viernes, noviembre 21

En defensa de la iglesia


La última semana tuvimos al Prefecto del Departamento atacando a una de las entidades más reconocidas de nuestra nación, la Iglesia Católica. En declaraciones directas el Prefecto Puente se manifestó contrario a las declaraciones del Cardenal ante el Papa Benedicto XVI e incluso llegó a llamarlo “oligarca” junto a la máxima autoridad eclesial de Sucre.
Lamentablemente todo informe contrario a los intereses del gobierno es tachado de mentiroso y manejado por la oligarquía, ¿qué acaso no es cierta la violenta forma de manejar el país en los últimos años? o acaso ¿la presión de grupos sociales que a fuerza de palo implantan sus ideas cercando congresos? ¿La persecución política? ¿Estaba mintiendo el Cardenal cuando a ojos de todos esa es la realidad en la que vivimos hoy en día?
Triste resulta ver que ahora las víctimas de las autoridades apuntan incluso al Clero, ya no solamente a los medios de comunicación o a la Media Luna.
Sobrada moral tiene la Iglesia en nuestro país como para ser maltratada, si bien el Prefecto a.i. trató de aclarar que “la iglesia en su conjunto es variopinta y combinada y hay todo ahí” no puede sino mínimamente molestar tal declaración que apunta directamente a la máxima autoridad eclesiástica nacional, Monseñor Terrazas. ¿Cuál el pecado de Monseñor?, ¿haber votado en el referéndum autonómico?, ¿ser de origen cruceño?
Recordemos que Julio Terrazas trabajó como Obispo Auxiliar de La Paz (1978 – 1982) y fue Obispo de Oruro (1982 – 1991), coronando su labor de servicio el año 2001 al ser designado como Cardenal por el Papa Juan Pablo II en el Consistorio del 21 de febrero.
Olvidan las autoridades políticas que la iglesia en nuestro país desarrolla múltiples obras, más de las que ellos en estos años de gestión hubiesen podido desarrollar, y esta es una labor silenciosa que no busca votos ni acumulación de poder. Entre sus obras – sólo para mencionar algunas - tenemos labores desinteresadas, disciplinadas y solidarias en ámbitos tan importantes como la salud, la protección social, la comunicación social, las casas de encuentro, las obras de educación y una infinidad de obras que han fortalecido la visión católica en nuestro medio.
Mal hacen ahora los neo socialistas en atacar a quien durante mucho tiempo prestó cooperación y ayuda a Bolivia, mal Sr. Prefecto a.i. en pretender lastimar a nuestro Cardenal y a lo que él representa sin esperar que la sociedad en su conjunto reproche su actitud.
Es preciso recordar que a nivel mundial el número de católicos alcanza a 1.131 millones, un equivalente a casi 126 Bolivias y que en América del Sur el 93% de la población es católica (39.537.943 católicos estimados al 2005) nuestro país se sostiene como un fuerza viva que ya en defensa de la educación de convenio usó las mismas herramientas masistas al realizar marchas masivas que llenaron las calles del país, no en el camino violento, sino en un reclamo pacífico – desde ya – característico de las y los católicos.
Ni el Socialismo del Siglo XXI ni la postura Prefectural podrán cambiar la postura profunda del pueblo católico boliviano, así como tampoco Hugo Chávez o Rafael Correra podrán romper las obras que por si mismas han desarrollado las Iglesias Católicas a lo largo de nuestro continente y han marcado a nuestra región como mayoritariamente católica.
Bien decía el Cardenal Julio Terrazas: “No es posible vivir en una sociedad en la que unos persiguen a otros, paralizan a todos y ofenden la dignidad de los niños, ancianos y enfermos” (homilía 7/10/2001).

viernes, noviembre 14

¿Cuáles son nuestras prioridades?


Una encuesta mundial recientemente realizada por la prestigiosa revista Selecciones (The Reader´s Digest Association, Inc.) en torno a las prioridades de diversos países del mundo arroja interesantes resultados que bien merecen ser comentados.
Así tenemos que en los Estados Unidos las tres principales prioridades son: La economía mundial, el temor al terrorismo y la guerra en Irak, así pues en Canadá sus temas prioritarios abarcan primero al medio ambiente, la economía mundial y en tercer lugar la pobreza mundial; por su parte en España el interés mayor es la pobreza mundial, seguido por los derechos humanos y muy cerca el medio ambiente; en Rusia la cosa la encabeza el temor al terrorismo y le siguen el medio ambiente y la pobreza mundial.
Por este lado del mundo tenemos datos respecto a México donde de lejos ganan como temas prioritarios la pobreza mundial y el medio ambiente y muy alejados le sigue como tercer tema el terrorismo; similar escala se presenta en Argentina cambiando únicamente el tercer lugar de prioridades que para ellos es la economía mundial; Brasil cambia el orden pero se trata solamente de un enroqué ya que su tema principal es el medio ambiente seguido esta vez de la pobreza y en tercer lugar – a mucha distancia – quedan empatados los derechos humanos y la economía mundial;
Si bien podemos concluir que Canadá es un país altamente ecologista (31 % de su población así lo prioriza), que Rusia tiene más miedo que el propio Estados Unidos al terrorismo (con 26% de los rusos preocupados frente al 19% de los norteamericanos), o que en promedio los sudamericanos consideramos al medio ambiente como una prioridad (con un 33% en promedio) y que al igual que los españoles nos preocupa mucho la pobreza mundial (con un 36% de personas que así lo creen) mi pregunta apunta a algo más local: ¿cuáles son las prioridades de las y los bolivianos?
Si bien la encuesta no se la aplicó en nuestro país (que hubiese resultado altamente interesante) tenemos otras fuentes de referencia que bien pueden ayudarnos a descifrar el contexto de nuestra región, el 2007 en Santiago de Chile varios asistentes de alto nivel del Foro Económico Mundial para América Latina definían como temas prioritarios a la lucha contra la pobreza, la disminución de la desigualdad, mejorar la institucionalidad con transparencia y evaluación y la integración de la región. En ese entonces no se hablaba mucho de la crisis que hoy azota al mundo entero, excepto en muchos aspectos a Bolivia, que a decir de Aldo Abram (analista y Director General de la consultora Exante con sede en Buenos Aires) al referirse a Bolivia: “Está aislada del mundo porque tiene una situación política y social explosiva. Los niveles de inversión han sido bajos en los últimos años y por eso la desaceleración de la economía global le va a afectar menos”, esto – por supuesto – lo tendremos que ver en cancha.
Fuera de todo, usted y yo como ciudadanos de esta misma patria, sabemos que nuestras prioridades en los últimos años se han enfocado en ir de referéndum en referéndum, de enfrentamientos entre hermanos, de muertos y más muertos, de restricciones y atentados contra la libertad de prensa (ayer campeones en libertad de prensa y hoy casi a la cola de los países de esta región), del incumplimiento a la ley, de ataques a la institucionalidad del poder judicial, de marchas y bloqueos, de falta de aprovisionamiento de carburantes, de ausencia de estabilidad para la inversión privada, de la clásica marcada indiferencia de la clase media y la explosiva (por usar el término empleado por el analista Argentino) reacción de los movimientos sociales, de la creciente discriminación y el acentuado racismo, del quebrantamiento de relaciones internacionales y la pérdida de mercados y beneficios arancelarios, de la exaltación del liderazgo grupal o sindical por encima de la capacidad académica, de las amenazas y amedrentamientos a columnistas y gente de la prensa, de confinamientos y revanchas, de emigrantes y familias destruidas, de remesas y ausencia de confianza en el país, de oposiciones elitistas y de luchas agresivas y ruines, de propaganda política y de intolerancia en todos sus matices, en fin de esto y mucho más que se podría decir, pero ya faltaría espacio.
El momento en que nuestras prioridades sean el medio ambiente, la pobreza, los derechos humanos, la estabilidad y por supuesto la tolerancia y el entendimiento avísenme.

jueves, noviembre 6

¿Cuánto cambiará el mundo con Obama?


Barack Obama, 47 años, hijo del también llamado Barack Obama (oriundo de Kenia – África -) y de Ann Duhan (nacida en Kansas), ambos se conocieron en Hawai gracias a una beca que ganó él y posteriormente se casaron. En 1961, cuando Obama nació, en los Estados Unidos estaba prohibido el matrimonio interracial en varios estados. Luego del divorcio de sus padres y del segundo matrimonio de su madre con un indonesio viviría en Yakarta, Hawai y Chicago. En 1991 se graduó de abogado en la universidad de Harvard y ya el año 1996 era elegido senado del estado de Illinois. Recién el año 2004 fue elegido senador de los Estados Unidos y su nombre empezaba a ser conocido.
El 10 de febrero de 2007 lanzaba su candidatura a la Presidencia de los Estados Unidos, debiendo derrotar en el camino nada más y nada menos que a Hillary Clinton (esposa del ex mandatario Hill Clinton). Luego de las reñidas primarias, este personaje, digno símbolo del sueño americano, era elegido Presidente de los Estados Unidos.
Nuevamente el mejor discurso político fue la punta de lanza del candidato ganador, la oferta del “cambio” se apoderó de los votos de miles de ciudadanos que eufóricos brindaron su apoyo al joven demócrata, este mérito se lo dio su jefe de campaña David Plouffe.
Pero en los hechos y luego de celebrar la victoria ¿cuánto cambiará el mundo con Obama? Mientras él recibe las felicitaciones de casi todos los países del mundo – incluido el nuestro – y con la larga lista de esperanzas que ha renovado, bien podemos afirmar que la política norteamericana no se funda solo en una persona. Los intereses de ese país no cambiarán en gran medida independientemente de que los Demócratas o los Republicanos estén a la cabeza. La crisis financiera, las relaciones comerciales con Europa y el petróleo de Oriente seguirán liderando las agendas políticas gringas y por ende nuestra región no tendrá mayor ingerencia directa.
En lo que a América Latina refiere sorprende que Hugo Chávez se sienta satisfecho con la victoria de Obama, pero resta saber qué ocurrirá a posterior, difícilmente el mandatario venezolano cambiará su parecer en torno a sus acciones en nuestro continente y en ello surgirá seguramente alguna divergencia y más temprano que tarde Chávez y Obama tendrán problemas. Para el gigante Brasil, la estable Chile o la leal Colombia la cosa va más pausada y el cambio de Gobierno les significará la continuidad comercial que se espera. Para Bolivia – a decir del propio Presidente Morales – esperemos sea un inicio de mejores relaciones con los Estados Unidos y una relación más fructífera.
En líneas generales el prestigio e imagen norteamericano viven su peor momento, el gobierno del Presidente George W. Bush ha puesto a los Estados Unidos en el fondo de la impopularidad y ha tachado a su liderazgo como “arrogante”. La política exterior norteamericana disparada de forma tajante e impositiva a raíz de los atentados del 11 de septiembre ha sembrado el mundo de luto, incluidos cientos de soldados norteamericanos cuyos padres seguramente votaron por el “cambio” que propugnaba Obama y que traerá a sus fuerzas militares a casa.
Más allá del color de la piel de Obama o del potente factor del mensaje de “cambio” esperemos que Estados Unidos pueda promover los valores de la democracia, libertad, igualdad y fraternidad con los que fue fundado antes que la guerra y las armas, o en las palabras del propio Barak Obama: “… aquellos que se han preguntado si todavía nuestro faro ilumina brillante como en esta noche, les probamos, una vez más, que la verdadera fortaleza de nuestra nación viene, no del poder de nuestras armas o del nivel de nuestra riqueza, sino del poder de nuestros ideales: democracia, libertad, oportunidad y nuestra esperanza inquebrantable”.