jueves, septiembre 6

La ideología no da de comer

Bien es conocido que una ideología es el grupo de ideas sobre la percepción de aquello que es considerado real, las políticas y sistemas económicos, visiones científicas, organización social, actividad política, aporte cultural, percepción moral, religiosa y una serie de factores adicionales que, en suma, hacen al conglomerado social, su organización estatal y por ende su vida misma. Ya sea así, o sea bajo la visión marxista de ideología en la que su reflejo se traduce en la “falsa conciencia” y es fruto de las relaciones de producción, se pueden identificar ciertas corrientes claras que dan sus aportes a las distintas formas de ver la existencia del ser humano. A esta división de visiones seguramente hacía referencia el actual embajador en la Organización de Naciones Unidas, Sacha Llorenti, cuando alegaba que su designación se daba en medio de una “batalla política entre dos ideologías”. Más allá de que hacer carrera diplomática en Bolivia, parece, no sirve de nada, ya que bien puede ser embajador un profano a la formación diplomática o un dirigente sindical, o que, tal cual sucede en numerosos casos (el fin de la Coca Cola, la asesoría de piedras andinas y otras tantas), el jefe de nuestra representación internacional, también es visto como ausente de una formación en el área, es necesario que se pueda identificar como retrógrado un discurso anacrónico que si bien fue válido en la época de la Guerra Fría, hoy resulta un resabio que es más un cliché antes que soluciones efectivas a observaciones concretas a lo que sucede en el país. Para el flamante embajador la ideología defendida por él y su partido político apunta a la verdad en tanto que la otra es carente de patria y apunta a las ambiciones, en los antecedentes históricos más recientes podríamos imaginar que las dos ideologías más frecuentadas en boca de los políticos son la corriente socialista y la corriente liberal (en el primer caso con el rótulo chavista de “socialismo del siglo XXI” y en el segundo caso con el muy empleado término de “neoliberalismo”), en ambos casos se pueden mencionar ejemplos de países en los que se han aplicado (con mayor o menor frecuencia, profundidad y pureza teórico doctrinal) estas visiones y que en todos los casos han desnudado falencias que han derivado en abuso de poder, corrupción, y – ante todo – insatisfacción de las necesidades básicas de la población (incluida la libertad, carente en el sistema socialista y la extrema pobreza, abundante en el sistema liberal). Quizás por esto es que diversas corrientes fueron planteándose la realidad respecto a la efectividad de sus argumentos llegando a concluir que la ideología no da de comer. Surgen entre otras ideas similares, concepciones como la planteada por el inglés Anthony Giddens (actual profesor emérito de la London School of Economics and Political Science) denominada como la Tercera vía, una opción definida como ecléctica, en la que se toma lo mejor de ambas corrientes clásicas. Líderes como Gerhard Schröder (Alemania), Rodríguez Zapatero (España), Santos (Colombia), Mujica (Uruguay), Lula Da Silva (Brasil), Bachelet (Chile), Clinton (EE.UU.), Blair (Inglaterra), se han manifestado participes de esta visión mixta de ideología. De pronto y sería momento de que en Bolivia se plantee una nueva visión política que apunte a una tercera posibilidad que vaya en pro del progreso y del desarrollo, restringiendo lo negativo y ensalzando lo positivo, enterrando de una vez las ideologías radicales de socialismo extremo o neoliberalismo salvaje. Dejemos de perder tiempo pretendiendo cambiar el nombre a la Plaza Murillo de La Paz o a la Plaza Colón en Cochabamba, y empecemos a asumir una nueva visión que apunte a lo que es realmente esencial: el bienestar del ciudadano boliviano.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Un artículo muy bien elaborado y profesionalmente, muy bien concebido, creo que es el tiempo que en los paises, latinos fundamentalmente, dejemos de pensar como los extremos, derecha o izquierda, si bien sabemos que ambos son nefastos para nuestras sociedades, puen ninguno soluciona el hambre de los pueblos, felicidades. sigue escribiendo