viernes, septiembre 9

La conquista, pero al revés

Muy probable que el título de este artículo sea demasiado ambicioso para lo que en realidad viene sucediendo, quizás es más una visión futurista compartida por visionarios de la economía y optimistas regionales, sin embargo se viene dando un proceso que podríamos definirlo como una suerte de conquista, pero al revés. En España existe preocupación porque la mexicana Pemex invertirá en la española Repsol y tendrá una importante participación, para muchos esto afecta el carácter nacionalista español de dicha empresa, incluyendo entre los preocupados al ex presidente Felipe Gonzáles para quien Pemex tendrá por “prioridad defender los intereses mexicanos”, y este caso no es aislado, ya que otras grandes mexicanas como Televisa, Cemex y Herdez han realizado inversiones en España por más de 6000 mil millones de dólares, solamente en la última década. A varias de estas empresas las denominan las Multilatinas y reflejan las carabelas (empresariales en este caso) que van de vuelta desde América Latina hasta el Viejo Continente. Brasil, el gigante de esta lado del mundo, también se ha apersonado con el crecimiento de Petrobras o el interés en el mercado europeo de los grupos Camargo Correa y Alpargatas que ya tienen presencia en suelo español. Este panorama, si bien inicial, seguirá creciendo, afirman los expertos y manifiestan que no es solamente cuestión de la buena racha de ser proveedores de materia prima para China o las buenas relaciones con países asiáticos. Según reporte del Foro Económico Mundial se afirma que en lo que hace a competitividad existe un avance sostenible en la región, con países como Brasil, México, Perú, Ecuador, Panamá, Argentina, Uruguay y Bolivia. Esto derivaría en que el aporte económico al mercado global en el próximo decenio pueda hacer que países como Brasil, México o Colombia puedan aportar más que Italia o Alemania. Es claro que el Continente es asimétrico en las visiones de desarrollo, lejos están en esto Brasil de Venezuela, por mencionar un ejemplo, sin embargo en la región ya se respira un aire mayor de progreso. Si consideramos que aún tenemos, como región, desafíos muy básicos y complejos que resolver, tal el caso de la infraestructura, educación, salud y seguridad, resta concluir que el camino al progreso es aún largo y depende de muchos factores, no solamente la competitividad o desembarcar en suelo europeo. Y, obviamente, la tarea si bien es harto pesada para los gobernantes, es también nuestra parte la que deberá primar para poder ser sostenibles en un desarrollo que refleje el surgimiento de una nueva realidad para América Latina.