sábado, julio 11

EL MÁS PERFECTO DESPELOTE


La más perfecta expresión del despelote la vivimos cotidianamente en nuestra Patria, de nada sirve cambiarse el nombre (de uno más chico a uno más grande y difícil de pronunciar), podemos también denominarnos la Suiza de los Andes (como en su momento sugirió el Presidente) pero nada cambiará, porque seguiremos siendo la misma gentecilla que acostumbrada a vivir en un caldo de mediocridad prefiere aguantar a proponer cambios.
Pero no olvidemos el despelote y todo lo que en nuestro caso viene a significar, para muestra basta un botón dice el conocido refrán, a nivel internacional (que implica el “cómo nos ven”) somos una nación netamente andina (para empezar, no hay trópico), como deportes de ocio tenemos matar perros, pedir limosna y sembrar coca para contrabando. Esa es una muestra del despelote de imagen que reflejamos, una imagen dañada hasta el tuétano en la que se excluye el Oriente boliviano y se deja de lado la vida misma de miles de bolivianos.
Otro tema internacional es el despelote en el que se mueve nuestra diplomacia (si es que se puede llamar así, porque diplomacia es lo que tienen Brasil o Chile, pero nosotros no) la más reciente noticia es la disputa con Perú y eso daña años de historia y buena vecindad, ahora resulta que somos “ñañas” de Chile, que si bien es un lindo país con muchas cosas que debiéramos aprender, ¿qué hemos ganado hasta ahora en este tema? ¿tenemos mar? ¿tenemos un puerto soberano? ¿siquiera un barco en una botella? El dizque canciller seguramente nos justificará esto a la hora de reportarse a la historia.
El despelote llega a las regiones y la muestra más simple es la Alcaldía de Cochabamba que la pasada semana sufrió ataques de barras de enajenados que no solo dañan a sus autoridades sino que mellan la dignidad de todos los habitantes de esta parte del país. El Alcalde Chaly no hace otra cosa más que quedarse “prendido como garrapata” a la silla municipal, cada año salva su pellejo besando los pies a los concejales masistas y cada año se cree legitimado por que sus “barras bravas” (funcionarios municipales y desempleados de temporada) le gritan en la plaza que él es el mejor alcalde y que sin él no podrán vivir (entiéndase cobrar).
A nivel nacional la pelea del Oficialismo contra la Oposición ya nos tiene hartos y es también parte del más puro despelote, no hay respeto a la independencia de poderes, basta un fallo judicial contrario al gobierno y éste ya inicia los juicios hasta derribar a la autoridad que tuvo la valentía de aplicar la norma. Eso de que el poder se divide en Ejecutivo, Legislativo y Judicial va quedando en los libros de Teorías del Estado y Pensamiento Político, seguro que las piedras que asesoran a las máximas autoridades de turno no han leído mucho de esto.
A nivel ciudadano la cosa marcha peor, yo no te quiero, tú no me quieres, él no me quiere, etc. Ese se ha convertido en el dime y direte de la realidad social boliviana, ya no existe el “nosotros” y peor aún la figura de “nación”.
La política boliviana es puro despelote, ojala y en algún momento dejemos de pelear entre nosotros por intereses mezquinos y podamos realmente parecernos siquiera en un 5% a Suiza (esto – por supuesto - excluyendo a las montañas).

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