales que apoyan su causa; la respuesta ante esto provino de las regiones opositoras que no ven con buenos ojos el proyecto masista. Las amenazas ahora se tornan incluso violentas por el grado de racismo, radicalismo y confrontación en el cual viven la mayoría de las y los ciudadanos del país, en caso de realmente existir confrontación el escenario que se vislumbra apunta a una guerra civil entre hermanos.
La otra vertiente refiere la posibilidad de que de forma legal se pueda emprender un referéndum independentista. ¿Pero qué es un referéndum independentista? esta figura empleada en diversas ocasiones y escenarios fue el medio por el que – por ejemplo - en 1991 Georgia decidía si se independizaba del ex imperio Soviético, también es el medio que el Gobierno Nacionalista Vasco pretende aplicar en octubre de 2008 a fin de buscar su independencia del Estado Español, por lo cual su validez seguramente bien puede ser considerada.
Similar situación la vivió un país desarrollado como Canadá cuando Québec realizó dos referéndums independentistas, en ambos casos la opción ganadora fue mantenerse a un Canadá unido, habiendo la propuesta independentista alcanzado en el último referéndum el 49,6 % de los votos (1995). La diferencia en este caso y el nuestro es que en Canadá el Gobierno Federal respeta las propuestas e iniciativas independentistas de Québec, demostrando un alto respeto por la democracia, aún cuando ésta represente la fragmentación de su territorio. Puedo apostar que en Bolivia no sucedería lo mismo.
Estimo también que el plantear la separación del país es altamente riesgoso bajo la óptica de que igualmente se producirán enfrentamientos entre quienes apoyan la propuesta y aquellos que no.
Entonces el país marcha por un riesgoso camino que como final no presenta alternativa pacífica alguna, para los unos su libertad está en riesgo y para los otros sus esperanzas de días mejores se ven amenazadas.
Bien decía Gilbert Keith Chesterton (escritor británico, 1874 – 1936) “No puedes hacer una revolución para tener la democracia. Debes tener la democracia para tener la revolución”. En la medida en que cada bando pueda respetar la democracia y darse cuenta que solamente tiene el apoyo de la mitad de la población y tome conciencia que también debe respetar lo que piensa la otra mitad se podrá avanzar en busca de un futuro común, lo contrario significará condenarnos a la separación del país o serias confrontaciones entre hermanos.

jueves, noviembre 22

Bolivia: vivir al borde del abismo


Siempre vivimos al borde del abismo, nuestros padres y abuelos vieron a Bolivia caminar hacia el abismo una y otra vez, con mayor o menor grado de violencia y desolación, esta es la historia de nuestra vida. Quizás esto podría explicar los motivos por los cuales no son sorprendentes noticias como la que contenía el pasado domingo el matutino Los Tiempos cuando hacía referencia en su titular a: “La brecha entre Bolivia y otros países se ensancha” indicando además que en 50 años (1950 – 2000) nuestro país tuvo un crecimiento promedio del Producto Interno Bruto negativo (-0.02%).
Esta imagen es bien conocida a nivel externo, es por ello que personas como el Ex Ministro de Economía y Energía chileno, Jorge Rodríguez, criticaron abiertamente la potencial integración energética entre su nación y los países andinos (entre ellos Perú y Bolivia) precisamente por los altos índices de inestabilidad que presentamos; por ello mismo las empresas internacionales tampoco querían (en 2003) que el gas boliviano sea exportado por un puerto peruano pero sí veían con buenos ojos a los chilenos quienes sí tienen estabilidad política y económica.
En lo interno el referido artículo también hace referencia a los factores que considera afectan a nuestro país para no poder desarrollarnos ni avanzar, entre los que menciona por ejemplo: El bajo nivel educativo, este punto difícilmente podría ser negado toda vez que somos un país de nivel de aprobación de 51 sobre 100, vale indicar que con la mitad más uno ya se es suficiente para aprobar asignaturas, lo cual por lógica consecuencia nos brinda tener políticos, líderes y todo tipo de servidores que son apenas suficientes, ni que decir de las “noches de gallos” y otras maravillas.
Otro aspecto digno de analizar son los “irresponsables desajustes macroeconómicos” que en Bolivia son cosa común. La Macroeconomía es entendida como el estudio global de la economía en términos totales de producción de bienes y servicios, igualmente la totalidad de ingresos, nivel de empleo, recursos productivos y el comportamiento general de los precios. ¿No son precisamente estos factores los más inestables en nuestro país?, aquellos que afectan en todas las áreas de la vida cotidiana y que provocan migración y pobreza diariamente. En el plano internacional esta inestabilidad es la que provoca que las empresas – tal cual se dijo líneas arriba - no deseen invertir en suelo Boliviano.
Sigue la “baja calidad de las instituciones” dentro lo cual los más de los ciudadanos somos victimas de la corrupción, la ineficacia y hasta el mal trato. Incluso los emprendimientos se sujetan a las trabas institucionales tales como la burocracia y los excesivos costos de – por ejemplo – la apertura de una empresa, a la par la inseguridad que nos brindan las entidades del orden y seguridad o aquellas en las que se impone lo político por encima de lo profesional.
Como mencioné al principio siempre vivimos al borde, esta situación no es cosa del Gobierno de turno o de la era democrática únicamente, si revisamos la historia nacional nos encontraremos con capítulos enteros de sufrimiento y dolor nacional, con el mismo horizonte y con la misma carga a cuestas que impide el desarrollo productivo.
Este mismo escenario se presenta hoy en la Constituyente y es que las y los bolivianos no tenemos la misma visión de progreso, para los unos la visión andina de desarrollo es la apropiada y para los otros las políticas liberales lo son ¿cuál la solución?. Cuando dos personas tienen opiniones encontradas discuten, argumentan, si no pueden vivir en paz juntos y ante la falta de acuerdo se acude a la violencia verbal y física que pueda finalmente imponer alguno de los dos criterios ¿llegaremos a esto?.
Concuerdo plenamente con el Vicepresidente de la Asamblea, Roberto Aguilar, cuando refiere que el foro pasa ya no por un momento crítico sino por uno fatal. Bolivia nunca estuvo lista para una Asamblea Constituyente precisamente por estas distintas visiones, hasta ahora su labor solo ha logrado dividir a los Bolivianos.
Varios titulares de medios de comunicación ya se cuestionan sobre la viabilidad de Bolivia como nación ¿llegaremos a separarnos?, ¿se acaba Bolivia?, ¿será esta la única solución?, si fuese así: ¿cómo será?, ¿cuántos muertos costará?.
Lamentablemente seguimos viviendo siempre al borde... ¿permitiremos que nuestros hijos sigan viviendo así?.

jueves, noviembre 15

¿Por qué no te callas?... ¡también!


La ya célebre frase del Rey Juan Carlos de España cuando “puso en su lugar” al mandatario venezolano es el motivo de este artículo, toda vez que en el caso Boliviano muchas veces cientos de ciudadanos sentimos la necesidad de gritar ¿por qué no te callas?... ¡también! cuando escuchamos que el canciller de la República no valora la lectura y prefiere las arrugas milenarias de los ancianos, o cuando éste mismo personaje manifiesta sus conocimientos en torno al sexo de las piedras.
Igualmente quisiéramos gritar ¿por qué no te callas?... ¡también!: cuando las autoridades gubernamentales con cara de santos dicen que no existe inflación, ¿qué acaso ellos compran sus productos de consumo diario por Internet?, peor aún cuando manifiestan que el Gobierno hace lo posible por solucionar la crisis y de forma poco inteligente asumen medidas populistas (bonos a diestra y siniestra) que a nivel macroeconómico pueden llevarnos a una situación de hiperinflación una vez que los precios internacionales nos traicionen.
No se puede desear menos que decir ¿por qué no se callan? a los constituyentes cuando pretenden iniciar una sesión excluyendo la capitalidad porque saben que perderán el apoyo de La Paz y si ésta se les vuelca hasta ahí llegó el sueño del poder, o cuando abusan de su poder en función a su dizque legitimidad. Que se calle también Silvia Lazarte aunque quiera instalar la Constituyente “hayga lo que hayga”.
Igualmente que se callen los protagonistas de hechos luctuosos como Omar Fernández, ¿que ya nos olvidamos de sus felicitaciones y risas cuando se asesinó al muchacho Urresti? y que ahora de paso pretende mancillar la imagen de la mejor empresa de Cochabamba (ELFEC) para poder él controlar ese aspecto también (¿se entiende que él lo haría mejor?). Seguro que es difícil que se callen cuando de estar incendiando la Prefectura de Cochabamba son promovidas a Ministras ¿cierto?.
Seguro que habrá que manifestar ¿por qué no te callas? cuando el Vicepresidente con cara de serio y con su hipócrita voz de conciliador pide a las masas que arremetan contra todo a fin de incrustarnos una Constitución masista aún a costa de la vida de sus propios hermanos y continúa indicando que no habrá “moral” en aquellos que hoy entraban la constituyente para detener esa ola de violencia, ¿de qué moral habla una persona que arenga a los ponchos rojos a tomar las armas o que olvida su pasado pro terrorista?, ¿piensa acaso que somos idiotas como para tragarnos la idea de que sus agresiones a la propiedad privada serán simplemente para las tierras mal habidas y propias de los oligarcas?, ¿cree Usted por ventura que alguna ley podrá evitar su manoseo en un gobierno que se ha caracterizado por el irrespeto a la legalidad?.
Finalmente habrá que decirle también al Presidente de la República, Evo Morales, ¿por qué no te callas? cuando regala sus petro cheques sin mayor control (se fija en USAID pero y ¿qué de sus cheques?), igualmente cuando el Presidente Chávez puede pasear por el país cuando mejor le de la gana (y de paso para controlar sus operaciones militares), incluso cuando sigue sembrando la discordia y separación entre nacionales hablando de los ya pasados 500 años y la opresión indígena, también en ocasión de que Hugo Chávez es considerado solidario al anuncio instalar Vietnams en Bolivia, igualmente cuando nadie se cree sus deseos de no perpetuarse en el poder, o incluso cuando canta el himno nacional con el puño en alto.
A todos ellos para hoy y a futuro recuerden lo que decía Confucio: “El silencio es el único amigo que jamás traiciona”, y si eso no funciona ¿por qué no se callan?.. ¡también!.

jueves, noviembre 1

El empate del MAS


Pocos partidos políticos pueden jactarse de haber obtenido una resonante victoria como la que obtuvo el Movimiento al Socialismo (MAS) en las últimas elecciones, más del 50% de apoyo no es poca cosa y si bien muchos votaron por el candidato Morales por considerarlo una esperanza de cambio, distinta a la ya putrefacta politiquería tradicional su triunfo fue y aún continúa siendo legítimo.
Pero éste fue (quizás) el único triunfo del MAS, porque a partir de ahí a lo sumo logro empatar, analicemos estos pormenores:
El MAS como instrumento político de las masas populares tuvo – en su momento –un poder real, ejecutado a través de bloqueos, marchas y cuanta presión pueda ejercerse en las calles, de este modo obtuvo medidas a favor se su gremio y así también fue que popularizó su lucha. Otro análisis podría derivar en el daño que éstas mismas medidas de hecho causaron en los sectores productivos nacionales (exportaciones afectadas, procesos de distribución truncos, pérdidas de mercados y quiebras de empresas). Ahora, bajo las reglas de la democracia, debe someterse a una infinidad de procesos que no coinciden con la presión popular de las masas (llámese democracia morbosa) y que se han trastocado en su propia camisa de fuerza. Ya no le es factible presionar como lo hacía antes, ahora debe de pensar a nivel de nación no de gremio, ahora le piden de aquí y de allá y debe de tratar de satisfacer todas las demandas.
Si bien es cierto que intentó obtener resultados con la presión popular (y varios dirigentes masistas aún consideran a ésta una opción válida para la obtención de sus metas) una clara muestra de que la figura ahora ya no es la misma fue el 11 de enero de este año en Cochabamba, ocasión en la que ciudadanos de las clases medias (principalmente) sacaron a palos a los grupos masistas que pretendían la renuncia del Prefecto, aclaración válida de que no se trataba de una defensa al Bombón cochabambino, pero sí de un cansancio del abuso de los denominados grupos sociales. Similares intentonas se realizaron en Sucre y seguramente hubiese sido peor el resultado si es que el Gobierno no decidía encerrar a sus grupos afines en el estadio Patria Chuquisaqueño. Más reciente aún la reacción del pueblo cruceño ante el incidente en Viru – Viru demostró una vez más que la confrontación en las calles no será favorable al oficialismo.
Y es que es bien cierto que resulta fácil sacar masas humanas a las calles pero es bastante difícil calmarlas, y esto también lo sabe Evo Morales para quien ahora estas masas pueden también ser perjudiciales bajo las reglas que debe de asumir en democracia.
Es bueno analizar que el poder que antes se concentraba principalmente en La Paz ahora se trasladó a las regiones, los cívicos, las prefecturas e incluso los mismos pueblos indígenas según sus lugares de origen, los intereses de sector son cada vez más fuertes y muestra de ello lo tenemos en la propia Asamblea Constituyente.
El poder obtenido en las urnas por el MAS no se traduce en victorias más allá de diciembre de 2005, en términos reales no controla más allá del Poder Ejecutivo, en el Legislativo solo detenta la Cámara Baja en tanto el Senado le es contrario, el Poder Judicial es objeto de ataque continuo porque no se lo puede controlar, la tan mentada Asamblea Constituyente no ha logrado nada en claro en más de un año de trabajo, incluso de sus votos totales obtenidos (entre clase media, media baja y baja – económicamente hablando -) ya ha perdido el soporte de la clase media y media baja que en el país es un segmento bastante amplio.
En suma el MAS no hace otra cosa que perder o empatar, lejos está de una victoria política. ¿Qué opciones le quedan?, dos se perfilan como probables: La primera y la más correcta es negociar y transar, dejar de lado la reelección del Presidente, someter a referéndum la cuestión de la capitalidad, obtener acuerdos que vayan en pro del país respetando la multiplicidad de visiones que existen y finalmente lograr un gran acuerdo nacional. La segunda opción es de temibles consecuencias y consiste en sacar a masas humanas afines a las calles para imponer su proyecto, presionando y atentando contra la seguridad, a ésta le tememos todos pues tanto puede ser que Morales triunfe o que termine como Sánchez de Lozada, lejos del país y con más de un juicio de responsabilidades a cuestas.
En tanto nada distinto pase el MAS solo ha logrado empates o derrotas y la cosa no se vislumbra distinta a futuro.