jueves, octubre 20

El Tipnis y un mensaje para todos los bolivianos

En la misma semana en que Gadafi caía abatido y años de régimen quedaban atrás de las imágenes de su ensangrentado rostro, dejando en las retinas de miles el claro mensaje: “así terminan los tiranos”, teníamos también el anuncio de ETA de un cese definitivo en sus actos violentos, tras 45 años de actividad armada, a la par en nuestro país una columna humana de indígenas de tierras bajas se dirigía a Palacio de Gobierno para negociar la suspensión de un proyecto carretero que atraviesa por su territorio. Esta conflicto, que ha desnudado la incongruencia entre el discurso oficialista pro indigenista y la realidad con la que hoy se enfrenta el gobernante Movimiento al Socialismo, es un paso importante en lo que se ha venido a constituir la desacreditación de la imagen del Presidente del Estado Plurinacional. Esta tendencia, demostrada con la victoria de los votos nulos y blancos en las elecciones judiciales pasadas, ratifica que el manejo de un Estado no es similar, ni por asomo, a dirigir una organización sindical, y, a pesar de la demora, la población lo está empezando a notar. Más allá de la poca probabilidad, siempre existente, de que una marcha como las cientos que anualmente vemos en el país, pueda llegar a desestabilizar o no al Presidente y su Gobierno, queda el mensaje transparente de que el llamado Proceso de Cambio debe tomar nuevos principios y considerar nuevos valores que dirijan su caminar. En esta lógica es menester que el primer mandatario nacional asuma el compromiso real de promover una mayor integración entre las y los bolivianos, con la responsabilidad que significa ser la primera autoridad del país y quien debe mostrar, con el ejemplo, el saber y reconocer que Bolivia somos todos. De pronto no es importante donde se puede dialogar, quizás menos aún lo es no ir a solucionar los problemas, estén donde estén, lo realmente valioso es saber que podemos solucionar nuestras diferencias por encima y superando los conflictos particulares que podamos tener fijándonos en aquello que nos une en vez de las diferencias que tenemos. Finalmente, reiterar el mejor mensaje que nos ha dejado la marcha de los indígenas hoy en día, el Tipnis nos ha mostrado que es posible unirse en torno a un ideal colectivo, nos ha recordado que más allá de las diferencias que somos bolivianos todos y que el único camino para avanzar hacia un futuro estable y con progreso, no es la confrontación, sino el diálogo.

jueves, octubre 6

El genio de la manzana

Casi al mismo tiempo que se presentaba el IPhone 4S, dejaba de existir, tras una prolongada batalla contra el cáncer, Steve Jobs, el Genio de la manzana, considerado una suerte de gurú en temas tecnológicos, Jobs fue en esencia un innovador, preocupado siempre por la estética, logrando que sus creaciones fueran tanto hermosas como novedosas, era considerado por sus colegas como un perfeccionista. Para muchos, Jobs era una especie de John Lennon de la tecnología, un excelente orador y un genio publicitario, sin mencionar su capacidad financiera en el imperio que construyó: Apple. ¿Pero qué tiene de especial mencionar a Steve Jobs en un país donde existen serios problemas de otra índole, donde marchistas luchan por sus derechos, donde los bloqueos y paros son (en promedio) cosa de casi todos los días, donde nos faltan tantas cosas y donde tenemos tantas incongruencias? La respuesta, si bien suene utópica, radica en la capacidad inspiradora que este tipo de personajes puede desarrollar en la juventud nacional, porque Jobs, por mencionar algunos datos interesantes, nunca terminó la universidad pero sí fue un excelente creativo y un innovador infinito, porque en cierta época se le cerraron todas las puertas y él no se dio por vencido, e incluso porque no creció con sus padres biológicos, y es que Jobs amaba lo que hacía, amaba cuando sus creaciones funcionaban y satisfacían las necesidades de las miles de personas que, a diario, compraban un I Phone, un I Pad o un I Pod. Jobs sabía que tenía cáncer, sabía que moriría, pero entre una actitud negativa y una actitud positiva eligió la mejor opción que tuvo: ¡vivir, vivir plenamente! En la Universidad de Stanford (2005), Jobs dio un discurso fabuloso durante el acto de graduación, de manera textual él dijo lo siguiente, bien vale la pena conocerlo: “Pensar que estaré muerto pronto es la herramienta más importante que he tenido, pues me ha ayudado a tomar las grandes decisiones de mi vida. Casi todo –las expectativas externas, todo el orgullo, todo el miedo a hacer el ridículo o a fracasar- desaparece de cara a la muerte y queda lo que es realmente importante. Recordar que vas a morir es la mejor manera que hay para evitar caer en la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. Tu tiempo es limitado. No te dejes atrapar por el dogma de vivir con lo que resulta de los pensamientos y las ideas de otros. No permitas que el ruido de las opiniones de los otros silencie tu voz interior. Tu trabajo va a llenar gran parte de tu vida y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideras es un gran trabajo. La única forma de hacer un gran trabajo es amar lo que haces. Si no lo has encontrado aún, sigue buscando. No te conformes. Como todo lo que tiene que ver con el corazón, te darás cuenta cuando lo encuentres. Así como sucede con cualquier relación trascendente, se pone mejor y mejor con el paso de los años. Sigue buscando hasta que lo encuentres. No te detengas.” Lindas palabras para una persona que consideraba al “Enfoque y simplicidad” como sus mantras. Y quien afirmaba muy seguro que “Lo simple puede ser más difícil que lo complejo. Tienes que trabajar duro para aclarar tus ideas para hacer que lo que pienses sea simple. Pero, al final, vale la pena porque una vez lo tienes, puedes mover montañas.” Resulta muy inspirador, para las nuevas y viejas generaciones, para gobernantes y gobernados, para empresarios y trabajadores, ver que en el mundo coexistimos con mentes tan brillantes como la de Jobs, queda en cada uno el asumir el reto de poder crear y dejar un legado como él lo hizo, con nuestras distintas habilidades, conocimientos y destrezas. El Genio de la manzana así lo hizo, nosotros también podemos si de veras nos esforzamos en ello.