martes, marzo 26

Oruro se impone al masismo

Pasada, o al menos calmada, la bronca despertada en Oruro por el pretendido cambio de nombre al aeropuerto de dicha ciudad, queda claro que el presidente del Estado Plurinacional se queda huérfano de su tierra natal, Oruro le da la espalda por un acto tan superfluo como el ego, la denominación del aeropuerto de dicha ciudad en homenaje al mandatario ha levantado la ira de las y los ciudadanos que han visto en semejante atropello un atentado a la identidad local y un irrespeto a la historia de la región. Los asambleístas orureños no han considerado que su acto de complacencia con el líder de su partido político derivaría en un reclamo generalizado que será facturado, seguramente, a momento de la elección siguiente. Oruro ha promovido un paro cívico que, en su momento, pareció poco importarle al gobierno masista, el Presidente afirmó que dejaba en manos de las autoridades regionales la solución, a su turno las gestiones de la Defensora del Pueblo en Oruro se vieron inertes en sus intenciones y parecían caer en saco roto junto a varias amenazas contra la integridad de la presidenta del Comité Cívico de Oruro. Tal fue la presión de las y los ciudadanos orureños, que el atentado histórico, tras prolongadas negociaciones, fue retirado y ello ha derivado en que la normalidad retorne a la capital del folklore boliviano, pero tal cual sucedió en otras ocasiones (enero negro en Cochabamba, la asamblea constituyente en Sucre, las elecciones recientes en Beni, el gasolinazo en todo el país y varios otros) este incidente pasará un alto costo político al gobierno del MAS, seguramente en las elecciones siguientes el pueblo aún recordará el Evocentrismo reinante y la incompetencia y falta de lectura social de las autoridades afines al MAS y ello significará, tanto para Evo como para el MAS, una derrota sonora que bien podría costarle su tan pretendida reelección. Todo apunta a ratificar que para el MAS de nada sirven los héroes que no comulguen con su forma de pensar, la descolonización es – a decir de las autoridades masistas – un proceso radical que provoca el cambio de nombre de plazas, calles y ahora aeropuertos, es en pocas palabras reescribir la historia sin todo lo que, a juicio oficialista, sea ajeno a su visión. Olvida el gobierno que la historia ya está escrita y no se puede borrar, que Oruro y Bolivia entera ya saben de sus héroes, y si el Presidente quiere un lugar en esta historia lo que debe hacer es trabajar con respeto, dedicación, capacidad y honestidad, el tiempo será el que juzgue si a futuro merece que su nombre rotule a uno o varios aeropuertos. (Publicado en Los Tiempos el sábado 23 de marzo de 2013)

lunes, marzo 11

¿Murió un gran dictador o murió un gran demócrata?

Más allá de los titulares masivos y cargados de información sobre la muerte de Hugo Chávez, más lejos aún de la viudez en la que aparenta haber quedado la Presidenta de la Cámara de Senadores, o la orfandad política que pareciese emerger para el Presidente Morales, o los múltiples actos de decenas de militantes del MAS con ataúdes alquilados y hojas de coca sobre aguayos multicolor, me viene a la mente la certeza de que indudablemente Chávez, para afectos o contrarios, fue un personaje destacado, un líder bueno o uno malo, eso ya la historia lo decidirá. No debemos olvidar que Hugo Chávez evidentemente fue un personaje controversial, destacando en su obra: el apoyo a múltiples proyectos sociales en favor de sectores poco favorecidos (el acceso en salud sin costo alguno o con tratamientos en Cuba, instalacion de centros de salud en los barrios más pobres a través del proyecto Programa Barrio Adentro, asimismo la entrega de alimentos a los más pobres), fue inclusivo a la hora de hacer política (llàmese populista o no, Chávez supo incluir a aquellos olvidados y obtuvo réditos difíciles de negar), fue enemigo del aparato productivo privado de Venezuela hecho que derivó en múltiples conflictos (escasez, expropiaciones a diestra y siniestra, industria de bajo rendimiento), fue asimismo duro a la hora de enfrentarse a aquellos que discrepaban con sus opiniones o políticas (cierre de medios de comunicación, censura, falta de libertad de prensa), no pudo frenar flagelos comunes a toda sociedad latinoamericana, bolivariana o no (inseguridad, falta de recursos en los hospitales públicos, corrupción, ineficacia pública), no destacó como un estadista (ya que manejó mucho de su gobierno de una manera espontánea decisiones improvisadas en su programa Aló Presidente, devaluaciones monetarias, inflación, incrementos a los salarios del sector público, gasto público insostenible, infraestructura deplorable, déficit público que – según Morgan Stanley – debe rondar hoy por hoy un 12%). Para muchos la discusión estará centrada en la efectividad de sus políticas sociales, asistencialistas y no derivadas de la creación de empleo, quizá en su niveles de agilidad a la hora de responder demandas de ciertos sectores sociales o sus altercados derivados de su casi nula diplomacia a la hora de hablar, en su legado social y poca estabilidad económica y estructural, pero más allá de ello su presencia en la historia de Venezuela está garantizada. Queda a los nuevos líderes, rescatar lo bueno que pudo tener Chávez y corregir lo que no pudo o no quiso hacer. Dictador o demócrata, que descanse en paz en su tumba. (Publicado en Los Tiempos el sábado 9 de marzo de 2013)