viernes, febrero 9

Lo Académico Vs. lo Sindical

Indicaba Platón que “El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano”, creía él que en la educación radicaba el secreto para un Estado ideal y perfecto promoviendo incluso el gobierno de los más sabios quienes por su condición de académicos buscarían el bienestar común, esta visión propia de los griegos cae en saco roto en la realidad nacional toda vez que lo sabio o académico fue relegado desde inicios de la gestión gubernamental del Presidente Morales en beneficio de lo autóctono y sindical.
La pasada semana el Presidente del Colegio de Abogados de Cochabamba, Dr. Aristóteles Gonzáles, reclamó – y con toda razón – por el nombramiento de Celima Torrico como Ministra de Justicia, toda vez que (incluso olvidando el nefasto rol que la indicada Sra. cumplió en los conflictos vividos en Cochabamba el 11 de enero pasado) ella no tiene formación académica para ejercer esa cartera de Estado. Ya antes otra persona sin formación académica había tenido similar aventura y como se dice en el fútbol “ganó experiencia” pero nada más.
El aporte de la ciencia y el conocimiento como rol fundamental en la historia de la humanidad es indiscutible, sus aportes nos permiten tener hoy en día una computadora, un televisor, una cocina, un refrigerador, un bolígrafo y todo lo que Usted ve alrededor. Si bien en las más de las naciones se promueve la cultura del I+D (Investigación y Desarrollo) en Bolivia hemos optado por minimizar lo profesional, lo académico y lo científico y exaltar nombramientos populistas que permitan garantizar el apoyo de ciertos “sectores sociales” al gobierno de turno.
Las muestras y ejemplos son abundantes, quizás el más perjudicado fue el servicio diplomático boliviano porque el Ejecutivo se empecina en el nombramiento de embajadores sin formación en relaciones internacionales, con poco conocimiento en materia internacional y sin formación diplomática.
Quedó demostrado en el mundo entero que los mejores gobiernos fueron aquellos que dejaron de lado la prebenda política y priorizaron el conocimiento y la técnica, aspectos que les permitieron satisfacer las más apremiantes necesidades de sus pueblos y que dejaron de lado las ideologías permitiendo ubicarse hoy en día entre las naciones con mayores índices de desarrollo humano.
El Poder Ejecutivo nacional tiene una alta carga ideológica en torno al planteamiento del Movimiento al Socialismo, le falta – sin embargo – la formación académica y profesional necesaria para encarar desde perspectivas reales y científicas los retos que vive nuestro país hoy en día.
El conocimiento no es una exclusividad de la clase media o de la clase alta, un claro ejemplo lo constituye el ex Vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas, a la par la educación en Bolivia es accesible en los más de los casos a varios sectores de la población, tomando por supuesto datos de entidades de educación públicas y privadas.
Podemos afirmar que el conocimiento es en los hechos el único camino revolucionario viable ya que realmente puede provocar cambios sociales en función a criterios técnicos y certezas previamente estudiadas.
Finalmente tal cual Confucio lo dijo: “Donde hay educación no hay distinción de clases”.

sábado, febrero 3

¿El Estado soy yo?

En la época conocida como El Absolutismo, Luís XIV conocido como el “Rey Sol”, acuñó la frase “El Estado soy yo” haciendo alusión a la multiplicidad de poderes que su investidura le permitía en la creciente nación francesa. Esta gama de superpoderes realmente le permitía decidir con absoluta certeza y coerción en temas de índole diversa tales como los legislativos, judiciales y por supuesto ejecutivos.
Luego de esto y a través del pensamiento de Montesquieu y varios otros pensadores fruto del Renacimiento y La Enciclopedia se promoverían los pensamientos de igualdad, hermandad y fraternidad en la humanidad que derivarían en la propuesta de organización gubernamental basada en la división de los tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, con la precisa finalidad de que el poder absoluto no recaiga en las manos de una sola persona o pensamiento, permitiendo el debate, la pluralidad de criterios y por supuesto la existencia de la oposición. En suma promovía la democracia.
Hoy en día en la hermana república de Venezuela se ha presentado una situación contraria al pensamiento democrático vigente en gran parte del mundo, toda vez que el Presidente Chávez podrá gobernar “por decreto” (al estilo de las dictaduras militares) por el lapso de 18 meses, dicha medida fue aprobada por el Parlamento Venezolano que se encuentra íntegramente controlado por él y en el cual la oposición no existe (por una errada lectura política que derivó en su no participación en las elecciones para este órgano del Estado).
Con estos nuevos súper poderes el mandatario Venezolano pretende transformar “la geometría del poder” en su país buscando la instauración de un socialismo del siglo XXI, entre sus medidas ya anunciadas se encuentran buscar su reelección indefinida (quizás emulando a Luís XIV quien gobernó Francia por más de 50 años) y cambiar el nombre al país para que se denomine: “República Socialista de Venezuela”.
Debo manifestar mi preocupación – como analista político – respecto a esta ruptura con todo lo que había realizado Venezuela en la época pre chavista, y más aún por la influencia que notoriamente ejerce este régimen en la política nacional boliviana. Estimo que el Presidente de la República no seguirá los errores que comete el líder venezolano y que considerará aspectos propios del país antes que el exaltado ego chavista.
Cabe manifestar que las diferencias entre Venezuela y Bolivia son variadas, entre las más importantes se encuentra el alto grado de popularidad que efectivamente tiene el Presidente Chávez en su país, situación que hoy en día en Bolivia no detenta tan claramente Evo Morales, quien seguramente y si las elecciones fuesen hoy no obtendría la clara victoria de diciembre del 2005.
Sin embargo de esto existen similitudes que son preocupantes tal el caso del uso de movimientos sociales para ejercer presión sobre autoridades legítimamente constituidas, corte que ahora pretende emplear el recientemente posesionado Presidente Correa del Ecuador.
El socialismo al igual que el capitalismo es un extremo ideológico que con seguridad traería problemas y desdichas para Bolivia, en consecuencia las vías de solución no pasan por radicalismos ni de derecha ni de izquierda.
“Socialismo o muerte” es una fórmula de una época pasada que erradamente se pretende resucitar hoy en día y que en ningún caso debe ser tolerada en la nación boliviana.