jueves, enero 26

La política en Bolivia

Como en muchos lados del mundo (y Bolivia no es la excepción) la política deja de ser el arte de gobernar y pasa a constituirse en un instrumento efectivo para detentar niveles de poder, lo mismo que hoy le sucede al Movimiento al Socialismo (MAS), le pasó en su momento al Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), Acción Democrática Nacionalista (ADN) y al Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), y es que el poder tiene ventajas y facilidades y al tener este tipo de alegrías encanta y enceguece, bien lo sabe Santos Ramírez y no se olvidan aún las largas trastadas políticas embadurnadas de corrupción de muchas autoridades nacionales y regionales que, en su momento, supieron aprovecharse de su condición para beneficio personal. Todo este mar de corrupción, sin apuntar a nadie ni justificar nada, es culpa y reproche de una sociedad que en su conjunto vive acostumbrada a la “coima” y al “charle”, donde el que respeta la fila es el “gil” y el que le “mete nomás” es el más “vivo”, un esquema en que estamos tan acostumbrados a la viveza criolla, llámese manejar sin cinturón de seguridad, cruzar la calle o tomar el micro donde sea menos en la parada (si es que hubiese una cerca), tirar la basura donde se pueda, destruir casetas de control del peaje, dinamitar las carreteras, romper los emprendimientos comerciales a base de pedrada limpia si es que se cruza en nuestra marcha, escupir en vía pública, oler como mejor me plazca aún cuando deba compartir transporte con otros, miccionar en las calles y avenidas porque simplemente me da la gana, hablar y leer mal, y un largo etcétera en el que cotidianamente vivimos y del cual solo nos percatamos una vez que contrastamos nuestra realidad con otras latitudes. Este reflejo social es, en esencia, el mismo concentrado de corrupción en el cual se desarrolla el Estado boliviano, como bien dicen cada pueblo tiene el gobierno que merece, por ello es que carecemos de una institucionalidad política, llámese madurez que nos permita consolidar un Estado sólido, coherente, sano y sobretodo que garantice desarrollo humano para todos sus habitantes. En contra a este criterio, en Bolivia, así como en otros países de la región, se ha magnificado un Estado que es fiel reflejo de las taras que hacen a su pueblo, por ello no se puede considerar que estemos en un buen camino, más bien seguimos dando vueltas, como el perro que persigue su cola eternamente, en vez de avanzar retrocedemos y en vez de ser un mejor pueblo seguimos peleando entre nosotros. ¿Soluciones?, existen y muchas, empezando por la necesidad de disminuir la burocracia estatal, informatizar los trámites públicos evitando de este modo que la gente meta la mano a la lata, como dijo en su momento un conocido político cruceño, llegando hasta la exigencia disciplinaria que necesita nuestra gente, en todos los casos propuestas que para aterrizar requieren primero gobernantes que asuman un rol técnico más que político y que puedan, despojados de los intereses que el poder trae consigo, asumir un compromiso nacional que va más allá de la consigna política y que precisa conocimiento y sapiencia.

jueves, enero 12

La Bolivia que queremos

Se han instalado diálogos y debates en lo que hace a poder aportar, desde diversos sectores, a lo que queremos todos para Bolivia. A poder visionar un país mejor, un lugar digno para vivir y para educar a nuestros hijos. Muchos factores y aspectos se han tocado y bien se afirma cuando se dice que es mejor decidir algo debatiéndolo muchas veces antes que ser impuesto sin debate alguno, por ende la importancia de lo comentado en los distintos escenarios del país tiene relevancia y es, en esencia un aporte a los avances que se buscan, resta por supuesto ver la viabilidad de lo planteado que deberá de pasar por aspectos técnicos profesionales que son en esencia los que debieran definir los resultados de estas cumbres a favor del país. Sin embargo y a pesar de lo favorable de promover una cultura de diálogo, no se ha tocado un aspecto fundamental en el cual quizás sería prudente ir también acogiendo propuestas: ¿la visión de desarrollo que ha venido desarrollando el gobierno hasta ahora es el más adecuado para un país como el nuestro? Con la creciente tendencia de agrandar el Estado y de politizar todo lo posible, resulta complejo poder tener una propuesta distinta, pero resultaría necesario poder considerar ciertos aspectos que han sido sobre entendidos en los resultados de la Cumbre en Cochabamba. Hoy en día hablar de ideas con tinte liberal en el país es mal visto, más aún si se plantea que muchas de las soluciones a distintos problemas puede estar en manos del empresariado privado, sin embargo estas propuestas han tendido buenos resultados en muchos países del mundo, cuando se ve que el gran empleador no es el gobierno si no el aparato productivo privado, lugares donde el Estado juega un rol arbitral bien definido en el que garantiza firme defensa de los derechos de los trabajadores sin llegar a ser enemigo de lo privado y donde la inversión es palabra común en un mar de ciudadanos que aspiran a ser emprendedores por las facilidades que reciben. En Bolivia estamos acostumbrados a que la indisciplina, la inmadurez política, la viveza criolla, la falta de higiene, la falta de educación, el poco respeto por el trabajador, y una serie de otras taras nos tranquen en una visión clientelista y muy dependiente de lo que el Estado pueda hacer por nosotros, dejando de lado nuestra propia capacidad productiva, quizás es momento de preguntarnos en qué medida podríamos nosotros aportar al país bajo una nueva visión que tome bases de desarrollo liberal, que sin mayores consideraciones puede ser una buena fuente de soluciones a los problemas del país, excluyendo los vicios de este sistema que (no los niego) los tiene pero encontrando políticas de estado que vayan más allá de una política inmadura. La visión de país debe cambiar, la visión del ciudadano debe ser removida de sus raíces y nos debe de mover a lograr un país que avance y desarrolle un futuro común y correcto para todos.

lunes, enero 2

El año nuevo y usted

Como todos los fines de año, esta noche se desarrollarán las celebraciones y fiestas en homenaje al nuevo año y en despedida al año viejo, las luces destellantes, los sombreros estrafalarios, la música sonora, los cohetes detonantes y por su puesto, usted. Por un efecto psicológico, el primero de enero se avecina como signo de renovadas esperanzas, como una especie de panacea reluciente y dorada que trae consigo todas las soluciones posibles y por supuesto las añoranzas de que con un nuevo comienzo nosotros también podremos renacer. Sin embargo de todo el aparato que tiene consigo la celebración de año nuevo, y sin desmerecer el entusiasmo y la fiesta, es también un buen momento para evaluarnos y ver en qué medida nosotros hemos sido, o no, mejores a lo largo del año que se va. Por que aún cuando parezca extraño, el sujeto que se va de festejo la noche del 31 de diciembre y el que despierta la mañana del 1ro de enero del año 2012, es exactamente el mismo. Si comparamos es muy probable, que a más de un fuerte dolor de cabeza producto de algún exceso en la trasnochada anterior, el sujeto que despierta en el año nuevo siga teniendo las mismas características, defectos y virtudes que el que empezó la juerga noche anterior. Y este anochecer y amanecer es cosa cotidiana, todos los días lo hacemos y en los más de los casos me atrevo a afirmar que nunca pretendemos siquiera mejorar o cambiar de un día para el otro. Quizás es más seguro pretender establecernos en la comodidad de nuestra vida diaria cargada de problemas (muchos de ellos producto de nuestra propia causa) en vez de buscar soluciones y ejecutar acciones reales que nos conduzcan a cambios efectivos. No se puede esperar algo distinto si no se hacen cosas diferentes, y este principio bien puede aplicarse a nuestro diario vivir. ¿A qué viene tanta reflexión? Se preguntará mi estimado lector, y la respuesta será tan simple como firme: usted, como yo y todos los integrantes de esa sociedad, debemos de mejorar y debemos cambiar muchas cosas de inmediato si queremos un mejor país este 2012. ¿Porqué? Por el simple hecho de que cada uno de nosotros somos la célula básica que hace, en su conjunto, a la nación boliviana y esto es algo de lo que no podemos dejar de ser responsables. Puede empezar un nuevo año, pero más allá de la fiesta y del ágape, esta usted, el sujeto que puede hacer la diferencia, el que puede ser un buen trabajador, un buen jefe, un buen líder, un buen ciudadano, un buen boliviano. Seguro esta noche se pondrá nuevas metas para el 2012, quizás sería muy productivo y solidario incluir como una nueva meta llegar a ser un buen ciudadano. Pensemos también un poco en nuestro país en este cambio de gestión, no todo es responsabilidad de los otros (llámese gobierno, autoridad u oposición), nosotros, cada uno como ente activo de esta sociedad, somos co responsables y podemos hacer mucho con solo pretender ser buenos en las tareas que nos han tocado realizar. Espero que tenga un feliz año nuevo 2012 y que junto a sus seres queridos y nuestra nación, podamos esperar un mejor año con el apoyo y la labor de todos.