domingo, julio 30

Presentación HUARI Novela finalista en el segundo concurso internacional de novela Kipus NOTA DE PRENSA

El pasado martes 1ro de agosto, en los jardines de El Portal, se realizó la presentación de la novela Huari, obra literaria escrita por el autor Ronnie Piérola Gómez y que resultó finalista del Concurso Internacional de Novela Kipus en su segunda versión. El aporte intelectual se encuentra a la venta en las principales librerías del país.
Los hermosos jardines de El Portal, fueron el marco perfecto para la presentación de la novela Huari, trabajo finalista del Concurso Internacional de Novela Kipus en su segunda versión, la obra es un aporte del autor Ronnie Piérola Gómez, quien se inspiró en diversas leyendas latinoamericanas para dar vida a un personaje mítico que surge de las entrañas del mundo para reclamar su dominio sobre el planeta. La obra es un trabajo enfocado en la fantasía épica y relata la lucha entre el semidiós Huari y la humanidad, la que, a su vez, es defendida por una ñusta que evoca a la Virgen del Socavón de la ciudad de Oruro y cuyo desenlace dará nacimiento al fastuoso carnaval de la capital altiplánica. “Es un trabajo que busca despertar el interés del lector en las historias y tradiciones propias de Bolivia a través de un relato fantástico que enaltece el espíritu y fortaleza del ser humano, enmarcando su propósito en una esperanza regida por el amor pero en ocasiones limitada por el egoísmo”, afirmó el autor. La editorial espera que el trabajo sea una lectura atractiva para la población en general y para los jóvenes en particular, quienes podrán disfrutar en sus páginas de una aventura solamente limitada por la imaginación. Huari es la primera novela del autor, quien actualmente ha concluido un libro de cuentos y tiene proyectada una nueva novela. Currículum como escritor: Ronnie Piérola Gómez es autor de Huari, novela finalista del Concurso Internacional de Novela Kipus en su segunda versión. El autor, de profesión abogado, actualmente ejerce como docente universitario en la universidad estatal y se dedica a actividades empresariales privadas, desde su juventud le han atraído las letras, razón que le motivó a incursionar en el campo literario y escribir Huari. Recientemente ha concluido un libro de cuentos escrito bajo los lineamientos literarios del realismo mágico. Reseña de Huari: Inspirada en una de las más famosas leyendas de Bolivia, Huari nos muestra la eterna lucha entre el bien y el mal, de lo correcto contra lo incorrecto y del hombre contra la naturaleza. Este maravilloso libro, nos lleva por los paisajes imaginarios de un mundo irreal y fabuloso, en el que gigantescos osos y monumentales cóndores pelean junto a macabros personajes para vencer a una raza humana que lleva consigo la maldición de la destrucción, y nos regala, a través de una literatura cargada de pasión y rebosante de magia, la resurrección del semidiós Huari como rey del mundo, reclamando aquello que siempre le perteneció: la Tierra. En este mundo de ensueño las leyendas y tradiciones bolivianas se mezclan con las montañas espectaculares y los albos paisajes de un inmenso salar que queda alejado de los fértiles valles de Sudamérica a donde llegan aún las fragancias de los vastos bosques de las tierras bajas. El valor, el heroísmo y la ambición no se encuentran ajenos en un relato donde criaturas sobrenaturales nos muestran épicas batallas y nos recuerdan que la humanidad puede tener un futuro, si así lo queremos. Contactos: Ronnie Piérola Gómez: Teléfonos: 77458989, 4421064 Email: ronniepierola@gmail.com Blog del autor: http://ronniepierola.blogspot.com Fotografías del autor:

lunes, julio 24

Viviendo entre la porquería

Todos los años quedamos a la deriva, acostumbrados o quizá resignados, flotando amargados en el mismo mar de absurdos en que navega nuestro país, y pueden ser los problemas en La Coronilla para el Día de la Madre, la basura y el descuido en la festividad de Urkupiña, las aulas en mal estado al inicio de clases, o los calores que sólo sienten los directivos del servicio de educación cuando rechazan vehementemente prolongar las vacaciones de invierno, en resumen vivimos deambulando en un ciclo de incoherencias . Y son estas incongruencias las que constituyen las rocas monumentales de atraso que trancan nuestros senderos de desarrollo, pero no somos nosotros los caminantes que tropiezan con estos peñascos de la desgracia, somos, por el contrario, las piedras enormes que obstruyen el progreso; y es que somos tan parte activa de éste caldo de irracionalidades que no nos damos cuenta de que normalmente somos más problema que solución. Para darnos sólo una idea de esta hojarasca de desdichas mencionaré sólo un problema cotidiano en el que vegeta el hongo de lo insensato. Analicemos nuestro sistema de recolección de basura: esta diligencia implica la obligación de esperar al coche basurero para que podamos salir a entregar nuestras bolsas de mugre con todo el menudeo de restos que salen a diario de los hogares de cada uno de los habitantes de nuestra ciudad, de entrada muchos extrañamos los contenedores verdes que nos permitían dejar la basura en el momento en que uno elegía (pero amén de los pormenores de este avance que se fue al carajo, porque si bien parecía una idea genial, tarde nos dimos cuenta de que la gente necesitada escarbaba en los desechos para recordarnos que en la miseria siempre hay gente más pobre que uno, y para rematar el tema los usuarios igual tiraban en los contenedores la basura sin separar, y dejaban escombros y otros deshechos que hacían que el sistema sea insostenible), pero no es esto lo único, ya que para hacer el tema peor debemos tragarnos que ahora el coche basurero es una suerte de megáfono de reflexiones que repite una y otra vez que debemos clasificar la basura, aun cuando vemos que igual no más, a momento de dejar las bolsas, todo se mezcla en el contenedor de porquerías; y mejor ni menciono el problema de fondo de esto, que reside en el botadero donde terminan nuestros restos de asco, porque esto ya ameritaría un análisis mayor, será mejor – por el momento – quedarnos en nuestro balcón de comodidades en espera de que algún gurú de la higiene nos de la fórmula mágica para solucionar este conflicto tan básico. Pero no queda ahí, porque culpables somos todos, porque la mayoría de la población está acostumbrada a vivir en la inmundicia, y bien vemos emerger de un bus (o de un coche) la mano salvaje del imbécil de turno que tira el papel higiénico con el moco de la sinvergüenza, porque para el tarado ese le vale poco lo que sea la limpieza de su ciudad o que el transporte de todos esté mínimamente limpio. O vemos los pocos basureros en las esquinas repletos de porquería que a nadie parece interesarle. Porque así de absurdos nos hemos vuelto, pero así como esto suena muy mal, seguro es que está en nuestras manos cambiarlo, porque el primer responsable de una ciudad limpia es usted. (La imagen fue tomada de archivos públicos de Internet: Oscar de Plaza Sesamo viviendo en la basura)

lunes, julio 10

Bolivia necesita salir del clóset.

Quizás porque vivimos anclados a las ideas de siglos pasados, en los que la intolerancia era la regla y las mentes vivían cómodas en las sombras de los pasillos de su insatisfacción, es que hoy en día resulta muy difícil, para ciertos sectores de la población, aceptar que la moral evoluciona, que aquello que una vez consideramos malo hoy puede ser bueno, y viceversa. Así resulta claro afirmar que Bolivia aún vive encerrada en su propio clóset de miedo, sentada en posición fetal y negándose a aceptar que fuera de sus tabúes y preconceptos, el mundo cambia; y para peor de males prefiere vivir enceguecida por las sombras de sus propias prisiones religiosas y morales, provenientes únicamente del miedo a aceptar lo distinto, del temor a que su sociedad de siempre se transforme y llegue a ser más incluyente para los que han vivido siglos de ausencias. En la otra vereda, y precisamente por estos días, Madrid vivió el World Pride 2017 y nos dio a todos un nueva lección de comprensión, se convirtió en la capital de la tolerancia, en una ciudad que aceptó, con los brazos abiertos, a las comunidades de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales, porque es una ciudad que hace mucho salió del closet. Yo le pregunto, querido lector: ¿nosotros estaremos en la condición de ser así de abiertos con aquellos a quienes aún vemos con los ojos del prejuicio y la discriminación? Es así que hoy bien puede tratarse de la tolerancia hacia los que tienen tendencias sexuales distintas, pero en el fondo, la discusión, se extiende a diferentes ámbitos en los cuales mostramos nuestra propia incapacidad de soportar las opiniones diferentes, ya sea darle a la mujer el rol que realmente merece o de cuestionarnos ciertas cosas que desde niños nos afirman y cuyas reglas aceptamos seguir como mansos borregos; la conclusión sigue siendo la misma: en esencia, seguimos reproduciendo los estereotipos que nos limitan y se ocupan más de lo que nos separa que de aquello que nos une. Este nivel de pobreza mental no nos deja avanzar en temáticas tan importantes como la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo o el derecho de la mujer a elegir si desea o no ser madre, y ni qué decir de discusiones más actuales como el vientre subrogado o el derecho a morir, temas que ni pasan por nuestra mente pues nos hemos estancado en discusiones de sótano y preferimos enredarnos en hojarascas de negación antes que abrir los ojos a un mundo distinto. Pero a pesar de ello, hoy en día las nuevas generaciones desean salir de un closet de exclusión y cargado de muros, anhelando en silencio cambiar las cosas, y si bien no encuentran en las viejas generaciones un eco que responda a sus anhelos, saben que ese crecimiento es un paso siguiente e inevitable, y ello permitirá tender puentes hacia todos los integrantes de la sociedad. Es así que nuestro bello país avanza lento y con tropiezos, buscando tímidamente salir del clóset para sacudirse y desempolvar de su lomo de elefante viejo los rancios valores morales que la atan al pasado. Como bien decía la famosa Isabel Vargas Lizano, más conocida en el mundo artístico como Chavela Vargas: “No se trata de que soy homosexual. Dejemos aparte eso. Piensa que el ser humano ama y nada más. No le preguntes a quién y por qué. Déjalo, esa es la belleza de las cosas”.