jueves, diciembre 27

Bolivia, nuestra casa grande


Bien dice el conocido refrán que la boca es la más poderosa de las armas, tal cual un día puede echar flores otro podrá lanzar dardos. En el país la situación no está exenta de esta regla, los ataques verbales son cada vez más precisos y anuncian un diálogo de sordos que poco o nada aportará. Por un lado cada vez que el Presidente de la República emite un discurso se abren más las brechas entre los que él considera ricos y pobres, profetizando incluso una guerra.
¿Quiénes son los ricos de quienes habla el Presidente?, ¿las tan mentadas oligarquías cruceñas o las clases medias que ya han visto sobrepasada su paciencia ante el discurso radical del Gobierno?. Seguro estoy que en el mundo existen más pobres que ricos, cosa que no significa que ahora yo - que no tengo casa propia - pueda ir a tomar la de mi vecino bajo el rótulo de justicia social.
La cosa es bien clara en el panorama actual, para el Presidente la lucha actual es entre las clases medias y altas y la clase rural. Por su lado las regiones sostienen sus propios intereses, así pues para los cruceños el altiplano es una carga a su progreso y desarrollo, para los tarijeños el centralismo es el tope a sus sueños de grandeza basada en el gas, para Chuquisaca el demonio vive en La Paz, para Beni y Pando el occidente es el eje maléfico que busca destruir su autonomía, para Cochabamba (ciudad) el país perfila al despeñadero en tanto que en el área rural el proyecto masista es la solución a todos los problemas, para Oruro, Potosí y La Paz Evo Morales es el mesias… ¿qué sucederá?.
Los prefectos acusan al Gobierno de no querer dialogar y lo propio indica el Ejecutivo, entretanto quien pierde es el país. Tanto el Presidente como los Prefectos deberían de trabajar más en unir al país en lugar de buscar enfrentamientos y odio entre las regiones, ya es demasiado que el mundo nos considere un país mata perros como para seguir alentando malas imágenes.
Lo cierto es que del discurso de los 500 años, de la lucha entre ricos y pobres, de la discriminación racial, del encono contra indios o contra karas, de los radicalismos cruceños o de los extremismos alteños, de la tozudez paceña o de la imaginación chuquisaqueña, del silencio cochabambino o del independentismo camba, del abuso de poder o del esquema tradicional, del liberalismo o del socialismo, de todo esto, Usted y yo ¡ya estamos hartos!.
Bolivia no necesita de Evo Morales, de Tuto Quiroga, de Manfred Reyes Villa, de Branco Marinkovic, de Hugo Chávez o de George Busch, lo que Bolivia necesita son bolivianos y bolivianas que amen a su país y que estén dispuestos a hacer por Bolivia la cosa más difícil en todo el mundo: trabajar con honestidad y empeño por nuestra casa grande, ¡la patria!.

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