jueves, abril 29

La contradicción de un evento Ferial en Bolivia


Esta semana comenzó la XXVII Feria Internacional de Cochabamba, esfuerzo que cada año pretende promover principalmente la iniciativa privada y abrir mercados ante la mirada siempre curiosa de estantes y habitantes de nuestra ciudad, el tema central este año no podía ser otro que la celebración del bicentenario y ello se verá en cada rincón del recinto ferial. Similar actividad se la vive en distintas regiones del país en determinados meses del año, siendo la más grande de estas la Feria Internacional de Santa Cruz de la Sierra. La actividad concita la atención de propios y extraños quienes no solamente disfrutan de poder pasear el recinto ferial sino que muchos prestan sus servicios para pintar, armar, alfombrar o solamente cargas objetos a los respectivos stands.
¿Dónde radica entonces la contradicción a la que hace referencia el título de este artículo? La respuesta es más que simple y se enfoca en lo quijotesco que significa hacer empresa en Bolivia. Sí mi estimado lector, por mucho que duela es preciso que nos percatemos de que en Bolivia la inversión es una aventura muchas veces sin retorno. De esto bien lo sabe el mismo Presidente de la República cuando en ocasión de los famosos bloqueos en el Chapare no solamente se podrían frutas tropicales, sino que también se podrían inversiones y empresas de emprendedores que habían confiado en Bolivia. Y como él, en Bolivia tenemos muchos, cientos, miles, como dice su propio slogan “son más”. Por el contrario el empresario inversor sea este de El Alto, Santa Cruz, Tarija, Oruro o cualquier otra región nacional, debe sufrir los sinsabores que implica tributar en exceso a un país que muy poco retribuye a nivel productivo, los malos ratos de ver entrabadas sus acciones con la misma formalización de empresa que tardará varios días y una burocracia excesiva y para colmo de males queda en desventaja ante la competencia desleal que representa el comercio informal.
Esto se agrava más sabiendo que incluso el propio Gobierno se muestra contrario a promover la inversión privada y muchas veces se atrinchera en ideas de tinte socialista en cuya lógica todo medio de producción recaería en el Estado. Por ello para quienes hoy están en la FEICOBOL promoviendo sus productos y servicios es preciso una medalla de oro, por su valentía en invertir en un pantano que dista mucho de las tierras fértiles que hoy en día representan otras latitudes. Es precisamente ahí que radica una contradicción compleja ya que se lanza una iniciativa eminentemente empresarial y fundada en la iniciativa privada en un Estado que tiene de todo menos ser estable y que más al contrario pareciera no estar interesado en promover al empresariado local.
Más allá del tristemente celebrado “Patria o muerte” resultaría prudente que nuestras autoridades lleguen a controlar procesos productivos de alta calidad, similares a los que se tienen hoy en día en Europa, velar por los derechos de los trabajadores, que se garantice al empresario la libre circulación para poder distribuir sus productos y que se pueda promover una sana competencia en la que se formalice a las ingentes cantidades de comerciantes que ganan más que un empresario formal pero que tributan menos. ¿Sueño? Seguro que sí, pero soñar no cuesta nada.

jueves, abril 22

¿Quién escribe los discursos del Presidente?


Cuando nosotros, ilustres y rasos ciudadanos conversamos en los pasillos de los edificios de nuestras ciudades, en las calles maltratadas de nuestra patria o en la intimidad de nuestros hogares, muchas veces con una Coca Cola al medio de la mesa, podemos afirmar lo que se nos venga en gana, nuestra opinión muy pocas veces trascenderá de la frontera marcada por la amistad o la familia, a lo sumo nos callarán por lo irracional de nuestros argumentos o nos felicitaran por la contundencia de lo planteado, hasta ahí llegará nuestra derrota o nuestra gloria. Distinta situación se la vive en el caso del presidente de un país que es en suma el representante de una nación, o de muchas como ha sido declarado en nuestra Constitución, y quien debe tener especial cuidado en todo lo que dice. Por lógica un presidente es un personaje público, con todo lo que ello implica, cosas buenas como los privilegios que automáticamente conlleva esa investidura y cosas malas como que todo lo que se diga o haga será siempre centro de comentario, crítica y análisis.
En la última reunión realizada en Cochabamba en ocasión de la llamada Cumbre por el Clima, el Presidente Evo Morales afirmaba ante los asistentes que la Coca Cola es una bebida tan mala que en Bolivia se la usa para desatascar las cañerías, tuvo la visión futurista de que en 50 años más el mundo estará lleno de calvos si se siguen consumiendo transgénicos y de remate afirmó que los pollos de granja, engordados con hormonas, son los responsables de las “desviaciones” sexuales de los hombres. Ante las miradas asombradas de muchos de los asistentes, las risas y hasta carcajadas de otros, y – lamentablemente – ante la mirada crédula de muchos de su seguidores que se tragan lo que sea, se lanzaron afirmaciones que poco o nada tienen de científico. Lógico, dirá cualquiera que tenga dos dedos de frente, al Presidente tampoco le interesa la ciencia, su escasa formación académica así lo demuestra.
¿Quién escribe los discursos del Presidente?, ¿los escribe él?, ¿alguien siquiera los revisa?, mientras los escribe ¿qué toma? ¿chicha de maíz? ¿coca colla? Lamentablemente y más allá de que el Presidente no puede decir cualquier cosa, va el hecho de que al hablar inmiscuye como imagen común a toda la población nacional, ahora ya no solo somos mata perros sino que por chicheros no seremos calvos y por come pollos tendremos tendencias sexuales marcadas.
Apuesto lo que quieran a que en Bolivia hay más gente que toma Coca Cola que masistas, así como apuesto que este artículo o cualquier reflexión lanzada el Presidente no lo leerá ni por rebote, porque seguro que en la próxima oportunidad lanza una nueva sarta de “novedades” que espero tengan un mayor nivel diplomático y vayan acorde al rango que hoy ostenta.
Mayor responsabilidad al hablar es lo que podríamos pedirle al Presidente de la República, mayor tino, criterio y sobre todo respeto por que en Bolivia no todos (y así lo demostraron las últimas elecciones) pensamos como él. Vayan, para finalizar, mis más sentidas felicitaciones a los Colorados de Bolivia en Cochabamba cuando prefirieron el silencio a la humillación de replicar a la arenga socialista de Hugo Chávez.

viernes, abril 16

Viviendo al límite

Las y los bolivianos vivimos permanentemente al límite, mezcla de un estado de estupor, frenesí y descontento. Estupor pues no dejan de sorprendernos las cosas que podemos presenciar en la vida cotidiana del país, desde terrorismo que para unos es invento del Gobierno y para otros causa de debilitamiento de la única fuerza opositora capaz de detener los avances altiplánicos (Santa Cruz) hasta el dolor de saber que el LAB va a pique, mientras BOA tiene una nueva aeronave. Frenesí porque a la menor ocasión el festejo es algo asegurado, pasamos de la misa a la mesa con la misma facilidad con la que a diario podemos cambiar nuestros calcetines, en épocas de fiesta asegurada como el carnaval fue que incluso llegamos a perder territorio patrio y hasta dicho argumento era bien recibido para menguar las movilizaciones más pintadas. Los bolivianos no seremos muy cultos pero sabemos de fiesta, bien conocemos de que con un par de cervezas se cierran muchos negocios y que la amistad puede más que la capacidad. Finalmente el descontento proviene cuando nos damos cuenta de que lo que a diario hacemos no produce efectos positivos, que nuestra propia indisciplina es causa y razón de que cientos, sino miles, de bolivianos vivamos continuamente “aguantando” el mal trato en las instituciones públicas, soportando filas y filas de insoportables trámites burocráticos, que sepamos que una buena “coima” puede más que mil razones, que la higiene no es una fortaleza nuestra ni siquiera en el centro histórico de las ciudades cuando uno debe caminar evitando suciedades de todo tipo a fin de poder llegar siquiera con un pié limpio a su trabajo, cuando vemos que el maltrecho camino al desarrollo parecería vetado para nosotros y debemos conformarnos con cosas de segunda y mentiras de primera, vengan estas de donde vengan.
Vivir al límite es un malestar mayor cuando hablamos de un país, es sinónimo de inestabilidad y por ende significa que las cosas no van bien. Así lo sabían nuestros padres y así lo tenían claro también nuestros abuelos, de igual modo lo sabemos nosotros y – cual si se tratase de una maldición – pareciera que pensamos heredar lo mismo a nuestros hijos para que estos a su vez lo hagan con nuestros nietos y la cadena sea interminable y esta forma de vida se perpetúe sin mayor problema.
¿En qué momento se puede colocar un alto a esto? La respuesta es simple, en el momento en que uno se vea en el espejo y se dé cuenta del poder de uno, de aquella posibilidad de hacer algo, lo que sea, llegar a tiempo, manejar con cuidado, ser más respetuoso, ser más limpio, cuidar mi ciudad, mi mundo, vivir dejando de pensar egoístamente y pretender hacer de este país algo mejor. Ese momento sabremos que estaremos dejando de vivir al límite y pensaremos en mejores y mayores posibilidades. Valga reflexionar sobre esto, en cada uno está la posibilidad de tener un país mejor.

jueves, abril 8

Otra cosa es con guitarra


La carrera electoral por las gobernaciones y alcaldías concluye con la victoria de Edmundo Novillo en la gobernación y Edwin Castellanos en la alcaldía de Cochabamba, el primero con una victoria rotunda que ratifica la supremacía masista en el área rural en tanto que el segundo se disputó palmo a palmo el voto citadino que mostró – para sorpresa de muchos – que Cochabamba (ciudad) no es feudo masista y que esto debiera de llamar la atención del gobierno a fin de reflexionar el porqué de la desaprobación gubernamental (¿quizás temor ante la falta de garantías que se pueda preveer para la propiedad privada?, ¿la casi inexistente estabilidad que requiere la inversión privada?, ¿las persecuciones políticas realizadas a través del otrora independiente poder judicial?), si el gobierno consigue salvar estas dificultades fácilmente identificables y que constituyen temor común en la clase media (en todos sus subniveles) bien podría preciarse de haber iniciado un proceso unificador de realce.
Más allá de Cochabamba y replicando en casi la mayoría de los Departamentos la imagen se sitúa de manera similar con una fuerte presencia del MAS en el campo y una notoria oposición en varias ciudades que no son necesariamente parte de la media luna. Retomando el ámbito local la división de fuerzas entre el MAS y la oposición (en el caso cochabambino expresado en el frente liderado por Ninoska Lazarte y Arturo Murillo) ha dejado tras de sí un órgano municipal dividido entre cinco partidarios de un frente y cinco del otro, en tanto Julio Cesar Baldivieso se constituye en dirimidor y pieza clave en este panorama.
La historia política aún recuerda los cuoteos políticos en los que se negocian pegas y privilegios a costa de gobernabilidad, lo que en castellano común y corriente llamamos chantaje o politiquería. Las recientes declaraciones de aquellos seleccionados para desempeñar funciones públicas y administrar los recursos que son de todos denotan que los unos incluso ofrecen su programa municipal para el gobierno de los otros, sonrisas van y vienen mientras algunos ex candidatos incluso limpian la ciudad a mano propia y otros viejos políticos reciclados ya miran con interés las siguientes movidas posibles en este tablero de ajedrez municipal que de seguro alguna sorpresa traerá. ¿Será posible que los nuevos servidores públicos no piensen en ellos primero y puedan atender las necesidades y demandas locales? y más allá de la complejidad propia de la misma naturaleza humana queda saber si estos representantes serán capaces de desempeñar tales roles, ¿cuál el nivel de improvisación existente?, ¿qué planes concretos y presupuestariamente viables quedan aún en pié pasadas las elecciones en las que se oferta y da de todo?, ¿tendremos un metro?, ¿siquiera un buen alcantarillado que evite las ya clásicas inundaciones en época de lluvias?, ¿ya no habrán bloqueos en el botadero de basura?, ¿se podrá manejar de manera responsable este tema que tanto interesa a las nuevas generaciones?, ¿tendremos más pasos a desnivel?, ¿llegaremos a concluir el puente Cobija?, ¿desburocratizaremos e informatizaremos los trámites municipales?, ¿podremos concientizar a la población para que sea más higiénica?, ¿convencerán a los chóferes de que actualicen sus micros por buses de verdad?, ¿siquiera de que respeten el semáforo?, ¿podrán cambiar nuestra realidad?, en fin, una serie de preguntas que bien podrían extenderse mucho tiempo y derivarían en cientos de desencantos e historias irresueltas.
De momento y pecando de inocente no queda más que confiar en que los ganadores de la justa electoral trabajen en beneficio de todos y hagan de Cochabamba una buena ciudad, ahora ellos tienen la sartén por el mango y el reto histórico de sostener una gestión que vaya más allá de la consigna política y beneficie a la y el ciudadano cochabambino.
Bien dicen que otra cosa es con guitarra, pues la oportunidad la tienen, ¡confiemos en que la sabrán interpretar bien!

jueves, abril 1

Semana Santa y los 10 mandamientos


La enseñanza de valores en un mundo como el nuestro y en un país como es Bolivia, no puede excluir a los 10 mandamientos, que como sucede en otras religiones son reglas de conducta que allanarán el camino hacia una recompensa sagrada que está fuera del alcance de los seres humanos y más bien pretenden condicionar sus conductas. En mayor o menor medida las distintas religiones del mundo presentan este tipo de enseñanzas y por ende en este periodo de reflexión propio de Semana Santa, tan importante para las y los bolivianos, resulta pertinente analizar un tanto los 10 mandamientos relacionados a nuestra realidad regional.
I. Amarás a Dios sobre todas las cosas, indica el primer mandamiento y es interesante analizar las mezclas religiosas que han existido en América Latina, incluida por supuesto Bolivia donde bien podemos ver a un yatiri con una crucifijo colgado al cuello y challando con cerveza para calmar la sed de la madre tierra, todo esto en festividades tan populares como Urkupiña donde miles de feligreses asisten a la misa de gallo con devoción a la virgen y luego asisten a los ritos criollos con igual devoción.
II. No tomarás el nombre de Dios en vano, manifiesta el segundo, aspecto no respetado por ejemplo en Nicaragua, donde el mandatario Daniel Ortega, tiene gigantescos letreros que anuncian “¡Cumplirle al pueblo, es cumplirle a Dios!” con el rostro sereno y sonriente del Presidente. En Bolivia existe aún, gracias a Dios podríamos decir, un respeto mayor por este tipo de acciones que ya son motivo de controversia en otros países.
III. Santificarás las fiestas en nombre de Dios, reza el tercer mandamiento, el catecismo católico exige santificar el séptimo día (de descanso para el Señor) y las festividades, sin embargo aún existe en nuestra región, más propiamente dicho en Brasil, aquello que denominan “trabajo esclavo” en el que no se respeta descanso alguno ni los derechos humanos básicos. Según otras fuentes, similar situación sufren nuestros compatriotas en Argentina e incluso en Europa.
IV. Honrarás a tu padre y a tu madre, es el cuarto mandamiento y si bien la visión general apunta al respeto de los hijos a los padres, el catolicismo ha indica que esto es recíproco de padres a hijos. Bajo este criterio en América Latina sostenemos una relación mucho mayor entre padres e hijos, sin embargo quedan aún frescos los recuerdos dictatoriales de los 70 y viven hijos que nunca conocieron a sus padres debido a las dictaduras que azotaron a la región y que eliminaron y torturaron a cientos de opositores, muchos de ellos padres de hijos que nunca conocieron y otros tantos hijos que dejaron a padres y madres con la congoja y el dolor de haber perdido a sus hijos.
V. No matarás, manifiesta uno de los más conocidos mandamientos y es una pregunta harto difícil para las fuerzas armadas y la policía toda vez que en sus tareas diarias deben recurrir a esto, más aún si vemos países como México donde existen conflictos de grueso calibre donde la opción es matar o morir.
VI. No cometerás actos impuros, quizás el más ambiguo de los hasta ahora vistos y uno de los más conflictivos considerando los tiempos actuales, el condenar diversos aspectos propios de la naturaleza humana ha derivado en una serie de contradicciones que han terminado por debilitar este dogma. Para mal de males si consideramos impuro todo aquello que no es sustancialmente único y ajeno a otras influencias quedamos mal parados ya que en Bolivia en diversas actividades no se puede estar ajeno a este tipo de situaciones ya que, desde ya, somos una mezcla.
VII. No robarás, indica el séptimo mandamiento, su acepción bien es clara y no deja lugar a dudas, sin embargo la realidad nos da tropezones diarios en los que podemos preguntar con soltura y hasta desfachatez ¿a quién no le robaron algo, alguna vez? Y la respuesta es un triste lamento que en mayor o menor medida, dependiendo de lo robado dejó marcada a la persona. De igual forma nos roban cada vez de manera formal a través del uso inadecuado o corrupto de nuestros aportes en temas ajenos a su destino legal y a pesar de ello seguimos cumpliendo con ciertas obligaciones.
VIII. No darás falso testimonio ni mentirás, cosa muy compleja dada la volatilidad de la verdad hoy en día, mentimos a diario, cotidianamente, en nuestras conversaciones regulares, en nuestros perfiles del facebook, en cosas importantes y hasta en cosas sin importancia. Nos mienten los políticos a diario y aún a pesar de eso seguimos creyéndoles.
IX. No consentirás pensamientos ni deseos impuros, este mandamiento enfocado, según el catolicismo en no codiciar (ni de pensamiento) a la mujer del prójimo, se topa con la globalización de la información y de la imagen en una era que rinde tributo a los sentidos, a lo hermoso y lo bello, con mayor o menor ansia o deseo. En nuestra sociedad donde estos temas son para unos un tabú y para otros una fortaleza de valores aún subsistente, podemos apreciar diversas opiniones marcadas principalmente por temas generacionales.
X. No codiciarás los bienes ajenos, indica el último mandamiento, cosa muy compleja en tiempos en que se quiere más y mejor, en que el mejor auto, el mejor celular y la mejor casa son prioritarios a la hora de sentirse en una mejor condición social.
No pretendo ser crítico, solamente comparto - como todos – valores comunes de nuestra religión y la contrasto con algunas realidades de hoy en día, la reflexión y el proceso interno consiguiente se lo dejo a usted mi querido lector.