lunes, agosto 11

Educación vs Política

"Tenemos embajadores que representan a diversos sectores, unos vienen desde la empresa privada, otros vienen desde los movimientos sociales, movimientos campesinos, hay de todos los sectores. Los embajadores tienen que tener un compromiso con el país, tienen que tener experiencia, tienen que tener algunas cualidades", aseveró el Canciller Choquehuanca al ser consultado sobre la reciente designación del hijo de un acaudalado empresario como embajador, y para darle más argumentos a quienes criticamos las designaciones no académicas arguyó además, que no es un requisito seguir carrera diplomática alguna y que basta con “…tener compromiso con Bolivia y trabajar para Bolivia". En nuestro país no es sorpresa la designación de embajadores sin formación diplomática, lo han consumado todos los partidos tradicionales y ahora también lo hace el Movimiento al Socialismo. Pero equivoca el camino el señor Canciller, bibliófobo declarado, al afirmar que basta solo con el compromiso y deseo de trabajar por la patria, ya que la formación académica es esencial, prioritaria y hasta debiera ser insalvable. Afirmar lo contrario es el equivalente a decir que todas y todos los niños de Bolivia estudian en vano. Sin embargo de la importancia que recibe la educación en los libros y las leyes y aún a pesar de que las y los políticos afirman reiteradamente que la educación es la solución a todos los males, lo contrario se muestra en diferentes instancias públicas e incluso privadas, donde ejerce cargo el menos formado bajo fundamento de ser militante o afín al líder de turno, y en el caso de los particulares muchas veces es designada autoridad la persona que es familiar o amigo del propietario, en ambos casos por encima de cualquier mérito académico. ¿O no conoce usted estimado lector alguien (en entidad pública o empresa privada) que no merece estar en un cargo determinado? Alguien que está ahí por política o parentesco y no por real capacidad, pero que al final de cuentas está y ejerce tal autoridad. Reza la Constitución Política del Estado que es fin y función esencial del estado “garantizar el acceso de las personas a la educación” (Art.9 Inc. 5), así también proclama “toda persona tiene derecho a recibir educación en todos los niveles de manera universal, productiva, gratuita, integral e intercultural, sin discriminación” (Art. 17), así también más adelante declara “la educación constituye una función suprema y primera responsabilidad financiera del Estado, que tiene la obligación indeclinable de sostenerla, garantizarla y gestionarla” (Art. 77) y así, varios otros artículos enaltecen la formación académica en el país. ¿Pero qué sucede cuando la política se enfrenta a la educación? Tristemente quien debe perder, siempre, es la enseñanza, porque trae más réditos contratar o dar pega al político por muy incapaz que este pueda ser. Y así es, en la diplomacia, en la empresa privada y en la institución pública. Por ello cuando surgen comentarios como el del Canciller, duele escuchar la realidad, pero ello no impide criticarla.

No hay comentarios.: