sábado, julio 4

Política vs. Desarrollo


La diplomacia poco o nada tiene que ver con el actual gobierno, los ejemplos sobran desde el vecino Perú hasta el – ya clásico - Estados Unidos. El Presidente Morales en recientes declaraciones ha sostenido que el Presidente Norteamericano, Barack Obama es un “patrón”, una suerte de “gendarme”, haciendo alusión a que el famoso ATPDEA no retorna más para Bolivia, y no está demás analizar el porqué, ¿quién en su sano juicio le daría algo a un país que en los últimos años ha insultado de toda forma a Estados Unidos?, ¿ha expulsado a su embajador?, ¿de manera reiterada ha acusado de terrorismo, separatismo y un sin fin de cosas al País del Norte? La lógica es simple, la misma que usted aplicaría en su propia vida, ante un trato díscolo y poco amable se cortan los beneficios y dádivas que podrían existir.
Lamentablemente el discurso político pesa mucho en Latinoamérica y Bolivia no es la excepción, el pragmatismo no es una fortaleza nuestra, la economía no pasa de ser un elemento importante únicamente en el “discurso” pero no en la realidad. Este maleficio - no exclusivo del Presidente Morales - es un mal endémico en las razas de políticos de todo lado en el país, somos cortoplacistas y como población aceptamos esto y preferimos mirar de balcón y pensar poco en lugar de inmiscuirnos y analizar mucho.
La política es pasión de muchos, sobretodo en el occidente del país, donde se ha enraizado la administración pública, el estatismo se ha presentado no como una forma de administración únicamente, sino se ha transformado en una forma de vida. Los “buscapegas” y sus jala sacos son cosa de socialistas y capitalistas, con o sin corbata la administración pública es de fácil acceso para la corrupción y la poca eficiencia.
El discurso político por naturaleza excluye de sus objetivos a la iniciativa privada ante quien se ve impotente en resultados y pierde notoriamente en cumplimiento de servicios y producción de bienes. Lo político teme a lo privado así como el hielo teme al calor, pero no se da la misma relación de fuerzas ya que son frecuencia lo político se impone por encima de lo privado, este es el caso bolivariano por ejemplo.
La pérdida del ATPDEA no es otra cosa más que la imposición del discurso político por encima de los temas económicos, en suma la matanza de lo privado, lo técnico y lo productivo a costa de los beneficios derivados del poder.
Hasta aquí todo es política, nada más alejado del desarrollo, que entendido como mejorar las condiciones de vida de las y los habitantes de un país se encuentra muy lejano a lo que Bolivia representa.
Los países que han logrado el desarrollo en términos de Desarrollo Humano se pueden prestigiar de haber conseguido una política madura que refleja la sumisión del poder por si mismo ante aspectos de mayor desarrollo como la promoción del aparato productivo, agresivas políticas sociales, estabilidad en muchos sentidos (incluido lo político) y una población que – entre muchas otras virtudes – es disciplinada, madura y altamente educada.
En Bolivia en particular y en América Latina en general, la cosa marcha por otro lado y la agenda policía excluye a la del desarrollo real dejando nuevamente una nube de confusión, inestabilidad y atraso ¿hasta cuándo?

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