lunes, diciembre 7

PARQUEANDO

El control de parqueos y el sistema de tráfico nacional refleja, de pronto de un modo inequívoco, mucho de la sociedad en que vivimos. En este breve artículo relato algo de las muchas experiencias que vivimos a diario: La gran mayoría de las y los ciudadanos hemos sufrido en carne propia el temor a que la cobertura temporal del ticket no sea suficiente en relación a la actividad que debemos realizar (amén de que la reunión a la que acudimos puede no empezar puntual o que la fila en el banco sea larga o que se suspenda nuestro compromiso), o el llegar a tiempo y aún así esperar a que el joven que vende los tickets esté trabajando una cuadra más allá y debamos ir a buscarle primero, o que entre los coches se coloque una moto reduciendo el espacio de maniobra, y muchas otras historias; incluidas las más feas en las que en pocos minutos los responsables del control suben al vehículo (o la moto, que se las llevan por docenas) y se van. Un control semejante, en una ciudad carente de señalizaciones que garantice efectividad (lugares mal pintados, letreros antiguos, normativas mal difundidas, y un largo etcétera) con una población indisciplinada (muy acostumbrada al «paro un ratito y me voy») y con una policía carente de confianza, lógicamente provocaría descontento. A la par, incluso los parqueos construidos, carecen - en muchos casos - de alturas y espacios acordes a los vehículo y tenemos allí estructuras mal hechas y por lógica no controladas pero ejerciendo cobros por un servicio mal dado. Y si los coches están incómodos, lo peor viene para el peatón, a quien el conductor no respeta, al cual se puede volver sordo a bocinazos y el que también, por su parte, es abusivo y no respeta ni promueve orden alguno. El ciudadano de a pie que si bien es víctima también es parte del caos. Y así es nuestra sociedad, carente de disciplina, ausente de autoridad, falto de respeto y muchas veces desprovisto de razón y lógica. Y si nuestro sistema de parqueos está mal es reflejo de lo que somos, y cuando usted esté en la calle, cruzando por donde no debe o manejando indebidamente, recuerde que todos somos parte de este sistema y que si no funciona, nosotros también somos parte del problema, por ende la solución parte también en un cambio que debe partir en casa, en cada uno de nosotros.

No hay comentarios.: