jueves, octubre 25

Intolerancia y desarrollo

Recientemente las pantallas de televisión en toda América Latina se llenaron con las imágenes españolas que mostraban a Sergi Xavier M.M. maltratando a una joven ecuatoriana solo por el hecho de ser una emigrante.
Se define a la discriminación como a “la distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos varios (sexo, raza, religión, condición social, origen) cuyo propósito o resultado sea anular o disminuir el reconocimiento, preferencia o ejercicio, en iguales condiciones, de los derechos humanos y libertades fundamentales en la política, la economía, la sociedad, la cultura o cualquier otra esfera de la vida pública”, al igual que la xenofobia que viene a ser comúnmente entendida como “el rechazo a los extranjeros”. Ambas constituyen formas de intolerancia que aún hoy, en pleno siglo XXI, persisten y dañan.
La intolerancia en el mundo es cosa común y de diario vivir, en países desarrollados como Estados Unidos se encuentra bastante arraigada contra la comunidad de color, similar situación la viven los Latinoamericanos y en peor medida aquellos de creencias musulmanas. La pobreza y falta de trabajo ha llevado a cientos de ciudadanos de esta parte del mundo a abandonar sus naciones y buscar “sueños” en otras latitudes, muchas veces en condiciones de maltrato y abuso a costa de poder enviar a sus familias unos centavos que les permitan siquiera vivir.
Bolivia no es la excepción, ya hace varios años surgió el fenómeno migratorio con mucha fuerza hacia España, país donde la migración provoca sentimientos de rechazo y entre cuyas víctimas se debaten muchos ciudadanos bolivianos que atrás dejaron a sus familias.
¿Cuál la solución a este problema?, pues la respuesta no deja de ser simple: crear fuentes de empleo para las y los bolivianos, pero lamentablemente al ser el Estado Boliviano una entidad corrupta, limitada en su organización y efectividad, carente de tolerancia hacia quienes considera oposición y radical en sus visiones económicas el camino al desarrollo se aleja cada vez más.
Pareciera que el mundo marcha a un lado y nosotros vamos al otro, es preciso que se otorguen garantías para que otros desarrollen su capacidad productiva, me refiero específicamente a garantizar la inversión privada que bien puede crear fuentes de trabajo que ayuden a que la gente piense en quedarse a vivir en Bolivia. Las garantías de inversión privada deben ser prioritarias en el país, permitiendo de esta forma que un empresario pueda ejercer plenamente la seguridad jurídica y política que se requiere para desarrollarnos.
Asimismo es preciso que dejemos de lado nuestras diferencias, que abandonemos las actitudes de intolerancia y consiguientes discriminaciones entre cambas y collas, entre la media luna y el occidente, entre Sucre y La Paz, entre autonomistas y centralistas, entre blancoides y morenos, entre english speakers y quechua parlantes Etc. En suma que pensemos en función a un país bajo la lógica que en algún momento Kennedy afirmó: “Si no podemos poner fin a nuestras diferencias, contribuyamos a que el mundo sea un lugar apto para ellas”, óptica bajo la cual tanto los unos como los otros deberán de aportar para tener un país en el que se pueda vivir bien.

miércoles, octubre 17

Hay amores que matan


Seguramente Hugo Chávez debe de amar mucho a Bolivia y debe de ser en extremo solidario con nuestro país al pretender instalar un Vietnam violento (de las ametralladoras) en caso de que algo pueda sucederle al Mandatario Morales durante su gestión.
Sus amenazas, interpretadas por el Gobierno como un acto de solidaridad, rayan en lo intolerable, ¿qué acaso el Ministro Quintana se cree que Chávez es un angelito?, ¿no se da cuenta acaso de que en el contexto internacional Hugo Chávez es considerado un cínico y un extremista?, ¿cuál es el concepto que maneja el Gobierno sobre la “solidaridad continental latinoamericana”?, por lógica entonces si al Presidente Chávez le dolería la cabeza deberá ser porque la aureola le queda chica y no otra cosa.
Al igual que George Busch, quien también considera ser solidario con Irak, el Presidente venezolano ya incursionó desde tiempo atrás en la ingerencia directa en las políticas nacionales a vista y paciencia del Gobierno del MAS. Sus petrodólares son bien conocidos y mantienen a raya a varias cabezas que a toda costa ahora solo ven “lo que al Gobierno le conviene”.
Resulta absurdo que el Presidente de la República manifieste descomunal enojo con el embajador de Estados Unidos por una evidente broma en torno al traslado de Disney pero no diga nada de las locuras de Hugo Chávez respecto a – incluso - una invasión Venezolana. Si el Embajador del País del Norte no puede entrar a Palacio de Gobierno esperamos que mínimamente Chávez no ingrese en Bolivia nunca más ¿cierto Sr. Presidente?.
Un concepto básico de diplomacia dado por el académico Nicolson indica que se entiende por tal a: “Sentido común y comprensión aplicados a las relaciones internacionales. La aplicación de la inteligencia y el tacto a la dirección de las relaciones oficiales entre Gobiernos de Estados independientes”, entonces si aplicamos esto a Chávez ¿será que éste sujeto tiene siquiera un sentido común?, ¿será que tiene comprensión un ente que cierra medios de comunicación y pretende instaurar un único sistema de pensamiento aún a costa de cerrar instituciones privadas de educación?, ¿tendrá tacto e inteligencia un sujeto que insulta a otros mandatarios en foros públicos cuando mejor le viene en gana?, ¿respeta la existencia de Estados independientes una persona que abiertamente regala dinero a otros a cambio de promover ideologías en desuso dejando en el hambre a cientos de venezolanos que aún hoy – en pleno sistema Bolivariano – no pueden vivir dignamente?.
Por eso sepa también Sr. Chávez que las y los bolivianos tampoco nos vamos a quedar con los “brazos cruzados” si Usted o sus fuerzas psico revolucionarias pretenden ingresar en el país, tenga por seguro que desde el más pobre hasta el mayor oligarca de los bolivianos rechazará su medida y requerirá la intervención internacional para frenar cualquier bravuconada propia del “Socialismo del Siglo XXI”.
Por eso Sr. Chávez, sea Usted el que “tenga cuidado, mucho cuidado”.

sábado, octubre 13

¿Qué es la democracia?



En sentido restringido democracia significa un sistema político por medio del cual se permite el funcionamiento del Estado, en éste las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante formas de participación directa o indirecta que le confieren legitimidad al representante. En sentido lato, democracia es aquella forma de convivencia social en la que las y los habitantes son libres e iguales ante la ley y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales.
En suma democracia significa: Derecho a decir no, a pensar diferente, a reclamar (de forma pacífica y sin lesionar los derechos de los demás), a profesar libremente la religión que desee, a poder elegir el tipo de educación que prefiera, a respetar la propiedad e inversión privada hecha por los demás, a poder enriquecerme legalmente y a exigir seguridad jurídica para mis inversiones, a defender a toda costa la libertad de prensa, a mantener la independencia de los poderes del Estado y a defender los derechos y garantías civiles.
Son ya 25 años en Bolivia en que vivimos más o menos dentro estos márgenes, el sistema democrático si bien puede tener falencias representa para muchos el único camino posible en busca de la libertad y en contra de sistemas totalitarios y/o dictatoriales. Albert Einstein sostenía que en democracia “cada uno debe ser respetado como persona y nadie divinizado”, situación que evidencia la igualdad de todos ante la ley y dentro el respecto a la democracia.
Bolivia marcha en el mundo como una nación democrática y muestra de ello y su madurez en el sentido democrático es la propia elección de Evo Morales como Presidente de las y los bolivianos, así también se debe de respetar su gestión política y tiempo de mandato, planteándose nuevas opciones en la misma cancha de la democracia.
Sin embargo de estas claras muestras de la vigencia democrática en el país quedan aún temas que alarman y preocupan en torno a nuestro sistema democrático. Así pues la inclusión cada vez más notoria de las medidas de presión en las decisiones políticas e institucionales hechas a través de los famosos movimientos sociales daña la democracia, fruto de esto los bloqueos y marchas son contrarios también a los principios democráticos, la ingerencia de representantes (legítimos o no) de agrupaciones sociales en las distintas estructuras sociales (tal cual en su época los partidos políticos pretendieron), las relaciones peligrosas con Venezuela, en sí con Hugo Chávez, quien no es un demócrata, todos estos son factores que lesionan a nuestra democracia.
El Gobierno y el pueblo en general debe de tomar en cuento lo que Nelson Mandela afirmaba acertadamente: “Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan Parlamento”. (Ushuaia, 1998)[

viernes, octubre 5

La cuestión de la capitalidad



¿Desde qué óptica debe de enfocarse la cuestión de la capitalidad en Bolivia? La respuesta pasa por muchas alternativas, desde ya si tomásemos el factor económico correspondería que la capital del país se traslade a Santa Cruz en función a su pujanza económica, así pues la capital de los Estados Unidos de América sería Nueva York y no Washington.
Si optamos por aspectos de cultura y tradición es muy probable que el departamento que debiera ser capital viniera a ser Potosí ya que por su aporte e historia fue la ciudad más representativa de la colonia, no en vano se dice “vale un Potosí”. En esta lógica la capital de Perú no sería Lima pero sí se trasladaría a Cuzco.
Si hablamos de riqueza folklórica y representatividad turística sería Oruro la capital del país, así también tendríamos que la capital de Brasil sería Río de Janeiro y no Brasilia.
En el caso de factores de potencialidad y desarrollo a futuro podrían pugnar por la capitalidad Beni o Pando, así como que California podría demandar igual derecho en el País del Norte.
Si optamos por factores geopolíticos, desarrollo humano, aspecto de la ciudad y su favorable clima, la capital sería Cochabamba ubicada en el corazón no solo de Bolivia sino del Continente. Entonces también en Canadá la capital no sería Ottawa y la asumiría Vancouver.
Como puede ver mi estimado lector la capitalidad puede tener diversas posiciones, pero equivoca el camino el Gobierno al afirmar que es una situación que solo compete a dos Departamentos ya que en realidad significa el conjunto del país.
Bien afirman los representantes cívicos y regionales de Chuquisaca al indicar que la Asamblea Constituyente es un escenario propicio para discutir este entuerto histórico que durante décadas ha relegado el desarrollo de Sucre, pero también es evidente que independientemente del éxito o del fracaso de la Constituyente bien puede dirimirse este tema a través de un referéndum. Entonces sea cual sea el fin del cónclave que hoy se debate entre la vida y la muerte el tema aún dará cuerda de la cual tratar.
Ambas partes tienen sus razones: es evidente que la Capital trae consigo desarrollo e inversión, es cierto que hoy Sucre no tiene las condiciones para asumir esa carga, es obvio que los paceños y alteños no desean un traslado pues representa para ellos problemas laborales y de otra índole, es evidente que Sucre sufrió los mismos o peores problemas cuando en la Guerra Federal se trasladó la sede a La Paz, pero también debemos reconocer que es cierto que el centralismo ha dañado mucho al país, que es necesario incrementar las autonomías y los procesos de descentralización.
Sentados en una mesa los dos Departamentos en conflicto no podrán nunca llegar a un acuerdo pues los unos dirán que “la sede NO se mueve” y los otros dirán que “la sede SÍ se mueve”, así de claro. Lo que corresponde es que se realice un referéndum donde la población sea la que determine cuál desea que sea su Capital, porque esa capital representará no solo a Paceños o Chuquisaqueños, nos representará a todos.
En suma aquella ciudad capital será la casa de todos, y entonces todos debemos decidir sobre su ubicación, no en vano decía Enrique Tierno Galván (Político e intelectual Español) “Todos tenemos nuestra casa, que es el hogar privado; y la ciudad que es el hogar público”. Así pues debemos de determinar todos los y las bolivianas cuál deberá ser nuestra gran ciudad capital.