viernes, enero 25

Bla, bla, bla, bla…


Por aproximadamente seis horas el Presidente de la República se dirigió al Congreso Nacional y a la nación, resta criticar que un palabrerío tan ampuloso no era necesario y debiera recordarle su Vicepresidente que los discursos de los caudillos a lo Fidel Castro ya son cosa del pasado.
La investidura presidencial puede decir todo lo que guste de su gestión, de la “nacionalización”, de sus políticas sociales, de la lucha contra el analfabetismo y seguramente recibirá su buena cuota de felicitaciones por ello, pero no deben quedar en el tintero una serie de factores que también marcaron su gobierno, así pues la polarización es quizás la palabra que más simboliza el cambio que Morales tanto defiende.
El racismo del cual el mismo Presidente manifiesta ser victima es fruto de su propia boca, ¿acaso no es él quien menciona a diestra y siniestra que las diferencias de los 500 años pesan sobre el pueblo indígena por la culpa de los oligarcas que su equipo gubernamental identifica tan claramente en la gente con la tez un poco más clara?.
“Vamos bien porque vamos juntos” dijo el mandatario, pero eso es falso, la nación boliviana está dividida hasta el tuétano y ello es fruto de sus complejos andinos y la discriminación hacia el oriente que demuestra cada día.
Tampoco fueron parte de las seis horas del Presidente los enfrentamientos del 11 de enero del año pasado en Cochabamba, no se mencionó a Sucre y sus muertos, no hubo una reflexión en torno a su responsabilidad respecto a la inflación, no existen para el Presidente los 33 muertos que ya pesan en su haber, de igual forma sigue siendo Cuba la nación más beneficiada con el tema de sus médicos en desmedro de los profesionales bolivianos, ni que decir del Bono Juancito Pinto que al estilo del Bono Sol es una prebenda que busca consolidar votos a favor del MAS, tampoco está la ilegalidad en la que se aprobó la Constitución Masista con una ley que le facultó a trasladar sus sesiones fuera de Sucre en la que los (ya famosos) grupos sociales impidieron el ingreso de la oposición, o con un texto constitucional que ni los asambleístas oficialistas conocían (“bajen (las manos)” les debía repetir la Presidenta de la Asamblea Constituyente cual si fuesen animales amaestrados), no menciona a las autonomías ganadas democráticamente por los Departamentos de la Media Luna y que él tanto trata de destruir, así no existe mención al acoso al Poder Judicial y el desmembramiento del Tribunal Constitucional, nadie dijo nada sobre los cientos de ciudadanos que día a día se van del país y a cuya consecuencia quedan familias destruidas (sin mencionar las altas tasas de violaciones y abusos a menores cuyos padres están en el exterior), ni que decir del campo económico (materia en la que poco se hace) y que puede convertir a Bolivia en un lugar inestable y ajeno a la inversión tanto local como internacional.
Más allá de las palabras Sr. Presidente debemos de hablar de hechos, de dejar de lado las tan mentadas alusiones a diferencias entre los bolivianos, porque nacionales somos todos independientemente del color de la piel, evitemos las imposiciones por mucho que las “bases” así lo exijan, el diálogo es la única forma posible de desarrollo y en esa lógica Usted puede llegar a ser un gran Presidente, no por ser indígena o por dar discursos largos, sino por unificar al país y hacer de Bolivia una nación de progreso con bienestar para todos sus ciudadanos.
En tanto esa actitud no se presente ningún discurso en el que se hace omisión de aquellos problemas diarios con los que nos enfrentamos no es un discurso válido.
Con seis horas… no me convenció Sr. Presidente.

viernes, enero 18

Hugo, las FARC y el terrorismo


¿Finalmente son o no son las FARC un movimiento terrorista?, el Presidente Hugo Chávez muy suelto de cuerpo anunció en pasadas semanas que se debía de cambiar el status con el cual se considera a las FARC a nivel mundial y reconocer por ello su calidad política, iniciando por considerarlos “verdaderos ejércitos”. "Les pido que comencemos reconociendo a las FARC y al ELN como fuerzas insurgentes de Colombia y no como grupos terroristas. Lo pido a los gobiernos de este continente y a los gobiernos del mundo", dijo Chávez.
Iniciemos este análisis estableciendo algunos datos de importancia respecto a este grupo, las FARC significan Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, sostienen como visión política un sistema marxista leninista y fueron conformados en 1964. Su liderazgo se unifica en un grupo de siete secretarios que a su turno reconocen como líder a Pedro Antonio Marín (alias Manuel Marulanda o Tirofijo). Tienen presencia en 24 de los 32 departamentos de Colombia y son considerados terroristas por aproximadamente 30 países, en el área de América Latina no los consideran en este status de forma oficial: Ecuador, Venezuela, Brasil y Bolivia.
Las fuentes informativas indican que el financiamiento para este grupo subversivo provienen del narcotráfico (30%) restando otro monto por el “impuesto al gramaje” exigido a los cocaleros de sus zonas de influencia, además el cobro por rescates de secuestrados y el robo de ganado. El grupo humano de las FARC está compuesto por un número aproximado de 17.500 combatientes, de este número un 30% son menores de 20 años y entre estos figuran personas reclutadas de manera forzosa.
Entre sus formas de lucha figura la denominada guerra de guerrilas, atentados con coches bomba y secuestros; fueron acusados reiteradamente por violar el derecho humanitario internacional por aspectos tales como: reclutamiento de menores, secuestro de civiles, toma de rehenes, desapariciones forzadas, violencia sexual contra mujeres y niñas, tortura y trato inhumano a rehenes. A la par temas como el tráfico de armas, la extorsión y el uso de minas anti personales son temas en el tapete.
El objetivo principal de las FARC, según ellos mismos lo anuncian, apunta a terminar con las desigualdades sociales, políticas y económicas, la intervención militar y proveniente de capitales estadounidenses en Colombia, a través del establecimiento de un estado marxista – leninista y bolivariano.
Ahora pasemos a ver ¿qué es terrorismo?, por definición terrorismo es una serie de actos que provocan terror en la población civil efectuados de forma premeditada, sus objetivos pueden ser diversos, así pues serán económicos, religiosos, políticos, lingüísticos, derivados de causas soberanas, etc.
En ésta lógica un grupo que de forma sistemática realiza secuestros, atentados con bombas, asesinatos, coacciones y amenazas es en rigor terrorista, por ende las FARC sí son un grupo terrorista, ¿cómo no considerar terrorista a un grupo que hoy en día retiene a un aproximado de 750 personas, madres, hijos, esposos, abuelos, que perdieron sus vidas por los extremismos de las FARC?.
Sobre los análisis de si son o no financiados también por el Bolivariano gobierno venezolano no lo podemos afirmar, pero sí quedan enormes dudas al respecto. Dentro el reproche que como ciudadanos nos toca es justo y necesario expresar el total rechazo de la población boliviana a un grupo como las FARC, la violencia sistemática y sus consecuencias (atentados, secuestros, extorsión, Etc.) nunca deben de llegar a nuestras poblaciones y en su caso ante el menor brote (ideológico o práctico) se debe de reprimir duramente tales acciones.
Es responsabilidad del Gobierno Nacional expresar su rechazo a las FARC y todo lo que significa, nosotros las y los ciudadanos de a pie no podemos tolerar la contemplación ante radicalismos propios del terrorismo. No es justo felicitar al Presidente Chávez por su acción humanitaria y “desinteresada” (nótense las comillas) debemos también expresar un rotundo NO a este tipo de grupos.

jueves, enero 10

¡Nunca más!


A poco más de un año del 11 de enero de 2007 las profundas heridas que dejó este luctuoso día aún perduran en la mente colectiva de la población.
El resultado obtenido fue reflejo de la mala lectura de la realidad por parte del gobierno, de las posturas radicales, del racismo (por parte de ambos bandos) y por supuesto la intolerancia.
¿Fue una guerra civil? Las definiciones comunes denominan guerra civil a cualquier confrontamiento bélico cuyos participantes no son en su mayoría fuerzas militares regulares, si no que están formadas u organizadas por personas generalmente de la población civil. Su característica más común es que el conflicto armado se desarrolla en un mismo país, enfrentándose entre sí personas de un mismo lugar: ciudad, pueblo, comunidad, defendiendo, generalmente, dos ideologías o intereses distintos (Wikipedia). En otros criterios las guerras civiles deberán de durar un cierto tiempo que haga – desde cierta óptica – permanente el enfrentamiento.
Por conclusión lógica y en el enfoque de la primera parte de la definición el 11 de enero sí tuvo características de una guerra civil cuando grupos de ciudadanos se enfrentaron en la Plaza de las Banderas, sin embargo bajo la última lógica (referida a lo temporal) más fue un choque entre civiles.
De una u otra forma el 11 de enero fracturó radicalmente a Cochabamba, todos tuvieron culpa: el Gobierno tuvo responsabilidad por sostener a grupos de campesinos en la ciudad exigiendo la renuncia de una autoridad legalmente elegida, los grupos cocaleros a su turno demostraron intolerancia al agredir a quienes caminaban por su propia ciudad solo por el hecho de usar corbata, la provocación realizada el día 10 al impedir con machete y palo en mano la reunión convocada por el Comité Cívico, la reacción desmedida de los vecinos y por supuesto la violencia generada, todo tuvo sus resultados.
Se incendiaron los ánimos desde las bases sociales, desde instancias gubernamentales, desde los gobiernos departamentales y hasta desde las mesas de familia, todos deseaban que “algo pase” pero una vez que sucedió nadie dijo nada. La iracunda reacción dio paso a la más profunda de las culpas… nos equivocamos todos y quien perdió fue la unidad del país a costa de la sangre de tres bolivianos que dieron su vida para nada.
El desarrollo de los pueblos, su avance y sostenibilidad, su madurez, su posición en el mundo, su unidad y por supuesto el bienestar de su gente se lo define en actos de real heroísmo, de inteligente accionar y dedicado trabajo, en los más de estos casos no se requiere violencia.
Las luchas políticas y la violencia no se justifican ante el llanto de una madre o la ausencia de un padre, las masas humanas que provocan no se responsabilizan por el daño a los bienes públicos o privados, poco piensa quien golpea. La violencia nunca es el camino.
Bolivia es un país que en el contexto internacional no suena ni truena, y si lo hace es por problemas (enfrentamientos, muertos, conflictos, bloqueos), debemos cambiar el norte de nuestro país y visionar un futuro juntos, cuán hermoso resultaría sentirse orgulloso de ser boliviano cuando se hable de nuestro país haciendo referencia a desarrollo humano, higiene, educación, organización, trabajo bien hecho, responsabilidad social, acceso a servicios básicos, buen sistema de salud, trámites ágiles, libre circulación y cuántas cosas más con las que quisiéramos identificarnos.
.¡Nunca más debe de repetirse lo vivido el 11 de enero de 2007!, ¡nunca más nuestros hermanos deben de enfrentarse!, debemos apuntar a una paz duradera evitando siempre la violencia, bien lo decía Juan Pablo II cuando indicaba las cuatro condiciones para sostener la paz: Verdad, justicia, amor y libertad. Respetemos esto.

sábado, enero 5

La responsabilidad del 2008


El año nuevo 2008 empezó como siempre, con festejos, abrazos, esperanzas y temores. Pasada la algarabía la realidad nacional nuevamente asomó su feo rostro por la ventana, la “idiosincrasia” nacional surgió nuevamente a recordarnos que somos un país del tercer mundo.
Ser un país del Tercer Mundo (término empleado inicialmente por el francés Alfred Sauvy al hacer referencia a aquellos países que no se alineaban con los bloques existentes en la época de la Guerra Fría) significa actualmente ser un país en “vías de desarrollo”, entre sus características se encuentran: altas tasas de analfabetismo, deficiencia económica, política, tecnológica, en el sistema de salud e instituciones, deudas altas con países industrializados, exportadores de materias primas y escasa infraestructura.
En términos más simples la Real Academia define al Tercer Mundo como a un país o región “atrasado”, ¿cómo será nuestro 2008 en Bolivia?, ¿deseamos seguir manteniendo la imagen de país de Tercer Mundo?, ¿no podríamos – si quiera – intentar mejorar nuestra propia imagen?, ¿cómo hacerlo?.
Difícil encontrar la respuesta ya que lamentablemente este 2008 no duramos ni 48 horas sin un bloqueo, en menos de una semana ya hubo una manifestación violenta en Sucre y parece que seguimos siendo una población digna de ser llamada del Tercer Mundo.
No puedo dejar de comentar que por desdicha empecé el año con el famoso trámite de “renovación de licencia de conducir”, donde tuve que – independientemente de la buena voluntad de algunos servidores públicos – esperar la larga fila de “inicio de trámite” y peor aún perder toda la mañana en la hiperarchi mega fila de la revisión médica, para luego no poder terminar mi tramite en la mañana porque el horario de atención es hasta las 11:30 y se debe de retornar en la tarde, similar cosas es volver al día siguiente para proseguir el trámite y finalmente en un tercer día recoger la licencia. Esta vivencia que varias personas la tienen a diario es una atención institucional del Tercer Mundo.
Independientemente de estas realidades tenemos como población la posibilidad de mejorar como país, así pues aspectos tan simples como la educación, la puntualidad, el trabajo o simplemente la cortesía (factores que sí podrán hacer la diferencia) pueden elevar sustancialmente la imagen de Bolivia.
Bien lo decía Graham Greene “La humanidad avanza gracias no sólo a los potentes empujones de sus grandes hombres, sino también a los modestos impulsos de cada hombre responsable”, es entonces que ahí radica nuestra responsabilidad el 2008, mejorar como población para finalmente mejorar como país.