jueves, diciembre 16

Tierra de esclavos


Decía Simón Bolívar: “Huid de la tierra donde un solo hombre controla todos los poderes, porque es tierra de esclavos”, alusión que bien puede ahora apuntalarse a las acciones que busca el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, quien pretende la aprobación en la Asamblea Nacional Venezolana de la conocida como Ley Habilitante, norma que facultará al mandatario a legislar en un amplio espectro de materias sin la necesidad de debate adicional. El argumento del Presidente Chávez es poder atender con mayor premura las urgencias que se presenten en el país, tal el caso de las recientes lluvias, que hab dejado damnificados en diversas regiones de su país.
La oposición, ausente por cinco años de la legislatura venezolana, fruto de erróneamente no haber participado de las elecciones respectivas, indican que esta es solo una excusa para poder imponer, sin previa negociación, el modelo económico y social que pretende el Presidente Chávez.
Sin embargo de esto, esta iniciativa, sería la cuarta en once años, en que el Presidente Chávez sería facultado para poder controlar la legislación de su país a través del órgano ejecutivo. El Mandatario - apunta también la oposición - desea evitar quedar dependiente de la Asamblea Nacional que próximamente no podrá controlar, habida cuenta que ya no tiene el porcentaje requerido para aprobar ciertas normas.
Chávez Frías tendría amplias facultades en materia de infraestructura, transporte, servicios públicos, vivienda, hábitat, ordenación territorial, desarrollo y uso de la tierra urbana y rural, tributos y finanzas, seguridad ciudadana y jurídica, seguridad y defensa integral, cooperación internacional y sistema socioeconómico de la nación. En suma, mucho poder en manos de un hombre.
La división de poderes, sustento del sistema democrático, es algo que evidentemente, el Socialismo del Siglo XXI pretende pisotear, es menester que los diversos sectores del continente, muestren su rechazo ante este tipo de atropellos que no hacen más que menoscabar el sentido común y provocan retrocesos en los derechos civiles y democráticos de las sociedades.
En este mismo sentido, mal harían otros gobiernos en considerar a estas mal enseñanzas como un ejemplo o un modelo a seguir, debiendo en todo caso, respetar los principios democráticos de pluralidad, libertad de expresión y diálogo.
Venezuela se trastoca en una tierra de esclavos, confiemos en que no suceda lo mismo en otros confines.

viernes, diciembre 3

Mundo Wiki


Wiki es una palabra hawaiana que significa "rápido" (Fuente: Wikipedia), su uso, en una era digital en la que más tarda uno en levantarse de cama que enviar un email desde la China hasta Cochabamba, es muy adecuado a la vertiginosidad con la que se vice y con la que se avanza. Su contexto en el tiempo reciente se ha incrementado mediáticamente gracias al sitio wikileaks.org y la revelación de los criterios (por no decir adjetivos) de la diplomacia norteamericana.
El internet es el mayor espacio de difusión que el mundo ha conocido, la variedad de opciones que presenta, su alto nivel interactivo y la, cada día, mas creciente cantidad de usuarios que gana, bien han servido de caldo de cultivo de toda forma de emisión de criterio, incluidas las inmensas posibilidades de libertad de expresión que permite. Su crecimiento, inconmensurable e indetenible, se ve rebasado no solamente por los sitios donde se alojan las páginas webs, sino que ya son soportadas por cientos (por no decir millones) de usuarios que también pueden hacerlo. Cuando explotó el escándalo del florido léxico diplomático norteamericano, varias voces criticaron y amenazaron a Wikileaks, jugadores de mucho peso como Amazon.com desalojaron la página de sus dominios ante la presión ejercida por el Senador Joe Lieberman, Presidente del Comité de Seguridad Interior del Senado, pero su alcance, si bien fuerte debido al sitio en cuestión, no alcanza a los denominados “torrents”, que no son otra cosa más que los archivos compartidos por millones de usuarios en el mundo, que, a la postre, permiten armar una suerte de rompecabezas permitiendo reconstruir todo tipo de información.
Y es que el Internet nunca dejará de sorprendernos, al inicio sufríamos por lograr la conexión (con el típico ruido de conexión que nuestros hijos nunca conocerán), luego podíamos acceder a conexiones más veloces, y finalmente ya vivimos en un mundo Wiki en el que el Internet está tanto en el monitor como en nuestro Blackberry, en un presente en el que uno puede enterarse del presunto tumor en la nariz del Presidente o de los informes requeridos sobre la salud mental de la mandataria argentina, o acceder, a la vez que se puede ver, el último video de moda, hasta expresar sus criterios (incluso en el seno de la misma dictadura castrista) a través de un sitio blog. De esta libertad aprovecha Wikileaks y, aun a pesar de la forma, que bien puede merecer repudio y hasta sanción, es - queramos o no - una forma de libertad de expresión difícil de restringir.
La China pretende atacar esta libertad con censuras informáticas que tarde o temprano deberán quebrarse, a su turno Hugo Chávez – en su momento – planteó algo similar, pero el nivel de libertad del internet es una fuerza que se muestra incontenible, con las cosas buenas y malas que esto pueda significar.
Quizá Estados Unidos deba preocuparse más por la terminología que emplea su diplomacia, en vez de pretender censurar lo incensurable.
Vivimos en un mundo wiki, el Internet y los recursos tecnológicos son el presente y el futuro del mundo, ahí radica también nuestra libertad y por ende la libertad de nuestros hijos.

jueves, noviembre 18

De la lealtad y otros demonios


La lealtad, entendida como la obligación de fidelidad que se debe a alguien (sujeto o ciudadano) o algo (nación, estado, patria), ha tenido una nueva aparición, quizás triste y muy cargada de política, en las recientes declaraciones del Comandante General del Ejercito, Antonio Cueto, quien afirmó, en ocasión del bicentenario de creación del Ejercito Nacional, que dicha institución se declara socialista, antiimperialista y anticapitalista. Dichas afirmaciones, seguro y con la certeza de quien pudo estudiar lo sucedido en el país, son contrarias a la ideología que imperó en el ejército nacional hace décadas atrás pero deja un mar de dudas en torno a la politización existente en una institución del nivel que tiene el ejército.
Se equivoca el vocero presidencial, Iván Canelas, cuando afirma que "Las Fuerzas Armadas siempre han sido revolucionarias y han luchado contra los imperialismos… “, así en la década de los setenta la situación era muy distinta a la actual, y no era, evidentemente, un ejército revolucionario ni anti imperialista. Ahí sí tiene razón el vocero, al indicar las “etapas negras” en las que las dictaduras de turno (1936 – 1982) se apoyaron en la coacción que le permitía precisamente el control de las Fuerzas Armadas y que barajaron doctrinas políticas muy distintas.
Tanto en esas épocas, cuando la injerencia política era cruda contra el propio pueblo, como ahora cuando se afirma, sin mucho conocimiento de teorías políticas, que las Fuerzas Armadas son socialistas, nos encontramos ante escenarios en los que la política de turno ha tomado raíces en las instituciones del Estado.
Para mayores casualidades, el jefe del Comando Operacional de la Fuerza Armada de Venezuela, Henry Rangel Silva, fue ascendido el pasado jueves al grado de “General en Jefe” (el más alto que se concede a militares en este país), después de unas polémicas declaraciones en las que afirmó que la Fuerza Armada guarda lealtad absoluta al proceso político liderado por el presidente Hugo Chávez. ¿Similitudes? Seguro que sí. Pero en todo caso con reacciones que pasaron las fronteras, llegando incluso a ser tema de mención por parte del Secretario de la OEA, José Miguel Insulza.
Uno de los problemas más álgidos que tiene nuestro país, y que lo tuvo siempre, es la excesiva politización de todo, de cargos, de rangos, de amigos y enemigos, todos movidos y afectados en función a lo político.
Debiera, a riesgo de sonar iluso, pensar dos veces toda autoridad que pueda, a través de sus declaraciones, comprometer a las entidades nacionales y locales con aspectos eminentemente políticos y que no hacen nada más que mellar, aún más, la independencia, legitimidad y profesionalidad de las instituciones nacionales.

viernes, noviembre 5

El Desarrollo Humano y Bolivia


Bolivia se ubica, según el último ranking de países respecto al índice de desarrollo humano en la posición 95 de un total de 139 países, a nivel regional se ubica mejor que Paraguay (96), Honduras (106), Nicaragua (115) y Guatemala (116), somos en conjunto la zona más desigual del mundo por las asimetrías que se presentan, sin embargo de lo cual, conjuntamente la antedicha Guatemala y Brasil, nos encontramos entre los países que han tenido más avances en los últimos 40 años. Los países cercanos mejor evaluados son Chile (45), Argentina (46) y Uruguay (52), quienes a pesar de ello aún están distantes de los líderes del ranking: Noruega (1), Australia(2), Nueva Zelandia (3) o Estados Unidos (4).
La gran interrogante va de la mano de: ¿en qué medida puedo, yo como ciudadano promedio, sentir este desarrollo humano? Cuestionante muy difícil de responder ya que la desigualdad es evidente en diversos niveles, en tanto las políticas del país se enfoquen más en lo político que en lo humano y por ende, en tanto los unos no se preocupen por los otros.
Todas las naciones del mundo aspiran a mejores niveles de desarrollo humano, los distintos gobiernos, sean estos de corte socialista, capitalista o híbrido, anuncian a través de distintas políticas y normativas sus intentos por paliar problemas tan graves como la desnutrición, el hambre, la salud, la corrupción y una larga lista de demandas y necesidades propias de los pueblos.
En los tiempos actuales, con la tecnificación existente y con la globalización que afecta tanto a gobiernos de izquierda como a los de derecha, vemos que existen ciertos pasos que son imprescindibles para poder alcanzar un nivel de desarrollo siquiera mínimo, estos, que se reflejan principalmente en un margen amplio de estabilidad para la inversión privada, como eje de desarrollo paralelo a las políticas estatales, debe de mejorar en cuanto hace a imagen en nuestro país. Otro factor importante hace a las políticas sociales que deben garantizar los derechos de la mayoría de las y los bolivianos, entendidos en criterios de atención básica de salud con calidad, servicios educativos de primer orden y atención pública eficiente. Esto, aclarando, no pasa por la implantación de un sistema socialista que en la realidad dista mucho del desarrollo humano que se debe pretender.
El gobierno nacional, así como los gobiernos de Irán o Estados Unidos, deben apuntar al mismo norte en cuanto a los beneficios que espera otorgar a su población, a la que por cierto debe su existencia, y este norte será precisamente alcanzar niveles de desarrollo humano alto para todos los ciudadanos, con un amplio sentido de respeto a la propiedad privada, a la inversión empresarial y con un discurso de diálogo en vez de confrontación. En una entrevista concedida en días pasado (Radio Fides), el Presidente de la República, Evo Morales, afirmaba que se respetará la propiedad privada (sea de alguien que tenga, una, dos, tres o más casas), mensaje que tranquiliza y se espera sea ratificado con acciones.
El desarrollo humano es el norte, alcanzarlo será el desafío de nuestros gobernantes.

jueves, octubre 21

Nuestro país: El derecho a bloquear

Mal que bien, un vecino, un grupo de vecinos, un sindicato, una asociación, un centro de madres o afines a esto o aquello, pueden darse el gusto de bloquear la vía que deseen. El derecho al libre tránsito puede ser violado por quienes uno menos piense. La última vez, sin ingresar en el fondo del asunto, los vecinos de las zonas aledañas al botadero de basura lo hicieron, en otras ocasiones fueron otros y en nuestro país, puede bloquear desde el más pobre hasta el más rico y pretender obtener lo que desee a costa del perjuicio general a la población.
Seguro estoy que el problema del botadero es muy complejo y reviste aspectos de pobreza que ni imaginamos, situaciones de organización e inversión que son altamente complejas y por supuesto ello es parte de un contexto social mayor llamado Bolivia. Situaciones de pobreza y conflictos existen en cada recodo de las naciones, pero no a costa de ello se puede provocar mayor desajustes con actitudes como los bloqueos.
Toda sociedad que pretenda desarrollarse requiere, como exigencia sine que non, la posibilidad de que sus bienes sean distribuidos de manera oportuna y sin complicaciones a los comerciantes y usuarios finales y, por supuesto, se satisfagan las necesidades de los usuarios.
Cuando en su momento, el gobierno manifestó de manera tímida, la intención de normar tales protestas, la reacción de los activistas sociales fue de un rechazo total, sin embargo tal idea no deja de ser buena en el fondo ya que es garantía de todo ciudadano poder movilizarse de un lugar a otro sin inconvenientes. Lamentablemente es preciso un nivel mínimo de firmeza en la lógica de mantener el orden en la sociedad y para tal labor existe la policía como fuerza del orden que debe garantizar la armonía social y la plena vigencia de los derechos ciudadanos.
Seguro estoy que los problemas existentes en el país son lacerantes en diversas formas, pero seguro estoy también que si los bolivianos y las bolivianas deseamos mejores días debemos empezar por cambiar nuestra idiosincrasia nacional, y, en lo que hace a los bloqueos, debemos desterrar toda forma de inestabilidad como forma de presión.
La vía más adecuada, por supuesto, será siempre el diálogo, pero un diálogo sano, sin presiones ni bloqueos, ni marchas, ni llantas quemándose en las esquinas, ni vehículos dañados, ni gente perjudicada por no poder acceder a sus trabajos ni empresarios que no pueden distribuir sus productos.
La madurez de los pueblos se mide no en su capacidad de presión sino en su potencial de diálogo y buena gestión.

jueves, octubre 7

Nuestro País: La libertad de poder decir Sí o No


Por las circunstancias, por lo que parece se cierne sobre todos nosotros, porque todos debemos apoyar lo que a diestra y siniestra es la posibilidad de disentir, la opción de poder decir sí o no sin temor, el estado de la propia decisión o lo que en pocas palabras podemos definir como: la libertad. Por todo eso y porque tú tienes el derecho a criticar este artículo, incluso a estar totalmente en contra y a la vez emitir de manera pública, y con todas las garantías que ello representa, otro escrito contrario al que yo te propuse, es que se hace importante ratificar que la libertad de expresión es el fundamento mayor que ha caracterizado a la democracia en el mundo entero. Cuando el sistema democrático nació, el día en que los Atenienses expulsaron de su ciudad estado a los Espartanos invasores y se vieron como dueños legítimos de su destino, sin castas familiares que impongan lo que había que hacer o decir, y con la opción, por primera vez, de ser ellos - como pueblo - los que alcen su voz y se hagan escuchar, fue que nació la idea de que cada uno podía representar una cuota de voz expresada en un voto. Nació así la idea de que, tras las deliberaciones de rigor, se pueda decidir el futuro de Atenas con una votación. Con piedras blancas para el sí y piedras negras para el no, definiendo, de este modo, el futuro de su estado. Un aspecto fundamental para que este sistema funcione fue la libertad de expresión, la que los atenienses usaban con sus mejores galas de oradores a fin de exponer ante el pleno del pueblo sus ideas y propuestas, previamente a ser sometidas a votación.
La idea de que las personas puedan expresarse libremente, sin temor a las amenazas o a la sanción coercitiva, fue una constante en la democracia occidental que siempre la diferenció de la realidad socialista, que en suma y con más o menos características, siempre la privó y reprimió, a fin de enaltecer aspectos tales como el unipartidismo, la exaltación del líder único o la (mal llamada) traición al estado ante cualquier crítica u opinión en contrario al régimen. Y es que la democracia, como la hemos conocido desde niños, nos permitía criticar la labor del último funcionario público y la del propio presidente, así como también nos exponía a que se nos corrija de igual forma.
La discriminación, que no tiene justificativo alguno, no es parte, claro está, de la libertad de expresión que siempre ha enaltecido la comunicación irrestricta de las noticias, las opiniones y los criterios, por ello y ante la inminente nueva norma, es que quedan muchas dudas en el tintero que hacen pensar que dicha normativa puede ser empleada de manera contraria al espíritu con el que fue creada y que puede derivar en la censura a la libertad de expresión.
El carácter eminentemente punitivo de la norma propuesta se aleja del aspecto reflexivo y educativo que debiera tener y hace temer que quien se atreva a dar un paso en falso pueda ser tachado de discriminador, habida cuenta de la carencia de definiciones claras y la injerencia política propias de nuestro país, hecho que derivará en el cierre de los medios de comunicación y por ende en la caída de la democracia.
Es responsabilidad nuestra asumir con responsabilidad la situación actual y reflexionar, actuar o al menos disentir, a fin de defender la libertad de expresión que sustenta la democracia. George Orwell, conocido escritor británico, solía afirmar algo muy cierto: “La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír”.

jueves, septiembre 23

Nuestro país: la administración pública


En la primera nota referida a Nuestro país, en el enfoque de Estado que todos quisiéramos, hice referencia, de pronto ante lo básico y cotidiano, a la educación y a la higiene de la población, hoy vamos dando un paso adelante y me atrevo a tocar un aspecto clave dentro la lógica de la administración del Estado: la gestión pública.
¿Por qué como segundo elemento de un país que quisiéramos? Porque con esta es que nos tropezamos todos los días, para poder existir (cédula de identidad, certificado de nacimiento), en los innumerables días de nuestras vidas (autoridades de todo color y rango) y hasta para morir (certificado de defunción). El contrato social de Rousseau bajo cuya lógica acordamos ceder parte de nuestras libertades con la condición de un bienestar común ha requerido, desde los griegos y pasando por los romanos, perdiéndose en la Edad media y recuperándose en la modernidad, un aparato que represente las funciones del Estado, unos brazos operativos que garanticen la mayor calidad de vida para los habitantes del territorio. Para Montesquieu la división de poderes garantizaba la independencia de la gestión de áreas tan complejas como el Poder Judicial, a fin de que lo político no corrompa la independencia que requiere la administración de justicia, en todos los casos entidades que nacen de un único eje mayor: el Estado.
Sin embargo de todo, olvidan estos dos autores, y lamentablemente recordamos a diario nosotros, que la administración pública bien puede presentar falencias, de gestión, transparencia, efectividad y eficiencia y en el peor de los casos: corrupción. En nuestro país, en el país que queremos aspiramos a una gestión eficaz que, como en otros países, pueda permitirnos tener nuestro documento de identidad solamente con pasar por una mesa de unos cuantos metros donde nos verifiquen todo en sistemas informáticos y en menos de una hora podamos irnos felices y bien atendidos, en vez de esperar maltratados filas y filas para un documento tan básico y sujetos a autoridades de bajo rango que ofrecen sus servicios, dinero de por medio, a cambio de “agilizar” el martirio.
Y esto no solo se presenta en la emisión de cédulas de identidad, pasa en la obtención de la licencia de conducir, en la obtención de un sinfín de papeles personales y hasta para morirse es todo un protocolo. Pero, y repitiendo el afán proactivo y no solamente crítico de este espacio, preguntamos ¿cuál la solución entonces? Y la misma está al alcance de las manos, y su nombre no es otro más que la informática, la implementación de sistemas que agilicen la vida de las personas. Esto evitará las coimas, seguro que sí, porque al ordenador no le interesan nuestros centavos, ni favorecer a fulano por ser pariente o a mengano por ser autoridad. Se reducirá la administración pública, también seguro que sí, pero bien vale la pena por un servicio adecuado. El tráfico de pegas disminuirá pero la efectividad subirá y un aspecto fundamental para esto será la voluntad política gubernamental de instaurar una administración pública centrada en lo informático. ¿será posible?
Repito un clásico final en este tipo de artículos: soñar no cuesta nada.

jueves, septiembre 9

Nuestro país


El presente, es el primero de una serie de artículos que pienso compartir con ustedes, salvo las merecidas notas temáticas que, en estricto rigor, corresponderán publicar, pretendo mostrarles una visión que considero es compartida con muchos de ustedes.
Cada mañana, cientos (quizás miles) de ciudadanos se preguntan si debieran buscar mejor suerte en otras latitudes. Cada día, al caminar al trabajo, sentimos que las cosas debieran ser diferentes, distintas a como las vemos. Cada fin de semana, al conversar con los amigos, analizamos las mil y un problemáticas del país y – en ciertos casos – hasta les damos solución. Todos y cada uno de nosotros, en distintas situaciones, criticamos al otro en función a los problemas que se nos presentan.
Pero más allá de esto, y sin el afán de sonar idealista, pretendo en este espacio, poder analizar diversas situaciones que, de cierto modo, puedan permitir generar un espacio de propuesta pro positiva (más que únicamente crítica) que pueda servir de punto de coincidencia entre el lector y el autor. Empiezo entonces, en este reiterado afán positivo, por tocar la base sustancial de la problemática boliviana: el ciudadano boliviano.
El ciudadano boliviano es el elemento que ha interactuado de diversas formas con distintos gobiernos, con problemáticas y farándulas carnavalescas desde tiempos inmemoriales. Comúnmente muy acostumbrados a pedir más que a dar, buenos para exigir pero malos para cumplir y demasiados arraigados en la viveza criolla. ¿Alguna vez se ha puesto a pensar que en Bolivia lo que falla no sea el gobierno de turno, sino seamos los propios bolivianos? Una frase muy conocida afirma: cada pueblo tiene el gobierno que se merece ¿será verdad?
Iniciaremos este ciclo de reflexiones con la certeza de que las cosas cambiarían mucho si nosotros mejoráramos - sin necesidad de invertir dinero –, en ser cada día un poco mejores. Para muestra basta un botón, existen dos hábitos básicos que hacen al ser humano, costumbres que en otros lados son pan de cada día pero que en nuestro caso no siempre se aplican, y por ello bien vale la pena reiterarlos: hábitos básicos de higiene (no tire basura en la calle - ¿se imagina que todas las calles estuviesen limpias? - , manténgase aseado, no haga sus necesidades en la calle, no escupa en el piso, no se limpie la nariz resoplando) y hábitos básicos de respeto y educación (salude al ingresar a algún lugar - buen día, buenas tardes, seguro que no es muy difícil -, agradezca y pida por favor).
Le invito, sin mayores complicaciones a dar su aporte, a través de esos dos hábitos, para hacer de nuestro país, un lugar mejor con el simple cumplimiento de normas básicas de convivencia. ¿Se anima?
Una buena forma de celebrar el bicentenario de Cochabamba sería mejorar primero nosotros.

jueves, agosto 26

¡Exijo mis derechos!


Como todo ciudadano, bajo o alto, gordo o flaco, pobre o rico, blanco o negro, multi o pluri, tengo derechos que deben de ser cumplidos por las autoridades públicas y por mis otros conciudadanos. Pero en este conglomerado de derechos, de obligaciones y de la búsqueda, constante e imperfecta, de la convivencia social, se presentan cuadros que nos retornan a una realidad que más nos acerca a seguir siendo un país subdesarrollado.
Me referido, para aterrizar de manera más concreta en alguna parte de la multiplicidad de problemas que hoy enfrentamos, a lo acaecido hace algún tiempo cuando un micro atropelló a unos transeúntes con fatales consecuencias. Este luctuoso hecho, independientemente de sus particularidades, arrojan al ruedo del análisis una serie de problemas con los que nos tropezamos a diario y que, para referir de manera inequívoca a dos de los más notorios, me atrevo a reflexionar:
El conducir temerario de los micreros: Para nadie es secreto que el transporte público apesta, que los choferes manejan como si llevasen adobes, que los olores (pasajeros incluidos) en un micro son altamente contaminantes, que el conductor – salvo pocas excepciones – no tiene un rango adecuado de educación, que las unidades de transporte más parecen propias de La Habana cubana (donde hace mucho que no ingresa un vehículo moderno) que las de un país que – supuestamente – trata de mejorar. Nada de esto es secreto, lo sabemos todos, al igual que sabemos que muchos nos vemos obligados a usarlo porque acceder a un taxi sería muy oneroso. En estas lides el chofer que logre “mamar” al oficial de tránsito, es un “vivo” y todos los festejan, el que puede “ganarle” al otro para recoger más pasajeros es más “útil”, en pocas palabras: discutir sobre seguridad, higiene y educación, es un tema que no cuadra. Para no parecer muy crítico: ¿la solución? , ¿quizás privatizar el servicio de transporte?, ¿mayor control?, ¿quizás todas las anteriores?
El caos del comercio informal: Otro gran tema es que evidentemente las caseritas han copado las aceras y se han instalado en las calles de la ciudad, sus productos, tanto así como sus guaguas que hacen sus necesidades incluso a vista y paciencia del cliente, ocupan espacio y el caos y desorden en este lugar, únicamente es soportable por los precios económicos que ofertan. De la higiene ni hablar, mejor callar, porque bien puede uno pisar una cáscara de las innumerables frutas que se venden o tropezar con el envoltorio de un juguete tirado como si el piso fuese el basural más grande. En este mundo, el cliente camina por debajo de la acera y choca constantemente con otros mientras grita cotizando y aguanta olores a diestra y siniestra. ¿Solución?: difícil plantearla, pero la propuesta de los empresarios privados es buena base, la eliminación del régimen simplificado sería un avance. La lucha contra la piratería es otro tema importante, harto difícil en una ciudad donde tenemos venta de CDs piratas en muchos lados, ropa pirata “de marca” en todo lado y hasta tenemos un pasaje a media cuadra del centro histórico donde se venden libros piratas, amén de los otros mil ejemplos que podríamos dar para valar que somos una sociedad que no respeta los derechos de autor.
Si cambiáramos en estos dos aspectos, solo en estos dos, seguro mejoraríamos mucho más que en los últimos 10 ó 20 años. Bueno, soñar no cuesta nada.

jueves, agosto 12

El contrabando, parte de un problema mayor


La nueva normativa que busca frenar el contrabando, más allá de ser una norma dura, persigue, en el fondo del análisis sancionar a quienes lucran con el contrabando. Durante muchos años se buscaron distintas opciones para frenar al comercio ilegal de artículos que ingresan al país sin control aduanero y ante la impotencia de los COAs, varias vidas han quedado postradas en el camino de estos bienes ilegales, ya sea por pretender el cumplimiento de la ley o por defender la ilícita actividad.
Pero el contrabando es parte de un problema mayor que rige en nuestro país desde hace mucho, este problema es la informalidad. Bajo este concepto se venden, de manera indiscriminada, en las calles de nuestras ciudades las últimas películas, en calidad “mejorada” (con las voces y alguna sombra por ahí, propia del público que vio esa película realmente en el cine) o incluso en calidad DVD con las diversas opciones del menú. Más allá tenemos abarrotados los puestos de La Cancha con la línea blanca en todas sus marcas, los mejores televisores y por supuesto todo lo que puede ser tecnología. En todos los casos, sin la respectiva factura y por supuesto como competencia desleal de todo aquel que se anime a vender algo amparado en la norma.
No niego, y aseguro que desde el más pintado compra en el comercio informal, es más, nuestro nivel de vida nos obliga a buscar la diferencia de precio que existe entre un comercio formal y uno informal. Pero este es parte del problema, parte esencial del ciclo de irregularidades en el cual hemos nacido, vivido y, en un futuro, moriremos. Esto se refleja en la existencia de automóviles “transformers”, en la clásica “sin factura es más barato”, en la irregularidad de contratar personal sin el respaldo correspondiente, en la burocracia con la que deben enfrentarse los que quieren hacer empresa en Bolivia y que en vez de recibir apoyo y celeridad, deben de sufrir una y mil peripecias y para colmo, una vez que consiguen sus papeles, deben pagar una y otra cosa (que Fundempresa, que aportes aquí y allá, que registro de esto o aquello y, por supuesto, impuestos mensuales y el temido impuesto anual) y compiten contra los informales en desigualdad de condiciones. Suma de aspectos que derivan en la visión, ya consolidada en los Bolivianos, de manejar todo en función a parches, a viveza criolla, a intereses particulares, o, inclusive, a corrupción. Por esto es que en Bolivia será difícil tener un servicio del metro, ya lo vimos en La Paz con la propuesta de un transporte aéreo, los primeros que reclamaron fueron los transportistas porque se dañaba a su gremio, pero su gremio nunca mejora, tiene buses en desuso, con mal olor interior (no atribuible solo al transporte sino también a la manada de pasajeros que muchas veces no tiene la costumbre de bañarse a diario, como debería ser) y otras veces con el motor o los frenos en mal estado. Por esto es que nunca tendremos esas maquinitas de vender periódicos, aquellas en las que con una moneda sacas un periódico, porque aquí, a la primera se sacan todo. Por eso también es que en las calles céntricas de la ciudad (la histórica calle Hamiraya es un buen ejemplo) impera un asfalto de excrementos sin que ninguna autoridad haga algo al respecto, debiendo, en todo caso, los vecinos y transeúntes tolerar el mal olor y el asco. Por esto es que no somos considerados una sociedad desarrollada.
Aunque usted no lo crea, como decía Ripley, existen países donde uno recibe su boleta (entiéndase factura) por adquirir un chicle, donde uno puede tener su empresa legal y marchando en no más de una semana y su competencia deberá de afrontar los mismos escollos y no estará protegido por artilugios tan originales como son los “régimen simplificados”, lugares donde la limpieza es una regla y la educación es una necesidad.
Como se ve, el contrabando es un problema fuerte, quizás la puerta para poder comentar de otros que también son interesantes, parte del círculo vicioso en el cual vivimos, pero también es parte de un problema mayor, de un cuadro gigante en el cual somos actores, muchas veces obligados y muchas otras veces cómplices o responsables.

jueves, agosto 5

Nuestra Bolivia


Cual volátiles augurios de confrontación y zozobra, las autoridades estatales y una regional, el gobernador de Chuquisaca (para levantar mayor controversia), han manifestado que pronto se desplazará el festejo del seis de agosto, como aniversario nacional, en claro encumbramiento del 22 de enero, fecha del nacimiento, según el partido gobernante, del estado plurinacional. Argumentaciones tan simples, tan alegres y poco responsables, seguramente buscan ganar el favor del Presidente de la República, sin embargo dejan un profundo malestar en gran parte de la población que, sorprendida e impávida, ve como sus autoridades requieren mayor formación en diversos campos de la gestión pública, del protocolo y educación, la historia, la historia del pensamiento político, las teorías del estado y un fundamental, y muy extrañado, sentido del buen criterio.
Mal hacen los funcionarios afines al gobierno en afirmar que con el codo podrán borrar lo que la historia ha marcado durante cientos de años, bien sea el Estado Republicano o el Estado Plurinacional, nos encontramos ante un desarrollo histórico que no amerita freno y que seguirá avanzando. Los regímenes políticos, por lo general pretenden, aquí, en Cuba o en la China, reescribir la historia a fin de consolidar el mandato del líder de turno. Error que sin embargo es propenso a todo tipo de críticas, salvo en un sistema no democrático donde ésta sea vetada o reprimida, y que en el caso particular nuestro únicamente alcanza a dar mayor materia distractora para olvidar que aún existen temas de fondo que deben ser atendidos, más allá del discurso.
Tocando materia de fondo, me quedo con que el seis de agosto es la fecha del nacimiento de Bolivia, como tal, sin el rimbombante apellido multi esto o pluri aquello. Me quedo también con que la bandera nacional tiene tres colores: rojo, amarillo y verde y no así una gama mayor de tonos y matices que no hacen al conjunto nacional, sino a una parte de este. No rechazo la whipala, más al contrario la respeto por representar a un sector poblacional amplio, pero e independientemente de que hubiese sido utilizada como excusa política para ser incluida como símbolo patrio en la nueva constitución, a costa de pretender ganar el voto campesino, debe quedar claro que no representa a toda la nación boliviana. Lo propio sucedería con la bandera blanca y verde con el patujú en el centro, propia de los pueblos de los llanos, que bien merece respeto pero no por ello aglutina o viene a significar lo que durante años ha representado la tricolor nacional.
En el mismo sentido y bajo la misma lógica, me considero boliviano, sin el rótulo de camba, colla, chapaco, originario, kara, pobre o rico, soy boliviano y punto. Esto último es importante habida cuenta que el discurso “del cambio” ha promovido en el corazón de miles de bolivianos, la idea de los 500 años de explotación, y por ende ha elevado a alturas mayores que la misma cordillera, la idea de que el turno de la venganza ha llegado y que los culpables, que usan corbata y cuya tez es comúnmente más clara, deberán pagar, a costa de sus bienes o de su seguridad, los siglos de injusticias.
En este nuevo aniversario, espero, de todo corazón y como un ciudadano más, que se termine la época del discurso de confrontación, de la separación y la enemistad entre hermanos, ha llegado el momento de que los unos y los otros, sean un todo, de que el nuevo discurso descanse, no sobre el radicalismo ideológico que de nada nos sirve, y pase a la practicidad de buscar el bienestar común, de promover que los bolivianos seamos mejores ciudadanos (que falta nos hace) y llegar a despertar un orgullo nacional que nos permita gritar a un solo tono: ¡Viva Bolivia!
Espero, sinceramente, mejores días para nuestra Bolivia.

jueves, julio 29

El poder total


Mientras el Presidente de la República agradecía a las Naciones Unidas por haber declarado el agua como un derecho humano, mientras el amauta Valentín Mejillones, nos mostraba que los saberes andinos tienen las mismas falencias de las que son susceptibles los conocimientos occidentales, mientras un alemán causaba un revuelo en esferas gubernamentales, mientras se admitía - lo que es secreto a voces - que el MAS tiene serios problemas internos, teníamos al Vicepresidente del Estado Plurinacional afirmando que la quinta etapa en la “revolución democrática” implicaba la toma del poder total, enfocada en que no solamente se hable del gobierno, sino que se tenga la capacidad de decidir y mandar sobre la economía y la política en el país.
Esta arenga llegaba tras la afirmación de que el proceso “revolucionario democrático” del MAS había sido obra y gracia de un proceso muy planificado en el cual la primera etapa habría sido la construcción del instrumento político de los pueblos, reflejado en el Movimiento al Socialismo, una segunda etapa habría sido la incursión en los procesos electorales, una tercera en la que se llegó al gobierno, una cuarta en la que se derrotó ideológica y políticamente a la derecha y que tiene una quinta etapa por medio de la cual se obtendrá el “poder total” tanto en lo económico, político y cultural.
Suena un tanto contradictorio, lo afirmado por el Vicepresidente, si tomamos en cuenta que somos un estado plurinacional, donde la idea de totalizar aspectos tan vario pintos como lo cultural es poco menos que imposible, o que se trate de ejercer el poder en lo económico si aún quedan por zanjar las visiones en torno al pago impositivo con los comerciantes agremiados, peor en lo político donde la única forma de ejercer el poder total es la existencia de un sistema unipartidista, al estilo Cubano, donde bien conocemos las limitadas expresiones de libertad que son permitidas.
El británico George Orwell (seudónimo de Eric Arthur Blair) escribió entre los años 1947 y 1948 una obra literaria que fue bautizada como “1984” en la que primaba un Partido Único cuyo líder supremo era el Gran Hermano, en pocas palabras una descripción apocalíptica de un sistema totalitario, sistema que llegó a modificar la historia real y cambiarla por una conveniente para los fines del Estado, sistema que afectaba toda comunicación y convertía a los seres humanos en poco menos que animales, un gobierno marcado por la decisión estatal que tenía un único pensamiento y en el cual el “poder total” lo ejercía el Gran Hermano.
Las declaraciones del Vicepresidente del Estado, mal alimentan apetitos insaciables de masas ignorantes que pueden entender, equivocada y erróneamente, que pronto se pretende encumbrar al Presidente Morales como un Gran Hermano, cuyo Partido Único es la solución a todo y cuyos opositores deberán ser callados o incluso eliminados. Quizás sería mejor dejar de lado los mensajes con trasfondos revanchistas y enmarcados en el totalitarismo y empezar con un discurso de diálogo y hermandad, que mucha falta nos hace.

viernes, julio 23

El desarrollo, el crecimiento económico, usted y yo


Comúnmente cuando se habla de crecimiento económico se piensa en
Estados Unidos, en Europa, en Canadá, Japón, Suiza y varios otros países
considerados grandes, por el contrario hablar de Sud América era
sinónimo de devaluaciones venidas a menos, déficit fiscal y continuos
gritos que pedían ayuda a organismos internacionales para solucionar
crisis demasiado politizadas como para ser salvadas. Esta imagen va
cambiando y fruto de aquello y de muchas realidades, es que el Fondo
Monetario Internacional ha pronosticado que nuestra región crecerá a
un ritmo de 4,8%, distante del promedio europeo que alcanza a un
estimado de 1%, así también los espectros latinoamericanos de otrora
ahora son problema presente en el Viejo Continente.
Acorde a la CEPAL este progreso tiene tres ejes articuladores
claramente identificados: el consumo privado, el aumento de la
inversión y el repunte de las exportaciones. Pero ¿en qué medida estos
ejes son parte de la realidad boliviana?, ¿de qué nos sirven estos
números, que usualmente solo entienden los economistas, en una región
con 80 millones de niños pobres? (datos de Unicef).
En toda la región la población total alcanza a aproximadamente 560
millones de personas, el comercio con China y la India se ha
incrementado, se han diversificado mercados y ya no solamente
producimos materia prima sino que le incluimos valor agregado. Pero
como ciudadano, como empleado, como vecino o ama de casa ¿realmente
siento que la China o la India me hacen bien? La respuesta es harto
difícil, porque en tanto el discurso numérico suena optimista, el día
a día de millones de ciudadanos no se ve afectado de manera favorable.
La gran mayoría de los ciudadanos de clase media ven como sus ingresos
se reducen a un simple “no falta pero tampoco sobra”, a una
incapacidad de ahorro galopante y a una dinámica muy politizada, más
allá del discurso del “cambio” que nos deja a los habitantes de esta
región un sabor amargo a miseria muy difícil de superar.
Pareciese que la “lógica de la inversa”, por medio de la cual los
europeos están dejando de lado sus gustos y buena vida para pisar
tierra en un mundo que también tiene guardada una crisis para ellos,
nos encuentra macroeconómicamente bien pero aun demasiado inestables
como para creer que esos números tan publicitados por el Fondo Monetario
Internacional lleguen realmente a significar algo para el común
denominador de la población.
Para muchos analistas Bolivia es una isla, favorecida en tiempos de
globalización y crisis con la inexistencia de riesgos mayores debido
precisamente a esa soledad en la que ha vivido, para muchos otros un
lugar demasiado critico como para ser un buen socio o siquiera un buen
sitio donde invertir, el que tenga la razón bien podrá definirse como
ganador de una pregunta que nos hacemos los bolivianos a diario:
¿Cuándo Bolivia será un país desarrollado?

viernes, julio 16

La ideología, el poder y los bolivianos


Con los ojos cerrados y con el corazón abierto, bien puede todo ciudadano, identificar que más allá de toda disputa ideológica se encuentra el bienestar, en mayor o menor medida, definido por sus propias condiciones de vida dentro de una determinada sociedad. Los ideólogos de distintas corrientes del pensamiento, tanto en lo que a economía refiere o incluso en lo más filosófico del abismo humano, han sostenido en sus planteamientos las mejores ideas (llámense sistemas, económicos, políticos, sociales, etc.) para que la sociedad alcance un determinado bienestar. Pero la ideología por sí misma no ha podido justificar una serie de contradicciones que han hecho de cada uno de nosotros, en numerosas ocasiones, solamente un número o únicamente un engranaje más en un esquema mayor, tal el caso del sistema comunista que – solo por mencionar un ejemplo – en Corea del Norte no puede abastecer un sistema de salud básico, llegando al extremo de realizar amputaciones sin anestesia u operar a la luz de las velas si la intervención es nocturna, así también la fama de Cuba en el área de la medicina, ya declinada por la falta de soporte soviético, no se refleja en la libertad de expresión o la simple crítica al régimen castrista. Lo propio sucede en la otra vereda con el sistema liberal bajo la óptica de que bien podemos observar un ciudadano muy rico y otro muy pobre, con el amén del estado que pareciese ignorar la inequitativa distribución de la riqueza o el nivel básico de vida requerido para poder aspirar a lo que es conocido como “dignidad”. En pocas palabras, para alcanzar el bienestar, la ideología puede ser importante pero no es suficiente.
Por otra lado está el poder, como figura aspirada por muchos y de la cual se abusa en desmedida sea por parte de oficialistas u opositores, esta figura estuvo presente en diversos instantes de la historia humana y bien la pueden haber tenido y degustado personajes tan dispares como Adolfo Hitler o el actual mandatario norteamericano, Obama, cada uno, por supuesto, con distintos fines y lógicas totalmente contrapuestas, sin embargo con la posibilidad de aplicar el poder en sus estados. Cosa similar sucede hoy con el poder que detenta el masismo y que en otras épocas recayó en los llamados partidos tradicionales y mucho antes incluso fue objeto de muerte con las dictaduras, en todo caso siempre como “poder”, cosa que pareciese tampoco es la repuesta por sí misma.
Finalmente, los habitantes de un territorio, llámese población, en el caso nuestro bolivianos y bolivianas, somos el elemento humano sobre el cual se aplica y ejerce este poder, y al cual se pretende convencer de la aplicación de una determinada ideología, pero ¿qué sucede si a pesar de la ideología (expresada, por dar un ejemplo, en el modelo socialista, tal cual propugna el actual gobierno) y a pesar del poder (que se tiene, expresado en la lógica de la aplanadora masista en la asamblea legislativa, el esquema ya establecido en la estructura de las fiscalías o simplemente el manejo de las fuerzas del orden público – interno y externo -) no se consigue el bienestar?, ¿qué pasa entonces? La respuesta, con absoluta seguridad, no la tendrá ni el propio Azkargorta, ni el pulpo Paul, ni tampoco el mejor plan del gobierno, ni la mejor ideología, ni el más arduo ejercicio del poder, ya que la base esencial de este conflicto no radica en eso, radica en la mejora de una población que ha aprendido a vivir de manera indisciplinada, acostumbrada a estirar la mano y recibir algo, a exigir por el medio más violento posible (llámense bloqueos o quema de oficinas públicas o privadas), y finalmente con la idea equivocada de que a costa de ser un “movimiento social” bien pueden dejar de lado la ignorancia y recibir, ellos mismos, un grado de poder ni siquiera sustentado en ideología alguna. En pocas palabras si la ideología no es suficiente, si el poder tampoco funciona, quizás habría que pensar en trabajar de mejor manera en darle al elemento humano mayor atención, quizás es necesario que cambiemos primero nosotros antes que únicamente pedir cambios de otras instancias.

sábado, julio 10

BOLIV IA, LOS QUE HACEN BIEN Y PAUL EL PULPO


El viento frío de las montañas se estrella ágil contra el cálido llano formando en su camino lo que conocemos como Bolivia, un cúmulo de habitantes, distintos en forma pero similares en esencia viven el día a día contemplando sus mercados, odiando sus congestionamientos, ahorrando el centavo y anhelando el pasado, que para muchos, siempre fue mejor. Los ancianos y los padres recuerdan con gloria la antesala del presente y caminan en sus mentes por lo que fue y ya no será, los jóvenes viven en una realidad que desearan fuera más extranjera y menos nacional, los adultos viven y trabajan más que pensar, y los niños, que son los únicos que cantan orgullosos un himno nacional, esperan su turno para poder acceder a una de estas categorías y replicar la historia una vez más.
“La sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve para nada” decía García Márquez, pero, y aún a pesar del Nobel del 82 o del cíclico andar de la vida boliviana, siempre diurna, siempre familiar, eterna y orgullosa de su inmovilidad, es posible encontrar la sabiduría en pequeños detalles de aquellos que sí quieren un país mejor, la respuesta no está en manos de un pulpo con aires de oráculo, la respuesta está en la razón de aquellos que sí creen que haciendo las cosas bien podemos construir un lugar bueno para vivir. Cada calle del país tiene problemas, cada rincón muestra falencias y aún a pesar de ello están los que día a día tratan de hacer lo suyo bien, los que sin ser autoridades públicas, sin ser masistas u opositores tratan de ganarse la vida con esfuerzo y genuina dedicación, a ese ciudadano común y corriente, soldado raso que nunca llegará a cargo alguno en el municipio, en la gobernación o en algún apartado escritorio de la administración pública, debe ir el reconocimiento pleno de la gestión verdadera que significa vivir bien, aquello que hace y forja los países grandes, los que no tienen en sus calles la basura que sale del bolsillo, los que no escupen en el suelo, los que saben la diferencia entre un árbol y un baño, los que saludan, los que piden la factura, los que son como son no por sus gobiernos ni sus líderes sino por ellos mismos.
A todo aquel que siente que hacer bien es luchar contra la corriente, que es alcanzar un sueño imposible, debiera ir el reconocimiento de todos, porque en ellos estará el futuro posible de esta nación, nosotros decidimos, nosotros somos los que debemos de cambiar. En tanto esto no suceda nos queda la fachada lamentable del enfrentamiento entre Costas y el Vicepresidente, los accidentes, los campeonatos de la liga que deberemos de soportar a regañadientes luego del mundial, los rumores de nacionalización, los discursos del Presidente, las rabietas de la oposición, y la eterna y bien arraigada idiosincrasia nacional que todo lo puede amparada en la viveza criolla.
Y nos queda solo esa opción, o creemos en mejorar o nos hundimos, o alentamos más a los que hacen las cosas bien o mejor vayamos preparándonos para que en un futuro un cefalópodo como Paul pueda llegar a ser Presidente, si tantos aciertos tiene y nosotros somos tan ingenuos, casi y absolutamente todo es posible en nuestro país.

sábado, julio 3

Extrañando USA 94


El 17 de junio de 1994 empezaba la Copa Mundial de Fútbol: Estados Unidos 94, con la participación de 24 equipos, entre ellos Bolivia, en el evento se desarrollaron 52 partidos, se anotaron 141 goles (un promedio de 2,7 goles por partido), salió campeón Brasil en una final solamente empañada por la definición a penales en la que perdió Italia. En aquella época los bolivianos en general caminábamos con la bandera nacional bajo el brazo y con la cara pintada a la espera de todo, en las eliminatorias habíamos coreado a voz en cuello la victoria sobre Brasil en el Hernando Siles, y habíamos degustado cada gol de Ramallo y cada diablura de Etcheverry, los tiros de Erwin Sanchez nos dejaban sin aliento y admirábamos las atajadas de Trucco.
La serie a la que pertenecía Bolivia era el llamado Grupo B, compartido por la última campeona, Alemania, y además por España y República de Corea, llegábamos como la Cenicienta y con la emoción atravesada en la garganta. En el debut, nada menos que en el partido inaugural, fuimos derrotados por los germanos por un tanto contra cero, con gol de Juergen Klinsmann, con la República de Corea empatamos y dividimos honores sin apertura de marcador, en tanto que con España perdimos por 3 tantos contra uno, con el único gol anotado en un mundial a cargo de Platini Sánchez. En la tabla de posiciones terminamos últimos y no clasificamos, mas no recuerdo otra época en la que haya visto tanta gente que se sentía boliviana, que gritaba y apoyaba a su país, que sentía en el alma el orgullo de ser boliviano.
Recién me daba cuenta que hoy por hoy, miles de jóvenes eran demasiado niños como para recordar eso y que los únicos que sí habían vivido ese fervor eran aquellos que todavía se acordaban lo que significa un Atari, los que todavía tienen memoria para ver como era el mundo antes de los celulares o el internet y que tuvieron su niñez sin microondas, sin conocer lo que es Cartoon Network y sabían bien lo que eran los pitufos. Las nuevas generaciones aún no han sentido esa pasión desbordante que deja el fútbol y hoy en día se emocionan con un lindo mundial en el que se recupera la magia de fútbol hermoso, del fútbol bello propio de los sudamericanos. En algún momento, espero, podrán seguramente vivir esta misma alegría y orgullo, mas recordaba también que resulta triste darse cuenta que uno se siente orgulloso de su país cuando las cosas salen bien, por eso son orgullosos otros países, por que se saben buenos en algo.
Si queremos ser buenos en algo, y queremos poder sentirnos orgullosos de muchas cosas en un futuro, será mejor empezar desde ahora, empezar por sentirnos que hacemos bien las cosas, que si bien quizás nunca podremos cambiar plenamente la idiosincrasia del boliviano, podemos intentar cambiar a nuestro entorno, partiendo por hacer nuestro trabajo bien, por crear una nueva imagen del ciudadano boliviano, desterrando la viveza criolla, el oportunismo y sembrando las semillas de la honestidad, la verdad, el trabajo y la responsabilidad. En pocas palabras ser el factor que haga la diferencia, así no tendremos que extrañar otras épocas y un mundial será poco para poder expresar el orgullo que sentiremos por ser bolivianos.

jueves, junio 24

San Juan, hoy por hoy


El alma de los pueblos bien puede encontrarse en sus tradiciones, en sus bien aventurados éxitos y en sus derrotas, que son por lo general, de conocimiento público. El catalizador más exacto de la tradición es la comunicación oral plasmada de boca a boca entre los abuelos, los padres y los hijos, así se recuperan las ideas y procesos establecidos desde mucho antes que la memoria, de los hoy vivos, pueda siquiera pretender recordar. Dentro el cúmulo de tradiciones que se han heredado en Bolivia, queda la de San Juan, festividad que en antaño sometía a miles de troncos y ramas de árboles a una quema pública rodeada de un ambiente familiar y matizado por ponches, bebidas y comida que reunía a todos los integrantes de las familias en la denominada: Noche más fría del año.
Claros quedan aún los recuerdos en la mente de los ciudadanos, de inmensos troncos parados en la calle, quemados y humeantes, a cuyos pies ardían ramas menores y leña comprada en el día, con madres y padres quemando fotografías recortadas de los avisos de los periódicos aún en blanco y negro, a fin de poder obtener un milagro del fuego cuando arrojaban la imagen pretendiendo su primer automóvil o casa, e incluso billetes de alasitas que consumidos por el fuego serían devueltos en dinero real, contante y sonante, en beneficio del creyente. Los niños saltando alegres y emocionados por el fuego, buscando restos de carbón para poder caminar sobre ellos con agilidad demostrando su valentía, al fondo hileras infinitas de hogueras se veían en las calles de las ciudades bolivianas mostrando una rica tradición que poco o nada se preocupaba de temas como el medio ambiente. Al día siguiente las calles de las ciudades eran espesas aglomeraciones de humo que uno podía cortar cual pastel debido a su consistencia, los cerros cercanos no se distinguían así como no se podía ver de una terraza a la otra, a nadie excepto a su madre le interesaba lo que un bebé pudiese sentir cuando no podía respirar, o un niño con asma, o un anciano, la gran mayoría prefería recordar el ponche y la comida consumida hasta el amanecer e ignoraban el daño que se causaba.
El pasado veintitrés de junio demostramos una vez más que la tradición se sigue imponiendo en Bolivia por encima de la razón, si bien ya no se ven las infinitas hogueras, ahora es el estruendo de los cohetes lo que muestra nuestra ignorancia plena, ya no quemamos troncos, preferimos consumir chorizos, pero seguimos siendo lo suficientemente irresponsables como para promover en nuestros hijos el uso de cohetes que contaminan igual. De nada sirve que el alcalde Castellanos envíe un mensaje a la conciencia si en las esquinas de las principales avenidas de este Valle se siguen comercializando a diestra y siniestra todo tipo de artilugios y cohetes contaminantes, poco o nada puedo esperar si el arca sigue abierta y un padre irresponsable solo debe estirar la mano para entregarle a su hijo un arma de humo y riesgo.
Más atrás en el tiempo y siguiendo la misma conclusión de la reunión realizada en Alemania sobre el medio ambiente, podemos afirmar que la Cumbre Climática de Tiquipaya fue un show mediático montado con fines políticos más que ecológicos, si en el propio país no respetamos el medio ambiente será difícil que otros lo hagan. Con razón la noticia de dicha Cumbre no fueron los resultados de sus mesas de trabajo sino las afirmaciones del presidente sobre el pollo y la Coca Cola, más aún resulta evidente que la presencia internacional no existió y que lo único que se vio fue un nuevo ejemplo de Democracia Morbosa con masas humanas inconscientes e ignorantes, únicamente hábiles para gritar vítores a quien se le ocurra rebuznar mejor y ajenas a cualquier mensaje medioambiental.
San Juan, hoy por hoy, sigue dañando tanto como el de años atrás.

viernes, junio 18

Reglas claras


Pocas veces, dentro el avance histórico de nuestro país, se han planteado las cuestiones de fondo que hacen a la consolidación de la nación como un ente de desarrollo o de atraso, las más de las ocasiones debemos, cual hojarascas llenas de desechos de muchos lados - tal cual diría García Márquez describiendo como nació Macondo -, entretener nuestra atención y capacidad mental en temas de escaza relevancia para el desarrollo del país, nos agrada más debatir si el pollo resulta determinante en las preferencias sexuales de las personas, que hablar de la materia básica del progreso: la estabilidad.
En esta ocasión Aerosur ha planteado una cuestión de fondo y transversal a la existencia misma del estado boliviano mucho antes de que sea considerado plurinacional: “necesitamos reglas claras”, no solo en la aeronáutica, también en la educación, en la política, en materia de seguridad, en salud, en la gestión pública, en todas las actividades que contempla la existencia misma del ser humano, incluida, por supuesto, la inversión privada.
Todo ciudadano boliviano tiene el derecho de invertir en aquello que considere es factible de retorno, bien podrá ser un carrito de helados, una tienda de barrio, un café internet, una tienda de ropa, una empresa de servicios, una universidad privada, una industria o una corporación, en todos y cada uno de estos casos se hace necesario definir las reglas con las que se trabajará.
Con la fiebre del mundial de fútbol en alta, bien podemos utilizar como ejemplo la situación del país en una analogía con este popular deporte, imagine usted querido lector que inicia un partido de fútbol con el estado boliviano, su equipo va jugando según las reglas comúnmente conocidas y su equipo juega bien. Al cabo de treinta minutos el árbitro informa que se modificarán las reglas de juego y que ahora las cosas son distintas, se encuentra usted ante un escenario distinto, con cambios no esperados ni previstos que por supuesto afectan su juego. La figura empeora si el árbitro muestra favoritismo por el equipo contrario y eso le hace suponer que sus reclamos no serán atendidos nunca, o peor aún, que el árbitro empiece a jugar a favor del equipo contrario y contra usted (acoso jurídico). Así, de manera simple, en un castellano no complejo y de común entendimiento, didáctico si usted quiere, se puede exponer el juego al cual deben de someterse los empresarios en nuestro país, desde el más pequeño que debe competir con La Cancha (que no factura, no requiere Fundempresa y no carga una serie de obligaciones que los “formales” sí tienen ) hasta el más grande que debe de soportar una serie de jugadas que le dejarán, lamentablemente con un cierto grado de certeza: mal parado.
Cualquier país requiere de la iniciativa privada para poder crecer, es obligación de todo gobierno protegerla y no atacarla, su rol principal se enfocará en agresivas políticas sociales, que garanticen los derechos de los trabajadores y el respeto a su dignidad, y no así en promover competencia desleal u otros temas. Necesitamos reglas claras, seguro que sí.

jueves, junio 3

Más sabe el diablo por viejo que por diablo


Todo Estado se ha formado considerando la lógica de que su fin principal es el bienestar de su población, para dar cumplimiento a esto sus funciones se han establecido a través de sus actos legislativos, ejecutivos y judiciales. A la par los elementos del Estado, constituidos por la población, territorio y poder, tienen en el ejercicio pleno de la norma las garantías para que los ciudadanos puedan asumir obligaciones y requieran asimismo el cumplimiento estricto de sus derechos. La aplicación de toda ley tiene alcance en el territorio de este Estado, bajo diversas consideraciones constitucionales y otras normas de menor jerarquía en su conjunto van delimitando las acciones de la población que vive en este territorio y se somete a este poder.
En la sociedad, ya subdivida en estamentos y en todo tipo de agrupaciones, existen organismos encargados de vigilar la aplicación de la norma por sobre esa población, pero ¿qué sucede cuando una parte de esa población, llámese Consejo de Mallkus o cualquier otra agrupación, pretende no cumplir el poder que se supone ejerce el Estado a costa de mal interpretaciones en torno a conceptos como la justicia comunitaria?, ¿debe ser posible tranzar, por ejemplo la vida humana, entre muchas otras cosas que en Bolivia solemos negociar? Y cabe mencionar, como ejemplos, que en nuestra patria en diversas oportunidades las agrupaciones ciudadanas, sindicales, universitarias, del magisterio, del transporte, o de a quien vainas le interese, pueden ejecutar acciones de hecho en las que se destruye la propiedad (vehículos con parabrisas rotos, puestos de venta de chicles, escaparates de tiendas y un sinfín de cosas) o incluso se atente contra la vida misma (por ejemplo el joven Urresti, entre una larga lista de personas que murieron y dieron su vida por nada, sí, literalmente: nada) y estamos acostumbrados a negociar, al charle, a que luego y a pesar de las pruebas que puedan existir se borre con el codo lo que la norma escribió con la certeza de que se cumpliría. Y eso sucede en todo, más recientemente los aberrantes planteamientos del Consejo de Mallkus de Uncía, pidiendo la legalización de los autos chutos de sus pobladores o el respeto de una supuesta justifica comunitaria. Si se aceptase esto, mañana deberemos de acceder a ver que el ayllu tal o cual cosa, mate, robe o viole y se escude en la justicia comunitaria y habría que negociar sobre esto. Malos antecedentes resultaron ya en su tiempo cuando los líderes de atentados contra bienes públicos, detenidos por las fuerzas del orden, fueron liberados a cambio de que se arreglen o siquiera relajen los conflictos existentes.
Hace varios años atrás, en 1981, Margaret Thatcher, conocida como la Dama de Hierro, afirmaba: “un crimen es un crimen, no es política” haciendo alusión a las negociaciones que pretendían obtener prisioneros del IRA y del Ejercito Nacional de Liberación Irlandés, quienes sostuvieron una huelga de hambre para ostentar un status de prisioneros políticos cuyo fin llegó con la muerte por inanición de al menos nueve de estos criminales. Si bien no es posible dejar el lado humano, debe existir un principio bien marcado de autoridad en el cual la firmeza pueda imponerse en un país acostumbrado a la viveza criolla, un país donde el policía tránsito te pide “aporte voluntario” en vez de aplicar una multa, donde el micrero se detiene donde quiere mientras la autoridad solo atina a quedar sin aire debido al resople de su pito y a la inexistente sanción, donde los comerciantes informales sostienen gran parte de la economía familiar y las iniciativas privadas son coartadas, donde lo político sigue siendo más importante que lo académico y lo técnico, donde el que no es vivo peca de gil, donde más sabe el diablo por viejo que por diablo.

viernes, mayo 21

El complot contra los cochabambinos


Un verdadero complot se ha gestado fruto del cruce de los horarios de invierno, el cierre del puente Cobija, los bloqueos del magisterio y la ausencia de planificación municipal, todos los días una maraña de automóviles, trufis, micros y adjetivos calificativos de grueso calibre inundan las calles de la ciudad provocando un descontento general que parece nadie notar. Los trabajadores llegan a sus fuentes de empleo tarde, ¿será que ninguna autoridad marca tarjeta? Seguro que no ya que ni se mosquean por ver en qué medida se puede mejor dirigir el tráfico citadino. A su turno los maestros han iniciado sus propias luchas sectoriales y también dan su granito de arena para aumentar este caso, con todo el tráfico venido a más y sin alguien que ponga orden el horario de invierno es solamente un cliché, ya que todos deben salir de sus casas a la misma hora que antes para poder siquiera llegar temprano a sus unidades educativas.
Para verificar esto basta salir por los puentes que quedan, las avenidas más importantes y ver la inmundicia organizativa en la que vivimos a diario, como siempre pesa más el cambio de gestión política que una adecuada coordinación entre la Policía de Tránsito y las entidades públicas llamadas a poner orden en este desbarajuste. Una buena policía sería controlar que efectivamente el transporte público no parquee en ciertas calles que ahora sirven de desfogue ante el cierre del puente Cobija y otras calles de escape a las principales avenidas que hoy por hoy colapsan a menudo. No es una buena opción adelantar las vacaciones de invierno, aún a pesar que los padres de familia lo aprueben, porque las vacaciones de invierno existen no solo como un descanso pedagógico sino como un escudo ante el frío más duro que aún viene, lo que debiera ser es que el magisterio sí o sí trabaje, que se deje de lado esa visión sindical del reclamo y la pateadura a costa de sacrificar las clases. En esto el Gobierno tiene razón, sobre el incremento salarial está por verse.
La siguiente gestión municipal ya debiera pensar no solo en reacondicionar los puentes ya existentes en la ciudad, sino en construir nuevos puentes, nuevos accesos y en inconcebible aún ver como no existen aún en nuestro país las autopistas elevadas por las que el tráfico entre ciudades como Cochabamba, Sacaba y Quillacollo pueda desplazarse a altas velocidades sin llegar a colapsar en el epicentro urbano que ya no da para más.
En suma tenemos mucho para trabajar autoridades municipales, mucho en que pensar y mucho sobre lo cual prevenir. Entretanto los ciudadanos seguiremos sufriendo los embates del tráfico vehicular, del puente que Dios sabe cuándo será habilitado, de los maestros (y de quien se le ocurra como siempre fue en nuestro país) en bloqueo y de la ausencia de planificación pública.

jueves, mayo 13

El Ombudsman


El Presidente del Estado Plurinacional le ha recomendado el flamante Defensor del Pueblo que debe defender al pueblo que, entre otros lugares, está también en Palacio de Gobierno, comentario muy interesante que muestra la visión y discurso del Presidente. Si bien es cierto el pueblo como agrupación social, como población integrante y parte fundamental del Estado contiene en si misma a todos los ciudadanos y ciudadanas y aplica su poder respecto a estos únicamente limitado por el aspecto geográfico, llámese territorio, no deja de ser también evidente que la figura de un Ombudsman (defensor del pueblo) pretende en sus orígenes defender al ciudadano común y corriente frente a los abusos que podrían ejercer el Poder Ejecutivo o el Legislativo de una manera poco burocrática (representada por el Poder Judicial).
Es evidente que el Defensor del Pueblo carece de poder coercitivo respecto a sus acciones, es decir que no pude obligar a que se cumplan sus determinaciones, por lo que tiene un carácter más político que judicial, pero sí es cierto y debe de velarse siempre por que su accionar se aleje de la política, representada en este caso por el Legislativo, que si bien le nombra es incapaz de ordenarle o hacer de éste una dependencia ya que precisamente radica en su accionar independiente la eficacia que puede llegar a tener esta puesto. Por este último motivo es menester recomendar al Presidente del Estado que evite este tipo de comentarios que únicamente dañan la imparcialidad de un cargo que no debe obedecer al MAS ni a ningún otro partido político.
En Bolivia y en América Latina se ha seguido la figura del Defensor del Pueblo anidada en España, como un referente de un funcionario que defenderá los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos y no tanto así un ente regulador o supervisor de la Administración Pública. En numerosas ocasiones se ha visto la figura del Defensor del Pueblo en conflictos de corte sindical, gubernamental y por supuesto social, si se maneja mal su figura, si se comenta indebidamente que un Defensor del Pueblo puede o debe de tener algún tipo de miramiento o cuenta pendiente con algún frente político, se deteriora su imagen por completo y da lugar a que tanto el país como las pocas instituciones que aún se respetan pierdan respeto por este tipo de autoridades.
Rolando Villena es el cuarto defensor del pueblo en la historia de nuestro país y de su independencia y calidad profesional dependerá mucho de la imagen de esta entidad, por el discurso tras su juramento se evidencia que le gusta el fútbol y que ama los derechos humanos, esperemos que su labor pueda ser significativa para los habitantes de este país que bien le tienen planteados muchos desafíos.
Reiterado va también el mensaje para que el Presidente tenga mayor cuidado a momento de dirigirse ante el pueblo al cual él mismo hace tanta referencia, que si bien y lamentablemente es inculto aún, en algún momento notará que aún no hay pruebas científicas de que el pollo produzca homosexualidad, ni que la Coca Cola produce calvicie y, por supuesto, que el Defensor del Pueblo está ahí para defender al pueblo y no al Poder Ejecutivo.

jueves, mayo 6

INGOBERNABLES


Hace algunos años atrás, en esta misma columna hacía referencia a nuestro carácter de ingobernables, en aquella ocasión quién provocaba los revuelos y conflictos era nada menos que el Presidente Morales, en su calidad de líder de sus agrupaciones sociales con base en el trópico de Cochabamba. El mismo que la pasada semana pedía “racionalidad” a otras agrupaciones sociales que en esta ocasión marchaban y atentaban contra los bienes del Ministerio del Trabajo en la ciudad de La Paz. Tanto en esas ocasiones como ahora, los movimientos sociales mostraban sus múltiples facetas de fácil manipulación y poco criterio, aspectos propios de la poca institucionalidad y por ende del caos. En las imágenes captadas por la televisión nacional se podía ver claramente a los miembros de estas agrupaciones sociales destrozando la puerta de la indicada entidad pública, así como durante muchos años hemos venido destrozando puestos de control de tráfico, carreteras, oficinas de la policía, oficinas públicas, vehículos oficiales, programas sociales patrocinados por entidades internacionales, vehículos, sueños de empresarios y por supuesto incluso la vida de nuestros compatriotas. ¿Somos realmente ingobernables?, ¿esto sucederá siempre, independientemente de que tengamos un gobierno capitalista o uno socialista?
Más de una vez he alentado a través de estas páginas a obtener un valor importante para toda nación que busque el desarrollo: la estabilidad. Los bolivianos parecemos estar muy ajenos a esa necesidad, para nosotros pareciera que es más fácil matarnos y destruir lo que hizo el vecino, criticar al gobierno por todo y nada, no apoyar las labores que otros puedan desarrollar, llegando al punto de que nos fijamos y creemos siempre lo malo antes que lo bueno. ¿Por qué los bolivianos somos así?, ¿alguna vez cambiaremos?, ¿nuestros hijos deberán soportar las mismas cosas de aquí a veinte años?
Si nunca progresaremos quedaremos de manera eterna en la cola de los países en desarrollo, siempre sufriendo, siempre destrozando puertas, eternizados en nuestra mediocridad y ensalzando nuestros mentirosos logros que solamente sirven para echarnos flores entre nosotros. ¿Triste afirmación? Cierto, pero más triste sería asumir que no podremos cambiar. A la par que asumo en la primera parte de este artículo una visión cruda de cómo somos los bolivianos también soy creyente, aún a pesar de pecar de ingenuo, de que los bolivianos podemos cambiar, podemos desterrar la lógica morbosa en la que vivimos , podemos ser mejores, más eficientes, más puntuales, menos caníbales de nuestros bienes públicos, menos groseros, más limpios, más educados, menos flojos, más trabajadores, en fin ser mejores ciudadanos para una patria que se lo merece, para un país que es rico en muchas cosas y cuya población solo necesita entender que el país solamente progresará cuando cada uno de sus habitantes haga algo por ayudar y eso empieza por cambiar en casa.

jueves, abril 29

La contradicción de un evento Ferial en Bolivia


Esta semana comenzó la XXVII Feria Internacional de Cochabamba, esfuerzo que cada año pretende promover principalmente la iniciativa privada y abrir mercados ante la mirada siempre curiosa de estantes y habitantes de nuestra ciudad, el tema central este año no podía ser otro que la celebración del bicentenario y ello se verá en cada rincón del recinto ferial. Similar actividad se la vive en distintas regiones del país en determinados meses del año, siendo la más grande de estas la Feria Internacional de Santa Cruz de la Sierra. La actividad concita la atención de propios y extraños quienes no solamente disfrutan de poder pasear el recinto ferial sino que muchos prestan sus servicios para pintar, armar, alfombrar o solamente cargas objetos a los respectivos stands.
¿Dónde radica entonces la contradicción a la que hace referencia el título de este artículo? La respuesta es más que simple y se enfoca en lo quijotesco que significa hacer empresa en Bolivia. Sí mi estimado lector, por mucho que duela es preciso que nos percatemos de que en Bolivia la inversión es una aventura muchas veces sin retorno. De esto bien lo sabe el mismo Presidente de la República cuando en ocasión de los famosos bloqueos en el Chapare no solamente se podrían frutas tropicales, sino que también se podrían inversiones y empresas de emprendedores que habían confiado en Bolivia. Y como él, en Bolivia tenemos muchos, cientos, miles, como dice su propio slogan “son más”. Por el contrario el empresario inversor sea este de El Alto, Santa Cruz, Tarija, Oruro o cualquier otra región nacional, debe sufrir los sinsabores que implica tributar en exceso a un país que muy poco retribuye a nivel productivo, los malos ratos de ver entrabadas sus acciones con la misma formalización de empresa que tardará varios días y una burocracia excesiva y para colmo de males queda en desventaja ante la competencia desleal que representa el comercio informal.
Esto se agrava más sabiendo que incluso el propio Gobierno se muestra contrario a promover la inversión privada y muchas veces se atrinchera en ideas de tinte socialista en cuya lógica todo medio de producción recaería en el Estado. Por ello para quienes hoy están en la FEICOBOL promoviendo sus productos y servicios es preciso una medalla de oro, por su valentía en invertir en un pantano que dista mucho de las tierras fértiles que hoy en día representan otras latitudes. Es precisamente ahí que radica una contradicción compleja ya que se lanza una iniciativa eminentemente empresarial y fundada en la iniciativa privada en un Estado que tiene de todo menos ser estable y que más al contrario pareciera no estar interesado en promover al empresariado local.
Más allá del tristemente celebrado “Patria o muerte” resultaría prudente que nuestras autoridades lleguen a controlar procesos productivos de alta calidad, similares a los que se tienen hoy en día en Europa, velar por los derechos de los trabajadores, que se garantice al empresario la libre circulación para poder distribuir sus productos y que se pueda promover una sana competencia en la que se formalice a las ingentes cantidades de comerciantes que ganan más que un empresario formal pero que tributan menos. ¿Sueño? Seguro que sí, pero soñar no cuesta nada.

jueves, abril 22

¿Quién escribe los discursos del Presidente?


Cuando nosotros, ilustres y rasos ciudadanos conversamos en los pasillos de los edificios de nuestras ciudades, en las calles maltratadas de nuestra patria o en la intimidad de nuestros hogares, muchas veces con una Coca Cola al medio de la mesa, podemos afirmar lo que se nos venga en gana, nuestra opinión muy pocas veces trascenderá de la frontera marcada por la amistad o la familia, a lo sumo nos callarán por lo irracional de nuestros argumentos o nos felicitaran por la contundencia de lo planteado, hasta ahí llegará nuestra derrota o nuestra gloria. Distinta situación se la vive en el caso del presidente de un país que es en suma el representante de una nación, o de muchas como ha sido declarado en nuestra Constitución, y quien debe tener especial cuidado en todo lo que dice. Por lógica un presidente es un personaje público, con todo lo que ello implica, cosas buenas como los privilegios que automáticamente conlleva esa investidura y cosas malas como que todo lo que se diga o haga será siempre centro de comentario, crítica y análisis.
En la última reunión realizada en Cochabamba en ocasión de la llamada Cumbre por el Clima, el Presidente Evo Morales afirmaba ante los asistentes que la Coca Cola es una bebida tan mala que en Bolivia se la usa para desatascar las cañerías, tuvo la visión futurista de que en 50 años más el mundo estará lleno de calvos si se siguen consumiendo transgénicos y de remate afirmó que los pollos de granja, engordados con hormonas, son los responsables de las “desviaciones” sexuales de los hombres. Ante las miradas asombradas de muchos de los asistentes, las risas y hasta carcajadas de otros, y – lamentablemente – ante la mirada crédula de muchos de su seguidores que se tragan lo que sea, se lanzaron afirmaciones que poco o nada tienen de científico. Lógico, dirá cualquiera que tenga dos dedos de frente, al Presidente tampoco le interesa la ciencia, su escasa formación académica así lo demuestra.
¿Quién escribe los discursos del Presidente?, ¿los escribe él?, ¿alguien siquiera los revisa?, mientras los escribe ¿qué toma? ¿chicha de maíz? ¿coca colla? Lamentablemente y más allá de que el Presidente no puede decir cualquier cosa, va el hecho de que al hablar inmiscuye como imagen común a toda la población nacional, ahora ya no solo somos mata perros sino que por chicheros no seremos calvos y por come pollos tendremos tendencias sexuales marcadas.
Apuesto lo que quieran a que en Bolivia hay más gente que toma Coca Cola que masistas, así como apuesto que este artículo o cualquier reflexión lanzada el Presidente no lo leerá ni por rebote, porque seguro que en la próxima oportunidad lanza una nueva sarta de “novedades” que espero tengan un mayor nivel diplomático y vayan acorde al rango que hoy ostenta.
Mayor responsabilidad al hablar es lo que podríamos pedirle al Presidente de la República, mayor tino, criterio y sobre todo respeto por que en Bolivia no todos (y así lo demostraron las últimas elecciones) pensamos como él. Vayan, para finalizar, mis más sentidas felicitaciones a los Colorados de Bolivia en Cochabamba cuando prefirieron el silencio a la humillación de replicar a la arenga socialista de Hugo Chávez.

viernes, abril 16

Viviendo al límite

Las y los bolivianos vivimos permanentemente al límite, mezcla de un estado de estupor, frenesí y descontento. Estupor pues no dejan de sorprendernos las cosas que podemos presenciar en la vida cotidiana del país, desde terrorismo que para unos es invento del Gobierno y para otros causa de debilitamiento de la única fuerza opositora capaz de detener los avances altiplánicos (Santa Cruz) hasta el dolor de saber que el LAB va a pique, mientras BOA tiene una nueva aeronave. Frenesí porque a la menor ocasión el festejo es algo asegurado, pasamos de la misa a la mesa con la misma facilidad con la que a diario podemos cambiar nuestros calcetines, en épocas de fiesta asegurada como el carnaval fue que incluso llegamos a perder territorio patrio y hasta dicho argumento era bien recibido para menguar las movilizaciones más pintadas. Los bolivianos no seremos muy cultos pero sabemos de fiesta, bien conocemos de que con un par de cervezas se cierran muchos negocios y que la amistad puede más que la capacidad. Finalmente el descontento proviene cuando nos damos cuenta de que lo que a diario hacemos no produce efectos positivos, que nuestra propia indisciplina es causa y razón de que cientos, sino miles, de bolivianos vivamos continuamente “aguantando” el mal trato en las instituciones públicas, soportando filas y filas de insoportables trámites burocráticos, que sepamos que una buena “coima” puede más que mil razones, que la higiene no es una fortaleza nuestra ni siquiera en el centro histórico de las ciudades cuando uno debe caminar evitando suciedades de todo tipo a fin de poder llegar siquiera con un pié limpio a su trabajo, cuando vemos que el maltrecho camino al desarrollo parecería vetado para nosotros y debemos conformarnos con cosas de segunda y mentiras de primera, vengan estas de donde vengan.
Vivir al límite es un malestar mayor cuando hablamos de un país, es sinónimo de inestabilidad y por ende significa que las cosas no van bien. Así lo sabían nuestros padres y así lo tenían claro también nuestros abuelos, de igual modo lo sabemos nosotros y – cual si se tratase de una maldición – pareciera que pensamos heredar lo mismo a nuestros hijos para que estos a su vez lo hagan con nuestros nietos y la cadena sea interminable y esta forma de vida se perpetúe sin mayor problema.
¿En qué momento se puede colocar un alto a esto? La respuesta es simple, en el momento en que uno se vea en el espejo y se dé cuenta del poder de uno, de aquella posibilidad de hacer algo, lo que sea, llegar a tiempo, manejar con cuidado, ser más respetuoso, ser más limpio, cuidar mi ciudad, mi mundo, vivir dejando de pensar egoístamente y pretender hacer de este país algo mejor. Ese momento sabremos que estaremos dejando de vivir al límite y pensaremos en mejores y mayores posibilidades. Valga reflexionar sobre esto, en cada uno está la posibilidad de tener un país mejor.

jueves, abril 8

Otra cosa es con guitarra


La carrera electoral por las gobernaciones y alcaldías concluye con la victoria de Edmundo Novillo en la gobernación y Edwin Castellanos en la alcaldía de Cochabamba, el primero con una victoria rotunda que ratifica la supremacía masista en el área rural en tanto que el segundo se disputó palmo a palmo el voto citadino que mostró – para sorpresa de muchos – que Cochabamba (ciudad) no es feudo masista y que esto debiera de llamar la atención del gobierno a fin de reflexionar el porqué de la desaprobación gubernamental (¿quizás temor ante la falta de garantías que se pueda preveer para la propiedad privada?, ¿la casi inexistente estabilidad que requiere la inversión privada?, ¿las persecuciones políticas realizadas a través del otrora independiente poder judicial?), si el gobierno consigue salvar estas dificultades fácilmente identificables y que constituyen temor común en la clase media (en todos sus subniveles) bien podría preciarse de haber iniciado un proceso unificador de realce.
Más allá de Cochabamba y replicando en casi la mayoría de los Departamentos la imagen se sitúa de manera similar con una fuerte presencia del MAS en el campo y una notoria oposición en varias ciudades que no son necesariamente parte de la media luna. Retomando el ámbito local la división de fuerzas entre el MAS y la oposición (en el caso cochabambino expresado en el frente liderado por Ninoska Lazarte y Arturo Murillo) ha dejado tras de sí un órgano municipal dividido entre cinco partidarios de un frente y cinco del otro, en tanto Julio Cesar Baldivieso se constituye en dirimidor y pieza clave en este panorama.
La historia política aún recuerda los cuoteos políticos en los que se negocian pegas y privilegios a costa de gobernabilidad, lo que en castellano común y corriente llamamos chantaje o politiquería. Las recientes declaraciones de aquellos seleccionados para desempeñar funciones públicas y administrar los recursos que son de todos denotan que los unos incluso ofrecen su programa municipal para el gobierno de los otros, sonrisas van y vienen mientras algunos ex candidatos incluso limpian la ciudad a mano propia y otros viejos políticos reciclados ya miran con interés las siguientes movidas posibles en este tablero de ajedrez municipal que de seguro alguna sorpresa traerá. ¿Será posible que los nuevos servidores públicos no piensen en ellos primero y puedan atender las necesidades y demandas locales? y más allá de la complejidad propia de la misma naturaleza humana queda saber si estos representantes serán capaces de desempeñar tales roles, ¿cuál el nivel de improvisación existente?, ¿qué planes concretos y presupuestariamente viables quedan aún en pié pasadas las elecciones en las que se oferta y da de todo?, ¿tendremos un metro?, ¿siquiera un buen alcantarillado que evite las ya clásicas inundaciones en época de lluvias?, ¿ya no habrán bloqueos en el botadero de basura?, ¿se podrá manejar de manera responsable este tema que tanto interesa a las nuevas generaciones?, ¿tendremos más pasos a desnivel?, ¿llegaremos a concluir el puente Cobija?, ¿desburocratizaremos e informatizaremos los trámites municipales?, ¿podremos concientizar a la población para que sea más higiénica?, ¿convencerán a los chóferes de que actualicen sus micros por buses de verdad?, ¿siquiera de que respeten el semáforo?, ¿podrán cambiar nuestra realidad?, en fin, una serie de preguntas que bien podrían extenderse mucho tiempo y derivarían en cientos de desencantos e historias irresueltas.
De momento y pecando de inocente no queda más que confiar en que los ganadores de la justa electoral trabajen en beneficio de todos y hagan de Cochabamba una buena ciudad, ahora ellos tienen la sartén por el mango y el reto histórico de sostener una gestión que vaya más allá de la consigna política y beneficie a la y el ciudadano cochabambino.
Bien dicen que otra cosa es con guitarra, pues la oportunidad la tienen, ¡confiemos en que la sabrán interpretar bien!

jueves, abril 1

Semana Santa y los 10 mandamientos


La enseñanza de valores en un mundo como el nuestro y en un país como es Bolivia, no puede excluir a los 10 mandamientos, que como sucede en otras religiones son reglas de conducta que allanarán el camino hacia una recompensa sagrada que está fuera del alcance de los seres humanos y más bien pretenden condicionar sus conductas. En mayor o menor medida las distintas religiones del mundo presentan este tipo de enseñanzas y por ende en este periodo de reflexión propio de Semana Santa, tan importante para las y los bolivianos, resulta pertinente analizar un tanto los 10 mandamientos relacionados a nuestra realidad regional.
I. Amarás a Dios sobre todas las cosas, indica el primer mandamiento y es interesante analizar las mezclas religiosas que han existido en América Latina, incluida por supuesto Bolivia donde bien podemos ver a un yatiri con una crucifijo colgado al cuello y challando con cerveza para calmar la sed de la madre tierra, todo esto en festividades tan populares como Urkupiña donde miles de feligreses asisten a la misa de gallo con devoción a la virgen y luego asisten a los ritos criollos con igual devoción.
II. No tomarás el nombre de Dios en vano, manifiesta el segundo, aspecto no respetado por ejemplo en Nicaragua, donde el mandatario Daniel Ortega, tiene gigantescos letreros que anuncian “¡Cumplirle al pueblo, es cumplirle a Dios!” con el rostro sereno y sonriente del Presidente. En Bolivia existe aún, gracias a Dios podríamos decir, un respeto mayor por este tipo de acciones que ya son motivo de controversia en otros países.
III. Santificarás las fiestas en nombre de Dios, reza el tercer mandamiento, el catecismo católico exige santificar el séptimo día (de descanso para el Señor) y las festividades, sin embargo aún existe en nuestra región, más propiamente dicho en Brasil, aquello que denominan “trabajo esclavo” en el que no se respeta descanso alguno ni los derechos humanos básicos. Según otras fuentes, similar situación sufren nuestros compatriotas en Argentina e incluso en Europa.
IV. Honrarás a tu padre y a tu madre, es el cuarto mandamiento y si bien la visión general apunta al respeto de los hijos a los padres, el catolicismo ha indica que esto es recíproco de padres a hijos. Bajo este criterio en América Latina sostenemos una relación mucho mayor entre padres e hijos, sin embargo quedan aún frescos los recuerdos dictatoriales de los 70 y viven hijos que nunca conocieron a sus padres debido a las dictaduras que azotaron a la región y que eliminaron y torturaron a cientos de opositores, muchos de ellos padres de hijos que nunca conocieron y otros tantos hijos que dejaron a padres y madres con la congoja y el dolor de haber perdido a sus hijos.
V. No matarás, manifiesta uno de los más conocidos mandamientos y es una pregunta harto difícil para las fuerzas armadas y la policía toda vez que en sus tareas diarias deben recurrir a esto, más aún si vemos países como México donde existen conflictos de grueso calibre donde la opción es matar o morir.
VI. No cometerás actos impuros, quizás el más ambiguo de los hasta ahora vistos y uno de los más conflictivos considerando los tiempos actuales, el condenar diversos aspectos propios de la naturaleza humana ha derivado en una serie de contradicciones que han terminado por debilitar este dogma. Para mal de males si consideramos impuro todo aquello que no es sustancialmente único y ajeno a otras influencias quedamos mal parados ya que en Bolivia en diversas actividades no se puede estar ajeno a este tipo de situaciones ya que, desde ya, somos una mezcla.
VII. No robarás, indica el séptimo mandamiento, su acepción bien es clara y no deja lugar a dudas, sin embargo la realidad nos da tropezones diarios en los que podemos preguntar con soltura y hasta desfachatez ¿a quién no le robaron algo, alguna vez? Y la respuesta es un triste lamento que en mayor o menor medida, dependiendo de lo robado dejó marcada a la persona. De igual forma nos roban cada vez de manera formal a través del uso inadecuado o corrupto de nuestros aportes en temas ajenos a su destino legal y a pesar de ello seguimos cumpliendo con ciertas obligaciones.
VIII. No darás falso testimonio ni mentirás, cosa muy compleja dada la volatilidad de la verdad hoy en día, mentimos a diario, cotidianamente, en nuestras conversaciones regulares, en nuestros perfiles del facebook, en cosas importantes y hasta en cosas sin importancia. Nos mienten los políticos a diario y aún a pesar de eso seguimos creyéndoles.
IX. No consentirás pensamientos ni deseos impuros, este mandamiento enfocado, según el catolicismo en no codiciar (ni de pensamiento) a la mujer del prójimo, se topa con la globalización de la información y de la imagen en una era que rinde tributo a los sentidos, a lo hermoso y lo bello, con mayor o menor ansia o deseo. En nuestra sociedad donde estos temas son para unos un tabú y para otros una fortaleza de valores aún subsistente, podemos apreciar diversas opiniones marcadas principalmente por temas generacionales.
X. No codiciarás los bienes ajenos, indica el último mandamiento, cosa muy compleja en tiempos en que se quiere más y mejor, en que el mejor auto, el mejor celular y la mejor casa son prioritarios a la hora de sentirse en una mejor condición social.
No pretendo ser crítico, solamente comparto - como todos – valores comunes de nuestra religión y la contrasto con algunas realidades de hoy en día, la reflexión y el proceso interno consiguiente se lo dejo a usted mi querido lector.