lunes, agosto 31

El homo facebookus

El año 2009 se estimaba que 1858 millones de personas en el mundo usaban Internet, de este total 1508 millones de usuarios tienen acceso a la popular red social de Facebook, muy posiblemente usted, mi querido lector es también parte de este masivo mundo virtual que segundo a segundo crece. Un mundo diferente, no real pero encantador y apasionante se desarrolla entre usted y su monitor, la información de la Red es tan masiva que puede pasarse el día entero leyendo temas de toda índole, jugando juegos hasta adictivos o, finalmente, enterándose de la vida de sus amigos a través de sus fotos o sus comentarios. Y si bien tiene una alta funcionalidad, una red social, requiere también un profundo y complejo análisis que derive en el usuario final que está más allá del perfil que uno ve: de la persona. El homo facebookus es hoy un sujeto distinto al que en la vida real puede ser, un personaje normalmente feliz (así lo muestran sus fotos), con pensamientos e ideas que pueden ir de un rango muy profundo (pensamientos y análisis) hasta simplezas como dar un “like”. Pero este usuario, este Perfil, expresa ideas y opiniones, y no siempre realiza esta labor con la objetividad o el equilibrio que debiera. En las redes sociales uno es sujeto de un efecto de masas, anhela ser parte de la novedad y desea la aplicación vigente más usada. Se deja llevar por la moda tan fácil como un globo se eleva con el viento. Pero entre estas modas y tendencias, existen acciones peligrosas que muestran que el ser humano puede ser muy duro y hasta cruel. El Facebook, entre otros, da lugar a que el usuario sea juez por el solo hecho de dejarse llevar por una tendencia, y pareciese dotar al mar de Perfiles que se conecta diariamente una especie de licencia para matar. El uso de redes sociales en temas de responsabilidad social o de ayuda al prójimo es altamente valorable y cumple roles de manera, muchas veces, más efectiva que otras. Pero es también un arma de doble filo cuando se trata de maltratar y bien se autoriza por este medio un linchamiento virtual en base a las corrientes que pueden ser tendencias en la Red y se impone el resentimiento, el odio y la ignorancia. Viene sucediendo con un sonado caso en la ciudad de La Paz, ha sucedido con una conocida presentadora hace meses, en el mundo ya se ha desarrollado con gente a la que le han acusado de portar enfermedades solo por el afán de desprestigiar y sucede en temas tan cotidianos como ser la muerte ficta de famosos cada cierto tiempo. Y es que la gente, el usuario, no se toma la molestia de pensar antes de publicar, no verifica si es cierto o siquiera lógico lo que anotará, no razona si al escribir lo que apuntará está dañando a alguien y olvida que tras el Perfil del otro existe también un ser humano que puede sentir y sufrir, y con él su familia. Pero aquí lo que falla no es el Facebook, el que yerra es el usuario. El que se equivoca es usted, soy yo y el que está frente a su monitor y se siente con derecho a insultar y maltratar bajo el amparo de que hoy por hoy, el monitor todo lo aguanta. (Se agradece la imagen tomada de archivos públicos de Internet y cuyos créditos cursan en la misma)

lunes, agosto 17

Evo Morales y la seducción del poder

El mandatario boliviano Evo Morales, ya considera su re elección indefinida, anunció, a pedido de agrupaciones afines, que en el último mes de este año debatirá si se presenta a una nueva postulación que le llevaría a una posible presidencia que se extendería del 2020 hasta el 2025. La Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, en un ataque de fanatismo y desconocimiento de la ley, ha propuesto al mandatario su elección vitalicia. Si en la realidad se plasma una hipotética victoria de Morales, sería su cuarto mandato consecutivo y ejercería como Presidente por un lapso de 19 años. Este arrebato de egocentrismo tendría que arribar con una modificación constitucional de por medio, la que no se descarta habida cuenta de los antecedentes que han mostrado que el mandatario andino está acostumbrado a “meterle no más” aún por encima de la ley. El mismo año que Evo Morales era electo presidente por primera vez, otro Latinoamericano, escritor fabuloso y connotado periodista, Gabriel García Márquez, afirmaba en una nota de La Vanguardia en Barcelona: “Como escritor me interesa el poder, porque resume toda la grandeza y miseria del ser humano", frase que se acomoda muy bien al caso de los líderes de Sur de América en la que bien puede destacar un líder por sus grandes obras y luego puede caer por sus ambiciones de perpetuidad; raros son los casos como el de Mujica, quien a base de un trabajo bien cumplido cerró su gestión exitosamente y evitó la seducción del poder. La re elección de Morales en el gobierno boliviano vendría a quebrar el ya afectado Estado de Derecho, fundado sobre la base de una idea muy antigua y que la propuso el francés Montesquieu en su obra El espíritu de las leyes (1748): la separación de poderes. Esta fragmentación del poder estatal tiene por único fin evitar que el dominio quede en manos de uno solo (el monarca de aquel entonces, el caudillo de hoy día), y que se garantice algo muy importante para la existencia de todo sistema democrático: el ejercicio pleno de los derechos de las y los ciudadanos. Estas garantías, pretendidas por la sumisión del Estado a la norma jurídica, se ven afectados por las pretensiones de la corriente neo populista que navega por América Latina en la que los caudillos de varios países pretenden perpetuarse en una gestión de gobierno que esperan nunca concluya. Hablar de una re elección implica daño a la institucionalidad, ya que este camino se abrirá con la modificación de la Constitución (manipulación y presión de la Asamblea Legislativa Plurinacional), ante lo cual habrán reclamos y serán zanjados por el Órgano Judicial (ya muy afectado en su imagen ante el dominio que ejercita el Ejecutivo en la quebrada independencia del órgano jurisdiccional), en pocas palabras el Estado de Derecho será nuevamente manipulado, modificado en función a la conveniencia del grupo de poder de turno. Triste historia que pareciese definirse ya desde esos anuncios que no sorprenden pero preocupan.

lunes, agosto 3

El triunfo de la irracionalidad

La humanidad se organiza y se sostiene en base a un acuerdo social, un respeto intrínseco que se funda en el reconocimiento a una autoridad (el Estado) que ejecuta, a través de las leyes, el poder que se ejerce sobre la población. Esta línea lógica y racional, tiende a romperse en las agrupaciones sociales cuyos integrantes ven insatisfechas sus necesidades, cargadas de burocracias excesivas y autoridades cuyo mando cae en lo abusivo o – por el contrario - en la ausencia de autoridad. Por lo general, es esa misma sociedad (que en su momento tiende a victimizarse), la que incurre y siembra diariamente los males de los que luego se queja. La corrupción, la injusticia, la violencia, son venenos que forman una ciénaga profunda en la que las poblaciones se acostumbran a vivir. Y sucede así en Bolivia, y pasa en todas nuestras ciudades. Y ejemplos pueden referirse muchos, y solamente por dar un triste vistazo a la coyuntura reciente, este panorama se presenta en los problemas siguientes: 1. El manejo de residuos y el basurero de K`ara- K`ara: mal endémico y nunca superado, y cuyo reciente bloqueo nos ha recordado la fragilidad de un problema que preferimos olvidar y sólo recordar cada vez que las basuras se amontonan en las esquinas porque un bloqueo se ha presentado. Cabe referir que el manejo de la basura es un tema demasiado triste y en el que hemos retrocedido: de los contenedores relucientes que una vez nos llenaron de orgullo, pasamos a la realidad de la pobreza del que se ve en la necesidad de escarbar en los nauseabundos residuos dejando luego esa misma asquerosidad en inmediaciones de los otrora inmaculados contenedores verdes, ese panorama, penoso y sucio que contaminaba el aire desde ya viciado, derivó en la actual situación: la ausencia de contenedores y la lógica consecuencia que ha obligado a que las y los vecinos deban retomar la absurda carrera tras el coche basurero que pasa replicando una campana que anuncia la llegada del recolector. Para mal de males la zona de depósito ha generado otros problemas, un manejo inexistente de los residuos constituye un foco de problemas de toda índole, planes e ideas no ejecutadas, proyectos retrasados y falta de voluntad, han permitido que la basura se transforme en un problema mayúsculo del cual somos parte. 2. La crisis de la Universidad: aquellos que en su momento lucharon por la autonomía universitaria no imaginaron, seguramente, que varios años después la educación fiscal se vería envuelta en una situación tan triste y sufrida. En una batalla que durante años se vino gestando, arrastrando problemas y parches mal hechos, y que finalmente han derivado en estos días de conflicto y enfrentamiento. Con sectores confrontados y con muchas posturas equivocadas y difíciles de superar, con salidas rechazadas e intereses políticos que se nota son más importantes que el bienestar académico. Y se dará, seguramente, alguna solución, pero todo apunta a que será nuevamente otro parche. Y los estudiantes, los docentes y los administrativos seguirán en un problema que no termina de solucionarse. 3. El bloqueo del auto transporte: debiéramos ya estar acostumbrados a que nuestro derecho a la locomoción esté cortado y sea pisado, ultrajado y enterrado cuando los transportistas así lo deseen. Y es irracional ver al afectado caminar por horas, y es ilógico creer que no resulta extraña esta situación y el fango de lo mediocre crece y crece y nosotros nos hundimos más y más. Porque en Bolivia el que quiere bloquea, cuando y donde quiere. Estos tres ejemplos, que son una paja en un pajar, sin mencionar otras noticias que también podrían haberse presentado, nos muestran el triunfo de la irracionalidad en todos nosotros: en los políticos que nos corrompen, los violentos que nos obligan y usted y yo, que poco o nada hacemos. Porque al parecer, estamos más enfocados en otros temas menos relevantes: los problemas del país son para los que les gustan los problemas del país, a mí gusta el Wilstermann y no el Strongest. Gracias. http://ronniepierola.blogspot.com