El embajador y la metida de pata


Vaya a saber qué perversión inflamaba los sesos del embajador aquel que, en su tiempo y momento, supo meter la pata a diestra y siniestra, porque lo que a simple vista parecía que era, no fue, y lo que aparentaba querer, nunca llegó a ser.

Lo cierto es que su metida de pata logró que un sentimiento extremo, mezcla de nacionalismo criollo y orgullo indiano, se impregnó en el tuétano de cada ciudadano y en las vísceras de cada votante. O al menos así lo recordaba Ruperto Alcalá.

ー Quiero recordar al electorado boliviano que si votan por aquellos que quieren que Bolivia vuelva a exportar cocaína, eso pondrá en serio peligro cualquier ayuda futura a Bolivia por parte de Estados Unidos ーhabía dicho el embajador allá por el 2002, y su mensaje, lejos de calar en la visión comercial del país o en los intereses liberales de la nación, rebotó contra un chauvinismo andino que hasta entonces se dividía entre el voto eterno por el pasanaku de los partidos neoliberales y el carrusel de corrupción en que se repartían las pegas y las licitaciones.

Quizás resultado del fastidio que siempre provocó el imperialismo yanki, o de pronto por el agotamiento de un sistema que parecía no avanzar ni atrás ni adelante, el resultado de tales declaraciones desembocaron en otra metida de pata, esta vez por parte de un electorado entusiasta con las fiestas, pero poco pensante a la hora de decidir su voto. Fue así que de las tripas y entrañas de las élites sociales, asumió el protagonismo de una oposición emergente el dirigente sindical que emigró al trópico cochabambino, que asumió el poder nunca esperado y que recibió el impulso de las declaraciones del embajador gringo.

Ni Ruperto Alcalá, ni los vecinos del caluroso trópico cochala, pudieron imaginar por aquel entonces que el embajador aquel trabajaba para una izquierda latinoamericana impregnada de un castrismo lacerante y cuya estrategia comunicacional bien pudo haber incluido, entre otras cosas, las famosas declaraciones del embajador, que lejos de ser una metida de pata, catapultaron al líder chapareño de un cuarto lugar en las encuestas a un segundo sitio, y luego llevaron al personaje defensor de la coca a quitarle al Capitán ーque ya se daba por mandatarioー el sitial privilegiado del poder.

El alma de Ruperto Alcalá, que por aquel tiempo había decidido votar por el cambio prometido, suspiró, no por las mentiras en las que se embadurnaba la política, pero sí porque él mismo murió en uno de los tantos altercados que promovió el presidente de los eternos 14 años, el mismo que nunca quiso soltar el poder y que engolosinado por las reelecciones ilegales y por las artimañas de turno, supo mandar a su propia gente como carne de cañón.


LA REALIDAD:
En diciembre de 2023, el ex embajador estadounidense Víctor Manuel Rocha fue arrestado por el FBI en Miami tras una investigación de contrainteligencia. Fue acusado de operar en secreto como agente encubierto para el gobierno cubano durante más de 40 años, aprovechando su acceso a información clasificada mientras ejercía altos cargos diplomáticos, incluyendo su gestión en Bolivia y en el Consejo de Seguridad Nacional de EE. UU. El Departamento de Justicia calificó el caso como una de las infiltraciones extranjeras más prolongadas y de mayor nivel en la historia del gobierno estadounidense.





Imagen tomada de: https://working-language.blogspot.com/


#relato #literatura #literaturaboliviana #ronniepierola #escribir #writer #literature #cuento #literaturalatinoamericana #ronniepierola #tale #microtale #bolivianliterature #escritor  #writer  #libros #books #frases #leer #cultura  #escritoresbolivianos #microrelatos #embajador #metidadepata 

Comentarios