jueves, octubre 29

La cuestión de fondo


Las campañas políticas han arrancado en todo el territorio nacional, las ofertas van y vienen y aún falta la parte más candente del proceso enfocado en las posturas y ofertas electorales una vez conocidos los datos de encuestas y ya mapeado el potencial resultado electoral. Desde ya las ofertas banales y hasta ofensivas se plantean, dádivas de todo tipo y color, promesas insípidas que más huelen a podrido que a esperanzas renovadas de un futuro mejor. Cada candidato en si mismo ve a un líder infranqueable con más o menos posibilidad de lograr al menos alguna cuota de poder.
Atendiendo una visión más realista y considerando los datos actuales, la lucha se vislumbra polarizada entre Manfred Reyes y Evo Morales, sosteniendo - por su lado – una cuota de poder que no deja de ser interesante el candidato de Unidad Nacional, Samuel Doria Medina. Estos tres personajes sostendrán una lucha encarnizada por obtener el voto de las y los ciudadanos del país a fin de poder ejercer, cual en derecho corresponda, el legítimo ejercicio del poder soberano, representado en el gobierno de la nación.
Lo triste de la campaña no radica en el gasto en propaganda política que seguramente y de la manera más mediática posible será el eje de atención del ciudadano común, tampoco lo serán las ofertas neopopulistas de los candidatos en sentido de dar a diestra y siniestra bonos, incentivos, y todo cuanto fuera posible para dar dinero a las personas de la tercera edad, a los recién casados, a los emprendedores o a los sectores organizados, lo triste de esta campaña se da en que ninguno toca el tema de fondo del país, todos lo pasan de lado y a lo sumo le dan un roce muy delicado (cual si de una rosa con muchas espinas se tratase) evitando incidir en aquello que hace falta en el país: el desarrollo humano.
Pero de esto siempre tuvimos, ¿o no fue lo mismo el bono Sol? ¿o los compromisos demagógicos de fuentes de empleos de Goni? ¿O el pan y trabajo del Gral. Banzer? ¿Quién da ofertas reales en este país?
Como ciudadano realmente no me interesa la ideología política y los bonos de Evo Morales, tampoco me importa si el bono de Manfred alcanza para un puesto de telefonía o un auto a medio uso para vender helados, lo que realmente me debe interesar es lograr una civilización humana que sea próspera tanto material como espiritualmente, en pocas palabras el nivel de desarrollo humano que puedo alcanzar como país. ¡Ese es el tema de fondo!
Para afrontar este tema de fondo el eje del debate debe estar centrado en tres temas básicos: Vida larga y saludable (medida según la esperanza de vida al nacer), Educación (en función al grado de alfabetización de adultos y la tasa bruta combinada de matriculación en educación primaria, secundaria y superior, y los años de educación considerada obligatoria) y nivel de vida digno (sobre la base del PIB per cápita) en pocas palabras en el Índice de Desarrollo Humano. En América del Sur somos el país con el peor índice y esto parece no preocuparle a ningún candidato.
Sobre esta base Bolivia y cualquier país del mundo podrá construir una civilización desarrollada, la cosa no se pinta fácil, por supuesto que no lo es, pero es un inicio al menos sistemático y no político. A partir de ahí veremos la necesidad de implementar políticas, normas, convenios, capacitaciones, mejoras de forma y fondo en caso todo.
Esperemos que con el paso del tiempo y el avance de la campaña (incluido un debate que es algo irrenunciable en democracia) se procedan a tocar los temas de fondo que Bolivia necesita y dejemos de lado la política excesiva en la que hemos caído. ¿Soñar no cuesta nada cierto?

sábado, octubre 17

Al Alba


Tal cual reza la canción de Luis Eduardo Aute, Al Alba, compuesta en 1975 ante las últimas penas de muerte en España, estructurada como una canción de amor (para evitar la censura) pero cargada de un profundo mensaje que evoca tanto a la muerte como a la vida, bien podríamos afirmar: “Presiento que tras la noche vendrá la noche más larga”.
La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) realiza desde ayer en nuestra ciudad su VII Cumbre, ocasión en la que se abordarán diversos temas, diversas demandas y que, como suele suceder en reuniones de este tipo, llegará a la fotografía final y quedará estancada en burocráticos trámites que muchas veces no llegan a materializarse en beneficio de las poblaciones.
Muchas veces, miles, quizás más, diversos mandatarios se han reunido en diferentes lugares del mundo sin obtener los resultados esperados. ¿Será diferente en esta ocasión?
Esperemos que los Presidentes y autoridades que participan de esta reunión pueden encontrar soluciones concretas y reales para sus pueblos, proyectos que vayan más allá de ideologías políticas que ya caen en desuso y que con su realización dejen de lado los largos discursos cargados de (como dice Charly García) “filosofía barata y zapatos de goma”.
Lamentablemente el mismo portal de internet del ALBA (www.alternativabolivariana.org) tiene una tendencia muy marcada a favor de los gobernantes y sus tendencias políticas, las fotografías que tiene, las notas periodísticas que muestra dicen mucho de lo bueno de sus gobernantes pero nada de lo malo de estos. Veamos el caso más patético, Cuba, del cual no se menciona siquiera los límites a la libertad de expresión, quizás ver el caso venezolano que no refiere la imposición que usa el gobierno para reprimir a sus contrarios, cosa que de manera similar podríamos ver en otras regiones integrantes de este emergente bloque regional.
Por definición el ALBA habría surgido como una respuesta al ALCA que respondía a los intereses transnacionales y enfoca como sus temas prioritarios a la lucha contra la pobreza y la exclusión social, pero olvida (solo por mencionar un ejemplo) que las fuentes de empleo en uno o el otro provienen de los mismos lugares, de la inversión privada, aquella que pareciera tan aborrecida por este bloque, en pocas palabras desdeña el trabajo individual a costa de un sistema comunista apodado Socialismo del Siglo XXI que no debiera tener cabida en pleno siglo XXI. Reconozco, sin embargo, que veo con agrado las políticas sociales que impulsa este bloque, bajo la óptica de que no es posible un desarrollo simétrico sin controlar que tanto el empresario como el trabajador deben de tener las garantías adecuadas para obtener desarrollo.
Sin embargo de esto los países del ALBA han acudido, en reiteradas actitudes a limitar la libertad política y de expresión como forma de mantener callados a sus opositores, Bolivia incluida, por lo que si no existe este fundamento básico de libertad lejos estamos que surjan buenos resultados de la VII Cumbre del ALBA.
John F. Kennedy decía “La libertad política es la condición previa del desarrollo económico y del cambio social”, ¿pero lo sabrán los líderes del ALBA?, ¿no debiera analizar esta cumbre primero esto antes que ver otros temas menos profundos?

viernes, octubre 9

Política inmadura y ofertas absurdas


Las ofertas electorales ya han empezado y se traducen en claras muestras de propósitos netamente enfocados en obtener votos a rajatabla, en suma se materializa lo que es vox populi: la política boliviana es inmadura hasta el tuétano. Y es así como se forman, desde las elecciones universitarias con pleno y macabro despelote de por medio hasta las nacionales con una inversión en propaganda que hace temblar a aquellos que ganamos sueldos inferiores a un mínimo de dicha cantidad.
Ofertas como las de regalar una casa a cada matrimonio reciente (con sacerdote o sin él) y que si no dura 10 años se devuelve el inmueble al Estado, o ideas de regalar $us. 1000 para aquellos que se consideren emprendedores (¿con $us. 1000 a lo sumo un carrito de helados o un puesto para teléfonos?) no constituyen argumentos reales de promoción económica. Los candidatos deberían de tener en cuenta que la economía es una ciencia que no se funda en ofertas neopopulistas que pretende jalar de los pelos los votos de las y los ciudadanos del país, se funda en otorgar estabilidad permanente respecto al proceso productivo nacional, sea este público o privado, en resumen garantizar que la producción, distribución y consumo se efectivicen de la mejor manera posible. Para que esto funcione bien, más inversión que una casa para particulares serán los caminos, los puertos de distribución, las telecomunicaciones en áreas rurales y (si se animara, pero por supuesto no porque son una masa impresionante de votantes) formalizar la actividad comercial informal.
Si el país quiere emprendedores más que regalar $us. 1000 para iniciar una actividad productiva se debería de normar la banca y las entidades financieras para que tengan mayor margen de flexibilidad en sus previsiones bajo la condicionante de que sus intereses bajen y se alarguen los plazos para acceder a créditos de inversión, porque lamentablemente en Bolivia si no tienes un inmueble a tu nombre no puedes tener un crédito realmente blando, y debes de “chuparte” cada mes los altos intereses y los cortos plazos. Una política al respecto sería más efectiva y garantizaría una promoción real a la inversión.
Darles la “caña para que aprendan a pescar” no pasa por un paternalismo estatal que solamente logrará el crecimiento desmedido de lo estatal (tal cual viene ya sucediendo) sino por aplicar políticas en áreas tan importantes como la educación, desde lo más simple que resultaría en eliminar el absurdo 51% de nota de aprobación y elevarlo a un (al menos regular) 80% hasta realmente otorgar estabilidad y ejercer un riguroso control sobre la calidad académica en las entidades de educación nacionales, incluyendo a la universidad estatal.
La reingeniería en entidades como la Policía Nacional es una necesidad lacerante, la informatización de todos los procesos públicos es algo que en pleno siglo XXi no deberá estar excluido de las ofertas políticas de los candidatos.
Garantizar y promover el aparato productivo privado es menester en un país donde se ha tendido al sistemático deterioro de estas iniciativas, a la par la garantía de agresivas políticas sociales en favor de las y los trabajadores debe regir para asegurar un país estable y próspero.
Pero como vemos, ni Evo, Manfred o Samuel (por referir a quienes anunciaron este tipo de ofertas) salen de la idea de la inmadurez política y las ofertas absurdas y para colmo de males la población en su mayoría, de pronto usted incluido(a), ya mostraba su beneplácito por estas ofertas.
Esperemos que nuestros candidatos piensen muy seriamente lo que pensaba Winston Churhcill: “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las siguientes elecciones”.

jueves, octubre 1

El color del gato


China celebró el pasado jueves su aniversario Nro. 60, para tan especial ocasión se preparó un desfile en el que se expuso un notable patriotismo y un alto desarrollo tecnológico – militar, ante tan portentoso espectáculo vienen a la mente diversas preguntas y recuerdos respecto a este notable país, entre las más importantes podría referir: ¿Es esta la misma China en la que Mao Tse-Tung lideró una revolución campesina, considerada el paso más agresivo hacia un sistema comunista?, ¿la misma que anualmente produce millones de productos que son comercializados en el mundo entero?, ¿la que antes era vista como pobre y ahora es motivo de discusión y debate respecto a si constituye el nuevo imperio mundial?
Así pues en este aniversario dichas interrogantes muestran una faceta muy rica de este país asiático, un aspecto vivo y que bien puede ser un motivo de inspiración y también de prevención para naciones como la boliviana.
China tiene 1.300 millones de habitantes, cada año un número aproximado de 10 a 12 millones de habitantes ingresan al mercado laboral, su tradición se remonta a mucho antes de la cultura occidental y a diferencia de ésta, solo por mencionar un ejemplo, en la Edad Media no se detuvo sino que siguió su curso. Hoy por hoy China es un país con expresiones diversas y cada vez más complejas, así como existe un sistema unipartidista, que choca contra toda razón democrática, bien puede explicar también la sólida unidad China que de pronto podría verse amenazada. La inversión privada en lo que a producción industrial refiere se encuentra en poder de manos privadas en un porcentaje que es cercano al 90% y es que tras el maoísmo radical, las nuevas reformas han promovido de manera frontal el enriquecimiento individual, la iniciativa privada y el individualismo económico.
Pero no todo es color de rosa en China, aspectos como la libertad de prensa y expresión están amenazados y la censura es evidente, por otro lado no todas las regiones de China han adoptado plenamente las políticas de retorno al capitalismo promovidas por el Estado, en ciertas áreas rurales aún se mantiene el comunismo radical maoísta que contempla – entre otras cosas – la colectivización de la producción.
Entre los factores no comunes pero, al parecer efectivos, está que más del 50% de la banca pertenece al Estado (4 de ellos incluidos dentro los 10 bancos más grandes del mundo), de esta forma se ha logrado que el acceso al crédito sea mayúsculo ya que los bancos prestan con intereses cercanos a cero por lo que el fomento a las actividades privadas es alto.
Con todo este escenario tal parece que sí nos encontráramos ante un serio aspirante a ocupar el sitial de ”Imperio” tradicionalmente atribuido a EE.UU., el crecimiento Chino es algo real y bien se puede demostrar cuando vemos que pasaron de una inexistente inversión en el extranjero el año 2002 a más de 52.000 millones de dólares en la actualidad, esto incluye a regiones como África y, por supuesto, América Latina con más de 70.000 millones de dólares en intercambios comerciales el 2006.
Esta es la visión, resumida desde luego, de una China que se cataloga como comunista pero que de dicho sistema solo mantiene el nombre, de esto bien sabía el líder Deng Xiaoping (sucesor inmediato de Mao, tras su muerte en 1976) cuando determinó la reforma del sistema económico y la apertura de los mercados dando inicio al ascenso económico de China y cuya frase bien debiera entenderse en países como Bolivia: “no importa el color del gato sino que cace ratones” . Lamentablemente en Bolivia seguimos peleando por determinar el color del gato.