jueves, septiembre 25

El ser boliviano


Recientemente un dirigente del fútbol argentino se sintió gravemente ofendido cuando un árbitro de fútbol le llamó “boliviano”, si bien Jujuy es un lugar con una población boliviana abundante es obvio que el sentido del insulto que se empleó en este infortunado incidente tuvo connotaciones racistas muy notorias, en suma pesó más el color de la piel con el que usualmente se identifica a nuestros nacionales y se dejó de lado lo deportivo.
La condena a este tipo de comentarios es cosa lógica, reclamos a la AFA y si incluso quieren a la FIFA podrán realizarse, pero más allá de esto y del dolor que podamos sentir al ver que se usa nuestro gentilicio como insulto, resultará conveniente ver también en lo profundo de nosotros qué refleja el ser boliviano(a).
En esta lógica bien puede hablarse de “la marca” que refleja ser boliviano(a), aquello que los expertos en publicidad y marketing conocen como Branding y que bien puede entenderse como el poder de la marca o en términos más técnicos la creación del valor de la marca a través de estrategias empleadas en torno a todo lo vinculado con el nombre, símbolo e identificación que ésta tiene.
¿Cuál es la marca que representa el ser boliviano(a)?, ¿será que se pueden también utilizar como insultos los gentilicios “suizo(a)”, “japonés” o “canadiense”?, así simple es la cosa, el ser boliviano(a) es muy distinto de lo que representa ser suizo, japonés o canadiense, a estos últimos incluso quizás los usarían como halagos.
Más allá del uso de los gentilicios como sustantivos haciendo referencia al habitante de un país o ciudad, dicha persona carga consigo la marca que reflejan los hábitos de cada nación, así pues cuando hablamos de los brasileros los relacionamos con su carnaval y su buen fútbol, a los suizos con su chocolate y su puntualidad, a los japoneses con su capacidad laboral y calidad tecnológica, a los alemanes con su buena cerveza, a los argentinos con su deliciosa carne y así sucesivamente a todos los países.
La pregunta difícil apunta ahora a: ¿con qué nos relacionarán a los bolivianos?, ¿con el carnaval de Oruro?, ¿con el Cristo de la Concordia?, ¿con el Illimani?, ¿con el Parque Amboró?... ojala y la cosa fuera tan sencilla y nos relacionarán con aspectos positivos de nuestra región, pero lo más seguro (y usted puede corroborarlo conversando con cualquier extranjero) es que nos relacionan con temas tan fatídicos como los bloqueos, la droga, la violencia, la intolerancia, la ingobernabilidad y por supuesto con el atraso en que vivimos desde siempre.
Si hacemos una reflexión sincera y transparente bien podremos consolidar esta afirmación y veremos que estamos muy lejos de ser la Suiza de los Andes, tal cual una vez lo dijo el Presidente Morales, pues a cada paso que damos podemos ver cuan alejados estamos de ser un país desarrollado: la impuntualidad, el racismo, la falta de higiene, la carencia de buenos modales, el poco esfuerzo por estudiar y mejorar, el irrespeto a las normas de tráfico, la inmadurez política, la corrupción, la flojera, la pasividad ante lo mediocre, la ignorancia, la migración, la pobreza y un cúmulo de otras cosas que bien podríamos seguir mencionando.
En pocas palabras somos una marca muy pobre, una marca que poco o nada tiene que ofrecer al mundo. Sin embargo de esto las y los bolivianos nos ocupamos en fortalecer la imagen de atraso, desastre y muerte que ya se estableció hace tiempo sobre todos nosotros, bajo esa marca vivieron nuestros abuelos y padres, ahora lo hacemos nosotros y la cosa apunta a que nuestros hijos también seguirán igual suerte.
Seguro que cada ciudadano(a) de este país ama cada centímetro de territorio boliviano, pero seguro también que se encuentra hartos y fastidiados de la imagen que proyectamos al mundo y que no deja de ser una lacerante realidad que día a día nos acompaña y que ya no debemos aguantar más.
¿Usted quiere realmente un mejor país para sus hijos? entonces es momento que empecemos a cambiar nosotros ya que Patria no es solo el suelo que pisamos, sino el conjunto de ciudadanos que hacemos con nuestro diario vivir un buen país.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ciertamente el denominativo de boliviano en muchops aeropuertos del mundo es sinonimo de sospechoso o de narcotrafico disimulado en cualquier equipaje.
El gobierno actual hace que la cosa sea peor: Nos creen a todos
pero a todos incultos, atrasados y auquenidos.

Anónimo dijo...

El "boliviano" en el mundo entero es casi desconocido, pero prefiero ser desconocido o exotico a ser conocido por provenir de un pais del narcotrafico o la violencia.