lunes, noviembre 9

La antidemocracia y el pueblo

En una entrevista desarrollada en Alemania, el presidente del Estado ha manifestado que ser cuestionado respecto a su re elección es antidemocrático. Acotó que es el “pueblo” el que exige ello y no así él. Morales Incluyó en sus argumentos que el sistema de partidos levantó al país europeo luego de que fue destruido tras las dos guerras mundiales (deja de lado el Presidente que el llamado “Milagro Económico Alemán” se debe a muchos factores: desde el Plan Marshall hasta la disciplina de cada ciudadano alemán), y olvida también que Alemania es un país de instituciones fuertes, no solo en el ámbito de la administración pública sino en el espectro del respeto normativo y que el pueblo alemán se caracteriza por su orden y por ser muy respetuoso y altamente educado. Cosas que en Bolivia no son frecuentes. Pero volvamos al análisis crítico de considerar antidemocrático ser cuestionado sobre un nuevo mandato: El pueblo es el que ejerce la democracia, como un sistema de gobierno en el cual, a través del voto, el ciudadano elige a sus representantes para un gobierno que ejercerá el poder. Para dicha elección, la pluralidad de ideas es un aspecto base, y dentro dicha diversidad se encuentra la confrontación de ideas (claro está, que para un Presidente que nunca ha participado de un debate público, resultará siempre incómodo que alguien le plantee preguntas para las que no esté preparado). Sin embargo de ello, el pueblo incluye a aquellos que están a favor de la reelección del mandatario y a quienes cuestionan el irrefrenable deseo del Presidente por mantenerse en el poder, y serán estos ciudadanos los que decidirán tal situación, por ende es lógico y muy democrático cuestionarse al respecto. Asimismo es este mismo pueblo es el que reconoce la existencia de un conjunto normativo que regla para todos y al cual se somete. Pero nuevamente aquí la realidad nacional nos recuerda que en el país la ley bien puede manipularse. Y vuelve a la mente que la ley, desde la misma Constitución, no está exenta de ser un instrumento del ejercicio del poder. Por ende, si se modifica la norma madre de las leyes, es también un legítimo interés democrático preguntarse las razones. Hasta aquí, hablar y discutir sobre la reelección es parte de la democracia y no al revés, así como también modificar la ley implica la inevitable interrogante sobre la legalidad de tal acto. En resumen: se equivoca el Presidente en sus apreciaciones, pues democracia es poder hablar de todo, más aún cuando nos interesa a todos. Finalmente debemos considerar que en Bolivia el mismo concepto de “pueblo” es una noción altamente depreciada, ya que hoy en día los que tienen voz y voto son los grupos con capacidad de coerción, son el grupo que el Poder puede convocar para adorar al líder, aquellos que con sus brazos y piernas pueden golpear y maltratar, aquellos que con la fuerza de la masa humana son hábiles para vitorear y gritar (aún cuando no entiendan nada de lo que están expresando): aquellos llamados Movimientos Sociales. Para el gobierno actual, ese es el pueblo. Como conclusión: no es antidemocrático hablar sobre la reelección, pero sí es antidemocrático manipular la ley y sí es antidemocrático pensar que el pueblo está conformado únicamente por el partidario que actúa ciego en una realidad que poco comprende. Dado el contexto y en el caso nuestro, bien afirmaba Hegel, un famoso pensador alemán: “El pueblo es aquella parte del Estado que no sabe lo que quiere”. Quizás tenía razón.