lunes, abril 13

Lo que las elecciones nos dejan

Lejano pareciesen estar hoy aquellos años en los cuales el MAS se imponía rotundamente en el país, tiempos en los que en Bolivia existía y latía una nación cansada de la política tradicional y de sus resultados que poco incidían en un beneficio colectivo. Esperaba este pueblo que Evo Morales, líder cocalero y flamante presidente electo, represente un alba renovado en el cual mucha gente, incluida la clase media, pueda soñar con un nuevo comienzo, un cierto proceso de cambio. Pero el Proceso de Cambio, exitoso aún en las últimas elecciones generales, ha sufrido un tropiezo y ello significa pensar, y pensar bien. Empezó este año con siete Gobernaciones, hoy tiene cuatro, dos más serán decididas en segundas vueltas y tres son definitivamente patrimonio opositor; en lo municipal fue peor, perdió las ciudades más importantes. Sin dudarlo, el gran perdedor de estas elecciones fue el MAS. Por cercanía tocaré el caso de Cochabamba, donde, a decir de muchos, más que ganar Leyes, perdió el MAS. La clase media y de ésta hacia arriba, por referir un hasta odioso parámetro económico, le ha dado la espalda al candidato del MAS, estos grupos sociales que en cierto modo ya aceptan, por usar un término impropio pero quizás adecuado, que el MAS no lo hace todo mal y que ciertas políticas de su gestión son correctas, ha demostrado que no está convencido aún de una gestión que ha tenido también visos temibles que apuntan a la imposición, la persecución y la intolerancia. A la par la gestión del anterior alcalde ha dejado sabor a poco, pareciese que el MAS creía tener muy segura a la Llajta y se ocupó mucho de “comprar” el cariño de La Paz (incluida El Alto) y Santa Cruz, sea con el teleférico o sea con eventos internacionales. El último proceso electoral demostró que Cochabamba ya no es una taza de leche para el MAS. Lo dije en dos artículos escritos antes de la realización de las elecciones y tuve razón, la gente voto contra el MAS porque sí, porque podían votar por cualquiera menos por el MAS. Y aquí se presenta un factor adicional, las elecciones municipales y regionales son distintas a las nacionales, el peso del MAS a nivel nacional suena interesante, aunque también debe aceptar el partido de gobierno que ha perdido las capitales de las ciudades más grandes del país, se le ha escapado el ampliamente poblado Eje que conforman La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, y eso trae mucho que pensar. Puede tener una amplitud de municipios el MAS, pero a nivel poblacional es indudable el peso de las grandes ciudades incide en una elección nacional. Si la política del país se extrapola al MAS estamos ante un nuevo caso de caudillismo, el MAS es Evo Morales, y sin él, el Partido de Gobierno tiende a morir. ¿Qué sucedería en una elección nacional sin la presencia de Evo? Y más importante aún ¿quién asumiría ese reto? ¿Cuál la cabeza visible para liderar un país complejo como el nuestro? Deja mucho en qué pensar este último proceso, para nosotros como población, para el MAS como gobierno y para la oposición si lo que desea es crecer.

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