jueves, agosto 10

Presentación HUARI en la 22ª Feria Internacional del Libro La Paz, Bolivia Novela finalista en el segundo concurso internacional de novela Kipus NOTA DE PRENSA

El sábado 12 de agosto, en el Salón Emma Villazón del Campo Ferial, se realizó la presentación de la novela Huari, obra literaria escrita por el autor Ronnie Piérola Gómez y que resultó finalista del Concurso Internacional de Novela Kipus en su segunda versión. El aporte intelectual fue promocionado en la 22ª Feria Internacional del Libro de La Paz y ya se encuentra a la venta en las principales librerías del país. La 22ª Feria Internacional del Libro de La Paz fue el marco perfecto para la presentación de la novela Huari, trabajo finalista del Concurso Internacional de Novela Kipus en su segunda versión, la obra es un aporte del autor Ronnie Piérola Gómez, quien se inspiró en diversas leyendas latinoamericanas para dar vida a un personaje mítico que surge de las entrañas del mundo para reclamar su dominio sobre el planeta. La obra es un trabajo enfocado en la fantasía épica y relata la lucha entre el semidiós Huari y la humanidad, la que, a su vez, es defendida por una ñusta que evoca a la Virgen del Socavón de la ciudad de Oruro y cuyo desenlace dará nacimiento al fastuoso carnaval de la capital altiplánica. “Es un trabajo que busca despertar el interés del lector en las historias y tradiciones propias de Bolivia a través de un relato fantástico que enaltece el espíritu y fortaleza del ser humano, enmarcando su propósito en una esperanza regida por el amor pero en ocasiones limitada por el egoísmo”, afirmó el autor. La editorial espera que el trabajo sea una lectura atractiva para la población en general y para los jóvenes en particular, quienes podrán disfrutar en sus páginas de una aventura solamente limitada por la imaginación. Huari es la primera novela del autor, quien actualmente ha concluido un libro de cuentos y tiene proyectada una nueva novela. Currículum como escritor: Ronnie Piérola Gómez es autor de Huari, novela finalista del Concurso Internacional de Novela Kipus en su segunda versión. El autor, de profesión abogado, actualmente ejerce como docente universitario en la universidad estatal de Cochabamba y se dedica a actividades empresariales privadas, desde su juventud le han atraído las letras, razón que le motivó a incursionar en el campo literario y escribir Huari. Recientemente ha concluido un libro de cuentos escrito bajo los lineamientos del realismo mágico. Reseña de Huari: Inspirada en una de las más famosas leyendas de Bolivia, Huari nos muestra la eterna lucha entre el bien y el mal, de lo correcto contra lo incorrecto y del hombre contra la naturaleza. Este maravilloso libro, nos lleva por los paisajes imaginarios de un mundo irreal y fabuloso, en el que gigantescos osos y monumentales cóndores pelean junto a macabros personajes para vencer a una raza humana que lleva consigo la maldición de la destrucción, y nos regala, a través de una literatura cargada de pasión y rebosante de magia, la resurrección del semidiós Huari como rey del mundo, reclamando aquello que siempre le perteneció: la Tierra. En este mundo de ensueño las leyendas y tradiciones bolivianas se mezclan con las montañas espectaculares y los albos paisajes de un inmenso salar que queda alejado de los fértiles valles de Sudamérica a donde llegan aún las fragancias de los vastos bosques de las tierras bajas. El valor, el heroísmo y la ambición no se encuentran ajenos en un relato donde criaturas sobrenaturales nos muestran épicas batallas y nos recuerdan que la humanidad puede tener un futuro, si así lo queremos. Contactos: Ronnie Piérola Gómez: Teléfonos: 77458989, 4421064 Email: ronniepierola@gmail.com Blog del autor: http://ronniepierola.blogspot.com Nota 1: Si usted precisa esta nota de prensa en medio magnético puede encontrarla en el blog del autor. Nota 2: Si precisa fotografías del autor puede descargarlas en el siguiente enlace: https://www.dropbox.com/sh/7dtynxspp870iny/AAD7W8ouHDlqoFmzINoE7uVqa?dl=0

martes, agosto 8

Venezuela, entre la vida y la muerte

Pocas cosas corroen tan rápidamente el alma de los hombres como el poder, y sucede en los Estados Unidos de Trump o en la China de Xi Jinping, y así también sucede en la Cuba de los Castro y, por supuesto, en la Venezuela de Maduro. La otrora capital petrolera se debate entre la vida y la muerte por un régimen que ha optado por la aplicación del terror, en franco desconocimiento de la norma y pisoteando los principios de la división de poderes que en su momento, personajes como Montesquieu, establecieron para la organización de los estados modernos. La convocatoria a una fraudulenta asamblea constituyente, en momentos en que ninguno de los problemas del país era de origen constitucional, muestra que la autoridad a cargo ha perdido no sólo los estribos, sino la cabeza; y estos arrebatos de dominio y este afán de seguir disfrutando de las mieles del poder, han llevado al presidente Maduro a dirigir al enorme y moribundo bisonte del Chavismo a enfrentarse contra los propios venezolanos, los que encabritados y ofendidos por las políticas de un gobierno dictatorial se han enfrentado a la poderosa bestia y han recibido los últimos coletazos de un sistema que ha demostrado poder podrirlo todo, y así el nuevo aprendiz de dictador se lleva por delante la vida de más de un centenar de personas y deja en las cárceles a decenas de detenidos políticos. Pero aún a pesar de esto, aún a pesar de los intentos múltiples del dictador Maduro por tratar de mostrarse como un gobierno de mayorías, surgen a su diestra y siniestra las voces infinitas de todos los que están cansados de su política de pacotilla, de sus abusos de político trasnochado y de sus evidentes transtornos con la realidad; y sin embargo de que él trata de acallar estas voces que le atormentan, pretendiendo imponer un evidente rechazo a la libertad de expresión, el mundo entero reclama manifestando su rechazo a las políticas de tiranía que viene imponiendo. Sus últimas actuaciones, remachadas con auténtica vocación de opresor, le llevarán a un mayor aislamiento mundial, y hasta pareciese que el déspota ha decidido hundirse con su país en una lógica irracional de “conmigo todo y nada sin mí”, por ese camino sólo le falta incendiar el país entero y morir bajo el fuego como los reyes de antaño en espera de que el reino se vaya con él y tras sus pesadillas de mando. En tanto, se suman a los problemas de Maduro sanciones migratorias y medidas financieras, las que, lejos de calar en el raciocinio del dictador, pareciesen encolerizarle, y éste responde, como si se tratase de una bestia golpeada, impactando contra todo lo que pueda. Es tiempo ya de que el dictador Maduro sea juzgado por los crímenes que cometió, y que Venezuela, tras unas elecciones democráticas y transparentes, pueda retomar los días gloriosos que todos esperamos ver.

jueves, agosto 3

Palabras presentación HUARI

No recuerdo con exactitud la primera vez que, aun siendo niño, escuché las leyendas de mi tierra, enmarcadas en fantasías y fábulas que incluso hoy me parecen asombrosas y maravillosas; pero sí identifico, con total certeza, que la magia de las palabras que nos trasladan a mundos remotos, que nos permiten vivir las aventuras de los más pintorescos personajes e inspiran a la humanidad para seguir por el sendero de la creatividad y el arte, son base fundamental para sentirme hoy, por primera vez, como un escritor. Porque sencillamente, el arte de las letras es el único que nos libera de todas nuestras cadenas y nos permite acompañar las infinitas revueltas del coronel Aureliano Buendía en sus Cien Años de Soledad, o nos muestra razones para odiar al dictador Trujillo en La Fiesta del Chivo, o nos refresca las añejas injusticias de los campesinos de Raza de Bronce, o – ya ingresando en terrenos más fantásticos-, nos permite acompañar a Frodo Bolsón en su pesada misión por la Tierra Media. Así podríamos mencionar a cientos de personajes, que a través de las páginas del mar de la literatura, nos hacen vivir una y mil aventuras. Así también, espero que Huari se convierta en ese viaje maravilloso por el arte de las palabras bellas, y confío que el lector sabrá identificar en cada uno de los personajes los distintos valores que hacen del ser humano una maravillosa criatura, pero también confieso que es mi intención exponer de un modo sincero los vicios y los conflictos que cargamos como humanidad; porque es necesario que la literatura sea tanto diversión como reflexión, porque lo que se escribe debe tener un mensaje y espero, francamente, que mi novela pueda darles ambos elementos. Ahora es momento de agradecer, y en justicia corresponde hacerlo, a la editorial Kipus, a la cabeza del señor Pedro Camacho, que lanzó la convocatoria para la segunda versión del concurso internacional Kipus de novela, certamen en el cual fui honrado como finalista. Su labor, permítame decirlo, alienta a los escritores del país y fomenta que éste hermoso arte se difunda. También es preciso que agradezca a quienes han estado a mi lado a lo largo de los cuatro años que me tomó escribir este trabajo, a quienes les he quitado tiempo para poder dedicarlo a transformar mis ideas en palabras, a quienes me apoyaron efectivamente en mi camino de creación: deseo agradecer primero a mi esposa, Marisabel, que no solo fue paciente conmigo, sino que también, en aquellos momentos de flaqueza, supo impulsarme para poder llegar a concluir esta obra, así también deseo agradecer a mis hijos, Isabel y Diego, todos presentes hoy aquí. Gracias familia, gracias por creer en mí. Finalmente agradecerles a ustedes por estar presentes, a mis padres por confiar siempre en mí, a mis hermanos, y demás familia por estar siempre conmigo, a los medios de comunicación y, por supuesto, a todos los amigos que están acá. Hoy, más que nunca, es necesario que pongamos de moda a la literatura. Gracias.

domingo, julio 30

Presentación HUARI Novela finalista en el segundo concurso internacional de novela Kipus NOTA DE PRENSA

El pasado martes 1ro de agosto, en los jardines de El Portal, se realizó la presentación de la novela Huari, obra literaria escrita por el autor Ronnie Piérola Gómez y que resultó finalista del Concurso Internacional de Novela Kipus en su segunda versión. El aporte intelectual se encuentra a la venta en las principales librerías del país.
Los hermosos jardines de El Portal, fueron el marco perfecto para la presentación de la novela Huari, trabajo finalista del Concurso Internacional de Novela Kipus en su segunda versión, la obra es un aporte del autor Ronnie Piérola Gómez, quien se inspiró en diversas leyendas latinoamericanas para dar vida a un personaje mítico que surge de las entrañas del mundo para reclamar su dominio sobre el planeta. La obra es un trabajo enfocado en la fantasía épica y relata la lucha entre el semidiós Huari y la humanidad, la que, a su vez, es defendida por una ñusta que evoca a la Virgen del Socavón de la ciudad de Oruro y cuyo desenlace dará nacimiento al fastuoso carnaval de la capital altiplánica. “Es un trabajo que busca despertar el interés del lector en las historias y tradiciones propias de Bolivia a través de un relato fantástico que enaltece el espíritu y fortaleza del ser humano, enmarcando su propósito en una esperanza regida por el amor pero en ocasiones limitada por el egoísmo”, afirmó el autor. La editorial espera que el trabajo sea una lectura atractiva para la población en general y para los jóvenes en particular, quienes podrán disfrutar en sus páginas de una aventura solamente limitada por la imaginación. Huari es la primera novela del autor, quien actualmente ha concluido un libro de cuentos y tiene proyectada una nueva novela. Currículum como escritor: Ronnie Piérola Gómez es autor de Huari, novela finalista del Concurso Internacional de Novela Kipus en su segunda versión. El autor, de profesión abogado, actualmente ejerce como docente universitario en la universidad estatal y se dedica a actividades empresariales privadas, desde su juventud le han atraído las letras, razón que le motivó a incursionar en el campo literario y escribir Huari. Recientemente ha concluido un libro de cuentos escrito bajo los lineamientos literarios del realismo mágico. Reseña de Huari: Inspirada en una de las más famosas leyendas de Bolivia, Huari nos muestra la eterna lucha entre el bien y el mal, de lo correcto contra lo incorrecto y del hombre contra la naturaleza. Este maravilloso libro, nos lleva por los paisajes imaginarios de un mundo irreal y fabuloso, en el que gigantescos osos y monumentales cóndores pelean junto a macabros personajes para vencer a una raza humana que lleva consigo la maldición de la destrucción, y nos regala, a través de una literatura cargada de pasión y rebosante de magia, la resurrección del semidiós Huari como rey del mundo, reclamando aquello que siempre le perteneció: la Tierra. En este mundo de ensueño las leyendas y tradiciones bolivianas se mezclan con las montañas espectaculares y los albos paisajes de un inmenso salar que queda alejado de los fértiles valles de Sudamérica a donde llegan aún las fragancias de los vastos bosques de las tierras bajas. El valor, el heroísmo y la ambición no se encuentran ajenos en un relato donde criaturas sobrenaturales nos muestran épicas batallas y nos recuerdan que la humanidad puede tener un futuro, si así lo queremos. Contactos: Ronnie Piérola Gómez: Teléfonos: 77458989, 4421064 Email: ronniepierola@gmail.com Blog del autor: http://ronniepierola.blogspot.com Fotografías del autor:

lunes, julio 24

Viviendo entre la porquería

Todos los años quedamos a la deriva, acostumbrados o quizá resignados, flotando amargados en el mismo mar de absurdos en que navega nuestro país, y pueden ser los problemas en La Coronilla para el Día de la Madre, la basura y el descuido en la festividad de Urkupiña, las aulas en mal estado al inicio de clases, o los calores que sólo sienten los directivos del servicio de educación cuando rechazan vehementemente prolongar las vacaciones de invierno, en resumen vivimos deambulando en un ciclo de incoherencias . Y son estas incongruencias las que constituyen las rocas monumentales de atraso que trancan nuestros senderos de desarrollo, pero no somos nosotros los caminantes que tropiezan con estos peñascos de la desgracia, somos, por el contrario, las piedras enormes que obstruyen el progreso; y es que somos tan parte activa de éste caldo de irracionalidades que no nos damos cuenta de que normalmente somos más problema que solución. Para darnos sólo una idea de esta hojarasca de desdichas mencionaré sólo un problema cotidiano en el que vegeta el hongo de lo insensato. Analicemos nuestro sistema de recolección de basura: esta diligencia implica la obligación de esperar al coche basurero para que podamos salir a entregar nuestras bolsas de mugre con todo el menudeo de restos que salen a diario de los hogares de cada uno de los habitantes de nuestra ciudad, de entrada muchos extrañamos los contenedores verdes que nos permitían dejar la basura en el momento en que uno elegía (pero amén de los pormenores de este avance que se fue al carajo, porque si bien parecía una idea genial, tarde nos dimos cuenta de que la gente necesitada escarbaba en los desechos para recordarnos que en la miseria siempre hay gente más pobre que uno, y para rematar el tema los usuarios igual tiraban en los contenedores la basura sin separar, y dejaban escombros y otros deshechos que hacían que el sistema sea insostenible), pero no es esto lo único, ya que para hacer el tema peor debemos tragarnos que ahora el coche basurero es una suerte de megáfono de reflexiones que repite una y otra vez que debemos clasificar la basura, aun cuando vemos que igual no más, a momento de dejar las bolsas, todo se mezcla en el contenedor de porquerías; y mejor ni menciono el problema de fondo de esto, que reside en el botadero donde terminan nuestros restos de asco, porque esto ya ameritaría un análisis mayor, será mejor – por el momento – quedarnos en nuestro balcón de comodidades en espera de que algún gurú de la higiene nos de la fórmula mágica para solucionar este conflicto tan básico. Pero no queda ahí, porque culpables somos todos, porque la mayoría de la población está acostumbrada a vivir en la inmundicia, y bien vemos emerger de un bus (o de un coche) la mano salvaje del imbécil de turno que tira el papel higiénico con el moco de la sinvergüenza, porque para el tarado ese le vale poco lo que sea la limpieza de su ciudad o que el transporte de todos esté mínimamente limpio. O vemos los pocos basureros en las esquinas repletos de porquería que a nadie parece interesarle. Porque así de absurdos nos hemos vuelto, pero así como esto suena muy mal, seguro es que está en nuestras manos cambiarlo, porque el primer responsable de una ciudad limpia es usted. (La imagen fue tomada de archivos públicos de Internet: Oscar de Plaza Sesamo viviendo en la basura)

lunes, julio 10

Bolivia necesita salir del clóset.

Quizás porque vivimos anclados a las ideas de siglos pasados, en los que la intolerancia era la regla y las mentes vivían cómodas en las sombras de los pasillos de su insatisfacción, es que hoy en día resulta muy difícil, para ciertos sectores de la población, aceptar que la moral evoluciona, que aquello que una vez consideramos malo hoy puede ser bueno, y viceversa. Así resulta claro afirmar que Bolivia aún vive encerrada en su propio clóset de miedo, sentada en posición fetal y negándose a aceptar que fuera de sus tabúes y preconceptos, el mundo cambia; y para peor de males prefiere vivir enceguecida por las sombras de sus propias prisiones religiosas y morales, provenientes únicamente del miedo a aceptar lo distinto, del temor a que su sociedad de siempre se transforme y llegue a ser más incluyente para los que han vivido siglos de ausencias. En la otra vereda, y precisamente por estos días, Madrid vivió el World Pride 2017 y nos dio a todos un nueva lección de comprensión, se convirtió en la capital de la tolerancia, en una ciudad que aceptó, con los brazos abiertos, a las comunidades de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales, porque es una ciudad que hace mucho salió del closet. Yo le pregunto, querido lector: ¿nosotros estaremos en la condición de ser así de abiertos con aquellos a quienes aún vemos con los ojos del prejuicio y la discriminación? Es así que hoy bien puede tratarse de la tolerancia hacia los que tienen tendencias sexuales distintas, pero en el fondo, la discusión, se extiende a diferentes ámbitos en los cuales mostramos nuestra propia incapacidad de soportar las opiniones diferentes, ya sea darle a la mujer el rol que realmente merece o de cuestionarnos ciertas cosas que desde niños nos afirman y cuyas reglas aceptamos seguir como mansos borregos; la conclusión sigue siendo la misma: en esencia, seguimos reproduciendo los estereotipos que nos limitan y se ocupan más de lo que nos separa que de aquello que nos une. Este nivel de pobreza mental no nos deja avanzar en temáticas tan importantes como la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo o el derecho de la mujer a elegir si desea o no ser madre, y ni qué decir de discusiones más actuales como el vientre subrogado o el derecho a morir, temas que ni pasan por nuestra mente pues nos hemos estancado en discusiones de sótano y preferimos enredarnos en hojarascas de negación antes que abrir los ojos a un mundo distinto. Pero a pesar de ello, hoy en día las nuevas generaciones desean salir de un closet de exclusión y cargado de muros, anhelando en silencio cambiar las cosas, y si bien no encuentran en las viejas generaciones un eco que responda a sus anhelos, saben que ese crecimiento es un paso siguiente e inevitable, y ello permitirá tender puentes hacia todos los integrantes de la sociedad. Es así que nuestro bello país avanza lento y con tropiezos, buscando tímidamente salir del clóset para sacudirse y desempolvar de su lomo de elefante viejo los rancios valores morales que la atan al pasado. Como bien decía la famosa Isabel Vargas Lizano, más conocida en el mundo artístico como Chavela Vargas: “No se trata de que soy homosexual. Dejemos aparte eso. Piensa que el ser humano ama y nada más. No le preguntes a quién y por qué. Déjalo, esa es la belleza de las cosas”.

lunes, junio 26

Miénteme y di que no estoy loco

Parece que muchas veces amanece y despertamos mintiéndonos como locos, pues pretendemos, sin éxito, identificar el nivel de progreso en el cual nos encontramos, y nos atacan los datos del oficialismo y de la oposición, cargados cada uno con lo suyo, empapados hasta la médula de política y sin la suficiente fuerza técnica para responder la interrogante eterna que a veces parece dejarnos tan cerca del progreso y a veces tan lejos; por ello es importante fijarnos en lo que puede aportar la mirada de los otros, de aquellos que no coexisten en la melaza de lo cotidiano, de los que pueden imponer una visión profesional por encima de intereses particulares, y que en suma, pueden resultar un aporte interesante a la hora de observarnos descarnadamente en una mirada que excluya intereses particulares. En esa lógica resulta importante considerar el recientemente publicado Índice de Progreso Social, informe que mide la forma en la que los países llegan a cubrir las necesidades sociales y medioambientales de sus poblaciones, para ello emplea 54 indicadores que se reúnen a través de tres dimensiones consideradas importantes: necesidades humanas básicas, bienestar fundamental y oportunidades de progreso. La entidad responsable de estos datos es la organización sin ánimo de lucro Progreso Social Imperativo, con base en los Estados Unidos. En este trabajo se establecen niveles en los cuales se ubican países que nos resultan familiares, así, para referir algunos, tenemos: Países de Progreso Social Muy Alto (Dinamarca, Suiza, Canadá), Países de Progreso Social Alto (España, Estados Unidos, Chile —el mejor posicionado de nuestra región—), Países de Progreso Social Medio Alto (Brasil, Perú, México, y aquí ingresamos nosotros, pues Bolivia cierra precisamente este rango), Países de Progreso Social Medio Bajo (El Salvador, Nicaragua, China) y finalmente están los Países de Progreso Social Muy Bajo (Guinea, Angola, Afganistán). Estos datos nos permiten identificar los países con los que nos “codeamos” en cuestión de progreso social. Este informe resulta interesante ya que deja de lado la idea de que únicamente el desarrollo económico es la escalera para la satisfacción social, y nos habla de que existen aspectos, más allá de los indicadores financieros, para ver la satisfacción de las necesidades básicas de alimento, agua potable, vivienda y seguridad de las personas. De este modo se trata de ver que la gente pueda vivir vidas largas y saludables, de proteger el medio ambiente y de fomentar la educación, la libertad y las oportunidades. Bolivia está en el lugar número 69 de esta lista, siendo nuestros puntajes más altos el acceso a conocimientos básicos, la nutrición y cuidados médicos básicos, vivienda, salud y bienestar y el acceso a la información y comunicaciones; así también constituyen nuestros componentes más bajos el acceso a la educación superior, los derechos personales, la tolerancia y la inclusión, la calidad medioambiental y la libertad personal y de elección. Por supuesto que el reporte puede tener sus falencias, pero no deja de ser importante que podamos considerar la forma en la que nos ven los otros; así quizá, podríamos mentirnos, sí, pero al menos ya no estaríamos locos, y podríamos entonces ver el ocaso coincidiendo con la letra de una conocida canción de Miguel Bosé: “Miénteme y di que no estoy loco, miénteme y di que sólo un poco”.