jueves, noviembre 1

El empate del MAS


Pocos partidos políticos pueden jactarse de haber obtenido una resonante victoria como la que obtuvo el Movimiento al Socialismo (MAS) en las últimas elecciones, más del 50% de apoyo no es poca cosa y si bien muchos votaron por el candidato Morales por considerarlo una esperanza de cambio, distinta a la ya putrefacta politiquería tradicional su triunfo fue y aún continúa siendo legítimo.
Pero éste fue (quizás) el único triunfo del MAS, porque a partir de ahí a lo sumo logro empatar, analicemos estos pormenores:
El MAS como instrumento político de las masas populares tuvo – en su momento –un poder real, ejecutado a través de bloqueos, marchas y cuanta presión pueda ejercerse en las calles, de este modo obtuvo medidas a favor se su gremio y así también fue que popularizó su lucha. Otro análisis podría derivar en el daño que éstas mismas medidas de hecho causaron en los sectores productivos nacionales (exportaciones afectadas, procesos de distribución truncos, pérdidas de mercados y quiebras de empresas). Ahora, bajo las reglas de la democracia, debe someterse a una infinidad de procesos que no coinciden con la presión popular de las masas (llámese democracia morbosa) y que se han trastocado en su propia camisa de fuerza. Ya no le es factible presionar como lo hacía antes, ahora debe de pensar a nivel de nación no de gremio, ahora le piden de aquí y de allá y debe de tratar de satisfacer todas las demandas.
Si bien es cierto que intentó obtener resultados con la presión popular (y varios dirigentes masistas aún consideran a ésta una opción válida para la obtención de sus metas) una clara muestra de que la figura ahora ya no es la misma fue el 11 de enero de este año en Cochabamba, ocasión en la que ciudadanos de las clases medias (principalmente) sacaron a palos a los grupos masistas que pretendían la renuncia del Prefecto, aclaración válida de que no se trataba de una defensa al Bombón cochabambino, pero sí de un cansancio del abuso de los denominados grupos sociales. Similares intentonas se realizaron en Sucre y seguramente hubiese sido peor el resultado si es que el Gobierno no decidía encerrar a sus grupos afines en el estadio Patria Chuquisaqueño. Más reciente aún la reacción del pueblo cruceño ante el incidente en Viru – Viru demostró una vez más que la confrontación en las calles no será favorable al oficialismo.
Y es que es bien cierto que resulta fácil sacar masas humanas a las calles pero es bastante difícil calmarlas, y esto también lo sabe Evo Morales para quien ahora estas masas pueden también ser perjudiciales bajo las reglas que debe de asumir en democracia.
Es bueno analizar que el poder que antes se concentraba principalmente en La Paz ahora se trasladó a las regiones, los cívicos, las prefecturas e incluso los mismos pueblos indígenas según sus lugares de origen, los intereses de sector son cada vez más fuertes y muestra de ello lo tenemos en la propia Asamblea Constituyente.
El poder obtenido en las urnas por el MAS no se traduce en victorias más allá de diciembre de 2005, en términos reales no controla más allá del Poder Ejecutivo, en el Legislativo solo detenta la Cámara Baja en tanto el Senado le es contrario, el Poder Judicial es objeto de ataque continuo porque no se lo puede controlar, la tan mentada Asamblea Constituyente no ha logrado nada en claro en más de un año de trabajo, incluso de sus votos totales obtenidos (entre clase media, media baja y baja – económicamente hablando -) ya ha perdido el soporte de la clase media y media baja que en el país es un segmento bastante amplio.
En suma el MAS no hace otra cosa que perder o empatar, lejos está de una victoria política. ¿Qué opciones le quedan?, dos se perfilan como probables: La primera y la más correcta es negociar y transar, dejar de lado la reelección del Presidente, someter a referéndum la cuestión de la capitalidad, obtener acuerdos que vayan en pro del país respetando la multiplicidad de visiones que existen y finalmente lograr un gran acuerdo nacional. La segunda opción es de temibles consecuencias y consiste en sacar a masas humanas afines a las calles para imponer su proyecto, presionando y atentando contra la seguridad, a ésta le tememos todos pues tanto puede ser que Morales triunfe o que termine como Sánchez de Lozada, lejos del país y con más de un juicio de responsabilidades a cuestas.
En tanto nada distinto pase el MAS solo ha logrado empates o derrotas y la cosa no se vislumbra distinta a futuro.

2 comentarios:

Bianca dijo...

Hola Ronnito,

Que bonito esta tu blog... y como siempre te expresas bastante bien escribiendo, felicidades!

Mauricio dijo...

Oiga hombre...discrepo totalmente en cuanto se refiere a eso de que "las clases medias sacaron a palos a los masistas"...

En primer lugar, yo mismo, "clasemediero", me dí una vuelta por la ciudad el viernes 12 de enero y pude ver que miles de campesinos seguían acupando la plaza (allí se hizo un multitudinario cabildo de repudio a la agresión cívica del día anterior).

Incluso ocuparon de nuevo el prado hasta la plaza de las banderas.

Entonces: ¿de donde dice que "los sacaron a palos", si al día siguiente estaban todos los masistas allí mientras la "clase media" cívica no asomaba la nariz fuera de sus puertas?