jueves, diciembre 10

¿Y ahora qué?


Evo Morales llegó al poder político de la nación el año 2006, con su reciente triunfo gobernará hasta el 2015 y con ello se convierte en el primer mandatario en ser reelecto, figura que la anterior constitución no aceptaba. Dentro sus logros más reconocidos se encuentran los procesos de inclusión indígena en la vida social y política del país y recobrar el control de empresas estratégicas que habían sido objeto de privatizaciones (entiéndanse capitalizadas) a través de un proceso denominado por su gobierno como de “nacionalización”.
Su popularidad se ha acrecentado y eso implica una mayor responsabilidad y dedicación en la tarea de administrar la cosa pública, se le acusó reiteradas veces de que no era un presidente “para todos” y ahora tiene la oportunidad de demostrar que su gobierno es evidentemente un liderazgo para todas las y los bolivianos.
Asumió - en sus propias palabras - que debe de acelerar el proceso de cambio y para ello es preciso que se deje de lado la retórica de la confrontación, para pasar a una verdadera labor de gestión pública enfocada en resultados a largo plazo y estabilidad en todos los campos. Dentro sus primeras tareas el propio presidente electo ya impulsa la base normativa de la Ley de Autonomías y de Reforma de Justicia, a la par ya anuncia una norma que permita levantar el secreto bancario y permita investigar la fortuna de políticos y empresarios.
En mayor detalle, e incluidas en estas, también tendremos normativa nueva en materia del Órgano Electoral Plurinacional (ex Corte Nacional Electoral), Ley de Régimen Electoral, Ley del Órgano Judicial, Ley del Tribunal Constitucional, Ley de lucha contra la Corrupción e Investigación de Fortunas, Ley de Educación de Bolivia, Ley del Seguro Universal de Salud, diversas leyes sobre el sector económico y productivo (minería, electricidad, hidrocarburos, economía plural, pensiones y empresas públicas) entre muchas otras.
De igual forma el Presidente Morales pretende mantener sus bonos a la escolaridad, maternidad y tercera edad, herramientas que le han valido popularidad entre las clases sociales más empobrecidas. Para lograr esto deberá de esperar que la bonanza económica que ha recibido se mantenga en alto (30.000 millones de dólares americanos anuales provenientes de la economía gasífera y minera) a fin de poder sostener también el respaldo de sus propias bases sociales que se han visto beneficiadas de una u otra forma con dicha estabilidad económica.
Para la mayoría de las y los bolivianos resulta importante que de una vez por todas, el país encuentre estabilidad política, misma que al parecer ha llegado bajo la lógica de la amplia gobernabilidad que ostentará el Presidente Morales, asimismo se requiere promover a nivel propagandístico un proceso de inclusión no solamente enfocado en los rasgos indígenas, más al contrario centrado en la y el ciudadano boliviano, sea cual fuere su color de piel, tipo de vestimenta, creencia religiosa, tendencia sexual, nivel de ingreso económico o preferencia política, así también se deberá de promover la iniciativa privada otorgándole garantías para trabajar y accionar con respaldo legal y normativo, finalmente el diálogo en todas sus formas deberá ser la constante del proceso, dejando de lado la confrontación y obteniendo para nuestros hijos un país sano para todos.
No queda más que esperar que ahora el Gobierno Nacional dirija los destinos del país de la mejor forma posible, con inclusión en todo aspecto, respeto a los derechos humanos, respeto a la propiedad privada, promoción de la empresa privada, garantías a la libertad de expresión y un amplio sentido de respeto entre bolivianos y bolivianas.

Democracia

Desde la época antigua cuando los atenienses apostaron por la democracia como forma de organización hasta la época actual con la democracia consolidada como mejor referente de organización socio política, hemos desarrollado y vivido una serie de cambios, naciones enteras maduraron en este sistema y redireccionaron – en algunos casos - sus acciones y otros incluso llegaron a desaparecer. El caso boliviano no es la excepción, el día de mañana más de cinco millones de bolivianos y bolivianas asistiremos a las urnas para elegir un gobierno democrático, eligiendo entre ocho candidatos, incluido el Presidente del país, Evo Morales. A la par elegiremos la conformación de la Asamblea Plurinacional y en ciertas regiones temas autonómicos (departamentales e incluso indígenas).
El mayor o menor saber de una nación radica en la posibilidad de que los resultados que se arrojen de una justa electoral tengan el respaldo de la transparencia y la seguridad de un proceso legítimo, correcto, coherente y – ante todo – veraz. Cada uno de los y las competidoras en este proceso electoral, deberá a su turno sentir la seguridad de un correcto arbitrio y un significativo avance democrático. La ciudadanía por su parte deberá de respetar el resultado que se presente, sea o no favorable a sus preferencias políticas.
En esto último radica precisamente la madurez de la democracia, en saber respetar los resultados que nos brinde la elección, en no echar tierra al proceso y exigir las garantías suficientes para un adecuado desarrollo democrático.
Toda denuncia que tienda a empañar este proceso electoral amerita investigación, satisfacción pública y por supuesto – en su caso – corrección con las responsabilidades que de ello emanen.
Es preciso que la Corte Electoral aclare las observaciones que se presentaron los últimos días de esta contienda electoral, manifestando de manera expresa que en ello radicará también un buen proceso y un resultado garantizado.
En suma la madurez de los órganos y responsables del proceso mismo de votación, de los observadores, candidatos y finalmente de usted estimado(a) lector(a) serán la mejor carta de presentación ante el mundo en sentido de que Bolivia es un país que respeta y vive plenamente la democracia. Bajo esa lógica es deber de todo ciudadano y ciudadana votar de manera consciente por el que considere será el mejor futuro de Bolivia.