viernes, diciembre 12

Prensa y abuso de poder


La libertad de prensa se convierte en motivo de titulares en un país – desde ya – convulsionado por su inestabilidad política y social. Cuando nos referimos a libertad de prensa hablamos de la existencia de garantías con las que las y los ciudadanos tengan el derecho de organizarse para la edición de medios de comunicación cuyos contenidos no estén controlados por los poderes del Estado.
En esta lógica en Bolivia existen diversos medios de comunicación que prestan sus servicios de modo imparcial y otros pocos (incluido el canal estatal) que notoriamente realizan una labor parcializada. Sin embargo de ello no justifica que se piense que únicamente un mínimo porcentaje de los periodistas tienen dignidad o - lo que resulta lo mismo - que la gran mayoría son vendidos a “jefes de partidos políticos o a su patrón”.
Bien menciona la Comisión Episcopal de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Boliviana que el Presidente Morales tuvo contra el periodista Rafael Ramírez “un comportamiento desproporcionado, con expresiones y gestos de humillación, intimidación y amenaza”.
A decir de muchos analistas el Gobierno nos tiene acostumbrados a este tipo de bombas de humo cada vez que desea “marear la perdiz”, tal el caso actual respecto a las denuncias del corrupción que pesan contra el Ministro Quintana.
La comunicación “boca a boca” en la que el Presidente sustentaría su relación el sus masas populares son ideas venidas a menos y dejadas ya en desuso desde fines de la edad media, cosa que – por supuesto – aún se mantiene en la línea sindical que es cuna del mandatario.
Estos ataques a la prensa se han presentado en Latinoamérica en países como Venezuela, Argentina, Ecuador y Bolivia, este nivel de agresión e intimidación ha derivado en infortunadas declaraciones como las realizadas por un ministro del Presidente Correa en la que se indicaba que “para desarmar el viejo sistema de poder del neoliberalismo en Ecuador necesitaban desarmar una mesa de tres patas: el poder económico, el antiguo sistema de partidos políticos y los medios de comunicación”; otro caso es el presentado en el Cabildo Municipal de la ciudad de Valencia (tercera ciudad en importancia en Venezuela) donde se propuso declarar persona no grata a cualquier articulista (columnista) que escriba contra el Gobierno “Revolucionario” de Hugo Chávez, la propuesta en cuestión manifiesta “El articulista de cualquier medio de comunicación, aún cuando esté relacionado al gobierno, que haga señalamientos descalificativos en contra del presidente u organismos vinculados con la revolución, será objeto de un acuerdo en donde será declarado persona non grata, con nombre y apellido por el Consejo Municipal (sic)”; finalmente este ciclo de declaraciones son ahora coronadas por el Presidente Morales con sus ataques directos a los medios de comunicación.
El próximo lunes habrá un paro simbólico de 15 minutos (de horas 11:00 a 11:15) en repudio a esta ola de ataques y si bien es conocido que este tipo de acciones no hacen merma en las ideas del Presidente (que ayer bien atacaba a la iglesia, hoy a los periodistas y mañana sólo Dios sabe) es preciso que cada uno de nosotros tenga presente lo dicho por George Orwell: “La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír” y esto bien merece ser defendido.

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