viernes, julio 25

Bolivia y el manoseo de sus instituciones


Las instituciones son mecanismos de orden social que cooperan en el gobierno de las personas que viven en un determinado territorio. Su influencia se la realiza a través de normas o reglas de conducta que a su vez derivan en procedimientos que deben de facilitar la vida de los habitantes y garantizar su igualdad de derechos y obligaciones. En un término más amplio una institución bien no será un lugar físico sino una conducta ya establecida (respetar el semáforo por ejemplo) o incluso una personalidad (Simón Bolívar bien es un claro ejemplo).
Las características más importantes de una institución son: permanencia, uniformidad de conductas, tener una función social y poseer instrumentos propios. Dos tipos incluye la clasificación de las instituciones: las instituciones normativas (reglamentos, códigos, etc.) y las instituciones políticas (Gobierno central, local o regional, administración pública).
Las naciones más desarrolladas del mundo se sienten orgullosas de la solidez de sus instituciones, de la madurez con la que se tratan los asuntos políticos en las esferas gubernamentales y de su propia nacionalidad.
En Bolivia en particular las instituciones han sido manoseadas desde siempre, el “pasanacu” por el cual han pasado entidades nacionales o departamentales ha dejado de lado la capacidad técnica en beneficio del cuoteo político. En este mismo sentido es que no confiamos en diversas instituciones que nos rodean y a las cuales debemos estar atados, sea porque existen indicios de corrupción o manoseo político, Bolivia es débil en su institucionalidad y por ende frágil en su propia madurez.
Fruto de este principio es que ya a inicios de la actual gestión gubernamental, se atacó a una institución muy fuerte tal cual es el Tribunal Constitucional y se logró – ya sea por ataques del oficialismo o por ineptitud de la oposición – descabezar a una entidad que ejercía el control constitucional en el país.
Ya desde sus inicios en las propuestas gonistas que implicaron el nacimiento del Tribunal se advertía el poder que ésta institución tendría, con capacidad legislativa post facto ante las demandas que pudiesen plantearse.
El tema de la constitucionalidad bien podría ser ampliamente debatido bajo el criterio de que la Constitución Masista, las Autonomías o el mismo Referéndum Revocatorio son en si mismos procesos viciados de ilegalidad. Correspondería en estricta justicia volver a foja cero si es que el Tribunal Constitucional analiza en detalle todo este proceso por el cual atraviesa Bolivia.
¿Qué habremos ganado a estas alturas con todo lo pasado (incluidos los muertos)?, ¿quién será responsable?, ¿cuál la responsabilidad de los Prefectos o el mismo Gobierno en sus afanes radicales?, la única respuesta posible es que nuevamente perdemos todos y el país sigue sumido en la misma miseria en que ha vivido desde siempre.
A pocos días de un referéndum que poco o nada aportará al país seguimos empatados y olvidando que el mundo sigue su marcha y nosotros nos quedamos cada vez más retrasados.
¿Y cuál nuestro rol en esta debacle nacional?, ¿seguir enfrentados?, ¿promover una revuelta?, ¿protestar desde nuestras viviendas?, quizás la única solución pasa por exigir por todos los medios posibles un diálogo sincero entre aquellos que tanto nos han separado. Porque algo que debemos asumir cada uno es que somos responsables de lo que vaya a pasar en el país, los efectos de lo que Evo o los Prefectos vayan a determinar afectará a nuestras familias y por ende nuestras vidas, bien decía Alberto Moravia: “curiosamente, los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado”.

viernes, julio 18

Harvard Boy´s Vs. Evo Boy´s


El liderazgo político es una de las encrucijadas por las que deben enfrentarse todas las naciones del mundo, implica diferencias entre distintos actores que van desde Obama contra McCain, hasta Evo Morales contra los Prefectos de la Media Luna.
El liderazgo bien entendido tiene distintas facetas, así pues por su formalidad en la elección será formal o informal; por la relación entre el líder y aquellos que le siguen llegará a ser autoritario, democrático o liberal; por el tipo de influencia que ejerce en sus subordinados será transaccional o carismático.
Pero ¿qué es en suma el liderazgo?, la respuesta es simple: es el proceso de influir en otros y apoyarlos para que trabajen con entusiasmo en el logro de objetivos comunes. Por lógico análisis deductivo podemos definir también que un líder requiere seguidores, sin éstos no existirá un líder.
En Bolivia el liderazgo político fue mal entendido siempre, así tenemos a aquellos a los que podemos considerar “tradicionales”, que ya cuentan con un aparato político establecido y que – en los más de los casos – siguen con el respaldo de políticos que desde su época universitaria ya venían cometiendo excesos, que se encargan de meter plata para ganar elecciones en Colegios de Profesionales, Universidades Públicas y toda entidad que pueda representar una cuota de poder que apoye el ascenso del líder a los cargos de poder y que (por supuesto) pueda llevar colgados de su saco a una “juntucha” de políticos que únicamente buscan utilidades ilegítimas. De estos hay muchos ejemplos y tienen una suerte de espiral que atrae a nuevas camadas de políticos que ávidos de desempeñar su rol ingresan en el mismo sistema corrupto de hacer política.
El líder tradicional es hasta cierto punto un letrado, un “Harvard boy”, como dicen muchos. Su conocimiento académico es alto pero su enfoque de la realidad es limitado al ver todo bajo la óptica de la mera teoría, situación que lo separa de las grandes masas sociales a las que - por lógica – solo conoce bajo el rótulo de estadísticas.
Su esquema de marketing político se vio desgastado en los últimos tiempos en función a los resultados visibles de corrupción y clientelismo que se mostraron, no fueron suficientes lemas positivistas como “Orden, paz y progreso” ni ofertas masivas de empleos, la realidad mostró un tedio notorio ante ese Harvard Boy que no mostraba soluciones visibles para el país. Esto influyó en que la clase media vote por Evo Morales, muchos no votaron por Evo, muchos votaron por que estaban aburridos de aquellos partidos tradicionales que no ayudaron al país.
Por otro lado llega la nueva visión del caudillo, enfocada (en nuestro caso) en Evo Morales, personaje no respaldado en un aparato político tradicional, sino más bien fruto del rechazo a ese tipo de esquema pero respaldado por un fuerte esquema sindical que de igual forma le corta la visión y lo mantiene como su líder únicamente para obtener beneficios sectoriales. Este nuevo personaje, carente de formación técnica y de criterios gubernamentales, tiende a meter la pata en cuanto a diplomacia refiere, su forma de expresarse deja mucho que desear ya que no habla bien el castellano (se dice que el quechua y el aymará tampoco), su conocimiento del Estado es limitado y el respaldo que recibe se funda en su color de piel y origen humilde que a todas luces representa (para una nación como la nuestra) una marca o slogan insuperable.
Es precisamente éste el fuerte actual del mensaje propagandístico del Presidente Morales, su cercanía al pueblo y – por supuesto – el mensaje del “cambio” que siempre es bien recibido por la sociedad.
El peor defecto del Presidente radica en la toma de decisiones siempre políticas y no técnicas, en dejar de lado la economía y preocuparse por satisfacer a la Bolivia Andina (que es la única que él reconoce), en el continuo discurso de confrontación y por supuesto en el resentimiento que expresa en torno a las clases sociales a las que él considera oligarcas, incluida la clase media.
Ambos liderazgos no son lo ideal para una Bolivia que si bien no requiere un Harvard Boy al 100% tampoco debe conformarse con un Evo Boy en el poder, se necesita sembrar nuevos líderes que cuenten con las habilidades y conocimientos que amerita la administración estatal y que a la vez puedan acercarse a ese pueblo que (conformado por todos) requiere estabilidad para progresar.
El liderazgo en Bolivia necesita un nuevo viraje con gente que con honestidad en la mano puedan llevar a este país a días mejores.

viernes, julio 11

Referendums Revolcatorios


Bolivia se debate en numerosos procesos democráticos que a simple vista debieran de apuntar a profundizar procesos democráticos en los que el pueblo (en nuestro caso mayormente carente de formación) pueda participar de forma más directa en la elección de sus autoridades.
La democracia es una forma de gobierno fundada en la elección de aquellos que serán representantes del pueblo, al cual se deben y en cuya lógica deberán de administrar los recursos públicos. Todo proceso de gestión debería de caracterizarse por la estabilidad, misma que también reflejaría un sistema democrático sólido y maduro.
Nuestra patria lejos se encuentra de una visión estable en cuanto a política, con un Gobierno enfocado en acciones de corte electoral antes que estadista y una oposición que no se entiende en sus intenciones, al medio quedamos nosotros, los ciudadanos que contemplamos con mayor o menor preocupación lo que sucede en el país.
El Presidente dijo en una alocución pública que “revolcará” a los Prefectos de la Media Luna el 10 de agosto, pero ¿qué habrá obtenido con esto?, ¿qué sucederá en aquellos lugares donde no “revuelque” a nadie?, ¿qué habremos ganado como país con un referéndum revocatorio de mandato?, ¿qué ganamos si Evo Morales es revocado?, ¿quién podría venir después?, ¿quién se anima a decir que tiene respaldo y capacidad nacional en reemplazo del líder cocalero?, ¿qué sucederá si Evo se mantiene y más al contrario pierde notoriamente apoyo en la ciudadanía?, ¿serán válidos los resultados ante tanta prueba que apunta a un fraude masivo?.
En suma, no habremos ganado nada con la realización de un referéndum que solamente suma inestabilidad a nuestro ya frágil sistema democrático. Piense mi querido lector, luego de agosto el Presidente seguirá (incluso en mayor medida) sin poder visitar ciertos lugares del país, el campo seguirá enfrentado con la ciudad, la imagen de Bolivia en el mundo empeorará y – por supuesto – la crisis no habrá cambiado mucho.
Para muchos la solución de este empate nacional pasa por la violencia entre ambos bandos y que se defina un ganador, muchas veces autoridades gubernamentales han expresado de una u otra forma su apoyo a esta tesis, sin embargo pecaríamos de ignorantes si creemos que una solución civilizada debe pasar por el enfrentamiento y la confrontación, sostengo aún que la única salida viable para este proceso es el diálogo. En esta lógica Evo Morales tiene la posibilidad histórica de quedar plasmado en las páginas de la vida nacional como el líder que pudo unir a los discordes y no como el que dividió al país.
La salida de este proceso autodestructivo pasa por una convocatoria al diálogo nacional en el que se pueda aplicar una reingeniería que pase por una modificación a la actual Constitución Política del Estado (ya no más Asambleas que terminarían en resultados similares) en términos consensuados y coherentes con la visión económica mundial, el respeto a los recursos y soberanía nacional, la irrestricta libertad de prensa, la solidez de la propiedad privada, la búsqueda de la calidad académica y la inclusión de todas las y los bolivianos bajo un solo nombre: Bolivia.
Esta es su oportunidad Presidente Morales, puede aprovecharla o dejar que Bolivia siga camino al abismo.

viernes, julio 4

¡Libertad!


El 23 de febrero de 2002 la entonces candidata presidencial Ingrid Betancourt fue secuestrada por las Fuerzas Revolucionarias Armadas de Colombia (FARC), tres días luego de que el ahora ex presidente Andrés Pastrana diera por terminado un intento de proceso de paz con el grupo guerrillero.
Betancourt había sido una crítica a las FARC y bien conocía del riesgo en que se encontraba cuando fue a buscar votos en el sur de su país, cosa que por supuesto no justifica el hecho de que se limite la libertad de una persona.
El concepto de libertad apunta a la facultad del ser humano de poder llevar a cabo una determinada acción, en el caso particular del secuestro se restringe la libertad de forma coercitiva y violenta.
Las más de las naciones del mundo proclaman la libertad bajo el rótulo de permitir a sus ciudadanos respetar sus propios derechos, limitándose éstos donde se inician los derechos de los demás.
El miércoles pasado la libertad fue el grito silencioso que millones de ciudadanos (sobre todo en América Latina y Francia) gritaron junto al grupo que el Ejercito Colombiano rescató de las FARC, la libertad de Betancourt fue – para muchos – símbolo de que la era de terrorismo en Colombia podría finalmente terminar.
No se puede negar que la labor del Presidente Uribe fue acertada, independientemente de la corriente política que represente, del apoyo o no al “Imperialismo”, de sus ansias o no de perpetuarse en el poder, todo quedó a un lado al funcionar de forma coherente y efectiva el rescate más sonado de los últimos años.
El mismo Hugo Chávez que hacia tiempo atrás pedía reconocer status político al grupo guerrillero colombiano indicó de manera textual que no debería “volver el tiempo de los fusiles”, cosa que por supuesto es contraria a su posición anterior de crear uno, dos, tres Vietnams en América Latina. Ya semanas atrás el mismo Chávez había cuestionado de manera directa el uso del secuestro como una herramienta para obtener fines políticos, resulta – por ende – satisfactorio que incluso el más recalcitrante mandatario Latinoamericano deje de lado las ideologías políticas extremas (que tanto daño nos hacen) y haya enviado un mensaje de felicitación al Presidente Colombiano.
Hugo Chávez actuó - quizás por primera vez - como un estadista y con pulcra imagen le dijo al mundo un mensaje coherente con los tiempos actuales, desde estas líneas – igualmente por primera vez – es que escribo algo positivo del mandatario venezolano y resulta gratificante esperar que sus palabras sean sinceras.
Entonces la libertad de los 15 ciudadanos rescatados festejada por Neoliberales y Socialistas ha provocado que al unísono nuestra región se unifique en torno a un principio por todos reconocido: La libertad.
Felicidades a las Fuerzas Armadas de Colombia, a su Gobierno, a todos quienes consideran que las guerrillas son un medio equivocado de obtener resultados políticos, a los familiares que se reencontraron con sus seres queridos y a todos los latinoamericanos que independientemente de sus diferencias fueron capaces de hacer realidad la famosa frase de Benjamín Franklin: “Donde mora la libertad, allí esta mi patria”.