viernes, enero 16

Gobernar para todos


El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, le recomendó al Presidente de Bolivia “gobernar para todos” en clara alusión a que el mandatario nacional es un presidente andino centrista confiado únicamente en lo que las piedras puedan asesorarle y empeñado en que se reinstale el Tahuantinsuyo en clara venganza por 500 años de opresión de los que él mismo se considera resultado. Si bien Lula hizo exacta mención de los pobres y trabajadores, no es menos cierto que el gobierno del MAS muestra claros signos de que todo aquel que tenga corbata, un bien o hable inglés es considerado enemigo potencial. En las propias palabras de Lula: “lo importante (es) la lección política y la lección de vida que tenemos que dar, Evo. Yo no gobierno en Brasil apenas para los pobres o trabajadores, son mi prioridad, pero yo gobierno para todos”, cuán distintas serían las cosas en Bolivia si el Gobierno entendiese este mensaje, ya que incluso el mandatario carioca llegó a afirmar: “estoy convencido de que jamás los empresarios brasileños ganaron tanto dinero como ganan con mi gobierno, pero también jamás los pobres estuvieron como están ahora con mi gobierno”, fácil resulta deducir que la iniciativa privada no es objeto de ataques en Brasil y que más al contrario se la promueve y tiene las garantías para desarrollar su trabajo, igual pensar que las políticas sociales impulsadas por Lula van de la mano con su empresariado privado y la suma de ambas cosas da por resultado que Brasil siga creciendo en tanto nosotros nos estancamos.
Lula también le pidió que debe de “dar ejemplos de humildad”, palabra que el Presidente desconoce, no son otra cosa sino sus contiguas arengas a las masas humanas que controla (y paga) en busca de respuestas airadas que prometen radicales resultados fundados en la tenencia del poder (por siempre no como inquilinos). Al respecto Lula afirmó: “en este momento, Evo, tú tienes que dar los grandes ejemplos con la humildad que tienes”, ojala y el mandatario haga caso, ya que más allá de la imagen del “originario discriminado” las acciones del gobierno boliviano reflejan otra realidad, con cacerías de dirigentes opositores y declaraciones criminales.
El mandatario brasileño fue más allá y pidió “mantener la paciencia”, pedido fundamental para todo aquel que se considere civilizado, pero de esto el gobierno del MAS poco conoce y fruto de ello es que ante el discurso en contrario acude a las marchas, los bloqueos, los cercos y finalmente el ejercicio directo de la violencia, no son otra cosa los dolorosos recuerdos del 11 de enero en Cochabamba cuando las masas cocaleras dirigidas por Morales desembocaron en un enfrentamiento terrible con trágicos resultados, o el cerco a la Asamblea Constituyente en Sucre con igual resultado, los múltiples cercos al Parlamento o a la misma ciudad de La Paz, faltaría espacio para mencionar cuan poco paciente es el Presidente Morales y cuan peligroso puede llegar esto a ser.
“No pelearse con los medios de comunicación” le pidió también Lula, pero ¿será que el Presidente lo entiende?, difícil tarea le deja Lula a Morales cuando se ha visto que en nuestro país se consideran como “enemigos” del Gobierno a los medios de comunicación y la iglesia católica, cuando cada día vemos que grupos afines al gobierno amenazan e incluso atentan contra los medios de comunicación y sus trabajadores, que los columnistas y nuestras familias somos amenazados cuando escribimos algo contrario al régimen y que por eso ahora el Ejecutivo pretende tener su propio periódico (hasta tres afirma el propio Presidente).
Finalmente Lula culminó su serie de consejos indicando que “no (se debe) responder a provocaciones ni jugar el juego de los adversarios” cosa altamente difícil ya que el Sr. Morales no pierde acto o espacio público para lanzar improperios y advertencias a todo el que puede. Evo Morales es un incendiario, un líder que provoca antes que ser provocado, de diplomacia conoce poco o nada, su accionar es más bien fruto de reacciones, cada una más fuerte que la anteriores.
Estas lecciones – apunta Lula – llevarán a lograr el bienestar y desarrollo del país, y si analizamos adecuadamente lo dicho, bien puede el Presidente de Bolivia aprender mucho de su par Brasilero.

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