lunes, febrero 13

El triunfo del ego

Corría el 21 de julio del año 2006 cuando el Presidente Morales firmaba el decreto supremo por el cual se declaraba Patrimonio Histórico Nacional a la Localidad de Orinoca y Monumento Histórico la vivienda donde él nació; aproximadamente seis años después, el 18 de octubre del 2012, se firmaba otro decreto por medio del cual se autorizaba el uso de fondos para el Museo de la Revolución Democrática y Cultural Orinoca – Oruro. Este año, casi 11 años después del nacimiento de aquella idea ególatra se inauguró finalmente el monumento a la vanidad, instalado sobre una superficie de 10.000 metros cuadrados, y con un gasto (porque inversión no es) de más de 7 millones de dólares, el famoso edificio fue presentado a la sociedad enalteciendo la visión narcisista de nuestro presidente. Descansa allí la afamada chompa de rayas rojas, azules y blancas con la que el mandatario visitó, también hace casi 11 años, el Palacio de la Zarzuela para reunirse con el entonces rey Juan Carlos de España, la misma que luego emplearía para conversar con otros dignatarios y autoridades y que en ese entonces hasta fue entendida como una moda; y también están poleras de equipos de futbol, sombreros, un charango con el rosto del líder masista, y hasta una estatua tamaño natural del Presidente. El ambiente, nuevo y financiado con recursos públicos, se yergue en medio de la fría pampa en contraste con la pobreza de un pueblo que, como muchos otros, tienen otras prioridades más apremiantes que una exhibición del poder del Gran Hermano. Pero como el pueblo muchas veces es ciego y poco criterioso, la obra es hoy orgullo de los lugareños, porque así son, porque así hemos vivido una y otra vez la misma historia repetida de fracasos consecuentes solamente matizados por la paciencia infinita de aquellos que ven en el vuelo de las aves un futuro imposible en vez de priorizar sus propias necesidades. El propio Presidente ha calificado su mueso como “patrimonio de la humanidad”, el Vicepresidente manifestó que quienes critican este monumento son “racistas”, el Ministro Romero la considera de un “valor casi divino”, pero para aquellos que no estamos ahogados en las mieles del poder la obra no puede menos que incomodar, pues es la historia la que pone los méritos en las personas y no ellos mismos y mucho menos sus seguidores o dependientes, no somos nosotros los que debemos calificarnos, esa tarea será mérito de otros. Y es la misma historia la que nos muestra que el camino del ego, de la imagen del gran líder, ha sido siempre la bandera favorita de los dictadores, de los opresores y absolutistas, de aquellos que han pensado primero en sí mismos y han sucumbido al antojo desmedido de dominio. Lo que existe en Orinoca es un triunfo del ego, un manejo exagerado de la personalidad y la muestra más palpable que del Evo que ganó la elección hace ya 11 años poco queda. Su entorno o el poder mismo, le han enceguecido y la humildad ha dado paso a la arrogancia, ha tomado su gobierno el camino directo a la tiranía de creerse la única opción para Bolivia y en esa lógica el único resultado posible es la desgracia. La extinción de la imagen del líder indígena es inminente, y quedará la visión del déspota, del que tiene su museo, pagado con el dinero de los bolivianos y sostenido por y para engrandecer la imagen del que tiene la obligación de ser el primer servidor público del país, porque Señor Presidente usted ha sido elegido no para echarse flores sólo, sino para trabajar por y para todos los bolivianos, no permita que la neblina del poder entierre su gestión de gobierno en el mar del olvido y la infamia. //////(Imagen tomada de https://3.bp.blogspot.com/-dDdUoi3reu4/VyeqxwHd12I/AAAAAAAAAbQ/Bm64lcidCFgy62PJ5HMyFMHwn8C-9InmQCLcB/s1600/ego-620x300.jpg, artículo publicado en Los Tiempos - Bolivia - el 11 de febrero de 2017)

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