jueves, diciembre 25

Año Nuevo, ¿vida nueva?


El próximo miércoles viviremos el último día del año 2008 y resulta prudente mirar hacia atrás y mirar lo que pasó el 2008 con miras a preveer lo que nos deparará el 2009.
Muchas cosas pasaron a lo largo del año que se nos va, la oposición llega a su fin de gestión maltrecha y prácticamente derrotada, la prensa arriba al final de año a la defensiva en función a los reiterados ataques del Gobierno, la Iglesia envía un mensaje de paz y unidad aún sin haber solucionado su relación con el Ejecutivo, el Gobierno da visos de autoritarismo notorio e impone antes que conciliar.
Durante todo el año 2008 tuvimos cuatro referéndums autonómicos y un revocatorio, en septiembre salió a la luz una crisis financiera mundial que hoy en día hace temblar a las economías más poderosas (y que - por raro que parezca - en el caso boliviano sería la única vez que justifique haber sido una isla en esta materia), se desató también una cacería de brujas en la que el Ejecutivo pasando por encima de los derechos humanos arrestó a varios ciudadanos confinándolos o simplemente amenazándolos, el embajador de los Estados Unidos Goldberg fue expulsado del país y con él la DEA, a decir de mucha información (incluso la oficialista) la droga fue ganando terreno en el país, la ineficiente seguridad ciudadana derivó en linchamientos como los de Epizana, Matarani, Ivirgarzama y Achacachi sentando bien claro que las cosas marchan mal, en Estados Unidos Barack Obama fué electo como primer presidente afroamericano, las gasolineras y estaciones de servicios de hidrocarburos crearon largas colas debido al desabastecimiento (falta de inversión o mala gestión no nos importa, la cosa es que el problema está y aún no se le da solución), a inicios del año la lluvia trajo muerte y destrucción, la migración fue constante al igual que la destrucción de hogares por este motivo, en China los juegos olímpicos mostraron al mundo que hay cosas por las que vale la pena vivir, la boca de nuestro Presidente solamente aceleró la pérdida del ATPDEA y nos acercó a exportar a Irán y Venezuela, Ingrid Betancourt fue rescatada de las FARC y el mundo expresó su rechazo a la existencia de grupos terroristas como este, Aurora fue campeón del torneo Clausura y pasó del cielo al infierno cuando sus jugadores – en particular su arquero –agredieron a la Policía, por su lado Universitario de Sucre fue campeón del torneo Apertura, la alegría llegó a Cochabamba con la elección de Noemie Peltier como Miss Bolivia, así también la elección de Luis Martinez como Mister Bolivia, la pena enlutó Bolivia en septiembre con la muerte de aproximadamente 20 personas en Pando, la bronca fue notoria cuando el Presidente humilló a los trabajadores de la prensa fomentando mayores ataques por parte de sus masas populares (aquellas que saben dar palo pero que olvidan que el mismo Presidente le “mete nomás” y realiza actos ilegales), el mundo aplaudió el zapatazo que el periodista iraquí Muntadhar al Zeidi le dio a George W. Bush (lamentablemente ni con los 8 millones de pares de zapatos del país alcanzaría para revivir a las madres y niños que este asesino mandó matar).
Para el 2009 seguramente que muchas cosas se vienen, pero… ¿y nosotros?, la respuesta es simple: bien gracias, compramos los regalos de navidad, la comida para año nuevo y esperamos placidamente al 25 de enero para votar por el proyecto de constitución, lejos quedaron las protestas por su forma de aprobación, la imposición masista en el cónclave o las modificaciones parlamentarias que en resumen ratificaron la payasada constituyente que terminó por dividir a la población, ya nos olvidamos de los muertos de Pando o de aquellos que fueron fruto de las inundaciones, hicimos abstracción total de los abusos del gobierno y ahora esperamos confiados en que el próximo año será mejor.
Si queremos que sea mejor, más vale que empecemos por analizar lo que fue el 2008 y mejoremos con miras al 2009 sin olvidar que la vida es cíclica y que lo que sembramos este año será cosechado el próximo. ¿Difícil tarea no cree?

viernes, diciembre 19

MAS viveza criolla


Una de las “noticias” de esta semana giraba en torno a la joven Nely Pino, ciudadana de 25 años de edad, estudiante (a decir de ella), jefa de gabinete de la Prefectura, cuyo vocero oficial resulta ser el mismísimo Prefecto y que tiene una serie de prerrogativas que van desde haber viajado por el mundo con el Canciller de la República hasta tener privilegios que son dignos de la investidura presidencial. En suma se comenta que incluso su presencia parece haber provocado la renuncia del Prefecto Rafael Puente.
Con un salario de aproximadamente Bs. 10.000 llama la atención que se cumplen los presagios de los académicos que ya hace rato venimos preguntándonos si vale la pena o no estudiar y formarse para poder acceder a mejores cargos. La cosa ya se veía venir cuando en el mismo Gabinete del Ejecutivo la situación a nivel académico no marcha muy bien.
Entre el bibliófilo del vicepresidente y el bibliofobo del Canciller tal parece que la balanza se inclina por este último, si bien esta no es una novedad, ya que en otros gobiernos también primo más la “muñeca” o el “aval” antes que el grado académico o la capacidad profesional, no se puede negar que es en éste donde más podemos evidenciar extremos de rechazo al conocimiento, y esto no pasa por dar un bono a las y los estudiantes o pretender luchar contra las escuelas de convenio, la cosa va más allá de todo esto, esto apunta a que el partidismo y la “muñeca” valen más que el saber y eso es preocupante.
Con todo y retomando el caso particular de la Jefa de Gabinete de la Prefectura se dice que tiene un ingreso mensual de Bs. 70.490 (equivalente a más o menos 9.970 dólares americanos), quizás sea tonto o incluso iluso pero… ¿cómo gana tanto?, ¿es dueña de Mac Donalds?, ¿actriz de Hollywood?
De que tiene padrinos poderosos, pues eso es seguro, al extremo de que el Canciller Choquehuanca amenaza a la prensa con que se van a “meter en problemas” cuando preguntan sobre el tema, e hizo alusión a que esto es un tema “personal”. Esto último resulta difícil de creer toda vez que un asunto personal no viola el código penal, el manual de descripción del cargo, resoluciones prefecturales y el plan operativo anual institucionalizado de la Prefectura.
Bueno, siguiendo por la misma vía, lo académico va de bajada y lo “charlado” va de subida. Aunque usted no lo creo mi estimado lector existen países donde la institucionalidad en temas de personal es una realidad y los funcionarios o servidores públicos no responden a una línea de partido, sino que reciben capacitación y se los va midiendo en función a su desempeño, son personeros de primera línea que conocen lo que hacen y no viven de “coimas” ni triquiñuelas en desmedro de sus poblaciones.
En estos países tenemos gente que trabaja en lugar de pensar en degollar perros, que construye carreteras en vez de bloquearlas, que fomentan lo intelectual en lugar de la presión social, que produce en vez de pretender ganar dinero a costa de movilizaciones.
Pero obvio que es difícil esperar estos criterios de una administración que - como otras - privilegia lo sindical y la muñeca por encima de lo académico, la confrontación por encima del diálogo, lo partidista por encima de lo institucional y que sigue la línea (trazada ya en gobiernos anteriores) de nombrar embajadores a personas sin formación en la Academia Diplomática Boliviana.
Presidente, analice bien quienes lo cooperan, si quiere vender el mensaje del cambio a la población empiece por mostrar que usted es diferente, que usted lee, es culto y se funda en lo académico e institucional en vez de lo partidario y sindical, que la clásica y tradicional VIVEZA CRIOLLA debe ser erradicada para dar paso a lo institucional.
Bien lo decía Wayne W. Dyer: “el progreso y el desarrollo son imposibles si uno sigue haciendo las cosas tal como siempre las ha hecho”, piense Presidente, piense si su gobierno es el Cambio o es más de la fatídica Viveza criolla.

viernes, diciembre 12

Prensa y abuso de poder


La libertad de prensa se convierte en motivo de titulares en un país – desde ya – convulsionado por su inestabilidad política y social. Cuando nos referimos a libertad de prensa hablamos de la existencia de garantías con las que las y los ciudadanos tengan el derecho de organizarse para la edición de medios de comunicación cuyos contenidos no estén controlados por los poderes del Estado.
En esta lógica en Bolivia existen diversos medios de comunicación que prestan sus servicios de modo imparcial y otros pocos (incluido el canal estatal) que notoriamente realizan una labor parcializada. Sin embargo de ello no justifica que se piense que únicamente un mínimo porcentaje de los periodistas tienen dignidad o - lo que resulta lo mismo - que la gran mayoría son vendidos a “jefes de partidos políticos o a su patrón”.
Bien menciona la Comisión Episcopal de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Boliviana que el Presidente Morales tuvo contra el periodista Rafael Ramírez “un comportamiento desproporcionado, con expresiones y gestos de humillación, intimidación y amenaza”.
A decir de muchos analistas el Gobierno nos tiene acostumbrados a este tipo de bombas de humo cada vez que desea “marear la perdiz”, tal el caso actual respecto a las denuncias del corrupción que pesan contra el Ministro Quintana.
La comunicación “boca a boca” en la que el Presidente sustentaría su relación el sus masas populares son ideas venidas a menos y dejadas ya en desuso desde fines de la edad media, cosa que – por supuesto – aún se mantiene en la línea sindical que es cuna del mandatario.
Estos ataques a la prensa se han presentado en Latinoamérica en países como Venezuela, Argentina, Ecuador y Bolivia, este nivel de agresión e intimidación ha derivado en infortunadas declaraciones como las realizadas por un ministro del Presidente Correa en la que se indicaba que “para desarmar el viejo sistema de poder del neoliberalismo en Ecuador necesitaban desarmar una mesa de tres patas: el poder económico, el antiguo sistema de partidos políticos y los medios de comunicación”; otro caso es el presentado en el Cabildo Municipal de la ciudad de Valencia (tercera ciudad en importancia en Venezuela) donde se propuso declarar persona no grata a cualquier articulista (columnista) que escriba contra el Gobierno “Revolucionario” de Hugo Chávez, la propuesta en cuestión manifiesta “El articulista de cualquier medio de comunicación, aún cuando esté relacionado al gobierno, que haga señalamientos descalificativos en contra del presidente u organismos vinculados con la revolución, será objeto de un acuerdo en donde será declarado persona non grata, con nombre y apellido por el Consejo Municipal (sic)”; finalmente este ciclo de declaraciones son ahora coronadas por el Presidente Morales con sus ataques directos a los medios de comunicación.
El próximo lunes habrá un paro simbólico de 15 minutos (de horas 11:00 a 11:15) en repudio a esta ola de ataques y si bien es conocido que este tipo de acciones no hacen merma en las ideas del Presidente (que ayer bien atacaba a la iglesia, hoy a los periodistas y mañana sólo Dios sabe) es preciso que cada uno de nosotros tenga presente lo dicho por George Orwell: “La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír” y esto bien merece ser defendido.

jueves, diciembre 4

¿NarcoBolivia?


La reciente guerra entre la Iglesia Católica y el Gobierno Central ha puesto en el tapete un tema de alta preocupación para todos, el real crecimiento del narcotráfico en nuestro país y los riesgos que esto conlleva.
Hechos recientes como la expulsión de la DEA (Drug Enforcement Administration) se perfilan como una invitación a la conformación de entidades ilícitas como los famosos carteles de drogas.
En términos generales un cartel es una gran organización ilícita que puede aglutinar a otras organizaciones menores que se protegen entre sí y se reparten territorios con el fin único de realizar sus actividades criminales, de esta forma en la historia tuvimos la presencia de grandes carteles como los colombianos (Cárteles de: Medellín, Cali, Costa Atlántica) o los mexicanos (Tijuana, del Golfo, Juárez Guadalajara entre otros).
El caso mexicano es uno de los que más comentarios trajo últimamente debido a la extrema violencia con la que estos grupos se han venido enfrentando. Datos estadísticos indican que de cada cinco habitantes urbanos dos han considerado irse debido a este problema y que incluso ya se habla de una “narcocultura” que tiende a glorificarse entre la juventud.
En México la estrategia de lucha contra los cárteles de droga ha sido tomada por el ejército, y no es para menos ya que las cifras arrojan datos espeluznantes como que en el 2007 hubieron 2.700 ejecuciones o asesinatos relacionados con este tema y que en lo que va de este año la cifra ya subió a más de 3.000 decesos, la prensa de ese país estima que cada 85 minutos hay un asesinato.
El problema del narcotráfico en México ha ingresado en sus estratos sociales a través de la música, la ropa, el lenguaje, la vestimenta, las joyas, las armas, etc. El narcotráfico mexicano se ha visto reforzado a mediados de la década de los 80 cuando la cocaína colombiana inundó los mercados estadounidenses y para hacerlo empezaron a utilizar las rutas de los marihuaneros mexicanos. Esto provocó el crecimiento raudo y veloz de los carteles mexicanos que reemplazaron a los ya desarticulados carteles colombianos.
Otro factor preocupante en México es que el consumo interno se ha disparado, por supuesto, si existe droga para ingresar en Estados Unidos ¿qué puede evitar que los ciudadanos locales también puedan acceder a ella? De este modo en Tijuana existen alrededor de 200.000 adictos (casi siete veces el Felix Capriles lleno de tope a tope).
A su par el flujo de droga que México mueve a Estados Unidos está valuado en unos 14.000 millones de dólares al año, hecho que por lógica mueve corrupción, muerte y tiene aspectos tan deprimentes como el uso de niños para comercializar la droga (narconiños) y que terminan convirtiéndose en adictos.
A nivel de la prensa, México es considerado el segundo país más peligroso del mundo para los periodistas, superado únicamente por Irak.
¿Qué de todo esto podría suceder en un país donde no existe un riguroso control que pretenda exterminar el narcotráfico? Seguro que en el caso particular nuestro no somos la “puerta” a un mercado tan masivo como los Estados Unidos, pero el narcotráfico entendido como la organización criminal que representan los carteles de drogas bien podrían encontrar asidero en un nación sin la regulación ni el control adecuado.
Si el Gobierno pretende formar una nueva organización que combata las drogas debe pensarse que ésta tendrá que suplir las redes coordinadas con otros países y a la par contar con un presupuesto real que permita liquidar las actividades ilícitas y a quienes las promueven.
La muerte de un policía a manos de grupos de narcotraficantes es altamente preocupante y a pesar de que la cosa puede no ser tan terrible como lo fue en Colombia o lo es en México es prudente destacar que todo país requiere de esfuerzo para acabar con los narcotraficantes, en esto - sobretodo - la advertencia del Cardenal merece ser escuchada ya que el Gobierno debe demostrar ese esfuerzo más allá de la retórica amedrentadora y anticatólica del Viceministro Llorenti.

viernes, noviembre 21

En defensa de la iglesia


La última semana tuvimos al Prefecto del Departamento atacando a una de las entidades más reconocidas de nuestra nación, la Iglesia Católica. En declaraciones directas el Prefecto Puente se manifestó contrario a las declaraciones del Cardenal ante el Papa Benedicto XVI e incluso llegó a llamarlo “oligarca” junto a la máxima autoridad eclesial de Sucre.
Lamentablemente todo informe contrario a los intereses del gobierno es tachado de mentiroso y manejado por la oligarquía, ¿qué acaso no es cierta la violenta forma de manejar el país en los últimos años? o acaso ¿la presión de grupos sociales que a fuerza de palo implantan sus ideas cercando congresos? ¿La persecución política? ¿Estaba mintiendo el Cardenal cuando a ojos de todos esa es la realidad en la que vivimos hoy en día?
Triste resulta ver que ahora las víctimas de las autoridades apuntan incluso al Clero, ya no solamente a los medios de comunicación o a la Media Luna.
Sobrada moral tiene la Iglesia en nuestro país como para ser maltratada, si bien el Prefecto a.i. trató de aclarar que “la iglesia en su conjunto es variopinta y combinada y hay todo ahí” no puede sino mínimamente molestar tal declaración que apunta directamente a la máxima autoridad eclesiástica nacional, Monseñor Terrazas. ¿Cuál el pecado de Monseñor?, ¿haber votado en el referéndum autonómico?, ¿ser de origen cruceño?
Recordemos que Julio Terrazas trabajó como Obispo Auxiliar de La Paz (1978 – 1982) y fue Obispo de Oruro (1982 – 1991), coronando su labor de servicio el año 2001 al ser designado como Cardenal por el Papa Juan Pablo II en el Consistorio del 21 de febrero.
Olvidan las autoridades políticas que la iglesia en nuestro país desarrolla múltiples obras, más de las que ellos en estos años de gestión hubiesen podido desarrollar, y esta es una labor silenciosa que no busca votos ni acumulación de poder. Entre sus obras – sólo para mencionar algunas - tenemos labores desinteresadas, disciplinadas y solidarias en ámbitos tan importantes como la salud, la protección social, la comunicación social, las casas de encuentro, las obras de educación y una infinidad de obras que han fortalecido la visión católica en nuestro medio.
Mal hacen ahora los neo socialistas en atacar a quien durante mucho tiempo prestó cooperación y ayuda a Bolivia, mal Sr. Prefecto a.i. en pretender lastimar a nuestro Cardenal y a lo que él representa sin esperar que la sociedad en su conjunto reproche su actitud.
Es preciso recordar que a nivel mundial el número de católicos alcanza a 1.131 millones, un equivalente a casi 126 Bolivias y que en América del Sur el 93% de la población es católica (39.537.943 católicos estimados al 2005) nuestro país se sostiene como un fuerza viva que ya en defensa de la educación de convenio usó las mismas herramientas masistas al realizar marchas masivas que llenaron las calles del país, no en el camino violento, sino en un reclamo pacífico – desde ya – característico de las y los católicos.
Ni el Socialismo del Siglo XXI ni la postura Prefectural podrán cambiar la postura profunda del pueblo católico boliviano, así como tampoco Hugo Chávez o Rafael Correra podrán romper las obras que por si mismas han desarrollado las Iglesias Católicas a lo largo de nuestro continente y han marcado a nuestra región como mayoritariamente católica.
Bien decía el Cardenal Julio Terrazas: “No es posible vivir en una sociedad en la que unos persiguen a otros, paralizan a todos y ofenden la dignidad de los niños, ancianos y enfermos” (homilía 7/10/2001).

viernes, noviembre 14

¿Cuáles son nuestras prioridades?


Una encuesta mundial recientemente realizada por la prestigiosa revista Selecciones (The Reader´s Digest Association, Inc.) en torno a las prioridades de diversos países del mundo arroja interesantes resultados que bien merecen ser comentados.
Así tenemos que en los Estados Unidos las tres principales prioridades son: La economía mundial, el temor al terrorismo y la guerra en Irak, así pues en Canadá sus temas prioritarios abarcan primero al medio ambiente, la economía mundial y en tercer lugar la pobreza mundial; por su parte en España el interés mayor es la pobreza mundial, seguido por los derechos humanos y muy cerca el medio ambiente; en Rusia la cosa la encabeza el temor al terrorismo y le siguen el medio ambiente y la pobreza mundial.
Por este lado del mundo tenemos datos respecto a México donde de lejos ganan como temas prioritarios la pobreza mundial y el medio ambiente y muy alejados le sigue como tercer tema el terrorismo; similar escala se presenta en Argentina cambiando únicamente el tercer lugar de prioridades que para ellos es la economía mundial; Brasil cambia el orden pero se trata solamente de un enroqué ya que su tema principal es el medio ambiente seguido esta vez de la pobreza y en tercer lugar – a mucha distancia – quedan empatados los derechos humanos y la economía mundial;
Si bien podemos concluir que Canadá es un país altamente ecologista (31 % de su población así lo prioriza), que Rusia tiene más miedo que el propio Estados Unidos al terrorismo (con 26% de los rusos preocupados frente al 19% de los norteamericanos), o que en promedio los sudamericanos consideramos al medio ambiente como una prioridad (con un 33% en promedio) y que al igual que los españoles nos preocupa mucho la pobreza mundial (con un 36% de personas que así lo creen) mi pregunta apunta a algo más local: ¿cuáles son las prioridades de las y los bolivianos?
Si bien la encuesta no se la aplicó en nuestro país (que hubiese resultado altamente interesante) tenemos otras fuentes de referencia que bien pueden ayudarnos a descifrar el contexto de nuestra región, el 2007 en Santiago de Chile varios asistentes de alto nivel del Foro Económico Mundial para América Latina definían como temas prioritarios a la lucha contra la pobreza, la disminución de la desigualdad, mejorar la institucionalidad con transparencia y evaluación y la integración de la región. En ese entonces no se hablaba mucho de la crisis que hoy azota al mundo entero, excepto en muchos aspectos a Bolivia, que a decir de Aldo Abram (analista y Director General de la consultora Exante con sede en Buenos Aires) al referirse a Bolivia: “Está aislada del mundo porque tiene una situación política y social explosiva. Los niveles de inversión han sido bajos en los últimos años y por eso la desaceleración de la economía global le va a afectar menos”, esto – por supuesto – lo tendremos que ver en cancha.
Fuera de todo, usted y yo como ciudadanos de esta misma patria, sabemos que nuestras prioridades en los últimos años se han enfocado en ir de referéndum en referéndum, de enfrentamientos entre hermanos, de muertos y más muertos, de restricciones y atentados contra la libertad de prensa (ayer campeones en libertad de prensa y hoy casi a la cola de los países de esta región), del incumplimiento a la ley, de ataques a la institucionalidad del poder judicial, de marchas y bloqueos, de falta de aprovisionamiento de carburantes, de ausencia de estabilidad para la inversión privada, de la clásica marcada indiferencia de la clase media y la explosiva (por usar el término empleado por el analista Argentino) reacción de los movimientos sociales, de la creciente discriminación y el acentuado racismo, del quebrantamiento de relaciones internacionales y la pérdida de mercados y beneficios arancelarios, de la exaltación del liderazgo grupal o sindical por encima de la capacidad académica, de las amenazas y amedrentamientos a columnistas y gente de la prensa, de confinamientos y revanchas, de emigrantes y familias destruidas, de remesas y ausencia de confianza en el país, de oposiciones elitistas y de luchas agresivas y ruines, de propaganda política y de intolerancia en todos sus matices, en fin de esto y mucho más que se podría decir, pero ya faltaría espacio.
El momento en que nuestras prioridades sean el medio ambiente, la pobreza, los derechos humanos, la estabilidad y por supuesto la tolerancia y el entendimiento avísenme.

jueves, noviembre 6

¿Cuánto cambiará el mundo con Obama?


Barack Obama, 47 años, hijo del también llamado Barack Obama (oriundo de Kenia – África -) y de Ann Duhan (nacida en Kansas), ambos se conocieron en Hawai gracias a una beca que ganó él y posteriormente se casaron. En 1961, cuando Obama nació, en los Estados Unidos estaba prohibido el matrimonio interracial en varios estados. Luego del divorcio de sus padres y del segundo matrimonio de su madre con un indonesio viviría en Yakarta, Hawai y Chicago. En 1991 se graduó de abogado en la universidad de Harvard y ya el año 1996 era elegido senado del estado de Illinois. Recién el año 2004 fue elegido senador de los Estados Unidos y su nombre empezaba a ser conocido.
El 10 de febrero de 2007 lanzaba su candidatura a la Presidencia de los Estados Unidos, debiendo derrotar en el camino nada más y nada menos que a Hillary Clinton (esposa del ex mandatario Hill Clinton). Luego de las reñidas primarias, este personaje, digno símbolo del sueño americano, era elegido Presidente de los Estados Unidos.
Nuevamente el mejor discurso político fue la punta de lanza del candidato ganador, la oferta del “cambio” se apoderó de los votos de miles de ciudadanos que eufóricos brindaron su apoyo al joven demócrata, este mérito se lo dio su jefe de campaña David Plouffe.
Pero en los hechos y luego de celebrar la victoria ¿cuánto cambiará el mundo con Obama? Mientras él recibe las felicitaciones de casi todos los países del mundo – incluido el nuestro – y con la larga lista de esperanzas que ha renovado, bien podemos afirmar que la política norteamericana no se funda solo en una persona. Los intereses de ese país no cambiarán en gran medida independientemente de que los Demócratas o los Republicanos estén a la cabeza. La crisis financiera, las relaciones comerciales con Europa y el petróleo de Oriente seguirán liderando las agendas políticas gringas y por ende nuestra región no tendrá mayor ingerencia directa.
En lo que a América Latina refiere sorprende que Hugo Chávez se sienta satisfecho con la victoria de Obama, pero resta saber qué ocurrirá a posterior, difícilmente el mandatario venezolano cambiará su parecer en torno a sus acciones en nuestro continente y en ello surgirá seguramente alguna divergencia y más temprano que tarde Chávez y Obama tendrán problemas. Para el gigante Brasil, la estable Chile o la leal Colombia la cosa va más pausada y el cambio de Gobierno les significará la continuidad comercial que se espera. Para Bolivia – a decir del propio Presidente Morales – esperemos sea un inicio de mejores relaciones con los Estados Unidos y una relación más fructífera.
En líneas generales el prestigio e imagen norteamericano viven su peor momento, el gobierno del Presidente George W. Bush ha puesto a los Estados Unidos en el fondo de la impopularidad y ha tachado a su liderazgo como “arrogante”. La política exterior norteamericana disparada de forma tajante e impositiva a raíz de los atentados del 11 de septiembre ha sembrado el mundo de luto, incluidos cientos de soldados norteamericanos cuyos padres seguramente votaron por el “cambio” que propugnaba Obama y que traerá a sus fuerzas militares a casa.
Más allá del color de la piel de Obama o del potente factor del mensaje de “cambio” esperemos que Estados Unidos pueda promover los valores de la democracia, libertad, igualdad y fraternidad con los que fue fundado antes que la guerra y las armas, o en las palabras del propio Barak Obama: “… aquellos que se han preguntado si todavía nuestro faro ilumina brillante como en esta noche, les probamos, una vez más, que la verdadera fortaleza de nuestra nación viene, no del poder de nuestras armas o del nivel de nuestra riqueza, sino del poder de nuestros ideales: democracia, libertad, oportunidad y nuestra esperanza inquebrantable”.

jueves, octubre 30

El difícil oficio de ser periodista


A pesar de que la Asociación Nacional de la Prensa viene desde hace bastante tiempo alertando respecto a la violencia que gira en torno a los trabajadores de la prensa, oscuros personajes siguen amparándose en las aglomeraciones pro gubernamentales para limitar la labor periodística y por ende limitar la libertad de expresión.
Cuando se habla de un periodista amedrentado se habla también de que nos limitan a todos el acceso a la información, y eso no es democracia.
El pasado mes de octubre la organización Reporteros Sin Fronteras presentó un informe en el cual se muestra que la democracia no necesariamente garantiza la libertad de prensa. En este reporte se muestran como los países con mayor libertad de prensa a los europeos Islandia, Noruega y Finlandia, en tanto que en el área de Latinoamérica los primeros son Costa Rica, Chile y Argentina y el último sigue siendo Cuba.
Si anotamos la nómina casi completa de nuestra región tendremos: Costa Rica (22), Chile (56), Argentina (68), Brasil (82), Paraguay (90), Honduras (100), Perú (108), Venezuela (113), Bolivia (115), Colombia (126) y México (140).
Hace tiempo atrás Bolivia estaba en posiciones expectables en esta nómina, ahora nos vemos menos que la misma Venezuela solamente superando a Colombia y México.
En octubre del año 2006 la misma organización manifestaba respecto a la libertad de prensa boliviana “a lo largo del último año los periodistas bolivianos han disfrutado de una libertad comparable a la de sus colegas austriacos o canadienses”, en ese entonces nuestra posición era el número 16 del mundo (99 puestos más arriba), éramos el mejor país Latinoamericano en cuanto a libertad de prensa refería.
¿Qué sucedió en Bolivia que en menos de tres años hemos pasado de ser los campeones latinoamericanos de la libertad de prensa a ser los antepenúltimos?
Seguramente la explicación pasa por la creciente polarización en la que vivimos, los encendidos discursos que maldicen la labor periodística y por supuesto las acciones de hecho que en cada movilización se pueden evidenciar y que han terminado por germinar un sentimiento de rechazo hacia una de las profesiones más nobles: el periodismo.
Esperemos que el llamado que hizo el Vicepresidente para que se sancione a los responsables de estos actos vandálicos sea un primer paso para que el país mejore su posición en cuanto a la libertad de prensa y por consecuencia permita que el trabajo periodístico se vea garantizado. No podemos permitir que a nombre de movimientos sociales se menoscabe la libertad nacional que en derecho nos corresponde, libertad traducida en saber cómo está nuestro país ya sea en lo político, económico o social, afecte a quien afecte.
Es deber de la Policía Nacional, el Ministerio Público, las autoridades nacionales, departamentales y municipales, la Iglesia Católica, Derechos Humanos y de todo ciudadano el tomar cartas en el asunto y defender a la prensa de cualquier agresión, venga de donde venga.
Es preciso – además - que el propio Presidente de la República sea el primero en promover la libertad de prensa y garantizar la seguridad de los trabajadores periodistas, de este modo, por efecto cascada, sus bases sociales imitarán dicha conducta.
Debemos recuperar nuestro liderazgo en materia de libertad de prensa, no podemos conformarnos con abandonar a los medios de comunicación y dejar que nuestro país se ubique a la cola de una larga fila de naciones que no respetan a los medios de comunicación y sus trabajadores.
La democracia se funda en la libertad de cada uno y el respeto a la libertad de los demás, en saber mis límites y en respetarlos, en buscar el progreso y el desarrollo sin ilegalidad y en concordancia con mi sociedad, en poder acceder a la información sin limites y con la garantía de que no se está sesgando la misma.
La libertad de prensa es demasiado importante como para no respetarla.

sábado, octubre 25

Inclusión


Bolivia es un país con variedad de culturas incluidas en su territorio, con diversos tipos de color de piel y criterios políticos y económicos. No somos una rareza, somos como cualquier otra nación del mundo, con peculiaridades y diferencias que en un todo van construyendo aquello que llamamos “el ser boliviano(a)”.
La historia de nuestra nación no se inicia en 1492 con el descubrimiento de América sino que se remonta a 30.000 años antes cuando esta tierra ya era habitada por diversas culturas, las influencias que recibimos datan no solamente de las culturas incaicas o tiahuanacotas sino que hay mucho de europeo y de otros lados también, las nuevas generaciones bien festejarán Halloween y también Todos Santos, esto pasa aquí y en la China comunista, por el Facebook nuestra gente ahora puede hablar con gente de África o de Rusia y mezclar más aún sus culturas. En suma el mundo con todo lo grande que es también puede resultar pequeño.
Así como son orgullo nuestro el Carnaval de Oruro o el Salar de Uyuni también asimilamos fácilmente la tecnología japonesa o los productos Chinos, la sociedad boliviana hoy en día es parte de un todo que es cada vez más tangible.
Pero no todo es color de rosa, arrastramos sobre nuestras espaldas desde hace mucho tiempo el conflicto y la enemistad, esto se refleja en un alto grado de polarización que en los últimos años ha aflorado de forma radical y ha concluido en nuevos índices de intolerancia y racismo.
La pasada semana se aprobó la ley de convocatoria a un referéndum para ver si la Constitución que inicialmente fue propuesta en Sucre y luego en Oruro, y finalmente modificada en La Paz, podrá convertirse en el nuevo cuerpo legislativo que una a los unos con los otros, en la Carta Magna de nuestra nación.
Si bien este acuerdo permite respirar a un país que ha olvidado que el desarrollo y el progreso vienen de la mano de la estabilidad, la seguridad económica, jurídica y política, también es evidente que Bolivia es diversa y en su legislación debe reconocer derechos de indígenas, asiáticos, collas, cambas, chapacos, vallunos, ricos, pobres, blancos, negros, castaños, rubios y todo aquel que resida en nuestra patria.
El MAS debe desterrar una agenda agresiva y exclusivamente política y la oposición debe de apoyar al progreso de la patria con actitudes de apertura y concertación. La comunidad internacional hace lo que debe, felicita y apuesta por el diálogo antes que la confrontación, por supuesto, ese es y debe ser su rol.
Un acuerdo constitucional debe, en todo caso, ser principalmente inclusivo y promover valores muy profundos, entre estos la igualdad de oportunidades, el valor de la propiedad privada, la defensa de la libertad del individuo y la iniciativa privada debiendo ser sujetos de garantías y respeto por afectos al oficialismo y a la oposición.
Es momento de que los líderes asuman posiciones constructivas, que se archiven para siempre las marchas de presión, los paros cívicos, los bloqueos de caminos y las persecuciones. Es momento de trabajar por Bolivia, con todo lo que ésta contiene.
Como muchas, la Constitución Política Nacional no será ni socialista ni liberal, y aquello está bien, porque en el equilibrio de ambas es que se puede estar mejor. Independientemente de su aprobación o no es preciso que tanto los unos como los otros entiendan a cabalidad que vivir enfrentados sólo nos mantendrá ajenos al desarrollo.
Debemos cambiar la imagen de que en Bolivia el conflicto es nuestro estado natural y que solamente con muertos podemos resolver las cosas. Debemos aprender a ser primero bolivianos(as) antes que “masistas” o “autonomistas” y en esta lógica debemos de ser inclusivos con todos y para todos. Podemos hacer mucho por nuestro país si solamente entendemos que bolivianos(as) somos todos.

jueves, octubre 16

El Plomero Joe y el sueño boliviano


En las calientes contiendas políticas del país del norte, mucho se ha venido hablando del “Plomero Joe”, una suerte de icono de las clases trabajadoras que aspiran cumplir el sueño americano.
Específicamente el “Plomero Joe” se llama Joe Wurzelbacher, un habitante de Ohio que aspira comprar una pequeña empresa de plomería. Su fama empezó hace poco más de una semana cuando le dijo al candidato demócrata Barack Obama que sus planes impositivos le impedirían comprar el negocio en el que ha trabajado durante años, por ende le truncaba el lograr el afamado “sueño americano”.
En números el negocio que Wurzelbacher aspira adquirir tiene utilidades entre $us. 250.000 y $us. 280.000 por año, por lo que en el plan de gobierno demócrata recibiría el incremento de impuestos de un 36% a un 39%.
Este hecho bastó para que Jhon McCain utilice la imagen del “Plomero Joe” como un ejemplo del perjuicio que las medidas (a su juicio) socialistas de Obama podrían tener, no sólo por su carácter económico sino más por un fondo emblemático en el cual cualquiera que trabaje arduamente puede cumplir su “Sueño Americano”.
En definición aquello que se conoce como el “Sueño Americano” no es otra cosa que la igualdad de oportunidades y la libertad que permite a las y los ciudadanos lograr sus objetivos con la aplicación exclusiva del esfuerzo y la dedicación. En suma el éxito depende de las habilidades de cada uno y de su propio trabajo.
Como el “Plomero Joe”, en Bolivia tenemos muchos, trabajadores asalariados y subvaluados que también quieren tener su sueño americano, en nuestro caso un sueño boliviano.
En Estados Unidos muchos compatriotas nuestros aspiran a cumplir un sueño parecido al de Joe Wurzelbacher, muchos que iniciaron su vida aquí y tuvieron que terminarla allá, lejos – en muchos casos – de sus seres queridos, sin ver como crecen sus hijos e hijas, sin estar con ellos en los momentos más importantes y por supuesto sin atender sus necesidades.
¿Cuál la diferencia entre el “Sueño americano” y el “Sueño boliviano”?, ¿que acaso aquí no quisiera un plomero poder tener su propia empresa de servicios?, ¿poder ser su propio jefe?, ¿qué acaso ese no es un sueño común a muchos ciudadanos?, ¿porqué no puede aspirar nuestra gente a cumplir un “Sueño boliviano”?
Entre las múltiples respuestas encontraremos que una de las causas más importantes es la inestabilidad que tiene Bolivia como país, aquellos que no nos permite levantarnos y avanzar juntos hacia un futuro común y promisorio.
Muchas cosas positivas podríamos decir de las y los bolivianos, pero la estabilidad no es una de ellas.
Bien sabemos que en Bolivia la economía ha pasado a un segundo plano por detrás de lo político, que estamos más ocupados de pelear entre nosotros que en producir, que nos sentimos bolivianos sólo cuando la Selección gana, que el racismo se ha disparado por los cielos y todo el mundo ya lo asume como si nada pasara, que los unos no pueden ver al Presidente ni en pintura y los otros lo propio con los Prefectos, que se respira un ambiente de inestabilidad para invertir y que por lógico resultado seguimos siendo un país inestable.
Entonces… ¿el Sueño boliviano no existe?, al menos podemos afirmar que es muy difícil que se realice en las condiciones actuales.
El “Plomero Joe”, como muchos otros trabajadores bolivianos no desean enfrentamiento ni muerte, realmente la política no les interesa en tanto reciban un digno salario, puedan satisfacer las necesidades de su hogar y solventar una buena educación para sus hijos. El “vivir bien” es un deseo anhelado por todos, es aquella posibilidad que debe otorgar todo país a sus habitantes de hacer real su propio sueño, para nosotros nuestro “Sueño Boliviano”.

jueves, septiembre 25

El ser boliviano


Recientemente un dirigente del fútbol argentino se sintió gravemente ofendido cuando un árbitro de fútbol le llamó “boliviano”, si bien Jujuy es un lugar con una población boliviana abundante es obvio que el sentido del insulto que se empleó en este infortunado incidente tuvo connotaciones racistas muy notorias, en suma pesó más el color de la piel con el que usualmente se identifica a nuestros nacionales y se dejó de lado lo deportivo.
La condena a este tipo de comentarios es cosa lógica, reclamos a la AFA y si incluso quieren a la FIFA podrán realizarse, pero más allá de esto y del dolor que podamos sentir al ver que se usa nuestro gentilicio como insulto, resultará conveniente ver también en lo profundo de nosotros qué refleja el ser boliviano(a).
En esta lógica bien puede hablarse de “la marca” que refleja ser boliviano(a), aquello que los expertos en publicidad y marketing conocen como Branding y que bien puede entenderse como el poder de la marca o en términos más técnicos la creación del valor de la marca a través de estrategias empleadas en torno a todo lo vinculado con el nombre, símbolo e identificación que ésta tiene.
¿Cuál es la marca que representa el ser boliviano(a)?, ¿será que se pueden también utilizar como insultos los gentilicios “suizo(a)”, “japonés” o “canadiense”?, así simple es la cosa, el ser boliviano(a) es muy distinto de lo que representa ser suizo, japonés o canadiense, a estos últimos incluso quizás los usarían como halagos.
Más allá del uso de los gentilicios como sustantivos haciendo referencia al habitante de un país o ciudad, dicha persona carga consigo la marca que reflejan los hábitos de cada nación, así pues cuando hablamos de los brasileros los relacionamos con su carnaval y su buen fútbol, a los suizos con su chocolate y su puntualidad, a los japoneses con su capacidad laboral y calidad tecnológica, a los alemanes con su buena cerveza, a los argentinos con su deliciosa carne y así sucesivamente a todos los países.
La pregunta difícil apunta ahora a: ¿con qué nos relacionarán a los bolivianos?, ¿con el carnaval de Oruro?, ¿con el Cristo de la Concordia?, ¿con el Illimani?, ¿con el Parque Amboró?... ojala y la cosa fuera tan sencilla y nos relacionarán con aspectos positivos de nuestra región, pero lo más seguro (y usted puede corroborarlo conversando con cualquier extranjero) es que nos relacionan con temas tan fatídicos como los bloqueos, la droga, la violencia, la intolerancia, la ingobernabilidad y por supuesto con el atraso en que vivimos desde siempre.
Si hacemos una reflexión sincera y transparente bien podremos consolidar esta afirmación y veremos que estamos muy lejos de ser la Suiza de los Andes, tal cual una vez lo dijo el Presidente Morales, pues a cada paso que damos podemos ver cuan alejados estamos de ser un país desarrollado: la impuntualidad, el racismo, la falta de higiene, la carencia de buenos modales, el poco esfuerzo por estudiar y mejorar, el irrespeto a las normas de tráfico, la inmadurez política, la corrupción, la flojera, la pasividad ante lo mediocre, la ignorancia, la migración, la pobreza y un cúmulo de otras cosas que bien podríamos seguir mencionando.
En pocas palabras somos una marca muy pobre, una marca que poco o nada tiene que ofrecer al mundo. Sin embargo de esto las y los bolivianos nos ocupamos en fortalecer la imagen de atraso, desastre y muerte que ya se estableció hace tiempo sobre todos nosotros, bajo esa marca vivieron nuestros abuelos y padres, ahora lo hacemos nosotros y la cosa apunta a que nuestros hijos también seguirán igual suerte.
Seguro que cada ciudadano(a) de este país ama cada centímetro de territorio boliviano, pero seguro también que se encuentra hartos y fastidiados de la imagen que proyectamos al mundo y que no deja de ser una lacerante realidad que día a día nos acompaña y que ya no debemos aguantar más.
¿Usted quiere realmente un mejor país para sus hijos? entonces es momento que empecemos a cambiar nosotros ya que Patria no es solo el suelo que pisamos, sino el conjunto de ciudadanos que hacemos con nuestro diario vivir un buen país.

viernes, septiembre 19

Habemus Diálogo


Cuando el Cardenal Protodiácono anuncia al pueblo romano y al mundo en general la elección de un nuevo Pontífice dice: “Habemus Papam” (tenemos Papa), este anuncio que lo realiza desde el balcón central de la Basílica de San Pedro en el Vaticano llena de dicha y alegría a todos los fieles católicos quienes celebran que tienen un nuevo Papa.
Esta semana en nuestra amada Bolivia podemos afirmar, también dichosos, que por fin “Habemus Diálogo” (tenemos diálogo), ya que después de largas semanas en las que mucho parecía apuntar a que Bolivia se dividía, finalmente las partes en contienda parecieron comprender que la ruta al progreso y desarrollo no es la violencia, y más al contrario es el diálogo.
El diálogo es la forma de entenderse entre seres civilizados, su aplicación a lo largo de la historia política de la civilización ha permitido que el mundo tal cual hoy lo conocemos sea una realidad.
El diálogo en sí tiene sus propias características, a saber:
- Debe caracterizarse por una apertura sin reservas, girando siempre en torno a un tema necesario para la vida en común de ambas partes.
- Permitir a quienes participan, corregir sus propias posturas en función al desarrollo del mismo diálogo.
- No deben de manejarse datos o información de dudosa veracidad, permitiéndose exponer ante la luz de la verdad los distintos puntos de vista independientemente del acuerdo sobre éstos.
- Debe de mantenerse siempre y en todo momento la máxima tolerancia aún en las más exasperadas o apasionadas intervenciones.
- Debe evitarse profundamente el “afán de poder”, por concepto básico el poder y el diálogo se contraponen.
- El fin del diálogo no puede ser anular o encubrir, aún cuando con esto se pretenda sostener una breve paz social.
- El objetivo final del diálogo será buscar la verdad, independientemente de las posturas de las partes.
El diálogo es la idea contraria al ejercicio de la violencia, es la herramienta de aquellos pueblos que se consideran inteligentes, de los que obtienen mejores frutos conversando que peleando, de todos los que piensan más en su pueblo que en ellos mismos y que saben que más vale aprobar algo discutiéndolo mil veces que aprobarlo sin existir consensos.
Si bien es cierto que grandes hechos violentos, como las revoluciones más destacadas (la británica, la francesa o la norteamericana) han marcado hitos que transformaron de forma violenta los esquemas imperantes hasta ese entonces, no es menos cierto que sin diálogo no se hubiesen sentado las bases para las nuevas sociedades.
El acuerdo social al cual arriba toda sociedad para marcar sus caminos, sentar sus pilares de organización y gobierno, es fundamental para garantizar la subsistencia de todos sin perjuicio de ninguno. A esto le llamamos diálogo.
En el caso nacional la cosa va por similar camino, costó vidas el poder colocar en un mismo ambiente al Ejecutivo y a los Prefectos y es de lamentar que (como se viene haciendo costumbre) lleguemos al borde del abismo para poder pensar y finalmente recapacitar sobre nuestras conductas.
Ni los Prefectos ni el Gabinete en pleno podrán consolar el dolor de aquellas madres que han perdido a sus hijos en una lucha en la que ellos no se jugaban nada, la muerte y la violencia nunca serán la solución a los problemas por los que atravesamos.
Espero que el Gobierno y los Prefectos atienda lo que bien decía el Papa Juan Pablo II: “La espiral de la violencia sólo la frena el milagro del perdón”.

sábado, septiembre 13

Baño de Sangre


¿Porqué no te callas? le habría dicho el Rey Juan Carlos al Presidente Hugo Chávez cuando éste amenazó con intervenir militarmente Bolivia, pero por lo visto ni a Juan Carlos ni a Evo le interesa mucho lo que diga Chávez, su amenaza explicita y manifiesta de forma textual se refleja en: “Si la oligarquía y los politiyanquis, dirigidos, financiados, armados por el imperio, derrocan a algún gobierno nuestro, tendríamos luz verde para iniciar operaciones de cualquier tipo para restituir el poder al pueblo en esos países hermanos”.
En pocas palabras el Presidente Chávez asume que en caso de conflicto interno bien podrá aplastar y arrasar con cualquier nación de esta parte del mundo, dentro de “sus gobiernos” se incluyen a Ecuador, Honduras, Nicaragua, Dominica, Cuba y por supuesto Bolivia. Bajo esta lógica bien se podría respaldar la invasión norteamericana a Irak o incluso una eventual a la misma Venezuela. ¿Dónde queda la soberanía que él mismo proclama?, ¿en qué medida se puede justificar una invasión (porque sería una invasión) a otra nación sin la autorización de las Naciones Unidas?, ¿qué acciones iniciaría?, ¿una guerrilla?, ¿una revolución socialista cocalera?, ¿una guerra internacional contra el oriente de Bolivia?
El lenguaje expuesto por el mandatario venezolano al expulsar al Embajador Estadounidense, Patrick Duddy, y otorgarle 72 horas para salir de Venezuela fue por demás agresivo, más aún cuando grito a voz en cuello “¡Yanquis de mierda váyanse al carajo cien veces!” ¿qué clase de mandatario habla así?, ¿qué tipo de persona es realmente Hugo Chávez?¿quién lo eligió líder de América Latina?
En Bolivia la cosa debe ser distinta, si bien es evidente que ni el Gobierno ni la oposición se inmutan ante la crisis política en la que vivimos es preciso que se recuerde bien que los escenarios políticos se van configurando en función a las situaciones que coyunturalmente se presentan, así pues si existen ya muertos en Cobija, nada impide que la cosa vaya más allá en Tarija, Beni o Santa Cruz.
El Gobierno olvida que las causas y los efectos son los que condicionan nuestra existencia, situación que se refleja en lo que viene pasando en Bolivia. Independientemente de que Chávez pretenda ingresar con fusil en mano en Bolivia la cosa no le será tan fácil, si arremetiese de tal manera seguro que las Naciones Unidas, encabezadas por naciones mucho más poderosas que Venezuela le pondrán coto, pero la factura de todo este extremo será un saldo mortal de muchos ciudadanos muertos.
La crisis boliviana se extiende a toda la región, a Brasil le cortaremos el suministro de gas, similar suerte podrían correr otros clientes nuestros, Venezuela se arma con todo para apoyar al Presidente Morales, Estados Unidos expulsa al embajador boliviano y similar suerte corre el venezolano, ¿qué dirá ahora el gobierno de Irán?, ¿de qué manera reaccionará la Media Luna a todo este tema?
El Prefecto de Pando describe la situación como “incontrolable”, la crisis ya dura tres semanas, las clases se suspenden en distintas regiones por temor a la vida de los estudiantes, nuevamente un día “11” trae luto a Bolivia, la Iglesia pide que se retome el diálogo, artículos y analistas ya hablan de la potencial independencia de la Media Luna, los muertos siguen y suman y al parecer a nadie le importa, estamos prontos a un baño de sangre de inimaginables consecuencias y el Gobierno sigue con su cantar de que vive bajo un complot, la oposición mantiene su radicalismo y los únicos que pierden son los padres, hermanos y cónyuges de los fallecidos.
Por un lado se afirma que los muertos podrían subir hasta la cifra de 20, por otro se discute quién disparó primero, cosa que a estas alturas no tiene sentido ya que vivimos una época sin ley y mientras en el occidente se trabaja normalmente en el oriente el país está por reventar. ¿A dónde apuntamos?, ¿dónde iremos a parar?, ¿cuántos muertos necesitamos para darnos cuenta que todos somos bolivianos?
Ni a Chávez, Morales, Quiroga, Costas o Marinkovic les interesa la sangre derramada, el baño de sangre en el que vivimos es utilizado como herramienta política y todos estamos inmersos en esta suerte de morbo colectivo que ha hecho de Bolivia un lugar insostenible para el desarrollo, la inversión y el progreso.
La única salida sigue siendo el diálogo y en tanto esto no ocurra la muerte seguirá rondando los hogares de todos los bolivianos.

viernes, septiembre 5

El despelote, el Golpe Civil y la muerte


Cinco regiones del país viven un total despelote, así simple y llanamente, por un lado tenemos bloqueos de caminos que se van masificando, en Tarija una bomba molotov destroza el frontis de una entidad local, en Cobija a punta de palos y piedras se toman seis instituciones, en Santa Cruz se intenta tomar las oficinas del INRA, se acrecienta el racismo y la tolerancia es cosa rara; por el otro lado se emite un decreto que pretende “sancionar”a las Prefecturas en cuyas regiones se presenten estos desmanes y se pretende un cerco a Santa Cruz desde las cero horas del lunes con amenazas serias de boicotear la Fexpocruz, por su parte el Ministro de la Presidencia, Juan Ramón de la Quintana informa que el ejercito planteó un querella criminal contra el Prefecto del Beni.
En la misma lógica el Presidente de la República, Evo Morales, denuncia que está en marcha un “Golpe Civil” cuyos pasos se inician con la toma de instituciones públicas por parte de grupos de choque que responden a la Derecha nacional y radicaliza su discurso contra la Media Luna.
Si teorizamos brevemente, un golpe de estado, por definición, es la toma del poder político de forma repentina y violenta efectuada por un grupo de poder y que vulnera la legitimidad legal de un Estado. Sus formas revisten la posibilidad de un Golpe Institucional (cuando la toma de poder es realizada por elementos internos del mismo gobierno), el Golpe Militar (cuando es realizada por elementos de las Fuerzas Armadas) y recientemente se maneja el concepto de Golpe de Mercado (causado por la presión de los agentes económicos mediante mecanismo propios del mercado, tal el caso de la inflación, el desabastecimiento, las corridas bancarias, la subida de las tasas de interés, etc.). El término Golpe Civil es un término nuevo y reciente, que aparentemente implicaría que es causado por entidades cívicas regionales o autoridades locales cuyo objetivo será infundir temor en la población y caos mediático que provoque descontento y fuerce pedidos de renuncia o en su caso la intervención de algún factor externo que a nombre de pacificar pueda realmente tomar el poder político..
Independientemente de cualquier definición resultará bueno ver que en todas estas acciones existen similitudes con acciones que en su momento el mismo Presidente también ejercitó con apoyo de su bases sindicales, si bien no tomaba entidades públicas llegó a quemar hoteles o en su caso la misma Prefectura de Cochabamba que hoy muestra la Whipala andina, ni que decir de los bloqueos de caminos que eran el fuerte de los grupos sociales y que empujaron a la quiebra a varios empresarios.
En esta misma lógica, ya sea analizando lo que fue la época sindical del Presidente Morales o los radicalismos del CONALDE estamos ante el mismo panorama: inestabilidad que afecta procesos económicos que crean trabajo e ingresos para el pueblo, enfrentamiento y lucha entre ciudadanos de una misma nación, destrozos de bienes públicos que al final de cuentas serán repuestos con nuestros propios impuestos, pérdida de documentación, desabastecimiento en todas sus formas y el reflejo de una nación que aún vive en la barbarie y no acaba de comprender que la única forma de obtener el progreso es a través del orden.
La única conclusión posible de todo este despelote es que su resultado seguro será la muerte.

viernes, agosto 29

Bolivia, entre el dolor, la división y el fin de su historia


El camino al progreso no está sembrado de referéndums ni discursos sindicales, el verdadero desarrollo se encuentra fundado en el trabajo y la estabilidad, ambos factores unidos permiten a todo ciudadano poder acceder a bienes y servicios que satisfagan sus necesidades y le otorguen aquello que todos deseamos: paz.
De manera hasta morbosa Bolivia se acostumbró a vivir entre los enfrentamientos de agendas políticas divergentes e incoherencias legales que cada vez se tornan más complicadas. Nuestra vida está dividida entre aprovisionarnos para las posibles épocas de conflictos y la cotidiana lucha entre bolivianos.
El pasado jueves por la noche el Presidente de la República convocó vía Decreto Supremo (rango inferior a la ley) a un referéndum “combo”, pisoteando de esta manera las esperanzas de diálogo que tanto pide el país.
La convocatoria al referéndum “combo” decidiría (si se llega a realizar) aspectos tales como: la aprobación del texto constitucional masista, dirimir la cantidad de tierra para labores agrarias, elegir consejeros departamentales, votación para sub prefectos y selección de Prefectos de Cochabamba y La Paz.
Desde ya la Media Luna anunció que dicho acto no será efectivo en su territorio, situación que traerá – como antes – una serie de disputas, manifestaciones, ampliados, cabildos, reuniones, denuncias, reclamos y finalmente derivará en mayor violencia.
Mientras se da una nueva pulseteada con las regiones, el Presidente olvida que hemos perdido el norte, hoy en día la razón de existir del boliviano pareciera ser vivir enfrentados, esperando por las reacciones de los Comités Cívicos, impidiendo que autoridades nacionales aterricen en sus ciudades o por último incluso mencionando que la independencia de ciertas regiones se vislumbraría como única salida a la crisis.
Las respuestas a nuestros problemas no las encontraremos en Libia o Irán, tampoco serán ni Venezuela ni Estados Unidos la opción a seguir, en la coyuntura en la que vivimos únicamente nos resta empezar por lo básico, y esto significa pretender unir a todos los habitantes de esta tierra.
Hemos caído tan bajo que para siquiera pensar en progreso primero tenemos que aprender a vivir entre nosotros, a tolerarnos, a no discriminarnos y por supuesto a entendernos.
Debemos recordar que no todo proceso de cambio debe pasar por la violencia y que los líderes más destacados de la humanidad, llámense Luther King o Ghandi, no recurrieron a la violencia para dejar un legado imperecedero, que el mismo Jesús buscó la unidad de pueblos en función a un mensaje de paz y esperanza.
En nuestra patria, empezando por Evo Morales, pasando por las aguerridas masas masistas o los radicales grupos de la Unión Juvenil Cruceñista y terminando en Rubén Costas, ya nadie apela al diálogo, las divisiones que tenemos son más fuertes que nuestras similitudes. Los jóvenes cruceños olvidan que tienen entre sus abuelas a collas de muy buena estirpe que forjaron con mucho esfuerzo la Santa Cruz que hoy conocen, igualmente los alteños más radicales no dudan en dejar de lado que muchos intelectuales cambas aportaron decisivamente al desarrollo del país.
La unidad del país sigue en juego, muchos ya no se sienten bolivianos, los unos prefieren ver el espectáculo desde un balcón y los otros sólo atinan a lanzarse piedras y palos ante la mínima provocación. En esta lógica lo último que se necesitaba era lanzar más fuego al incendio, pero lamentablemente esa es la lógica boliviana del poder político: destruir, maltratar, imponer, aplastar y – por la fuerza – ejercer el mando de lo que queda de nuestra patria.
Mal paso se ha dado al convocar por Decreto a una consulta que de realizarse solo traerá más dolor y división a una ya maltratada Bolivia y que trae consigo el serio riesgo de marcar el fin de su historia.

viernes, agosto 22

El Estado Colla Vs. las Autonomías Cambas


El Estado ha sufrido varias transformaciones a lo largo de la historia, su importancia es indiscutible al haberse constituido en principal actor de las organizaciones humanas que en torno a él han encontrado un pacto social que les permita vivir.
Bolivia no es ajena a esta realidad y tiene en su propia existencia a un Estado compuesto por los elementos clásicos del mismo: población, territorio, poder y – de acuerdo al Derecho Internacional - soberanía. Este mismo Estado reviste de manera general dos formas importantes en todo el mundo: el Unitario y el Federal, el primero es el que hemos conocido desde niños y que – a pesar de la descentralización administrativa – tiene una marcada centralización en la ciudad de La Paz, misma ciudad que en la “Guerra Federal” (nótense las comillas) luchó por un sistema más independiente que las propias autonomías regionales y que costó mucha sangre colla (misma que hoy se riega por defender el sistema central). El otro sistema nunca lo conocimos realmente, vivimos tan enceguecidos con que la única forma de administrar el país es a través del Palacio de Gobierno en la Plaza Murillo que no se nos pasa por la mente otra alternativa.
La propuesta de las autonomías, si bien tiene como antecedentes a las Comunidades Autónomas Españolas, no deja de ser un híbrido entre el Federalismo y el Centralismo, y como todo híbrido no representa una lógica clara y transparente en su accionar político, económico e incluso social. Esta lucha solamente tiñe de sangre el sueño patrio en vez de tender puentes entre la población de un mismo Estado.
Hoy el territorio nacional presenta dos bolivias claramente definidas, en el lado “centralista” (Oruro, Potosí, La Paz y el área rural de Cochabamba y Sucre) se desbordan las raíces del centralismo paceño nacional lideradas por el propio Presidente de la República, por otro lado en el lado “autonómico” del país (Santa Cruz, Beni, Pando, ahora con la suma de Tarija y las zonas urbanas de Cochabamba y Sucre) se enterca una visión nueva de país.
La pregunta pasa por incrustarnos en la cabeza si deberíamos analizar de mejor manera nuestra posición como país independientemente de lo que Costas o Morales digan, una propuesta real debería pasar por analizar técnicamente si es conveniente Federalizar a Bolivia, cosa que ya han seguido – entre otros – países como: México, Canadá, Estados Unidos, Brasil, Venezuela, Argentina y Australia. Esto no significa éxito automático, tampoco las autonomías lo significan, y tal cual naciones centralistas como Chile o Italia bien podríamos encontrar fórmulas provechosas para toda la población en el mismo sistema centralista.
La lucha entre lo que ya es llamado como el “Estado Colla” y las “Autonomías Cambas” ha dejado de lado lo técnico y ha priorizado una agenda política enfocada en quien tiene más poder, ¿tiene más poder el MAS o las regiones de la Media Luna?, ¿qué poder tiene la Autonomía Camba si el dinero (de todo) llega a través del Estado Colla?, ¿en qué medida afectará la suspensión del envío de carne al Estado Colla si éste tiene recursos para incluso cortar salarios a los “gobernadores” de las Autonomías Cambas?, ¿en qué medida desempata el Estado Colla con la Autonomía Camba en un plano eminentemente político si lo único que sumamos es odio y hasta muertos?.
El discurso (exacerbado y hasta loco) de Ruben Costas le agranda ante los grupos juveniles radicales de Santa Cruz pero le resta ante el cúmulo de collas que también viven en Santa Cruz y están hartos de escuchar adjetivos e insultos que han polarizado a nuestra patria, y aún así – con todo y locura - la cosa sigue empatada.
Por su parte de qué le sirve al Gobierno que se grite a voz en cuello “¡Patria o muerte!” si él mismo sabe que a la primera medida socialista serán sus mismos cocaleros los que reclamen al verse afectados sus terrenos y los cientos de campesinos que hoy moviliza de aquí para allá marcharán en su contra.
En suma y definitiva conclusión, la lucha entre el Estado Colla y las Autonomías Cambas no tendrá vencedor, será un empate histórico cuyas únicas salidas parecieren ser seguir empatados - violencia de por medio - o la división del país. En ambos casos estamos alejados de poder constituirnos en un Estado maduro, digno de inversión y respeto.

viernes, agosto 15

El empate catastrófico boliviano


Nuevamente Bolivia se enfrenta a un empate catastrófico entre los propios bolivianos, ya esta figura se había presentado de forma histórica con distintos actores y coyunturas pero con idénticos resultados, vivimos tal cual el perro del hortelano “no comemos ni dejamos comer”.
El pasado fin de semana el Presidente de la República, más allá del fraude que se podría haber montado, demostró que sí tiene apoyo en gran parte del país y salió fortalecido del proceso electoral, llevándose con él las Prefecturas de Cochabamba y La Paz. Por otro lado los Prefectos de la Media Luna recibieron un masivo respaldo regional y se posicionaron bien en sus puestos con una posición igual a la del Presidente Morales.
¿Qué gano Bolivia?, pues nada, la confrontación sigue, los Prefectos se sienten más fuertes y el Gobierno también. Un famoso dicho indica que cuando dos elefantes pelean, quienes sufren las consecuencias son las hormigas, en este caso mi estimado lector las hormigas somos la mayoría de la población que buscamos donde guarecernos de la lucha entre estos dos gigantes.
El diálogo que era esperado como una solución posible a este entuerto no tuvo los resultados esperados, el Gobierno pretende aprobar su Constitución incluyendo el estilo de autonomías de la Media Luna y esta última busca el retorno del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) para sostener precisamente su sistema, en esta lógica no se tuvo acogida de ninguna propuesta y nuevamente continuamos en un empate sin solución..
En ambos casos la visión está equivocada, toda vez que lo adecuado sería llegar a un pacto para designar autoridades del Tribunal Constitucional, quienes – garantizando imparcialidad – puedan poner orden en el caos institucional en el que vive Bolivia. Este Tribunal deberá, en estricta justicia, manifestarse sobre la constitucionalidad de la Constitución Propuesta por el MAS, las autonomías implantadas de facto por la Media Luna y por supuesto el mismísimo referéndum revocatorio, en todos los casos con altas probabilidades de abrir las viejas heridas que tanto daño le han hecho al país pero que deben de tocarse a fin de empezar nuevamente por un camino correcto y con las responsabilidades del caso. En breve, volver a fojas cero y hacer las cosas bien desde el principio.
En este momento, el mensaje del Referéndum no debe enfocarse en que cada bando es más fuerte y por ello puede exigir más (que es lo que parecen haber entendido tanto el Gobierno como la Media Luna), el mensaje apunta a que el país está dividido, que en un lado se exige “mano dura” y en el otro se amenaza con no permitir el acceso de autoridades nacionales, que la ciudad y el campo cada vez se distancian más y nadie reconoce que bolivianos somos todos, que la intolerancia y el racismo se acentúan y es tema de chiste y conversación en las mesas de los hogares, el mensaje refleja la crisis en la que está Bolivia, muestra lo duro de vivir en un lugar en que se enfrentan todos contra todos, en un lugar en que se hicieron las cosas mal.
En este sentido las regiones no deberían planificar paros cívicos, deberían exigir diálogo y concertación, el Gobierno igualmente debe – por todos los medios existentes – sostener las posibilidades de diálogo en beneficio último del país, si para ello es preciso dejar de lado lo trabajado por la Asamblea Constituyente bien debe hacerse, es un precio justo a pagar, si es preciso sacrificar las autonomías para llevarlas por el camino correcto es algo que también debe otorgarse.
La actitud responsable de las autoridades en este momento es ceder en sus pretensiones y poner en la mesa de discusión sus autonomías, su constitución, su “patria o muerte”, sus presiones, sus paros cívicos, en fin dejar sus radicalismos y confrontar ideas sobre un plano técnico que beneficie a la nación en su conjunto, bien decía Jorge Luis Borges: “Nadie es Patria, todos lo somos”.

viernes, agosto 8

El 10 de agosto y después


¿Qué sucederá el 10 de agosto?, o peor aún ¿qué irá a pasar a partir del 11 de agosto?, me imagino que el lunes todos irán a sus trabajos o reuniones con el tema del referéndum en la boca.
Habrá pasado mucho en menos de 24 horas, si la cosa va tal cual se pinta, el Presidente de la República resultará ratificado y con un alto porcentaje, esto seguramente no será resultado solamente de la capacidad de sus seguidores de votar cual ovejas, sino que será fruto de un padrón electoral viciado de dudas y que ha puesto en tela de juicio incluso a la misma Corte Electoral.
Si la cosa va por otro camino y Evo es revocado será una verdadera sorpresa, mostraría que no se montó fraude, que el campesino no es tan fácil de convencer y que los altos precios, el discurso de confrontación y los muertos le pasaron la factura al Presidente.
¿En cualquier caso quién habrá ganado?, ¿podríamos decir que gana Evo si es ratificado?, ¿ganan los Prefectos al seguir en sus puestos?, y finalmente la pregunta clave: ¿qué gana el país?.
¿Cuándo ganará Evo?, el Presidente se sentirá ganador en la medida en que logre eliminar prefecturas opositoras, si logra bajar a Manfred o Paredes habrá logrado mucho, si a estos puede sumar alguna de las Prefecturas de la Media Luna tendrá razones de sobra para festejar. Desde ya el Referéndum Revocatorio impulsado por PODEMOS ha dejado en punto de quiebra a la oposición, que, hasta ese entonces se centraba y fortalecía en sus procesos autonómicos, en la toma de aeropuertos y el rechazo casi uniforme al Primer Mandatario de la Nación.
A pesar de esto y de todos los triunfos autonomistas Evo sigue siendo dueño de la mitad del país, si somos más exactos es favorito en Oruro, Potosí, La Paz y el área rural de Cochabamba, en tanto que el resto del país – más o menos – le costará triunfar fácilmente.
La lucha por el poder se funda en quien puede más y a quien se puede forzar a hacer lo que uno desee, para esto se requiere plata y Evo la tiene, además tiene una base social amplia, seguidores condenados a la ignorancia de seguir a quien les pinta de mejor manera las cosas. A la par de esto el mensaje de Evo es más contundente: él es el “cambio”, el héroe que los salvará del temido neoliberalismo. La oposición, que además ahora debe superar las metidas de pata de Tuto Quiroga, no tiene en ningún caso un representante nacional digno de reemplazar a Morales en el poder, Manfred parece más de lo mismo, Costas es muy camba, ni que decir del Prefecto beniano y del pandino, el Prefecto de Tarija no convocaría al oriente y el de La Paz suficientes problemas tiene al estar cerca del grueso de masistas que conforman el Gobierno Central.
¿Cuándo ganan los Prefectos? En el momento en que sean ratificados se ratificará también su autonomía, a partir de ahí deberán de aplicar sus estatutos y normarse, en suma trataran de hacer lo mismo que pretendían antes del Referéndum. Si un Prefecto en Oruro o Potosí es revocado, les será igual de difícil la cosa ya que el Gobierno aún tendrá el poder en esas regiones, la cosa no se pinta mejorada en relación a su situación hace un par de meses.
En resumen los Prefectos tienen menos que ganar que el Gobierno, en cambio si ellos pierden, Evo puede ganar mucho, al menos a nivel de influencia en algunas regiones.
En los hechos, sin embargo, la cosa no cambiará radicalmente en el país, las ciudades no quieren a Evo ni al campesinado, los campesinos continuarán creyendo que la gente de corbata es ricachona y seguirán con su odio visceral hacia el sistema.
En suma y respondiendo de manera objetiva a la interrogante respecto a qué gana el país con este proceso, podemos afirmar que – tal cual el 11 de enero – no ganamos nada y nuevamente perdemos todos.

viernes, agosto 1

El mundo del revés


¿Con qué fin se sostienen las facultades de Ciencias Jurídicas?, ¿para qué se incluyen en las más de las mallas curriculares asignaturas como ética forense?, si el propio Presidente de la República indica de manera textual que ante las advertencias de sus asesores legales cuando pretende cometer un acto anti jurídico él es el primero en afirmar que “le mete por más que sea ilegal… si es ilegal, legalicen ustedes. ¿Para qué han estudiado?”.
Entonces en nuestro país lo ilegal es correcto y en el camino se puede arreglar, por ello es mejor “meterle” olvidando lo institucional o siquiera lo mínimamente sensato.
No es otra cosa lo que ahora hace la Corte Nacional Electoral al interpretar a su manera la normativa referida a la convocatoria al Referéndum Revocatorio, es decir sigue el ejemplo del Primer Mandatario de la Nación.
Desde ya, la polémica convocatoria del Referéndum Revocatorio, ha provocado una serie de análisis enfocados en su constitucionalidad. Igual camino que los mismos procesos autonómicos que también son hacer las cosas independientemente de la normativa. Peor aún del proceso constituyente con todo y sus presiones populares.
Y es que estamos en un laberinto que empezó con el irrespeto a la formalidad, cosa muy habitual en Bolivia, estamos acostumbrados a “meterle no más”, sin importar las reglas ni las normas básicas de convivencia. Por esto es que hemos llegado a este punto de inflexión en que lo institucional pasa a segundo plano y lo irregular se ha convertido en atribución presidencial.
La conocida por los abogados como Pirámide de Kelsen explica de forma básica la jerarquía de las leyes, normas y reglamentos, encabezando la misma y con potestad transversal sobre el resto está la Constitución Política del Estado, que debe ser respetada en toda normativa de jerarquía inferior. Esto, en el caso nacional, se ha olvidado y tanto el Presidente como la Corte Electoral pretenden interpretar a su libre albedrío lo que más le conviene.
Por su parte el MAS siempre manejó la lógica de imponer por la vía violenta (Democracia Morbosa) sus criterios, amparado en la presión popular de los grupos sociales que en su momento cercaron la Prefectura de Cochabamba, la Asamblea Constituyente en Sucre o el mismo Parlamento en La Paz. Por otro lado los partidos tradicionales han siempre manejado a su antojo la norma provocando descontento y generalizada corrupción que tampoco se puede negar hoy en día, subsiste.
Vivimos en un laberinto y estamos enfrascados en la lucha cotidiana de saber qué sucederá mañana, se anuncian enfrentamientos para los próximos días y los únicos que ganan algo son los centros de abasto porque todos – desesperados – tratan mínimamente de salvar el buche.
Y nos hemos acostumbrado a esto, lo toleramos y aguantamos, las luchas diarias, el incremento del racismo, la intolerancia, el radicalismo sectorial, la corrupción generalizada, el morboso afán por buscar el enfrentamiento, la lógica del garrote presente en todo cuanto hacemos, el poco deseo de hacer las cosas bien a la primera.
Este es nuestro panorama, ni el Presidente ni sus ciudadanos cumplen la ley, ¿a dónde vamos a parar?, ¿qué podemos enseñar a nuestros hijos?, ¿cuándo empezaremos realmente un cambio en el que cada uno sea mejor?.
La respuesta dista mucho de escucharse, lamentablemente vivimos en un país donde hecha la trampa luego le pondremos la ley. Con el “meterle no más” Bolivia se ha convertido en el Mundo del Revés.

viernes, julio 25

Bolivia y el manoseo de sus instituciones


Las instituciones son mecanismos de orden social que cooperan en el gobierno de las personas que viven en un determinado territorio. Su influencia se la realiza a través de normas o reglas de conducta que a su vez derivan en procedimientos que deben de facilitar la vida de los habitantes y garantizar su igualdad de derechos y obligaciones. En un término más amplio una institución bien no será un lugar físico sino una conducta ya establecida (respetar el semáforo por ejemplo) o incluso una personalidad (Simón Bolívar bien es un claro ejemplo).
Las características más importantes de una institución son: permanencia, uniformidad de conductas, tener una función social y poseer instrumentos propios. Dos tipos incluye la clasificación de las instituciones: las instituciones normativas (reglamentos, códigos, etc.) y las instituciones políticas (Gobierno central, local o regional, administración pública).
Las naciones más desarrolladas del mundo se sienten orgullosas de la solidez de sus instituciones, de la madurez con la que se tratan los asuntos políticos en las esferas gubernamentales y de su propia nacionalidad.
En Bolivia en particular las instituciones han sido manoseadas desde siempre, el “pasanacu” por el cual han pasado entidades nacionales o departamentales ha dejado de lado la capacidad técnica en beneficio del cuoteo político. En este mismo sentido es que no confiamos en diversas instituciones que nos rodean y a las cuales debemos estar atados, sea porque existen indicios de corrupción o manoseo político, Bolivia es débil en su institucionalidad y por ende frágil en su propia madurez.
Fruto de este principio es que ya a inicios de la actual gestión gubernamental, se atacó a una institución muy fuerte tal cual es el Tribunal Constitucional y se logró – ya sea por ataques del oficialismo o por ineptitud de la oposición – descabezar a una entidad que ejercía el control constitucional en el país.
Ya desde sus inicios en las propuestas gonistas que implicaron el nacimiento del Tribunal se advertía el poder que ésta institución tendría, con capacidad legislativa post facto ante las demandas que pudiesen plantearse.
El tema de la constitucionalidad bien podría ser ampliamente debatido bajo el criterio de que la Constitución Masista, las Autonomías o el mismo Referéndum Revocatorio son en si mismos procesos viciados de ilegalidad. Correspondería en estricta justicia volver a foja cero si es que el Tribunal Constitucional analiza en detalle todo este proceso por el cual atraviesa Bolivia.
¿Qué habremos ganado a estas alturas con todo lo pasado (incluidos los muertos)?, ¿quién será responsable?, ¿cuál la responsabilidad de los Prefectos o el mismo Gobierno en sus afanes radicales?, la única respuesta posible es que nuevamente perdemos todos y el país sigue sumido en la misma miseria en que ha vivido desde siempre.
A pocos días de un referéndum que poco o nada aportará al país seguimos empatados y olvidando que el mundo sigue su marcha y nosotros nos quedamos cada vez más retrasados.
¿Y cuál nuestro rol en esta debacle nacional?, ¿seguir enfrentados?, ¿promover una revuelta?, ¿protestar desde nuestras viviendas?, quizás la única solución pasa por exigir por todos los medios posibles un diálogo sincero entre aquellos que tanto nos han separado. Porque algo que debemos asumir cada uno es que somos responsables de lo que vaya a pasar en el país, los efectos de lo que Evo o los Prefectos vayan a determinar afectará a nuestras familias y por ende nuestras vidas, bien decía Alberto Moravia: “curiosamente, los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado”.

viernes, julio 18

Harvard Boy´s Vs. Evo Boy´s


El liderazgo político es una de las encrucijadas por las que deben enfrentarse todas las naciones del mundo, implica diferencias entre distintos actores que van desde Obama contra McCain, hasta Evo Morales contra los Prefectos de la Media Luna.
El liderazgo bien entendido tiene distintas facetas, así pues por su formalidad en la elección será formal o informal; por la relación entre el líder y aquellos que le siguen llegará a ser autoritario, democrático o liberal; por el tipo de influencia que ejerce en sus subordinados será transaccional o carismático.
Pero ¿qué es en suma el liderazgo?, la respuesta es simple: es el proceso de influir en otros y apoyarlos para que trabajen con entusiasmo en el logro de objetivos comunes. Por lógico análisis deductivo podemos definir también que un líder requiere seguidores, sin éstos no existirá un líder.
En Bolivia el liderazgo político fue mal entendido siempre, así tenemos a aquellos a los que podemos considerar “tradicionales”, que ya cuentan con un aparato político establecido y que – en los más de los casos – siguen con el respaldo de políticos que desde su época universitaria ya venían cometiendo excesos, que se encargan de meter plata para ganar elecciones en Colegios de Profesionales, Universidades Públicas y toda entidad que pueda representar una cuota de poder que apoye el ascenso del líder a los cargos de poder y que (por supuesto) pueda llevar colgados de su saco a una “juntucha” de políticos que únicamente buscan utilidades ilegítimas. De estos hay muchos ejemplos y tienen una suerte de espiral que atrae a nuevas camadas de políticos que ávidos de desempeñar su rol ingresan en el mismo sistema corrupto de hacer política.
El líder tradicional es hasta cierto punto un letrado, un “Harvard boy”, como dicen muchos. Su conocimiento académico es alto pero su enfoque de la realidad es limitado al ver todo bajo la óptica de la mera teoría, situación que lo separa de las grandes masas sociales a las que - por lógica – solo conoce bajo el rótulo de estadísticas.
Su esquema de marketing político se vio desgastado en los últimos tiempos en función a los resultados visibles de corrupción y clientelismo que se mostraron, no fueron suficientes lemas positivistas como “Orden, paz y progreso” ni ofertas masivas de empleos, la realidad mostró un tedio notorio ante ese Harvard Boy que no mostraba soluciones visibles para el país. Esto influyó en que la clase media vote por Evo Morales, muchos no votaron por Evo, muchos votaron por que estaban aburridos de aquellos partidos tradicionales que no ayudaron al país.
Por otro lado llega la nueva visión del caudillo, enfocada (en nuestro caso) en Evo Morales, personaje no respaldado en un aparato político tradicional, sino más bien fruto del rechazo a ese tipo de esquema pero respaldado por un fuerte esquema sindical que de igual forma le corta la visión y lo mantiene como su líder únicamente para obtener beneficios sectoriales. Este nuevo personaje, carente de formación técnica y de criterios gubernamentales, tiende a meter la pata en cuanto a diplomacia refiere, su forma de expresarse deja mucho que desear ya que no habla bien el castellano (se dice que el quechua y el aymará tampoco), su conocimiento del Estado es limitado y el respaldo que recibe se funda en su color de piel y origen humilde que a todas luces representa (para una nación como la nuestra) una marca o slogan insuperable.
Es precisamente éste el fuerte actual del mensaje propagandístico del Presidente Morales, su cercanía al pueblo y – por supuesto – el mensaje del “cambio” que siempre es bien recibido por la sociedad.
El peor defecto del Presidente radica en la toma de decisiones siempre políticas y no técnicas, en dejar de lado la economía y preocuparse por satisfacer a la Bolivia Andina (que es la única que él reconoce), en el continuo discurso de confrontación y por supuesto en el resentimiento que expresa en torno a las clases sociales a las que él considera oligarcas, incluida la clase media.
Ambos liderazgos no son lo ideal para una Bolivia que si bien no requiere un Harvard Boy al 100% tampoco debe conformarse con un Evo Boy en el poder, se necesita sembrar nuevos líderes que cuenten con las habilidades y conocimientos que amerita la administración estatal y que a la vez puedan acercarse a ese pueblo que (conformado por todos) requiere estabilidad para progresar.
El liderazgo en Bolivia necesita un nuevo viraje con gente que con honestidad en la mano puedan llevar a este país a días mejores.

viernes, julio 11

Referendums Revolcatorios


Bolivia se debate en numerosos procesos democráticos que a simple vista debieran de apuntar a profundizar procesos democráticos en los que el pueblo (en nuestro caso mayormente carente de formación) pueda participar de forma más directa en la elección de sus autoridades.
La democracia es una forma de gobierno fundada en la elección de aquellos que serán representantes del pueblo, al cual se deben y en cuya lógica deberán de administrar los recursos públicos. Todo proceso de gestión debería de caracterizarse por la estabilidad, misma que también reflejaría un sistema democrático sólido y maduro.
Nuestra patria lejos se encuentra de una visión estable en cuanto a política, con un Gobierno enfocado en acciones de corte electoral antes que estadista y una oposición que no se entiende en sus intenciones, al medio quedamos nosotros, los ciudadanos que contemplamos con mayor o menor preocupación lo que sucede en el país.
El Presidente dijo en una alocución pública que “revolcará” a los Prefectos de la Media Luna el 10 de agosto, pero ¿qué habrá obtenido con esto?, ¿qué sucederá en aquellos lugares donde no “revuelque” a nadie?, ¿qué habremos ganado como país con un referéndum revocatorio de mandato?, ¿qué ganamos si Evo Morales es revocado?, ¿quién podría venir después?, ¿quién se anima a decir que tiene respaldo y capacidad nacional en reemplazo del líder cocalero?, ¿qué sucederá si Evo se mantiene y más al contrario pierde notoriamente apoyo en la ciudadanía?, ¿serán válidos los resultados ante tanta prueba que apunta a un fraude masivo?.
En suma, no habremos ganado nada con la realización de un referéndum que solamente suma inestabilidad a nuestro ya frágil sistema democrático. Piense mi querido lector, luego de agosto el Presidente seguirá (incluso en mayor medida) sin poder visitar ciertos lugares del país, el campo seguirá enfrentado con la ciudad, la imagen de Bolivia en el mundo empeorará y – por supuesto – la crisis no habrá cambiado mucho.
Para muchos la solución de este empate nacional pasa por la violencia entre ambos bandos y que se defina un ganador, muchas veces autoridades gubernamentales han expresado de una u otra forma su apoyo a esta tesis, sin embargo pecaríamos de ignorantes si creemos que una solución civilizada debe pasar por el enfrentamiento y la confrontación, sostengo aún que la única salida viable para este proceso es el diálogo. En esta lógica Evo Morales tiene la posibilidad histórica de quedar plasmado en las páginas de la vida nacional como el líder que pudo unir a los discordes y no como el que dividió al país.
La salida de este proceso autodestructivo pasa por una convocatoria al diálogo nacional en el que se pueda aplicar una reingeniería que pase por una modificación a la actual Constitución Política del Estado (ya no más Asambleas que terminarían en resultados similares) en términos consensuados y coherentes con la visión económica mundial, el respeto a los recursos y soberanía nacional, la irrestricta libertad de prensa, la solidez de la propiedad privada, la búsqueda de la calidad académica y la inclusión de todas las y los bolivianos bajo un solo nombre: Bolivia.
Esta es su oportunidad Presidente Morales, puede aprovecharla o dejar que Bolivia siga camino al abismo.

viernes, julio 4

¡Libertad!


El 23 de febrero de 2002 la entonces candidata presidencial Ingrid Betancourt fue secuestrada por las Fuerzas Revolucionarias Armadas de Colombia (FARC), tres días luego de que el ahora ex presidente Andrés Pastrana diera por terminado un intento de proceso de paz con el grupo guerrillero.
Betancourt había sido una crítica a las FARC y bien conocía del riesgo en que se encontraba cuando fue a buscar votos en el sur de su país, cosa que por supuesto no justifica el hecho de que se limite la libertad de una persona.
El concepto de libertad apunta a la facultad del ser humano de poder llevar a cabo una determinada acción, en el caso particular del secuestro se restringe la libertad de forma coercitiva y violenta.
Las más de las naciones del mundo proclaman la libertad bajo el rótulo de permitir a sus ciudadanos respetar sus propios derechos, limitándose éstos donde se inician los derechos de los demás.
El miércoles pasado la libertad fue el grito silencioso que millones de ciudadanos (sobre todo en América Latina y Francia) gritaron junto al grupo que el Ejercito Colombiano rescató de las FARC, la libertad de Betancourt fue – para muchos – símbolo de que la era de terrorismo en Colombia podría finalmente terminar.
No se puede negar que la labor del Presidente Uribe fue acertada, independientemente de la corriente política que represente, del apoyo o no al “Imperialismo”, de sus ansias o no de perpetuarse en el poder, todo quedó a un lado al funcionar de forma coherente y efectiva el rescate más sonado de los últimos años.
El mismo Hugo Chávez que hacia tiempo atrás pedía reconocer status político al grupo guerrillero colombiano indicó de manera textual que no debería “volver el tiempo de los fusiles”, cosa que por supuesto es contraria a su posición anterior de crear uno, dos, tres Vietnams en América Latina. Ya semanas atrás el mismo Chávez había cuestionado de manera directa el uso del secuestro como una herramienta para obtener fines políticos, resulta – por ende – satisfactorio que incluso el más recalcitrante mandatario Latinoamericano deje de lado las ideologías políticas extremas (que tanto daño nos hacen) y haya enviado un mensaje de felicitación al Presidente Colombiano.
Hugo Chávez actuó - quizás por primera vez - como un estadista y con pulcra imagen le dijo al mundo un mensaje coherente con los tiempos actuales, desde estas líneas – igualmente por primera vez – es que escribo algo positivo del mandatario venezolano y resulta gratificante esperar que sus palabras sean sinceras.
Entonces la libertad de los 15 ciudadanos rescatados festejada por Neoliberales y Socialistas ha provocado que al unísono nuestra región se unifique en torno a un principio por todos reconocido: La libertad.
Felicidades a las Fuerzas Armadas de Colombia, a su Gobierno, a todos quienes consideran que las guerrillas son un medio equivocado de obtener resultados políticos, a los familiares que se reencontraron con sus seres queridos y a todos los latinoamericanos que independientemente de sus diferencias fueron capaces de hacer realidad la famosa frase de Benjamín Franklin: “Donde mora la libertad, allí esta mi patria”.

viernes, junio 27

¿Diálogo o Guerra Civil?


Las naciones desarrolladas ni siquiera tienen que plantearse tal interrogante, por supuesto que el diálogo es la única salida a la existencia de problemas, sin embargo en Bolivia la cosa se pinta distinta.
Roberto Aguilar, otrora Vicepresidente de la Asamblea Constituyente, planteó este dilema en ocasión de su visita a Berlín y dejando una estela de duda sobre el futuro de la nación.
Todo pasa por que la imagen que mostramos al mundo es negativa, somos noticia por las masivas amenazas de paros (cívicos, de transporte, sectoriales, etc.), bloqueos en rutas nacionales o internacionales, la expulsión de USAID del Trópico de Cochabamba, los enfrentamientos por la toma de espacios de poder, los atentados a medios de comunicación, las elecciones “al cohete”, los referéndums autonómicos, la producción de coca, la pobreza, la matanza de perros, el desorden, el exceso de basura, la carencia de calidad en nuestros trabajos, el bajo nivel educativo, el preocupante desarrollo humano y - por supuesto - el referéndum revocatorio; todo esto demuestra al planeta entero que seguimos viviendo en el siglo pasado, que elegimos la ruta del desastre y no la del progreso.
Nos quejamos de la situación del país (siempre lo hicimos) pero no asumimos nuestra propia responsabilidad. La indisciplina y el caos en el cual navegamos cotidianamente es en gran parte responsabilidad nuestra, fue nuestro voto el que puso a Morales en el Gobierno, son nuestras actitudes las que día a día evitan que el país avance hacia un futuro mejor, son nuestros dirigentes quienes faltos de visión siguen viviendo en la locura de la lucha entre izquierda y derecha, es nuestra idiosincrasia la que nos impone taras que día a día debemos tratar de superar.
Las y los bolivianos somos poseedores de una razón que poco tiene que ver con la lógica, hemos privilegiado a la política en vez de la economía, pretendemos valorizar lo indigenista encima de lo académico, exaltamos la viveza criolla y hacemos mofa de la responsabilidad, en Bolivia lo que en el mundo desarrollado es bueno aquí es malo, vivimos en una suerte de desparramo de lo correcto.
Hoy, ya establecida de manera formal como una nación en permanente crisis, nos debatimos entre guerras políticas que bien pueden derivar en la violencia, en cuyo caso nadie habrá ganado.
El diálogo no pasa por sostener una Constitución Política que no tiene respaldo pleno y que surgió como por “arte de magia” en Oruro, luego de que en meses las y los Asambleístas no pudieron siquiera redactar una línea, tampoco pasa por revocar el mandato del Presidente o los Prefectos, peor aún por – de forma unilateral – declararse autónomos y pretender tomar instituciones, todos estos factores solamente ahondarán la crisis y consolidarán esta imagen que tenemos de país inestable.
En esta lucha destacan PODEMOS y el MAS como fuerzas políticas formales y las regiones (principalmente la media luna ampliada) como fuerzas políticas informales, en los más de los casos considero que no son dignos representantes de lo que Bolivia necesita o quiere, ni Branco, Rubén Costas, Manfred, Tuto, Evo o todo su Gabinete en pleno son soluciones a la crisis nacional. Todos ellos olvidan que la Patria es algo que va más allá de ideologías políticas o de intereses particulares.
La Patria es el campesino que quiere producir en mejores condiciones sus tierras, el trabajador de corbata que pretende estabilidad laboral y un sueldo decente con el cual poder vivir, el empresario que invierte su capital y espera seguridad jurídica y económica, el estudiante que busca calidad académica, la ama de casa que quiere mantener un hogar sano y libre de temores, es aquel niño(a) que desea jugar libre en un parque y sentir la seguridad de que tiene a su familia cerca (no en otras latitudes por falta de trabajo).
Señores, Bolivia necesita soluciones, no políticos, requerimos de amor a la Patria no Evos, Tutos, Prefectos ni Gobernadores.