lunes, mayo 6

La Champions, la sensatez y nosotros

La reciente Champions, aún sin campeón definido, pero con la certeza de que la copa se irá para Alemania, deja más que la sensación de cambio de mando en el fútbol mundial, pasa de España, con sus bien conocidos Real Madrid y Barcelona, a Alemania, con su Borussia Dortmund y su, sorprendente, Bayern Munich. ¿Pero cuál el secreto mensaje que nos envía este estruendoso final de Champions? primero vale la pena destacar que los resultados son, ante todo, justos, no existen fallas arbitrales significativas ni factores tales como la mala suerte inmiscuidos en los marcadores que resultaron, los alemanes fueron superiores, de pronto levemente en el caso del Borussia Dortmund vs Real Madrid (4 a 1 la ida, y 0 a 2 la vuelta con victorias para los locales) y definitivamente arrolladores en el caso del Bayern Munich vs Barcelona (4 a 0 la ida y 3 a 0 la vuelta, ambos favorables al equipo germano). Muchos alegatos se podrán plantear en torno a estos marcadores, que el Borussia tuvo en Lewandowski (autor de los 4 goles con los que perdió el Madrid en Alemania) su arma letal en la que, posiblemente fue, su mejor noche; o quizás que en el partido en España no jugó Messi, demostrando una vez más la messidependencia Culé y ratificando el porqué un equipo no puede depender solamente de un jugador (por eso se llama equipo), pero ningún argumento tendrá validez por la contundencia de los resultados y, sobretodo, lo visto en cancha. Pero toquemos el fondo del tema, el secreto de la victoria alemana puede verse más allá de las canchas de fútbol, se encuentra en la sensatez. Esta sensatez se la vive en un sólido sistema financiero que ha dejado, por ejemplo, en el año 2010 - 2011 una utilidad de 79 millones de dólares (en idéntico periodo el Chelsea inglés reportó pérdida por 106 millones de dólares), además de un prudente manejo administrativo que lejos de las mediáticas contrataciones españolas ha logrado una sólida base operativa, incluso este éxito se extiende a las divisiones inferiores del país germano ya que se exige que cada club cuente con academias (Alemania es campeona europea en las categorías 17, 19 y 21 años). Estos niveles de razón son los que derivan de un país que, hoy por hoy, es considerado el más estable de Europa, el segundo mayor exportador del mundo, el único capaz de salvar el Euro y, paradójicamente, el mismo que perdió dos guerras mundiales y quedó devastado en casi todo aspecto e incluso vivió muchos años dividida. En Alemania se trabaja menos horas y los niños pasan menos tiempo en clases, pero se obtienen mejores resultados. La prudencia administrativa y recato fiscal han sido constante en una nación que se puede jactar de estable, su sistema educativo destaca sobre todo en la secundaria, donde ya muchos trabajan en calidad de pasantes, la promoción de la independencia de los hijos ya parte en niveles elementales, haciendo a estos jóvenes útiles a la sociedad. Durante años se han venido criando generaciones de disciplinados alemanes, que viven bajo las lógicas y principios del orden, mismo orden y organización que les permite hoy cosechar éxitos en diversos aspectos, incluidos los deportivos, tal cual podemos apreciar en la final de la Champions que el venidero 25 de mayo dejará, sí o sí, un campeón alemán. Si la vida en sociedad es así de cierta e interactúa tanto, es entonces inevitable conclusión, el hecho de que la dialéctica y el karma existen en todo lo que hacemos, sembramos indisciplina y cosechamos problemas, nos hundimos ante el menor problema y no aprovechamos las oportunidades, somos inestables y en esas condiciones estamos aún lejos de poder siquiera estabilizarnos, somos más políticos que técnicos y así sucesivamente podríamos dar cientos de ejemplos (por no decir problemas) que se expanden en todas las áreas (administración pública y privada, fútbol, disciplina fiscal, tráfico y vialidad, educación, higiene, corrupción, inseguridad, etc.). ¿Los responsables de esto? Pues la respuesta es simple, responsables de esto somos todos y en tanto no cambiemos nosotros, no esperemos un futuro mejor para nuestros hijos. (Publicado en Los Tiempos el sábado 4 de mayo de 2013)

1 comentario:

Paul dijo...

Desconozco que tanto usted conoce Alemania, o si alguna vez estuvo siquiera en aquel país, pero lo escrito son generalidades que no aportan ningún dato nuevo. Además hay datos erróneos, por ejemplo, Alemania no es el segundo país más exportador del mundo, sino el primero (hay que considerar la participación de las exportaciones en el PIB y la población, no solo el número seco del valor de las exportaciones, básico!). Asimismo, usted olvida mencionar que Alemania tiene una educación en un 99% PUBLICA y que el estado mantiene una fuerte participación en la economía (por ejemplo, el Deutsche Bahn, la empresa ferroviaria más importante de Europa, es propiedad 100% del Estado). Tampoco mencionó detalles del manejo económico en los clubes, que es la clave del éxito alemán; todo club alemán, cualquiera que fuera la división y cualquiera que fuera su nombre, al final de temporada debe presentar sus estados financieros, y si tuviera deudas debe presentar pruebas de que podrá pagarlas en el año venidero, sino desciende a la categoría inmediatamente inferior. Insisto, su artículo presenta generalidades sin aporte de investigación ni análisis sustancial, más parece un comentario coyuntural de los que se hace entre amigos en una charla de futbol.