sábado, septiembre 13

Baño de Sangre


¿Porqué no te callas? le habría dicho el Rey Juan Carlos al Presidente Hugo Chávez cuando éste amenazó con intervenir militarmente Bolivia, pero por lo visto ni a Juan Carlos ni a Evo le interesa mucho lo que diga Chávez, su amenaza explicita y manifiesta de forma textual se refleja en: “Si la oligarquía y los politiyanquis, dirigidos, financiados, armados por el imperio, derrocan a algún gobierno nuestro, tendríamos luz verde para iniciar operaciones de cualquier tipo para restituir el poder al pueblo en esos países hermanos”.
En pocas palabras el Presidente Chávez asume que en caso de conflicto interno bien podrá aplastar y arrasar con cualquier nación de esta parte del mundo, dentro de “sus gobiernos” se incluyen a Ecuador, Honduras, Nicaragua, Dominica, Cuba y por supuesto Bolivia. Bajo esta lógica bien se podría respaldar la invasión norteamericana a Irak o incluso una eventual a la misma Venezuela. ¿Dónde queda la soberanía que él mismo proclama?, ¿en qué medida se puede justificar una invasión (porque sería una invasión) a otra nación sin la autorización de las Naciones Unidas?, ¿qué acciones iniciaría?, ¿una guerrilla?, ¿una revolución socialista cocalera?, ¿una guerra internacional contra el oriente de Bolivia?
El lenguaje expuesto por el mandatario venezolano al expulsar al Embajador Estadounidense, Patrick Duddy, y otorgarle 72 horas para salir de Venezuela fue por demás agresivo, más aún cuando grito a voz en cuello “¡Yanquis de mierda váyanse al carajo cien veces!” ¿qué clase de mandatario habla así?, ¿qué tipo de persona es realmente Hugo Chávez?¿quién lo eligió líder de América Latina?
En Bolivia la cosa debe ser distinta, si bien es evidente que ni el Gobierno ni la oposición se inmutan ante la crisis política en la que vivimos es preciso que se recuerde bien que los escenarios políticos se van configurando en función a las situaciones que coyunturalmente se presentan, así pues si existen ya muertos en Cobija, nada impide que la cosa vaya más allá en Tarija, Beni o Santa Cruz.
El Gobierno olvida que las causas y los efectos son los que condicionan nuestra existencia, situación que se refleja en lo que viene pasando en Bolivia. Independientemente de que Chávez pretenda ingresar con fusil en mano en Bolivia la cosa no le será tan fácil, si arremetiese de tal manera seguro que las Naciones Unidas, encabezadas por naciones mucho más poderosas que Venezuela le pondrán coto, pero la factura de todo este extremo será un saldo mortal de muchos ciudadanos muertos.
La crisis boliviana se extiende a toda la región, a Brasil le cortaremos el suministro de gas, similar suerte podrían correr otros clientes nuestros, Venezuela se arma con todo para apoyar al Presidente Morales, Estados Unidos expulsa al embajador boliviano y similar suerte corre el venezolano, ¿qué dirá ahora el gobierno de Irán?, ¿de qué manera reaccionará la Media Luna a todo este tema?
El Prefecto de Pando describe la situación como “incontrolable”, la crisis ya dura tres semanas, las clases se suspenden en distintas regiones por temor a la vida de los estudiantes, nuevamente un día “11” trae luto a Bolivia, la Iglesia pide que se retome el diálogo, artículos y analistas ya hablan de la potencial independencia de la Media Luna, los muertos siguen y suman y al parecer a nadie le importa, estamos prontos a un baño de sangre de inimaginables consecuencias y el Gobierno sigue con su cantar de que vive bajo un complot, la oposición mantiene su radicalismo y los únicos que pierden son los padres, hermanos y cónyuges de los fallecidos.
Por un lado se afirma que los muertos podrían subir hasta la cifra de 20, por otro se discute quién disparó primero, cosa que a estas alturas no tiene sentido ya que vivimos una época sin ley y mientras en el occidente se trabaja normalmente en el oriente el país está por reventar. ¿A dónde apuntamos?, ¿dónde iremos a parar?, ¿cuántos muertos necesitamos para darnos cuenta que todos somos bolivianos?
Ni a Chávez, Morales, Quiroga, Costas o Marinkovic les interesa la sangre derramada, el baño de sangre en el que vivimos es utilizado como herramienta política y todos estamos inmersos en esta suerte de morbo colectivo que ha hecho de Bolivia un lugar insostenible para el desarrollo, la inversión y el progreso.
La única salida sigue siendo el diálogo y en tanto esto no ocurra la muerte seguirá rondando los hogares de todos los bolivianos.

No hay comentarios.: