viernes, noviembre 14

¿Cuáles son nuestras prioridades?


Una encuesta mundial recientemente realizada por la prestigiosa revista Selecciones (The Reader´s Digest Association, Inc.) en torno a las prioridades de diversos países del mundo arroja interesantes resultados que bien merecen ser comentados.
Así tenemos que en los Estados Unidos las tres principales prioridades son: La economía mundial, el temor al terrorismo y la guerra en Irak, así pues en Canadá sus temas prioritarios abarcan primero al medio ambiente, la economía mundial y en tercer lugar la pobreza mundial; por su parte en España el interés mayor es la pobreza mundial, seguido por los derechos humanos y muy cerca el medio ambiente; en Rusia la cosa la encabeza el temor al terrorismo y le siguen el medio ambiente y la pobreza mundial.
Por este lado del mundo tenemos datos respecto a México donde de lejos ganan como temas prioritarios la pobreza mundial y el medio ambiente y muy alejados le sigue como tercer tema el terrorismo; similar escala se presenta en Argentina cambiando únicamente el tercer lugar de prioridades que para ellos es la economía mundial; Brasil cambia el orden pero se trata solamente de un enroqué ya que su tema principal es el medio ambiente seguido esta vez de la pobreza y en tercer lugar – a mucha distancia – quedan empatados los derechos humanos y la economía mundial;
Si bien podemos concluir que Canadá es un país altamente ecologista (31 % de su población así lo prioriza), que Rusia tiene más miedo que el propio Estados Unidos al terrorismo (con 26% de los rusos preocupados frente al 19% de los norteamericanos), o que en promedio los sudamericanos consideramos al medio ambiente como una prioridad (con un 33% en promedio) y que al igual que los españoles nos preocupa mucho la pobreza mundial (con un 36% de personas que así lo creen) mi pregunta apunta a algo más local: ¿cuáles son las prioridades de las y los bolivianos?
Si bien la encuesta no se la aplicó en nuestro país (que hubiese resultado altamente interesante) tenemos otras fuentes de referencia que bien pueden ayudarnos a descifrar el contexto de nuestra región, el 2007 en Santiago de Chile varios asistentes de alto nivel del Foro Económico Mundial para América Latina definían como temas prioritarios a la lucha contra la pobreza, la disminución de la desigualdad, mejorar la institucionalidad con transparencia y evaluación y la integración de la región. En ese entonces no se hablaba mucho de la crisis que hoy azota al mundo entero, excepto en muchos aspectos a Bolivia, que a decir de Aldo Abram (analista y Director General de la consultora Exante con sede en Buenos Aires) al referirse a Bolivia: “Está aislada del mundo porque tiene una situación política y social explosiva. Los niveles de inversión han sido bajos en los últimos años y por eso la desaceleración de la economía global le va a afectar menos”, esto – por supuesto – lo tendremos que ver en cancha.
Fuera de todo, usted y yo como ciudadanos de esta misma patria, sabemos que nuestras prioridades en los últimos años se han enfocado en ir de referéndum en referéndum, de enfrentamientos entre hermanos, de muertos y más muertos, de restricciones y atentados contra la libertad de prensa (ayer campeones en libertad de prensa y hoy casi a la cola de los países de esta región), del incumplimiento a la ley, de ataques a la institucionalidad del poder judicial, de marchas y bloqueos, de falta de aprovisionamiento de carburantes, de ausencia de estabilidad para la inversión privada, de la clásica marcada indiferencia de la clase media y la explosiva (por usar el término empleado por el analista Argentino) reacción de los movimientos sociales, de la creciente discriminación y el acentuado racismo, del quebrantamiento de relaciones internacionales y la pérdida de mercados y beneficios arancelarios, de la exaltación del liderazgo grupal o sindical por encima de la capacidad académica, de las amenazas y amedrentamientos a columnistas y gente de la prensa, de confinamientos y revanchas, de emigrantes y familias destruidas, de remesas y ausencia de confianza en el país, de oposiciones elitistas y de luchas agresivas y ruines, de propaganda política y de intolerancia en todos sus matices, en fin de esto y mucho más que se podría decir, pero ya faltaría espacio.
El momento en que nuestras prioridades sean el medio ambiente, la pobreza, los derechos humanos, la estabilidad y por supuesto la tolerancia y el entendimiento avísenme.

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