lunes, marzo 13

La historia está contada por hombres

La historia está contada por hombres, así como muchas de nuestras costumbres y tradiciones, es por eso quizás que muchas de las cosas que vemos, hacemos y pensamos nos parecen normales. Porque siempre se hizo así, porque así nos lo enseñaron en el hogar, porque dentro de estas acostumbradas actitudes sociales late un machismo negativo y es momento de hablar de eso, porque somos una sociedad heredera de un maltrato general a las mujeres y reproductora de un sistema de flagelación mental hacia ellas. Pero increíblemente aún existe gente que se pregunta ¿por qué debemos conmemorar un día especial para las damas?, y la respuesta simple y descarnada apunta a reconocer que aún se reproducen en los hogares, en las aulas y en la rutina diaria, cientos de hábitos de dominación machista que no nos permiten avanzar como sociedad Pero todo esto es consecuencia, de un desarrollo histórico en el que ellas siempre han perdido, porque recién a mediados del siglo XIX la lucha de la mujer toma más fuerza a través de exigir el sufragio universal, y así paso a paso fue avanzando con pequeños pero importantes logros hasta llegar a inicios de la década de 1900 donde nacieron los días en los que se piense en ellas, para luego alcanzar importantes aportes como que se les permita estudiar en las universidades y otros elementos que obligaron a la humanidad a admitir que aún el mundo no está preparado ni listo para la equidad de género. Porque hasta la naturaleza apunta contra ellas, son ellas las que en la pareja deberán transformar su cuerpo para dar vida, son ellas las que deben sangrar cada mes, las que deberán cargar con el peso de la formación de los hijos; y la sociedad también es cruel pues si tienen varias parejas son tachadas de putas, y si es que ejercen una vida más libre se exponen y es su culpa si las violan, y son ellas las que deben sacrificar su éxito profesional por ser madres, son ellas las que si no se casan pierden el tren, las que deben estar permanentemente mendigando una media naranja porque la sociedad les ha hecho creer eso, son ellas las que deben de tener un instinto materno porque se supone que esa es la realización de toda mujer. ¿Qué sacrificamos los varones? Poco o nada nos exige la vida, llevamos el rótulo de jefes del hogar sin merecerlo, porque el sacrificio mayor no va en nuestros hombros. Y para colmo de males los que más las dañan, por el libido y descontrol sexual que llevan en los pantalones, son los propios hombres, porque radica en ese deseo descontrolado un negocio turbio y horrendo en el cual se las obliga a vender su cuerpo para satisfacer el morbo de la prostitución y la trata y tráfico de mujeres, que es una realidad que está ahí, y que no existiría si no fuera porque está la demanda desgraciada de aquel que piensa con el pene en vez de usar la cabeza. Avanza de este modo la existencia de la mujer en una sociedad que se ha hecho decadente para ellas y en la que día a día luchan por mejores condiciones, por una equidad que sólo está escrita en la ley y que en la realidad no se cumple, porque aún vivimos en una sociedad que las juzga, en la que no pueden aún decidir libremente sobre sus propios cuerpos y en la que incluso la religión las acusa. Por eso es importante que exista un día, y otro, y otro más en el cual hablemos de este tema hasta que las cosas cambien, porque ellas lo único que piden es igualdad y equidad, no nos exigen nada más, nos reclaman respeto, que es algo que mínimamente les debemos a cambio de tantos siglos y siglos de maltrato. Un cambio real va por transformar nuestra forma de pensar, va por respetarlas como personas, no sólo como mujeres, va por valorarlas y pasa por admirar lo maravillosas que son. Porque es tiempo de que la historia también la escriban ellas.

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