lunes, marzo 27

La odisea de ser empresario en Bolivia

Hacer empresa es quizás una de las actividades más difíciles en Bolivia, la burocracia y complejidad que exige a todo emprendedor el estado nacional, hace que aquellos que se animan a invertir en su país deban atravesar una verdadera odisea. La poca practicidad de varios de los trámites necesarios para constituir una empresa hacen que el solo nacimiento de la iniciativa privada sea un doloroso trajín por sillas y escritorios donde bien debe esperarse por el sello redondo de un funcionario y luego por la autorización de otro, hasta que finalmente se presente un informe donde exista, normalmente, alguna observación. Resulta tan complejo esté andar, que en la desesperación por lograr los resultados pretendidos, se dan lugar a irregularidades de todo tipo y de todo color. Los datos apuntan a que en Bolivia, demora cerca de 50 días poder constituir una empresa formal, en tanto que en países desarrollados este tipo de autorización no demora más de un día, y si deseamos ver más cerca, en nuestros los países vecinos este tiempo se aproxima a una semana. Pero la travesía no termina ahí, una vez que la empresa se ha logrado constituir debe arrastrar consigo el peso de las imposiciones tributarias que sumadas en total obligan a todo empresario a gastar un alto porcentaje de tiempo en el poco práctico sistema de pago tributario, no sin mencionar que para todo emprendedor resulta difícil aceptar que pague un montón de impuestos que no necesariamente se irán a emplear en obras relevantes, si no que muy probablemente terminarán alimentando el apetito sinfín de canchitas de pasto sintético que el presidente tiene, o las concentraciones masivas de una aclamación a gritos a cambio de fichas de asistencia y en defensa de intereses sectoriales o de poder. Sin embargo de esto los emprendedores asumen ese desafío y siguen apostando por su país en una nación que ha sido etiquetada como el peor lugar para pagar impuestos del mundo. A la par nuestro sistema hace que la gente prefiere invertir en el campo informal, en el cual evidentemente se genera hasta el 80% del trabajo nacional pero cuyo aporte económico no llega al Estado y no significa, ni por asomo, estabilidad laboral real. Por el contrario las empresas formales, siendo un porcentaje menor, deben cargar las pesadas obligaciones sociales, soportar las demandas económicas que el Estado les exige, y a la par deben de soportar la persecución, casi acoso, de las instituciones estatales que buscan exprimirles hasta la médula. Con esta presión el empresario promedio boliviano no puede darse el gusto de contratar más personal, por lo cual no genera empleo en el cual se pueda garantizar una cierta estabilidad a las personas que trabajan con un contrato serio; tampoco puede invertir más, por ende es difícil crecer, pero el Estado es ciego y hasta bruto, porque sigue apostando al crecimiento de un aparato público que ya parece caerse de ineficiente, en vez de fomentar el emprendimiento particular que generará empleo, que es al fin de cuentas, el único referente de crecimiento económico real. Es tiempo de que los bolivianos nos demos cuenta que ya es momento de dejar de alentar a los viejos políticos de siempre y es preciso fomentar en nuestros hijos la consciencia necesaria de formar emprendedores, porque Bolivia necesita emprendedores, ya no más políticos.

lunes, marzo 13

La historia está contada por hombres

La historia está contada por hombres, así como muchas de nuestras costumbres y tradiciones, es por eso quizás que muchas de las cosas que vemos, hacemos y pensamos nos parecen normales. Porque siempre se hizo así, porque así nos lo enseñaron en el hogar, porque dentro de estas acostumbradas actitudes sociales late un machismo negativo y es momento de hablar de eso, porque somos una sociedad heredera de un maltrato general a las mujeres y reproductora de un sistema de flagelación mental hacia ellas. Pero increíblemente aún existe gente que se pregunta ¿por qué debemos conmemorar un día especial para las damas?, y la respuesta simple y descarnada apunta a reconocer que aún se reproducen en los hogares, en las aulas y en la rutina diaria, cientos de hábitos de dominación machista que no nos permiten avanzar como sociedad Pero todo esto es consecuencia, de un desarrollo histórico en el que ellas siempre han perdido, porque recién a mediados del siglo XIX la lucha de la mujer toma más fuerza a través de exigir el sufragio universal, y así paso a paso fue avanzando con pequeños pero importantes logros hasta llegar a inicios de la década de 1900 donde nacieron los días en los que se piense en ellas, para luego alcanzar importantes aportes como que se les permita estudiar en las universidades y otros elementos que obligaron a la humanidad a admitir que aún el mundo no está preparado ni listo para la equidad de género. Porque hasta la naturaleza apunta contra ellas, son ellas las que en la pareja deberán transformar su cuerpo para dar vida, son ellas las que deben sangrar cada mes, las que deberán cargar con el peso de la formación de los hijos; y la sociedad también es cruel pues si tienen varias parejas son tachadas de putas, y si es que ejercen una vida más libre se exponen y es su culpa si las violan, y son ellas las que deben sacrificar su éxito profesional por ser madres, son ellas las que si no se casan pierden el tren, las que deben estar permanentemente mendigando una media naranja porque la sociedad les ha hecho creer eso, son ellas las que deben de tener un instinto materno porque se supone que esa es la realización de toda mujer. ¿Qué sacrificamos los varones? Poco o nada nos exige la vida, llevamos el rótulo de jefes del hogar sin merecerlo, porque el sacrificio mayor no va en nuestros hombros. Y para colmo de males los que más las dañan, por el libido y descontrol sexual que llevan en los pantalones, son los propios hombres, porque radica en ese deseo descontrolado un negocio turbio y horrendo en el cual se las obliga a vender su cuerpo para satisfacer el morbo de la prostitución y la trata y tráfico de mujeres, que es una realidad que está ahí, y que no existiría si no fuera porque está la demanda desgraciada de aquel que piensa con el pene en vez de usar la cabeza. Avanza de este modo la existencia de la mujer en una sociedad que se ha hecho decadente para ellas y en la que día a día luchan por mejores condiciones, por una equidad que sólo está escrita en la ley y que en la realidad no se cumple, porque aún vivimos en una sociedad que las juzga, en la que no pueden aún decidir libremente sobre sus propios cuerpos y en la que incluso la religión las acusa. Por eso es importante que exista un día, y otro, y otro más en el cual hablemos de este tema hasta que las cosas cambien, porque ellas lo único que piden es igualdad y equidad, no nos exigen nada más, nos reclaman respeto, que es algo que mínimamente les debemos a cambio de tantos siglos y siglos de maltrato. Un cambio real va por transformar nuestra forma de pensar, va por respetarlas como personas, no sólo como mujeres, va por valorarlas y pasa por admirar lo maravillosas que son. Porque es tiempo de que la historia también la escriban ellas.

miércoles, marzo 1

Lo que les da la gana

Vivimos en un país en el que el quebrantamiento de la norma es cosa común, un sitio donde el que más o el que menos hace lo que le da la gana, y bien puede el chofer parar donde mejor le plazca para recoger a quien se le ocurre, así como puede también el Presidente ignorar un referéndum vinculante y apoyarse en lo que sus masas gritan a cambio de una ficha de asistencia o de un beneficio particular. El 21 de febrero de 2016 el pueblo dijo en las urnas que ni el Presidente Morales ni el Vicepresidente García pueden habilitarse a una nueva elección, el acto democrático fue validado por el Tribunal Supremo Electoral y con un 51,3% de votos le negó al actual mandatario tal posibilidad. El referéndum, institución democrática vinculante y parte de la democracia directa, establecida en nuestro ordenamiento jurídico desde el 2004 y consolidada en el 2009, es la manifestación soberana de la voluntad popular y si bien el gobierno saca a la palestra la influencia del caso Zapata, también valdría la pena recordarle las varias denuncias de actas cuyos resultados fueron invertidos a fin de dar una ventaja ilegítima al planteamiento masista, considerando lo cual bien podría afirmarse que la ventaja del rechazo a la pretensión de eternizarse en el poder fue mucho más alta que la obtenida. Estudiando la teoría básica del derecho, ni el Tribunal Constitucional podría ir contra la decisión del pueblo que, en el caso visto, ejerció la soberanía indudable de la que es titular. En resumen, si el Tribunal Constitucional da validez a una nueva elección estaría actuando contra el pueblo y su soberana decisión, y en tal caso la maña y la trampa se impondría por sobre la esencia de la democracia. Similar lógica va con todos los tecnicismos legales que, en sus noches de arrebato, han pretendido descubrir los abogados y líderes masistas, porque el espíritu del referéndum ya ha hablado y es válido, les guste o no. El Presidente ha tenido una gestión de gobierno que será juzgada por la historia, pero más allá de ello debiera el primer servidor del país recordar que triste es el destino de aquellos que se enamoran del poder, porque tarde o temprano terminarán pagando la factura elevada del dominio, y su final será maldecido y lo bueno que hubiesen hecho puede ser eclipsado por la carrera desenfrenada de la angurria. Esa es Bolivia, un hermoso país con gente muy buena pero demasiado inmadura para crecer, un lugar ausente de nuevos líderes en el que los viejos caudillos pareciesen presentarse como la única opción, porque los líderes honestos y que valen la pena prefieren ser emprendedores aún en un país en el que ser empresario es ser quijote, porque los hombres y mujeres honestos y de valores prefieren sus familias en vez de los debates de una política malgastada y pesada que muestra flores pero nunca da frutos, y es así que tristemente nos quedan los políticos eternos que se inflan de ego, cuyas fotografías e imágenes inundan las paredes gastadas de una sociedad que se cree avanzar pero que no se da cuenta que sigue y sigue girando en un círculo eterno de pobreza. Por lo pronto no debiéramos estar saliendo en marchas y concentraciones para poner en duda o ratificar el cumplimiento de la norma, porque la ley debería cumplirse y punto, pero, como dije antes, en nuestro país todos hacen lo que les da la gana, empezando por el mismísimo Presidente.