viernes, enero 26

¡Perdimos todos!

Louis Pasteur (químico y biólogo francés) decía: “Dos leyes parecen estar luchando hoy entre sí. Una es una ley de sangre y de muerte que imagina sin cesar nuevos medios de destrucción y obliga a las naciones a estar constantemente preparadas para el campo de batalla. La otra es una ley de paz, de trabajo y de salud, que desarrolla nuevamente nuevos medios para librar al hombre de los males que le asedian”.
¿Cuál de estas leyes cree usted que se aplicó en Cochabamba?, ¿qué ganamos hoy a más de dos semanas de los conflictos desarrollados en Cochabamba?, me uno a lo que la analista María Teresa Zegada le dijo a la Red Bolivisión en una entrevista cuando al ser interrogada sobre “¿quién ganó en los conflictos sociales desarrollados en Cochabamba? indicó: “perdimos todos”, y efectivamente esa visión es cierta, perdieron los familiares de aquellos dos ciudadanos que fallecieron en estos enfrentamientos, perdió el Gobierno el apoyo de la clase media, perdimos el sentimiento de bolivianos, perdió la ciudad porque se realizó terrorismo contra bienes públicos y privados, perdió el Alcalde porque quedó más “quemado” que la prefectura al apoyar políticamente a los movimientos sociales a costa de un supuesto apoyo a su gestión que al final no se dio, perdió el Prefecto porque la propuesta de referéndum y su visión política del conflicto no lo llevaron a nada, perdió Bolivia porque el país esta divido en diversos sectores y hoy más que antes se discrimina, se odia y se espera venganza, perdió el Gobierno porque se dio cuenta que no pudo tumbar a fuerza de movilizaciones a los Prefectos de la oposición, perdimos todos porque fuimos parte (ya sea por uno u otro bando) de esa locura irracional que ocurrió el 11 de enero de 2007.
El país se debate entre dos extremos, por un lado el radicalismo indígena del Presidente y por otro el neo liberalismo impuesto por anteriores gobiernos que no desea perder su injerencia, en ambos casos perdimos todos ya que los extremos son dañinos en todo. La salida para Bolivia se presenta en el equilibrio, un ámbito poco explotado por el país ya que siempre hemos preferido la confrontación y el bloqueo antes que la tolerancia y la colaboración.
Uno de los resultados de estos sucesos es que cada ciudadano de este país ha perdido su nacionalidad, ya no consideran a Bolivia como su hogar, todos hemos asumido una posición ya sea a favor o en contra de los hechos que ocurrieron en la capital del Valle, unos son cambas, blancoides, liberales y los otros son collas, originarios y pro socialistas, pero ninguno se acuerda ya de ser boliviano.
¿Qué sucede cuándo un hijo se siente mal en su propio hogar?, ¿debe irse?, ¿debe luchar con sus hermanos para quedarse?, ¿debe imponer su voluntad a la fuerza?, ¿cómo debe de actuar ahora esta familia que se llama Bolivia?.
Muchas cosas se han roto el 11 de enero de este año y seguramente que tardarán años en sanar las heridas y que las consecuencias no solo quedarán ahí sino que recién podremos ver otras que están por surgir. Hemos peleado entre hermanos, hemos dañado a nuestro hogar que es Bolivia, hemos dejado de lado lo que nos une y solo quedó lo que nos separa.
Es preciso que en este momento se dejen de lado las imposturas e inmadureces políticas que siempre han perjudicado a este país para asumir un nuevo reto que no se incline a ningún extremo y que más bien pueda consolidar las dos visiones que existen en el país, buscando no un Estado Socialista ni un Estado Capitalista, buscando una Bolivia unida y libre de dogmas políticos en la que los hermanos puedan vivir en paz y armonía, trabajando con estabilidad para lograr un desarrollo humano que nos permita vivir felices y en paz.
Finalmente me permito reproducir otro dicho famoso, esta vez de Johann Wolfgang von Goethe (poeta alemán) quien decía: “El hombre feliz es aquel que siendo rey o campesino, encuentra paz en su hogar”, recuerde mi querido lector, nuestro hogar es: Bolivia..

viernes, enero 19

¿EXISTE LA DEMOCRACIA?

José Ortega y Gaset, Español de nacimiento, fue un pensador de notoria influencia en diversos análisis alrededor del mundo, sus ideas y concepciones lo llevaron a continuos debates en torno a sus planteamientos.
Uno de estos planteamientos se refiere a lo que él denomina la Democracia Morbosa o Hiperdemocracia en la cual se da un análisis político que me permito poner a consideración suya.
Surge este análisis en la pregunta: ¿existe la democracia?, y la respuesta es tanto más que interesante en cuanto es preciso hacer referencia a las fuentes mismas del pensamiento político ubicadas como no podía ser de otra forma: en Grecia.
Ya el pensamiento griego hacía referencia a la necesidad de una diferencia entre los gobernantes y los gobernados, en tanto los primeros debían corresponder a las habilidades y conocimientos que los hacían diferentes y aptos para gobernar, los otros carecían de tales virtudes por lo que el gobierno no les era permitido. Evidentemente que en el pensamiento político griego era notoria una noción elitista de gobierno, en tal sentido ya fue Platón el primer representante de dicho pensamiento ya que en su visión los más aptos o sabios eran quienes debían gobernar, le sigue Heródoto quien ya diferencia tres formas de gobierno: el gobierno de uno (monarquía), el de unos cuantos (oligarquía) y el de muchos (democracia), abogando éste por la monarquía como el mejor sistema.
Retomando el pensamiento Orteguiano cabe destacar que si bien Ortega y Gaset no era tan elitista en sus ideas como los fueron Gaetano Mosca o Wilfredo Pareto, planteaba argumentos ciertamente válidos en distintos puntos que pueden resultar un aporte a la hora de analizar los recientes acontecimientos que se desarrollaron en nuestra ciudad.
Parte de este análisis se manifiesta en la visión de Ortega respecto del ser humano común, del cual considera que inmiscuido dentro lo que denomina “masa” carece de un sentido intelectual o moral alto. Estas masas manifestadas en grupos masivos de personas (denominados en nuestro país como movimientos sociales) vienen a representar a los gobernados, que responden por lo general a acciones viles y violentas enmascarados en el anonimato.
La dictadura de las masas vendría a ser representada en aquella masiva acción desenfrenada por medio de la cual se impone y coacciona a aquel que piense diferente. De estas masas surge lo que se denomina el “hombre masa” que es aquel personaje que destaca de los demás y a la postre amparado en el poder de estos grupos impone sus criterios particulares por encima de los comunes. Este tipo de presión amparado en las masas, anónimas y violentas, han llevado al poder a líderes como Hitler, Mussolini y Stalin, que en todos los casos son considerados regímenes totalitarios.
Toda sociedad tiene libertad de expresión pero ésta debe limitarse ante los derechos de los demás, no es aceptable que masas – como las denomina Ortega y Gaset – puedan limitar y conculcar los derechos de los demás.
Pasando a realizar una breve comparación con la realidad nacional, encontramos en los grupos cocaleros, en los regantes, en la COD y en varios otros denominados “movimientos sociales” al reflejo de las masas que con acciones de hecho pretende imponer sus criterios, igualmente el grupo de vecinos que armados fueron a recuperar sus bienes públicos constituyó asimismo otra masa que derivó en hechos violentos.
Todo razonamiento humano debe pasar por la razón antes que por la pasión, así pues notará Usted mi estimado lector que los países más desarrollados pueden jactarse de lo avanzado de su pensamiento y conocimiento, ya que reconocen en ello a las bases de su avance científico y por supuesto político.
En los últimos años en nuestro país ha surgido una lógica de enfrentamiento y confrontación basada en la reacción automática de grupos de personas que ante la menor diferencia optan por marchas, bloqueos y acciones de hecho que se alejan cada vez más de posiciones razonables. Víctimas de esto fueron los distintos gobiernos de turno e incluso hoy al gobierno actual también le tocó vivirlo, en tanto mejoremos nuestra capacidad de dialogar antes que presionar tendremos una mejor democracia.
Muchos pensadores consideran que la realización de una democracia plena es imposible toda vez que se requiere siempre de una élite dirigente, ésta debe responder a valores y principios que puedan ser imitados por los gobernados y no debe promover acciones violentas ni irracionales que puedan dar lugar a la ya repudiada dictadura de las masas.
Independientemente de este análisis y la visión de Ortega y Gaset u otros pensadores la calidad de la democracia de una nación lo determinan tanto sus líderes como sus habitantes, por ende y en esta lógica en cuanto mejores ciudadanos seamos, en la medida en que más analicemos las cosas (y no nos dejemos llevar cual caballos cocheros), en la forma en que nuestros gobernantes puedan dialogar y promover el desarrollo humano, podremos tener una democracia sólida y madura que permita enaltecer nuestra amada Bolivia.

miércoles, enero 17

La cultura de la irracionalidad

Dolor, luto, conflicto, desesperanza, injusticia... son sentimientos que invadieron a gran parte de la población cochabambina esta semana que termina, sentir impotencia ante la cultura de la irracionalidad imperante en Bolivia y sus lógicas consecuencias fue el resultado de una serie de hechos que ya tiempo atrás se veían venir.
Muchas cosas están mal o al menos se encuentran mínimamente mal interpretadas, entre ellas el común de las personas con cierta formación académica pueden identificar las siguientes: no es aceptable que existan personas muertas fruto de conflictos sociales, no es correcto que a costa de llamarse “agrupaciones sociales” los unos puedan limitar el libre tránsito de los otros, peor aún que lleguen al extremo de quemar ambientes públicos y vehículos particulares (eso es terrorismo, porque el terrorismo es en esencia imponer cambios por medio del terror), es ridículo que el Gobierno trate de separarse de estos grupos cuando es bien sabido que estas huestes le obedecen, no es correcto que el Vicepresidente de la República diga que juzgará duramente a los unos por sus armas y no mencione siquiera a los machetes de los otros, no es equitativo que solo un lado sea interpretado como víctima, no es justo tampoco que los unos agredan físicamente a los otros aún a pesar de que éstos hubiesen tomado su plaza, está igualmente mal que se pretenda dar otro golpe traumático a la institucionalidad política (tal cual sucedió en octubre del 2003 por muy justo que hubiese sido) con el actual Prefecto del Departamento, no es bueno que el Prefecto se hubiese marchado a La Paz para atender temas políticos en vez de buscar caminos de negociación para su región, es ridículo discriminar a alguien por ser “camba”, “indio” o “k´ara”, es sumamente negativo que lo que se inició como un tema netamente político ahora sea una “lucha de clases”, es irreal que el Senador Omar Fernández se atribuya la representación del “Pueblo” sabiendo que solo los seguidores del MAS le apoyan, así también es evidente que el Comité Cívico de nuestra ciudad no tiene la fuerza representativa que debiera, es altamente notorio que al Alcalde de la ciudad le interesa más su cargo que la paz social, es evidente que unos medios de comunicación apoyan ciegamente al Gobierno y otros le echan tierra incluso cuando tiene aciertos, es obvio que el Gobierno ha sembrado una semilla en la clase media de Cochabamba que a la hora de las próximas elecciones seguramente germinará y le restará votos importantes, es irracional castigar a quien cumple sus funciones y peor aún lastimar de paso la institucionalidad policial con ello, pero raya en lo absurdo el hecho de que nuestra Patria viva en una espiral de violencia que en lugar de disminuir cada vez aumenta más..
Desde su fundación Bolivia vivió épocas inestables, en luchas políticas, luchas de clase, luchas internas y externas, la mentalidad de país dependiente y conflictivo es una realidad que está en nuestras cabezas y no salió nunca, ahí está el porqué se constituyó en una “cultura” el hecho de pretender obtenerlo todo por presión, con huelgas, paros, bloqueos de caminos, actitudes de orgullo y una tolerancia mínima.
En tanto esta mentalidad no cambie estamos condenados a vivir en el abismo y la confrontación, aquellos que pudieron ver realidades distintas al visitar otras naciones pudieron notar que en Bolivia nos “cocinamos en nuestra propia salsa” y sin enfocar los problemas de fondo preferimos confrontarnos antes de negociar.
Dice un conocido refrán: “cada país tiene a los gobernantes que merece” y me preguntó yo porqué debemos de pelear tanto entre nosotros si vivimos en el mismo territorio, porqué es preciso eliminarnos entre nosotros mismos en vez de tolerarnos.
Ahora ya no somos bolivianos, somos cambas o collas, k´aras u originarios, manfredistas o no, masistas o no, hemos dejado de lado lo que nos une que tiene un solo nombre: Bolivia.
Realmente deberíamos ver la realidad con ojos técnicos, realizando una total abstracción de las pasiones y discriminaciones, enfocando nuestro accionar en la verdad y el beneficio mayor para la gente (para toda la gente no solo los organizados gremialmente) y a fin de realizar esto se requiere de un líder que pueda conjuncionar las dos visiones de país que ahora existen, que pueda representar seguridad jurídica para todos, que no dependa de la injerencia extranjera (sea esta venezolana, cubana o norteamericana), que no sea un indigenista extremo ni un personaje trajeado y cerrado en el conocido como mundo moderno, que a la vez que puede hacer entender sus políticas a todos los sectores tenga la firmeza de que con sus acciones logrará el mayor beneficio para aquellos a quienes realmente se debe: sus conciudadanos.
No creo que hoy en día todas estas cualidades las tenga alguno de los líderes políticos vigentes, pero seguro estoy que futuras legiones de líderes se vienen preparando, silenciosamente, con humildad, con trabajo y por sobre todo: con un profundo amor por Bolivia.

jueves, enero 4

La importancia de la oposición

En toda sociedad, más en una que se precie de ser democrática, son importantes los diversos puntos de vista en torno a una realidad, así lo deben entender las y los líderes políticos en todo sistema social.
Aquellas opiniones contrarias a nuestro punto de vista son lo que en política se denomina “oposición”, es en pocas palabras aquel al que no conformamos con nuestra forma de pensar. Esto sucede en nuestra propia vida personal cuando lo que hacemos o pensamos no coincide con lo que otros hacen o piensan, para ellos nosotros venimos a ser su oposición.
¿Porqué es importante la oposición en democracia?, pues la respuesta es simple y se resume en el hecho de que evita las imposiciones y facilita la concertación. Alguien ya dijo que “es mejor decidir algo habiéndolo discutido mucho que decidirlo son discusión alguna”, ahí se encuentra el lado positivo de la oposición.
Por su lado negativo la oposición puede también constituirse en una suerte de tranca o candado para evitar el avance en las ideas existentes, ahí debería estar (pero no está) la habilidad de concertación política de los diversos actores o autoridades nacionales y locales. Otro factor negativo lo constituye la violencia cuando la irracionalidad y la incapacidad para el dialogo no es suficiente elemento para disuadir al otro y se acude a medidas de hecho que lejos de solucionar las diferencias las acrecientan.
La oposición en democracia es un factor favorable que permite a la población ver distintos puntos de vista y por ende facilita la existencia del pluralismo, sin embargo no parece entenderlo así el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para quien la presencia de un medio de comunicación de Caracas le afecta de sobremanera, por lo cual se encuentra decidido a “eliminarlo” de plano. Dicha actitud es un atentado a la democracia como sistema cuya máxima virtud es permitir que aquellos que son nuestra oposición puedan expresarse libremente y coloquen a la luz pública sus propios argumentos.
En nuestra amada Bolivia también debe de respetarse la libertad de expresión, así pues es mucho mejor tener varios medios de comunicación con distintas tendencias que permitan valorar a la población respecto a la realidad, como ejemplo podemos referir al canal estatal que tiene su línea de información y a la par podemos comprobar que los medios de comunicación privados tienen la suya, esto es también parte de la democracia.
En su época los países comunistas realizaban campañas informativas que se enviaban por los medios de comunicación masiva apuntando a exaltar un determinado régimen y a satanizar al sistema opositor, no dando lugar a que la población pueda percibir otros puntos de vista respecto a su entorno social. Así teníamos en Ucrania (Ex URSS) que las imágenes de países capitalistas solo respondían a sus problemas más visibles, ocultando sus virtudes y libertades, en ese sentido la población de este país no podía comparar cuál era el sistema que más le convenía o las distintas alternativas con que podían contar.
El éxito de un sistema político depende en gran medida de la libertad con la que cuenten los distintos actores que conforman su acuerdo social, esta libertad expresada en diversos aspectos y sobretodo en la posibilidad de expresar de forma irrestricta los criterios y posiciones existentes en ella, fue evaluada en el caso boliviano, como la mejor de América Latina por el organismo internacional Reporteros Sin Fronteras.
Esta evaluación que equiparó la libertad de prensa boliviana con la de países como Canadá o Austria también colocó a la libertad de prensa venezolana en las últimas posiciones muy cerca de México, Colombia o Cuba, esto puede explicar seguramente las diferencias existentes entre la sociedad Venezolana y la de Bolivia, en cuyo balance nuestra nación es una del primer mundo y la nación liderada por el régimen Chavista todavía tiene mucho por hacer.
Todo sistema democrático debe dar la mayor libertad posible a sus ciudadanos y medios de comunicación, porque a través de ellos es que realmente se puede dar un “control social” efectivo.