lunes, diciembre 31

2013

Acaba el año, y como muchas otras veces, corresponde analizar diversas facetas que han sido parte de nuestro cotidiano vivir, evaluar el alcance de lo cumplido y de aquello que nos es pendiente, consiste simplemente en la posibilidad de mejorar con miras al futuro que día a día se traduce en el presente. Durante el 2012 en muchas cosas evidentemente han existido avances (los intentos de industrializar el país, los discursos en los que se maneja un lenguaje menos agresivo que va más allá de las ideologías y se piensa en la unidad del país, los intentos de diálogo, la inclusión social, las obras que se han hecho realidad, normas y políticas en defensa de clases desposeídas, a favor de la mujer y otras que quedan en el tintero pero que, seguro, usted las recuerda mejor que yo), en otras retrocesos (no hemos mejorado en temas básicos como la conciencia ciudadana, la higiene, la educación, el respeto, el cumplimiento de las normas viales y por ende, el cariño y orgullo por ser bolivianos, por el contrario cerramos el año con los contenedores de basura colapsados por la basura que a borbotones inunda las esquinas y contamina el aire , las calles de nuestra ciudad aún abiertas muestran los baches de la mala planificación en un peregrinar que seguirá más allá del presente diciembre, la inseguridad de las calles y los irresueltos problemas como la trata y tráfico de personas proseguirán acosando a una sociedad ya traumatizada por el temor al crimen, los reclamos de las personas con capacidades diferentes a inicios de año aún retumban en nuestra mente, los innumerables bloqueos y paros que hemos vivido se recuerdan vivamente, las marchas por el tema TIPNIS, el enfrentamiento con los médicos, la poca atención del gobierno a los requerimientos de las universidades públicas, los discursos encendidos de odio, las presunciones de perpetuar en el poder un grupo político, la existencia de perseguidos y presos políticos en Bolivia, la censura en los medios de comunicación, los pretendidos cambios de nombres a plazas y calles de las ciudades a título de descolonización, los actos superfluos y populistas en los que recae el gobierno, la recientemente descubierta red de corrupción y otras tantas que usted podrá identificar). Hacer un balance entre ambas resulta altamente complejo y dependerá de muchos factores, incluidas las preferencias y afinidades de cada lector, así como unos verán el vaso “medio lleno”, seguro otros verán el mismo vaso “medio vacío”. Si bien en varios de los temas tocados el ciudadano no tiene mayor injerencia directa, a más de aceptar la norma, existe una esfera muy propia en la que corresponde a cada uno de nosotros evaluarnos y ver qué hemos hecho por Bolivia a lo largo de este año que termina. ¿Fuimos mejores ciudadanos?, ¿madres, padres, hijos, hermanos?, ¿en qué nos equivocamos?, ¿corregimos nuestros errores?, ¿somos realmente conscientes de que es obligación nuestra mejorar para que, en su conjunto, progrese la sociedad boliviana? Es por ello que, más allá de rememorar lo sucedido en el país, también valoremos el granito de arena con el que nos toca aportar en Bolivia, mirémonos al espejo y veamos qué hicimos bien y qué hicimos mal, y finalmente, para el 2013, cambiemos y mejoremos en todo aquello que es responsabilidad nuestra, hagamos de Bolivia un mejor país, para usted, para nosotros, para nuestros hijos. (Artículo publicado en Los Tiempos el pasado 29 de diciembre de 2012)

jueves, diciembre 20

Caudillismo en América Latina

El panorama que se cierne sobre Venezuela, ahora que el recientemente electo presidente Hugo Chávez ha sido sometido a una cuarta operación por cáncer, muestra nuevamente los niveles de estabilidad e institucionalidad en que subsisten los frentes políticos en América Latina, los altos niveles de caudillismo derivan en que la presencia de los líderes de turno es fundamental, casi insustituible. Deja esto complejos panoramas para aquellos que pretenden asumir como herederos de tal poder (le pasó al ex presidente Jorge Quiroga cuando el Gral. Banzer, aquejado por una enfermedad terrible le dejó el mando del país y del, otrora poderoso, ADN, similar situación se dio cuando murió Carlos Palenque Avilés, líder histórico de Condepa y también cuando falleció Max Fernández Rojas fundador y jefe de UCS; así también le pasó a Cristina Kirchner en Argentina y le pasará seguramente a Nicolás Maduro en Venezuela). En esta lógica se aprecia fácilmente que en nuestra región pesa (y mucho) quien lidera un partido o tienda política, mas allá de sus reglamentos o normativas queda el caudillo. Esta situación no es tan notoria - si bien existe - en la política norteamericana donde republicanos y demócratas se manejan en caminos más estables, con primarias que facilitan la pluralidad en la opción por terciar como candidato, quedando el partido mas allá del líder, por ende se respira una institucionalidad mayor. Es de pronto el MNR uno de los pocos partidos en Bolivia que lograron exitosos traspasos en las ultimas décadas, así paso del liderazgo del histórico líder Víctor Paz Estensoro a Gonzalo Sánchez de Lozada (sea por liderazgo, respaldo económico o meritos). ¿Qué pasaría si el MAS se quedara sin el Presidente Evo Morales, su jefe y líder natural? ¿Sucedería lo mismo?, ¿El Vicepresidente podría sostener la estructura del partido de gobierno? O si Samuel Doria Medina se retirase de la vida política, ¿subsistiría Unidad Nacional?, ¿podría imaginarse el Movimiento Sin Miedo lejos de Juan del Granado? E incluso nuevos liderazgos emergentes aún se aferrarían a la visión caudillista de liderazgo, si hoy Carlos Mesa tuviese pretensiones políticas muchos se unirían a él por ser él y no otro, pero esto no implicaría estabilidad institucional (por ende principios y valores de partido que derivarían en propuestas de gobierno en caso de acceder al gobierno). Esta ausencia de partidos sólidos y principios que sostenga planes de gobierno fuertes, desembocan en una suerte de capitanes de barco que nos conducen según la visión particular de cada uno, con ausencia de propuestas de gobiernos que sean de partido y no solo de candidatos. Nuestra política es eminentemente caudillista, la carencia de institucionalidad es una falencia real y que aun da para largo. (Artículo publicado en Los Tiempos el sábado 15 de diciembre de 2012)

miércoles, diciembre 19

AVISO

Se comunica a las y los estudiantes de la gestión académica 2012 que la devolución de trabajos se llevará adelante solamente hasta el próximo viernes 28 de diciembre previa llamada al docente. Favor tomar nota.

miércoles, diciembre 12

Aprovecho este medio para desear a todos mis estudiantes tengan felices fiestas junto a su seres queridos!! que les vaya muy bien en todos sus exámenes!! :)

Aviso

Las notas se encuentran ya publicadas en el sistema de la universidad, favor remitirse a éste para informarse al respecto. Cualquier tema pendiente debe consultarse con el docente vía email (ronniepierola@gmail.com) hasta este viernes 14 de diciembre hasta horas 11:30 a.m. Tomar debida nota.

viernes, noviembre 30

AVISO IMPORTANTE A TODOS MIS ESTUDIANTES

En vista de que una estudiante recibió una solicitud (vía mensaje de texto de celular) en sentido de que se proceda a recargar crédito a un determinado número, tengo a bien pedir se tome nota de que el docente NUNCA SOLICITARÁ SE TRASPASE Y/O CARGUE CRÉDITO TELEFÓNICO. Cualquier mensaje en contrario es un engaño, se recomienda tomar debida nota. El docente.

martes, noviembre 20

El fin de la revolución a bala

El pasado miércoles, en la ciudad de Oruro, el Presidente Morales afirmó que en Bolivia “hemos aprendido que las revoluciones se hacen con la conciencia del pueblo, la revolución se hace con el voto y no con la bala…”, afirmación que amerita ser destacada y realzada ya que dicha mención implica una visión que requiere coherencia con las acciones que en los hechos debieran suceder en el país. Del discurso del Presidente se puede decir bastante, pero más allá del uso de ciertas terminologías o visiones que habrían – supuestamente - existido en diversas instituciones del país, y que también fueron objeto de comentario por parte del Primer Mandatario y que seguramente serán también motivo de otros análisis, es preciso resaltar un concepto de fondo que resulta importante, tanto por ser Evo Morales quien lo dijo, como por ser precisamente él quien lidera un partido político fundado, en esencia, en una doctrina de izquierda: el fin de la revolución a bala. Una revolución, conceptualmente hablando, es una transformación o cambio radical, respecto al modelo existente, es, en suma, un proceso de cambio, slogan esencial de exitosas campañas propagandísticas alrededor del mundo, y altamente efectivas también en Bolivia, tal el caso del gobernante MAS. Esta frase fue respaldada, revolucionariamente hablando, en variopintos actos y con multiplicidad de tonos, quizás en esto la carga de diferenciación andina fue incluso desmedida y fue, en tanto no se demuestre lo contrario, uno de los gruesos errores discursivos del partido gobernante. Quizás es por ello que seguro estoy, que este mensaje será bien recibido en diversos sectores poblacionales, ya que constituye una afirmación contraria al enfrentamiento, a la provocación y encausada hacia lo positivo de sostener la democracia. Es, por decirlo de manera resumida, un mensaje de paz en un árido terreno acostumbrado a la confrontación. Siguiendo la misma línea el Presidente Morales, hizo referencia a las FARC expresando su rechazo a este tipo de grupos terroristas, aspecto, por supuesto loable y digno de aplauso ya que rechazar el sistema ilegal en el cual movimientos como las FARC se mueven (caso Colombia) es fundamental para el desarrollo democrático, y debe – en todos los escenarios posibles – repudiarse toda lucha armada que pretenda obtener el poder “a bala”. Cabe ahora destacar ciertos elementos adicionales que deben considerarse, ya que contra el discurso de Evo Morales se enfrentan ciertas realidades que discrepan con la teoría expresada, ahí se cobijan en el hueco de la incoherencia las buenas relaciones con Irán (cuyo gobierno tiene cuestionables argumentos que restringen las lógicas democráticas), o más cotidianas e importantes aún las formas de sostener el poder según el masismo (aquello que Ortega y Gasset – aclarando el beneficio de inventario respecto a las visiones elitistas y la visión propia de fines del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX - denominaba hiperdemocracia o democracia morbosa) , situación que deriva en imponer la voluntad oficialista con la presión de grupos de poder (cercos a autoridades legislativas, tal cual sucedió en ocasión de la Asamblea Constituyente, las presiones y concentraciones populares de grupos afines al MAS ya sea en la plaza principal de Cochabamba o en fechas tan nefastas como enero negro), esta democracia morbosa propia de las masas, no se funda en el sano diálogo que promueve el sistema democrático, sino en factores adicionales que solo se explican por la violencia (ejercida en los hechos o por medios psicológicos) con la que actúan, en cualquier caso contrarias en esencia con una revolución que rechace la bala. La democracia como sistema de gobierno debiera ser, como en esencia ya lo concibieron los Atenienses, el escenario en el cual se deben debatir las ideas que hacen al gobierno del pueblo, en este espacio no debiera existir un sistema de presiones, y evidentemente la única revolución posible sería de la del voto y no la de la bala. Queda esperar que las palabras del Presidente sean bien entendidas por sus militantes y que el llamado proceso de cambio deje de lado la bala y asuma al diálogo como salida plural y única para resolver los problemas del país.

lunes, noviembre 5

Cochabamba bajo ataque

Cualquier vecino puede dar plena fe de la situación caótica en la que subsiste el trafico de nuestra ciudad, a diario nos toca a cada uno tropezarnos de manera directa con estos conflictos o, al menos, ser afectados de manera indirecta por sus consecuencias. En la sociedad actual las necesidades se han multiplicado y por ende los requerimientos para satisfacerlas han traído lógicas dificultades con las que de manera regular deben lidiar las autoridades, para resolver esto se requieren múltiples capacidades, destrezas y visiones de progreso y desarrollo. En el caso particular de Cochabamba, sin excluir similitudes, que de hecho deben existir, con otras urbes del país, no era suficiente con que el transporte público pare donde quiera y cuando quiera (incluidas medias calles, cruces de calles y/o avenidas), con que casi todos los conductores tengan la clara idea de que los peatones no tienen prioridad y no cedan nunca un cruce (y a los pocos que tienen esta gentileza, les hacen objeto de bocinazos y maltrato), tampoco era suficiente con que la gran mayoría del transporte este conformado por vehículos obsoletos(contaminadores y potencialmente peligrosos), con que las calles y avenidas carezcan de señalizaciones o con que un y mil problemas sigan atormentando a la población cochabambina día a día. Al no ser suficientes todos estos problemas, la Alcaldía ha dejado la ciudad bombardeada, bien pasa un instante y al minuto siguiente se cierra la calle, se abren nuevos baches, montones de tierra y piedra quedan a los lados. Nadie discute la importancia de la realización de trabajos de mantenimiento, renovación u otros, pero todos somos conscientes de las ausencias y carencias en materia de planificación, información a la ciudadanía, y la misma organización que debiera existir una vez abiertos estos baches, donde hoy en día no existe ni un solo policía de tránsito, pero constantemente se presentan conflictos entre los conductores y peatones. Triste es afirmar que no existe un sitio web, ni siquiera una cuenta de Twitter o Facebook que seguir, para poder informarse de las calles que serán cerradas los distintos días de la semana, al menos para evitar su uso. Las mejores ciudades del mundo son organizadas y permiten a sus habitantes vivir bien, para medir sus cualidades destacan - entre otros indicadores – sus áreas verdes, niveles de contaminación, dispersión, bienes culturales, bienes naturales, aislamiento, dispersión, siendo por ende importante su flujo vehicular, su sistema de transporte que - en el caso nuestro - es malo, por no decir pésimo. Si para quien llega del exterior ya era un trauma ver la forma en la que conducimos en el país, resulta tanto peor ver una ciudad que parece atacada y donde todos tratan de pasar “como puedan”. Si a esto le sumamos el ausente uso del cinturón o la falta de aceras para todos (acceso para sillas de ruedas), irrespeto en los puntos de parqueo, y una gama infinita de conflictos, concluimos que tenemos serios problemas que atender en nuestra ciudad. Las renuncias en la Alcaldía de pronto no son una solución al diario batallar de cientos de ciudadanos afectados, debemos de buscar alternativas que permitan poder mejorar nuestra amada ciudad. Queda, para todos, el reto de buscar nuevas soluciones que puedan ser de beneficio común y que nunca más vuelvan a repetirse este tipo de situaciones. (Artículo publicado en Los Tiempos el 3 de noviembre de 2012) http://ronniepierola.blogspot.com

lunes, octubre 22

Lo pasado pisado

La estructura de los mensajes implica una fórmula muy bien establecida, hasta incluso simple, un emisor que envía un mensaje que a su vez es recibido por un receptor, lo vemos todos los días, en la televisión, en la charla con el amigo, en la conversación con la pareja y en las aulas de innumerables instituciones de educación. Acercándonos más a la idea madre de este artículo, ya tocando en esencia materia de oratoria, la fórmula antedicha se transforma, sin perder sus roles, en un orador (que juega el papel de emisor), un discurso (mensaje) y un auditorio (receptor), el qué y cómo decirlo son consideraciones que deben ameritar especial atención de todo aquel que se precie de una buena oratoria, buscando ya sea persuadir, deleitar o un sin fin de otras posibles intenciones. Los discursos han sido instrumento de innumerables mensajes, quizás en materia política esenciales, así es que el ex presidente Carlos Mesa puede preciarse de ser un excelente orador, alguien que maneja un mensaje claro, transparente, directo, sin embargo de ello rico en retórica y sin margen para las equivocaciones o los mal entendidos (de manera personal debo afirmar que tal habilidad y capacidad es extrañada actualmente en los altos cargos del país). Hoy en día, de pronto, se ha depreciado este instrumento comunicacional, al extremo de poder, libremente, usar adjetivos en lo que hace a las relaciones internacionales (antes protegidas por una diplomacia, si bien no perfecta, al menos existente) o de acusar a diestra y siniestra a quien menos comulga con el poder imperante y que, en suma, conlleva un discurso dañino y perjudicial para la convivencia social. Dentro esta amplia historia del discurso, las fuerzas hoy poderosas, han venido siendo representadas en discursos, más o menos elaborados, y en muchos casos erróneos, en varias ocasiones es el propio Presidente del Estado Plurinacional quien comete algún desliz, para muestra basta recordar algunas partes de ciertos discursos: “es más importante defender derechos de la Madre Tierra que defender los derechos humanos” (diciembre 2009, Dinamarca), “el pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas, por eso cuando los hombres comen esos pollos tienen desviaciones en su ser como hombres” (abril de 2010, Tiquipaya), “si hay divorcio es por culpa de las novelas” (junio de 2011, Santa Cruz), “yo no sabía que los paros, bloqueos afectaban al crecimiento económico” (enero 2011, La Paz), “tal vez la mucha gordura le está afectando” (en referencia a Alan García entonces presidente de Perú, marzo de 2009, Cochabamba), “cuando voy a los pueblos quedan todas las mujeres embarazadas y en sus barrigas dice Evo cumple”(marzo 2010, Sacaba), “nuestro abuelos lucharon históricamente contra todos los imperios: inglés, romano…” (septiembre 2009, Cochabamba), “la acusación de autoritario a mi me alienta bastante” (febrero 2012, Santa Cruz), así es que este discurso erróneo ha sido contagiado a autoridades como el canciller en sus referencias discursivas de las propiedades de la papalisa o el sexo de las piedras, o las declaraciones del magistrado Cusi sobre sus consultas a la coca y a muchos otros que no menciono, por no resultar extenso. Por esto es que resulta de especial beneplácito saber que el presidente ha decidido cambiar de discurso, o al menos eso pareciese deducirse del mensaje enviado a la reina Sofía de España, a quien le dijo que “lo pasado pisado” (octubre 2012, La Paz), ya que más allá de los referidos deslices el discurso oficialista se ha aferrado siempre a un mensaje de confrontación que arrastraba por los pasillos de toda entidad pública los 500 años de opresión. Si la figura es tal cual se muestra, debiera ahora la línea de gobierno buscar un discurso de conciliación, que, en suma es lo que las y los bolivianos precisamos. Estamos de acuerdo, lo pasado pisado Señor Presidente, a construir un nuevo discurso de ayuda y cooperación, que si en los hechos se cumple será el primer paso de un real proceso de cambio. (Artículo publicado en el periódico Los Tiempos en fecha 20 de octubre de 2012)

lunes, octubre 8

VAINAS

Mientras pensaba qué escribir pasaban por mi mente diversas ideas: quizás escribir sobre las elecciones en Venezuela, el debate entre candidatos a la presidencia de Estados Unidos, los problemas en Mallku Khota, el tema Tipnis, la Selección Nacional, el clásico español o tantas otras cosas más. Entonces pude ver, de pronto de pasada, una película que trataba sobre la trata y el tráfico humano, pude presenciar el maltrato al cual se somete a las mujeres a costa de satisfacer los enfermos deseos sexuales masculinos, la manera en que se quita la humanidad a esas pobres víctimas y que significan una red de corrupción que, en diversas partes del mundo, representa un lucrativo negocio que mueve millones de dólares y que, a costa del sufrimiento ajeno, se ha convertido en un problema complejo. Ahí fue que decidí que los temas que inicialmente pensaba tocar son vainas, en relación al tema de la trata y tráfico que ahora maldice a nuestro país y que aún no tiene solución. Una de las aristas por las que este tema empieza, al menos como una fachada legal, es la prostitución, actividad en la que se enmascara la satisfacción de una necesidad tan vil y ruin como es el comprar sexo, y aún así, en Bolivia existe mucha gente que avala este tipo de inconductas. Las Naciones Unidas estimaba en 2009 que podrían existir 270.000 personas víctimas de trata solo en la Unión Europea (similar a nueve estadios como el de Cochabamba repletos), datos globales apuntan a que en el mundo, cada año, dos millones de personas son víctimas de este mal y el lucro que genera alcanza a los dos billones de dólares anuales (según estima la Organización de Estados Americanos), un número de 1.2 millones de niños y niñas son afectados por esta desgracia, en resumen el tercer negocio más lucrativo del mundo. En Bolivia, en los últimos 10 años, la maldición de la trata y tráfico de personas se ha incrementado en un 92.2%, de este porcentaje un 70% son niños, niñas, adolescentes y mujeres jóvenes de 12 a 22 años de edad, así es que Bolivia es ahora uno de los cinco países latinoamericanos con más casos. Pero el tema parece que se ha estancado con una nueva ley que no pasa del papel a la acción, oficinas burocráticas que no dan seguridad y declaraciones que a más de “sonar bonito” no hacen efectivas acciones concretas. Las trancas en las carreteras no controlan el traslado de niños, niñas, mujeres, y puede pasar por ahí cualquiera, la labor en las fronteras es peor, si pasa fácil el contrabando lo mismo pasa con el tráfico de personas, la policía boliviana debe mostrar su transparencia y eficiencia al controlar este tipo de temas. El gobierno es bueno para destinar recursos para actividades políticas y construir estadios, pero para controlar, es poco lo que se hace, y seguimos viviendo así. La prostitución sigue siendo una actividad legal y nuestras calles son cada vez más inseguras. Pero algo que es cierto es que toda esta maldición, no existiría si no hubiese clientes, es decir, en suma, si no existiesen hombres que paguen por acceder a servicio sexuales, si dejásemos de considerar a las mujeres como objetos y no como personas, debiera de pensarse primero en que cada hombre del mundo tuvo una madre, muchos hermanas o hijas. Pregunto yo: ¿cómo es posible que existan personas capaces de esto?, ¿porqué las autoridades no hacen más?, ¿porqué otras vainas son más importantes que un tema que afecta tanto a todos los padres, madres, hijas, niños y niñas del país? Esperamos respuestas, en tanto no cortemos este mal, las autoridades siguen con una deuda pendiente con la población, y mientras esto siga el resto de nuestros problemas son vainas. Publicado en el periódico Los tiempos el sábado 6 de octubre de 2012

lunes, septiembre 24

¿Existen presos políticos en Bolivia?

Publicado en el periódico Los tiempos el sábado 22 de septiembre de 2012 Los obispos de la Iglesia Católica de Bolivia sugirieron en días pasados que en calidad de “gesto de pacificación” se pueda declarar una amnistía para encarcelados, exiliados y refugiados políticos, aduciendo además que este sería un gesto de reconciliación e indicaron que resulta aberrante el uso de la justicia para perseguir judicialmente a aquellos que se encuentren disconformes con el proyecto político que vive el país. En respuesta, la Ministra de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción, Nardi Suxo, así como otros legisladores del oficialismo, negaron que existan presos políticos en el país. En esta lógica cabe analizar aspectos fundamentales que pueden ayudar a mejor comprender esta discusión, obvio desde una óptica académicamente fundamentada. Si definimos preso político, se hace referencia a una persona física que es retenida en un centro penitenciario o en otro ambiente que limite su libertad, debido a que las ideas por él expresadas significan una amenaza para el sistema político imperante en un estado, es así que aquellos que detentan el poder siempre negarán tal condición a aquellos que sufren esta condición, pero, ¿existen presos políticos en Bolivia? Analicemos los antecedentes desde una lógica muy sencilla, es esencial priorizar que los estados mantienen en su estructura organizativa, para existir, de acuerdo a la visión que ya Montesquieu planteaba en su obra “Del espíritu de las leyes” (1748), una división sustentada en la existencia del poder legislativo, ejecutivo y judicial. Este último, independiente del poder ejecutivo y legislativo, garantizaría de manera autónoma la correcta administración de las leyes en un país, situación, que cabe indicar siempre tuvo complejidades que pasaron en Bolivia, como en muchos otros estados, por el apoyo político que debían tener las autoridades que pretendían funciones en el poder judicial (elegidos por el entonces Congreso Nacional), hoy en día elegidos por elecciones populares tras un filtro político igualmente discutible. Aterrizando ahora dichos antecedentes, si el gobierno en cualquier estado, incluido por supuesto el boliviano, influye en este Poder Judicial para coaccionar, perseguir, procesar y finalmente detener y limitar la opinión de aquellos a quienes considera contrarios a su régimen, se identifican las características básicas para ser considerados como presos políticos. En nuestro país, existen actualmente autoridades que son objeto de procesos legales (demorados y muchas veces cuestionados), un caso emblemático resulta ser Leopoldo Fernández (preso desde el 2008 sin sentencia ejecutoriada) pero las limitantes y autocensuras se han extendido a muchos niveles y, conforme afirma la oposición, son muchos los que ya ven limitada su acción y son perseguidos políticos. Debe, el gobierno nacional, dar muestras más claras de que no existen perseguidos políticos en Bolivia, en tanto la Iglesia Católica tiene la razón.

jueves, septiembre 13

¡Gracias Cochabamba!

Bien sabido es que Cochabamba es una de las mejores ciudades de Bolivia, anhelada por muchos y una aspiración y un sueño hecho realidad para otros. Hace ya varios años que esta ciudad es cobijo de propios y extraños, su perfecto clima, la calidez y calidad de su gente, su deliciosa comida, sus hermosas mujeres, sus trabajadores y emprendedores hombres, sus tradicionales bebidas, sus valles floridos, su hermoso trópico, su pujante progreso y desarrollo, su pasión deportiva, su tradición hospitalaria, sus obras y avances viales, sus premios, sus eventos internacionales, sus líderes, su larga historia de ex presidentes, hacen de esta tierra un sitio bendito en el cual muchos tenemos la suerte de vivir. Podemos tener diferencias, desde las más simples hasta las más complejas, pero en todos los casos las similitudes y el buen carácter de nuestra gente hacen que Cochabamba palpite con un solo corazón, con un solo sentimiento que se engalana, de manera especial, cada 14 de septiembre. Agradezcamos, entonces, el poder vivir en una región como ésta, que un lujo semejante, no lo tiene cualquiera. Gracias Cochabamba, por tu presencia de magia mezcla de trópico, valle y puna, por tu esencia de ensueño y color, olor a flores y a fruta madura, gracias por permitirnos ser parte tuya hoy y siempre. ¡Felicidades a todos los habitantes de esta hermosa tierra!, ¡felicidades Cochabamba!

jueves, septiembre 6

La ideología no da de comer

Bien es conocido que una ideología es el grupo de ideas sobre la percepción de aquello que es considerado real, las políticas y sistemas económicos, visiones científicas, organización social, actividad política, aporte cultural, percepción moral, religiosa y una serie de factores adicionales que, en suma, hacen al conglomerado social, su organización estatal y por ende su vida misma. Ya sea así, o sea bajo la visión marxista de ideología en la que su reflejo se traduce en la “falsa conciencia” y es fruto de las relaciones de producción, se pueden identificar ciertas corrientes claras que dan sus aportes a las distintas formas de ver la existencia del ser humano. A esta división de visiones seguramente hacía referencia el actual embajador en la Organización de Naciones Unidas, Sacha Llorenti, cuando alegaba que su designación se daba en medio de una “batalla política entre dos ideologías”. Más allá de que hacer carrera diplomática en Bolivia, parece, no sirve de nada, ya que bien puede ser embajador un profano a la formación diplomática o un dirigente sindical, o que, tal cual sucede en numerosos casos (el fin de la Coca Cola, la asesoría de piedras andinas y otras tantas), el jefe de nuestra representación internacional, también es visto como ausente de una formación en el área, es necesario que se pueda identificar como retrógrado un discurso anacrónico que si bien fue válido en la época de la Guerra Fría, hoy resulta un resabio que es más un cliché antes que soluciones efectivas a observaciones concretas a lo que sucede en el país. Para el flamante embajador la ideología defendida por él y su partido político apunta a la verdad en tanto que la otra es carente de patria y apunta a las ambiciones, en los antecedentes históricos más recientes podríamos imaginar que las dos ideologías más frecuentadas en boca de los políticos son la corriente socialista y la corriente liberal (en el primer caso con el rótulo chavista de “socialismo del siglo XXI” y en el segundo caso con el muy empleado término de “neoliberalismo”), en ambos casos se pueden mencionar ejemplos de países en los que se han aplicado (con mayor o menor frecuencia, profundidad y pureza teórico doctrinal) estas visiones y que en todos los casos han desnudado falencias que han derivado en abuso de poder, corrupción, y – ante todo – insatisfacción de las necesidades básicas de la población (incluida la libertad, carente en el sistema socialista y la extrema pobreza, abundante en el sistema liberal). Quizás por esto es que diversas corrientes fueron planteándose la realidad respecto a la efectividad de sus argumentos llegando a concluir que la ideología no da de comer. Surgen entre otras ideas similares, concepciones como la planteada por el inglés Anthony Giddens (actual profesor emérito de la London School of Economics and Political Science) denominada como la Tercera vía, una opción definida como ecléctica, en la que se toma lo mejor de ambas corrientes clásicas. Líderes como Gerhard Schröder (Alemania), Rodríguez Zapatero (España), Santos (Colombia), Mujica (Uruguay), Lula Da Silva (Brasil), Bachelet (Chile), Clinton (EE.UU.), Blair (Inglaterra), se han manifestado participes de esta visión mixta de ideología. De pronto y sería momento de que en Bolivia se plantee una nueva visión política que apunte a una tercera posibilidad que vaya en pro del progreso y del desarrollo, restringiendo lo negativo y ensalzando lo positivo, enterrando de una vez las ideologías radicales de socialismo extremo o neoliberalismo salvaje. Dejemos de perder tiempo pretendiendo cambiar el nombre a la Plaza Murillo de La Paz o a la Plaza Colón en Cochabamba, y empecemos a asumir una nueva visión que apunte a lo que es realmente esencial: el bienestar del ciudadano boliviano.

jueves, agosto 9

Al carajo

Bien podría asegurar que el título del presente artículo pudo haber sido menos agresivo y que incluso pudo emplearse para escritos de alto contenido ideológico y de reclamo social, quizás, incluso empleado por personas de mayor experiencia en el ramo. Sin embargo e inclusive considerando que "carajo", en estricto castellano, es la parte más alta de un barco, y no en sí mismo un disparate, me atrevo a usar el término para llamar la atención del lector y tocar un tema de profunda preocupación para la ciudadanía en general: la trata y tráfico de personas. Sé que lo que afirmaré es complejo e incluso radical, pero en un sentido amplio y no restringido, confío en que el lector sabrá comprender el mensaje de fondo. Como ciudadanos podemos vivir y enviar al carajo la lucha por el Tipnis, que hagan la carretera y aún así nuestro cotidiano vivir no se verá afectado, también podemos enviar al carajo si el alguien quiere perpetuarse en el poder hasta el infinito, de igual manera que el carajo también se lleve las marchas, bloqueos y tantas incertidumbres en que vivimos, así será de interés del carajo la corrupción, ineficiencia y un sinfín de males que afronta la sociedad boliviana. Lo que no podemos tolerar, y en lo que es urgente que se tomen más medidas, es que nuestros hijos estén inseguros en nuestras propias calles. No es tolerable que vivamos atemorizados porque aquellos que son lo más importante para nosotros corran riesgos, el resto, puede irse al carajo. No es suficiente endurecer las normas en este tema, deben acudirse a mecanismos como la tecnología para poder luchar contra este flagelo (cámaras en todo lado, registros exigibles y controlados para todo cruce de fronteras garantizados por equipos informáticos), es de lamentar que no se pueda confiar en la honestidad y transparencia de varias de las instituciones que debieran velar por el cumplimiento de la norma y lleguemos, en suma, a desconfiar de todos. Seguro estoy que muchas soluciones se podrían plantear, con participación de las autoridades, entidades, padres y vecinos, pero es menester que el gobierno sea quien lidere este proceso y las acciones sean inmediatas. Presidente, dejemos la política por un tiempo, enfoquémonos en algo que preocupa, por no decir aterra, a los padres y madres del país entero. Tomemos acciones ahora, el resto que se vaya al carajo.

jueves, julio 12

Crisis de Estado

El Estado, como entidad abstracta existente desde hace cientos de años, ha mostrado en sus elementos constitutivos, la esencia misma de su presencia reflejada en el poder que se traduce en las leyes que deben de cumplir aquellos que a la vez son los habitantes del Estado y cuyos límites geográficos son el territorio que delimita la normatividad referida. El Ministro Romero, a raíz de la IX marcha por el Tipnis, mencionaba la pasada semana que este conflicto social era el único que podría haber derivado en una crisis de estado. Tal afirmación, provoca el presente artículo que busca reflexionar, desde un punto de vista no solo político, sobre la situación boliviana en relación a la estabilidad, entendida como factor decisivo para el desarrollo de una nación, y a la inestabilidad, como herencia transmitida de generación en generación en el país. No es exclusividad del MAS sufrir bloqueos, embates de organizaciones sociales, marchas, críticas y ataques de diversos frentes, por el contrario durante mucho tiempo ha sido precisamente el Presidente Morales quien, liderando las Federaciones del Trópico de Cochabamba, ha promovido y efectivizado bloqueos con resultados nefastos para la economía, estabilidad e imagen del país, lo vivieron varios mandatarios de los partidos rotulados como tradicionales y antes de estos también fue similar la situación. La relación entre las instituciones del Estado con los grados de efectividad, eficacia y eficiencia que demanda la población, o la imagen de transparencia que se supone vigente en el imaginario colectivo boliviano, se encuentran muy distanciados. El pueblo, por su parte, es un grupo humano cuya mayoría tiene niveles de educación insuficientes, con falencias complejas que vienen a significar la conformación de una sociedad resquebrajada en temas tan básicos como la higiene, la pronunciación, la escritura, la cortesía, el respeto a la ley, el cuidado básico en salud y la disciplina laboral, esto significa en pocas palabras que como sociedad nos falta mucho, las clases sociales bien marcan diferencias notorias entre los unos y los otros y es preciso que estas diferencias que afectan a quienes son actores diarios del cotidiano vivir sean superadas para bien, y esto tomará años. Existe, por otra parte, un divorcio entre las entidades públicas y la confianza de la población, cada vez resulta más compleja una relación carente de efectividad, transparencia y con excesiva politización, el MAS, tal cual los partidos predecesores, ha demostrado que la falta de institucionalidad en Bolivia es una regla y no una excepción. Esta realidad, triste pero cercana a cada uno de los ciudadanos del país, conlleva los riesgos de una crisis de Estado, si bien no políticamente enfocada en lo gubernamental, es un territorio, su población y su consabido poder en continua y profunda crisis. Resulta evidente que conceptual y doctrinalmente hablando, en estricta sujeción a las teorías políticas existe un enfoque distinto en lo que es en esencia una crisis estatal, sin embargo en Bolivia las crisis son cosa común. Concluyendo este artículo queda preguntarnos: ¿cuál la solución?, la respuesta es harto difícil, porque parte de cada uno de nosotros, de ser mejores ciudadanos para poder exigir mejores gobernantes, de respetar las normas en vez de buscar burlarlas, de ser puntuales en vez de identificar excusas, de en pocas palabras ser mejores ciudadanos porque, a pesar de todo, amamos a este país.

sábado, junio 30

En Bolivia morimos por todo y por nada

En Bolivia morimos por todo y por nada, en manifestaciones que se desangran con gritos y adjetivos punzantes que, en muchos casos, no son realmente entendidos por quienes gritan a pulmón rajado en defensa o en contra de algo; en marchas, tal cual sucedió recientemente con la IX marcha por el TIPNIS con una bebé de seis meses que del conflicto nada sabía y que nunca debió estar ahí; en enfrentamientos entre hermanos, tal cual sucedió en Cochabamba un once de enero cuando la gente de la ciudad se enfrentó con la gente de campo quienes, pro masismo, se habían asentado en la urbe; en enfrentamientos en las carreteras, en los caminos y en los senderos y mueren igual policías, militares que campesinos, cocaleros, productores de esto y aquello, viejos y ancianos, con y sin plata. Mueren todos menos los que respiran poder, los que ejercen sus cualidades de líderes y tiene, por así decirlo, a la sartén por el mango. Son los que no van a la lucha nunca, los que ven, desde el balcón que otros peleen, aquellos que son los que, en un nivel estratégico, manejan a las tropas sin interesarles quién o quiénes ponen el pecho a la agresión. En Bolivia, existen muchos estrategas de este tipo, que manipulan, que destruyen y que no sufren, ni por asomo la pérdida de un ser querido. Esa, es la mala política boliviana, manipuladora e insensible. Somos, asimismo, un país de altas contradicciones, con un gobierno que denuncia golpes de estado que pareciesen más cortinas de humo que verdades concretas, con una policía mal pagada y que tolera mal trato y es consciente de sus limitaciones operativas y morales, con grupos sociales que apoyan un proceso de cambio que carece de sustento económico sostenible y que está altamente politizado, un país traumado con mirar al pasado y recordar que no tiene mar, sin mirar adelante y ver que otras ventajas se abren ante nuevas visiones, con políticas diplomáticas internacionales que nos recuerdan que en Bolivia para ser embajador basta ser político y no diplomático de carrera, con autoridades cuya formación es sindical y no académica, con una clase media que inerte mira desde sus casas las contradicciones de un país que ha dejado de ser una nación para pluriculturalizarse y que ha dejado de promover la iniciativa privada para alimentar a un creciente Estado que no demuestra tener la capacidad suficiente para satisfacer las necesidades de la población, con un ciudadano común acostumbrado hasta los huesos a la viveza criolla, a la impuntualidad y a la indisciplina. Esa es nuestra Bolivia en su lado negativo. Acepto que tenemos, sin embargo, varios valores, reconozco que existen autoridades que ejercen una política propositiva, que existen compatriotas que desean un mejor país y que se esfuerzan por ser buenos ciudadanos día a día, pero debo lamentar que nuestros yerros son mayores que nuestros aciertos y eso apena en demasía a aquellos que soñamos con un país bueno para nuestros hijos. Estamos estancados, lo estuvimos ya con los gobiernos anteriores y – al parecer – aún lo estamos en el actual, estancados en nuestras contradicciones y en nuestras complejidades, seguimos muriendo de todo y de nada y en un país, donde se suele decir: “no pasa nada”.

viernes, junio 1

Wilstermann, Bolivia y el fútbol

Wilstermann retornó a la Liga del fútbol nacional, con méritos deportivos propios que son más relevantes que las críticas mal sanas de ciertos personajes que pareciese no quisieran reconocer, bajo ninguna circunstancia, la importancia que tiene este equipo para la historia del balompié nacional. Pero más allá de lo deportivo o el debate, bueno o malo, en tono a este tema, es evidente que el fútbol en el país es muy importante, desplaza del comentario general a la Asamblea de la OEA, a los comentarios o declaraciones de autoridades que convocan a “colgar” a todo opositor y logra, a diferencia de la política, unir los sentimientos de las y los bolivianos. La noche del pasado miércoles en el hermoso Prado de nuestra ciudad, se desencadeno este fenómeno en toda su expresión, apuntalados por la victoria de Wilstermann sobre Guabirá, nuevamente vehículos de todo tipo se juntaban para tocar bocinas y cantar al unísono los versos en honor al rojo aviador, la euforia provocaba lágrimas y alegrías y era tanta la pasión que no distinguía a los unos de los otros y aglutinaba a un solo corazón una pasión que en suma se llama fútbol. Para los que aún podemos recordar lo sucedido el año 1993 (clasificación de Bolivia al Mundial de 1994) es nostalgia plena rememorar aquel sentimiento de orgullo nacional que invadía a cada boliviano y que provocaba que el rojo, amarillo y verde esté presente cada segundo de cada día y lograba, inclusive, paralizar el país, con cada partido. Aún recuerdo que entre las críticas se mencionaba que resultaba triste solo ser boliviano para el fútbol, y lo acepto, es triste, pero también mantengo que es una pasión, un sentimiento que bien pude unificarnos en medio de tantas cosas, que hoy por hoy, nos separan. Esta tarde Bolivia juega nuevamente, se renuevan esperanzas y aún, como siempre, soñamos con poder vivir de nuevo esa pasión de sentirnos ganadores, de saber que estamos entre los mejores y que, si bien quizá solo para el fútbol, todos somos bolivianos.

viernes, mayo 18

Evo Vs. Facebook

En los últimos días voces oficialistas han planteado implantar algún tipo de regulación a las redes sociales, escenario en el cual el Presidente de la República ha identificado ofensas. Es verdad que en el Internet en general se pueden encontrar miles de problemas, miles de necedades, y así como existen muchos pros existen también muchos contras, pero lo más importante de ello va por que en el fondo es un espacio en el cual se desarrolla uno de los momentos de mayor libertad de expresión de la gente, no solo en Bolivia sino en casi todo el mundo, no es otra cosa que los Indignados de otras latitudes hubiesen coordinado sus acciones usando este medio, o que mensajes de agrupaciones como Anonimous puedan estar al acceso de manera viral en este tipo de interacciones virtuales. Si tomamos en cuenta al Facebook en particular, podemos encontrar chistes y temas muy originales, otros muy groseros, otros incluso ofensivos y seguro que bellas y hermosas cosas también, pero todos estos en un estado pleno y válido de libertad. No digo que el Internet sea tan libre que permita promover perversiones o ilegalidades, pero que la libre expresión tiene en esto un espacio rico es algo que no se puede negar, más podría derivar la reflexión presidencial en participar con mayor énfasis en este tipo de redes para tratar de persuadir, con diálogo y con razones técnicas, con mensajes positivos y menos política, en vez de pretender censurar una red que es en sí misma una forma de libertad de expresión. Preocuparse por lo que significa el Facebook en si está demás, más debiera preocupar al Gobierno, el creciente descontento con una gestión que viene mostrando falencias en lo que significa coordinar y consensuar las políticas que suponemos deben ir en beneficio de la sociedad, Si dejamos el ciberespacio a un lado y tocamos realidades, más debiera atender el Gobierno la novena marcha del TIPNIS, las demandas de los médicos, las necesidades de las universidades públicas que no están enfrentadas en las calles por nada y que mucho tienen que reclamar, e incluso las limitaciones de un estado que es cada vez más grande pero, pareciese, cada vez menos efectivo a la hora de reactivar el aparato productivo nacional o conciliar criterios de sus habitantes Facebook es reflejo de muchas cosas, existen usuarios de todo tipo y sabor, pero en el trasfondo están también los descontentos con una realidad que cada vez se torna más compleja, el reto de superar esto no pasa por la censura sino por la gestión transparente y eficaz, con menos política y más libertad de economía, con mas diálogo y menos gases lacrimógenos. Los retos son otros y en su mayoría no son emergentes del Facebook.

viernes, mayo 4

Los médicos tienen razón

Resulta complejo, hasta frustrante aceptar que es una realidad la que palpamos cotidianamente las y los bolivianos, un país con problemas tan básicos como aquellos que afectan a un área tan sensible como es la salud deja muchas preocupaciones y amerita diálogo antes que confrontación o radicalismos. La tozudez del Gobierno en no negociar los argumentos del sector salud y su propia incapacidad en lo que es la gestión en salud colocan la crisis nuevamente como un escenario posible y muy real en el diario vivir de miles de ciudadanos. La determinación del gobierno nacional de exigir el cumplimiento de labores por ocho horas a los médicos y personal de salud, olvidando que estos son los mismos profesionales que están excluidos de los beneficios que otorga la Ley General del Trabajo y que no reciben remuneración extra cuando deben salir ágilmente, muchas veces en madrugadas o dejando de lado sus actividades propias, para poder salvar una vida, ha dejado una estela de complejidades que la gran mayoría de la población no comprende a cabalidad. Seguro estoy que quien tenga un problema de salud hoy en día debe estar muy complicado, y es lamentable que se hubiesen debido llegar a estos extremos para siquiera pretender dialogar. No está bien que no exista atención en salud de manera regular en el país, pero está peor que el Gobierno no escuche las demandas de los sectores involucrados en el conflicto y que con su postura radical olvide que su función principal es gestionar este país. La solución a los problemas en salud de Bolivia no pasan por planteamientos que signifiquen la explotación de los médicos y personal de salud, falta dotación de ítems (o miento si se afirma que un médico es quien debe de atender a varios pacientes que esperan en la atención de salud pública y lamentablemente no se dota de más ítems para resolver estas demandas), existe una carencia de equipos y material para la atención en salud (comparémonos con nuestros países vecinos y veamos cuál la inversión y condiciones en equipamiento y otros en relación a Bolivia) y además debe soportarse la politización en cargos jerárquicos dejando de lado, en muchas ocasiones, la capacidad y profesionalidad a favor del peso partidario o político. La postura de los médicos debe ser atendida, es menester que el gobierno suspenda toda aplicación normativa en tanto los actores involucrados puedan acordar consensos, si esta postura de diálogo se hubiese asumido desde el inicio de este conflicto, no se hubiese llegado a descontroles como lo que hoy vemos.

jueves, abril 19

La normalidad de nuestra anormalidad

Cierro los ojos e imagino a Bolivia, sus verdes bosques tropicales, su altiplano mágico, sus valles sacados de cuentos de hadas, sus mil y un virtudes, la bondad de su gente, lo prodigioso de su comida, lo infinito de su hospitalidad y tantas otras virtudes que podríamos mencionar. Pero también están ahí, incrustadas en la realidad del cotidiano vivir, una serie de “normalidades” que hemos aprendido a asumir y que hoy por hoy son el pan nuestro de cada día, estas realidades se pueden bien resumir en los bloqueos que ya son tema regular, los paros y marchas que constituyen el amigo íntimo de cualquiera que precisa - aún contra su voluntad - desplazarse en nuestras ciudades. Está también muy “normalizada” la postura de un gobierno que hace oídos sordos a aquello que no le es conveniente, que prefiere imponer antes que negociar, y cuyas consecuencias derivan en acciones tan extremas como las que llevan adelante hoy los médicos del país, olvida el Gobierno los turnos y horas extras, innumerables e insufribles, que deben realizar los galenos, y prefiere enfocarse en una visión unilateral que solo mira una de las tantas variables que debieran considerarse en negociaciones con el ramo de salud, pero esto, es también algo “normal”, negociar ya con la presión encima es ya algo a lo que estamos acostumbrados. No tiene tampoco, una visión que le de una lectura adecuada de la carretera por el Tipnis, y prefiere empecinarse en posiciones duras a las que también ya consideramos normales, es, quizás, la normalidad del que tiene el poder y la normalidad del que es sometido. Así también es “normal” el vecino que poco o nada tiene de gentil, que ensucia como si no le interesara mantener la ciudad limpia, que maneja como si su coche fuera parte de una manada de burros, que es negativo cual obscuridad profunda, que escupe y es poco higiénico, que es corrupto y que prefiere la viveza criolla antes que el trabajo honesto, que tiene un vocabulario florido en lo que a adjetivos refiere pero que es inculto en lo que a cortesía implica, que no sabe respetar la fila y que siempre busca una ayuda extra. Igualmente es “normal” que en muchas oficinas la atención sea lenta, dejada y hasta grosera con el usuario, que las cosas nunca estén a tiempo, que el responsable siempre esté ocupado, que le falte siempre un sello más a nuestro trámite, que sea necesario otorgar algo para poder agilizar esto o aquello, que existan amplias lagunas de soluciones y pequeñas islas de criterio. Pero todo esto, es “normal”. Aunque usted no lo crea (como decía Ripley) en el mundo existen lugares donde esto no es normal, así como – y debo admitirlo – existen muchos otros donde es peor. Si bien, y lo debemos admitir, el mundo pareciese un lugar de espanto, ya sea cuando vemos una guerra o vemos que el Rey de España tiene como pasatiempo matar elefantes, aún nos queda la esperanza en el ser humano. Finalmente y apuntando la visión a igualar y hasta superar a los mejores países del mundo, es necesario un cambio de actitud en cada uno de nosotros para mejorar, ese cambio de actitud debiera ser algo real y es necesario que se constituya en una nueva normalidad más sana y progresista.

jueves, abril 5

Bolivia, nosotros, los valores y la realidad

Vivimos una nueva Semana Santa recordando la muerte y resurrección de Jesús en pos de poder valorizar dicho sacrificio en lo que - a decir de muchos - es un momento de reflexión, pero más allá de la visión religiosa es un buen momento para poder tocar temas que hacen a todos pero que a nadie parece interesarle. Dentro la convivencia y existencia humana, llámese conglomerado social, existen ciertas normas que delimitan el accionar de sus integrantes, están aquellas que son de carácter coercitivo y por ende nos obligan a determinadas cosas, y están otras que no son de cumplimiento forzado y quedan al libre albedrío de cada uno de los integrantes de esta sociedad, llámense principios morales o reglas de urbanidad. Esto sucede en todas las sociedades y el factor diferenciador y fundamental para una mejor convivencia es el ciudadano común, es decir: nosotros. Muchas veces hemos levantado nuestras voces contra el gobierno de turno o contra las autoridades, las más de estas con sobradas razones, sin embargo pocas veces nos fijamos en lo que nosotros podemos hacer como ciudadanos responsables para hacer de este país un lugar mejor. La sociedad determina, con el paso del tiempo, factores educativos y un sinfín de aspectos, los valores imperantes en la sociedad, a la vez cada uno de nosotros con su aplicación establecemos el grado de acatamiento de estos valores y su real aplicación en la sociedad. Mil y un veces nos quejamos de los problemas que tiene Bolivia, de su gente y de aquello que nos afecta, si analizamos, podríamos afirmar, sin temor a equivocarnos, que existen muchos aspectos que podríamos cambiar en el país con un real compromiso de transformación, si enumeramos algunos de estos podríamos referir: en Bolivia no existe gentileza en el conductor, bien puede uno estar minutos enteros a la espera de que la interminable fila de vehículos pase antes de que alguien pueda concederle el espacio para pasar, y si eso pasa muchas veces el beneficiado no tiene el cuidado de al menos agradecer; en nuestro país los controles que impliquen un cierto nivel de autoridad muchas veces la confunden con altos grados de prepotencia y los usuarios finales somos maltratados; uno de los problemas principales es la higiene, es tan común sentir todo tipo de olores en el tráfico diario, tan fácil ver como alguien arroja la basura donde mejor le place (fuera del coche, de la flota, en la calle, en el aula, etc.) y estamos tan acostumbrados que ya lo vemos como normal; en Bolivia la burocracia es tan alta en todo tipo de trámites y el nivel de informatización es aún tan bajo, que todo tipo de trámites bien puede derivar en una larga fila de burócratas e interminables sellos de aprobación o negación que maltratan al ciudadano común; incluso en lo personal llegar a ser un mejor esposo, amigo, trabajador, padre o madre. A esto le podemos sumar mucho de lo que usted ha vivido, problemas incluso con el vecino o el amigo, con el jefe o con el compañero de trabajo, en casi todos los casos el rol del ciudadano como persona, como factor de cambio para mejorar, es crucial. Todos estos factores son aspectos que usted o yo podríamos solucionar para poder hacer de este país un lugar mejor. Valga esta fecha santa para realmente reflexionar y ver en qué medida podríamos mejorar como ciudadanos y por ende como personas.

lunes, marzo 26

El amor en tiempos de bloqueos

Gabriel García Marquéz, en su libro, El amor en los tiempos del cólera, relata la conversación del personaje central de la novela, Florentino Ariza, con un pariente cercano, quien le dice: “Voy a cumplir cien años , y he visto cambiar todo, hasta la posición de los astros en el universo, pero todavía no he visto cambiar nada en este país. Aquí se hacen nuevas constituciones, nuevas leyes, nuevas guerras cada tres meses, pero seguimos en la Colonia”. Similar comentario podríamos enunciar respecto a ciertas cosas que, en Bolivia, no cambian ni cambiarán nunca. Uno de estos “patrimonios sociales” son los bloqueos, por todo y por nada, incluso los bloqueos contra los bloqueos, el más humilde de los vecinos o el más arrogante de los líderes sociales, bien puede bloquear por los uno y mil problemas que a diario subsisten en un país como el nuestro. Reclamamos por leyes que sancionen a los bloqueadores, e incluso – so riesgo de que suene a broma – el mismísimo Gobierno pide que el Ministerio público detenga a los bloqueadores y los sancione, a la par reclamamos que se cumplan las leyes y se respete el libre tránsito, difícil pedido en un país donde las autoridades no saben ser autoridades y el pueblo no sabe ser pueblo, donde el líder es un caudillo y la institución es una cáscara manejada por una pulpa politizada, tan política que enferma y tan desagradable que nadie la quiere pero que todos los deben aceptar. Ya hace tiempo atrás, en una nota similar, planteaba que lo que Bolivia necesita, no pasaba por una nueva Constitución, sino por aprender a respetar las leyes y normas vigentes, el tiempo continúa dándome la razón en cada bloqueo, manifestación, marcha y reclamo que hacen de Bolivia un país inestable. La culpa la puede tener el Gobierno, los anteriores gobiernos e incluso hasta las tradiciones en las que vivimos inundados, pero el responsable mayor es el pueblo, ese grupo humano sazonado de indisciplinas que es bueno para una marcha pero malo para asumir responsabilidades. Somos buenos para exigir derechos pero malos para contraer obligaciones, sin embargo ahí estamos, como siempre, como hace muchos años, reiterando las marchas, los bloqueos y disgustos que ya escuchaban nuestros abuelos y los abuelos de nuestros abuelos. ¿Cuándo será el día en que podamos asumir posturas jurídicas antes que acciones de hecho?, ¿cuándo será el día en que se pueda confiar en un sistema de atención a las demandas de la población, jurídico o no, que funcione de manera eficiente y que evite llevar al pueblo a extremar recursos cuando no se le escucha? Pero aún queda una esperanza, notoria en el corazón de cada habitante de mi patria, una bondad oculta y enterrada muchas veces por el dolor de no ser escuchado, por el infinito estrépito de cientos de muertos que se han sacrificado por conquistas sociales y reivindicaciones que en muchos casos no han sido justificadas ante los ojos de la madre que perdió el hijo o el hijo que perdió al padre, un deseo de vivir en un país mejor, un amor desenfrenado por Bolivia, por el prójimo que es nuestro hermano y no nuestro enemigo, por dejarle a nuestros hijos mejores días y no repetir la historia cíclica de heredar vicios y condenados medios de reclamos que no hacen más que atrasarnos, queda esa esperanza a relucir el día en que nos demos cuenta que bloquear no es una solución, que las autoridades atiendan las demandas del pueblo sin necesidades de medidas de presión ni sacrificios innecesarios. En tanto ese día llegue, la esperanza aún subsiste en nuestro profundo amor por Bolivia, y como afirma haberlo leído el personaje mencionado al inicio de este artículo: “El amor se hace más grande y noble en la calamidad”.

viernes, marzo 9

Inseguridad en Bolivia

Cada día, cuando se escucha la radio, se leen las noticias o se observa la televisión, podemos apreciar decenas de noticias relacionadas a la falta de seguridad en la que vivimos cotidianamente, asesinatos, violaciones, robos, hurtos, vínculos ilegales y una larga y matizada lista que pareciera no terminar, se presenta y se extiende ante nuestros ojos y nos hace temer que nuestros seres queridos, incluso nosotros, podemos llegar a ser la siguiente víctima. Ya no es un secreto que mafias organizadas se mueven en el territorio nacional, qué otra cosa explican los asesinatos, los ajustes de cuentas, que se ven principalmente en Santa Cruz, y quizás no habría la necesidad de referir que el narcotráfico se patentiza de manera violenta en muchos niveles. Las historias de violaciones, los clanes familiares que se organizan para cometer hechos delictivos, se escuchan en boca de todos en las distintas capitales del país, muchas de estas vertientes de mafia nacional, nunca sufren acusación alguna, las victimas quedan en el olvido, sus familiares optan por no acudir a un sistema judicial que no ofrece garantías para cuidar de las víctimas y más al contrario, les significa tiempo y dinero y, lo que es peor, revivir los sucesos que sufrieron. Por otro lado, la policía, queda limitada en diversos aspectos, empezando por los financieros, sueldos malos - por no decir pésimos - parecen invitar a que se busquen otras opciones para sobrevivir, las condiciones logísticas son también una vergüenza, desde las obsoletas armas que manejan hasta los vehículos adaptados de que disponen, son motivo para fallas operativas que pueden costar caro. A más de esto, debe la institución verde olivo, soportar que le “carguen los muertos” ante presiones y fallas oficialistas, ratificando que la política (por supuesto mal entendida) quebrante las estructuras y principios de la Policía Nacional. Y es que en Bolivia es muy difícil controlar temas tan fundamentales como la seguridad ciudadana, y ya sea por el lado de la población civil o por el lado de las autoridades responsables, estamos ante un problema que requiere más que una cumbre discursiva, necesita de acciones concretas que vayan en beneficio de la seguridad de todos. Para esto, se deberá de acudir a los bolsillos de las y los ciudadanos bolivianos, quienes deberemos de asumir de un modo u otro, el cargo de cubrir más cantidades de uniformados que puedan garantizar las labores de prevención contra el delito. Lo certero de este tema, puede resumirse en que necesitamos seguridad, pero la necesitamos ya.

viernes, febrero 24

En justicia corresponde

En un país en el que la gente tiende a solucionar sus problemas con agresiones y sus autoridades dan el ejemplo, poco o nada podemos esperar de un futuro digno y sano para nuestros hijos, Bolivia, desde más allá de lo que la memoria puede recordar, ha solucionado sus disputas y problemas con sangre y dolor, con la política impuesta por sobre la razón y el buen criterio, nunca nos dimos la oportunidad de sembrar una cultura permanente del diálogo ya que siempre fuimos lo suficientemente egoístas como para primero pensar en nosotros y en nuestros intereses particulares en vez del conjunto social del cual somos parte. Esta visión, tan negativa y hasta odiosa, se ha presentado en todas las culturas y civilizaciones, ni los griegos se salvaron de tal situación cuando desterraron a notables ciudadanos que en su momento fueron héroes de guerra o a sus sabios más connotados a quienes incluso condenaron a muerte, su naciente democracia con las piedrecitas negras y blancas ya tuvo las falencias que hoy en día encontramos en la democracia de distintas latitudes. Bolivia, mi estimado lector, no es la excepción a esta regla. Dentro esta conglomerado democrático subsisten, sin mayores beneficios, ciertos segmentos poblacionales que por sus características propias merecen un trato distinto, en su momento estos grupos se acoplan a la realidad que les rodea, sin beneficios, sin favores y así lo asumen, hasta que un buen día, organizados y juntos, deciden reclamar por aquello que consideran justo. Uno de estos segmentos poblacionales lo constituyen las personas con capacidades diferentes, quienes durante años han vivido en ciudades que, aclarémoslo bien, no son para todos, con edificaciones que ni siquiera tienen accesos para sillas de ruedas y con una gama de irrespetos que van desde el que parquea en su acera hasta el gobierno que niega sus derechos. Imagine usted lector, que si para una persona es difícil moverse en una ciudad en la que las aceras se ven en distintos niveles, con baches, con transportes no preparados para poder dar un servicio adecuado, con semáforos hechos solo para los que pueden ver, y con una inconsciencia fatal de parte de la ciudadanía en la que se cree que ayudar es sinónimo de limosna, imagine ahora lo que será ser una persona con capacidades diferentes y vivir en Bolivia. Por eso, sin más preámbulos, sin mayor consideración que las complejidades que la vida y nosotros colocamos a este segmento social, bien creo que el Gobierno Nacional podría destinar recursos a estas personas, quizás quitarle un tanto al Palacio de Gobierno Pluriarquitectónico que se pretende construir, o quizá evitar las concentraciones masivas de personas afines al MAS en las que se subvenciona transporte, comida y hasta un estipendio, seguro que en algún lugar de la monstruosa y aparatosa burocracia estatal existe una forma para obtener recursos, que en justicia corresponde. http://ronniepierola.blogspot.com

jueves, febrero 9

Sanas envidias

Recientemente un ciudadano chileno me decía que sentía una sana envidia por Bolivia, “ustedes tienen todo” afirmaba con certeza ese caballero con un típico acento extranjero, “Chile solo tiene cobre, nos falta mucho de lo que a ustedes les sobra, Bolivia tiene agua dulce en cantidades, bosques, agricultura, ganadería, minería… e incluso su gasolina es subvencionada, siendo que en Chile está gravada con cuatro impuestos que a final de cuentas lo cubrimos los chilenos para poder mantener la burocracia estatal”, no pude evitar sentirme orgulloso de tal apreciación y vino a mi mente, cual relámpago, la imagen que repetían los profesores de colegio en la que afirmaban que somos un mendigo sentado en una silla de oro. Pero la apreciación de este ilustre vecino chileno, no se limitó a la sana envidia, sino que también toco una falencia muy real en nuestra Bolivia y dijo “bien se sabe que en Bolivia la corrupción es un problema grande, porque aquí al corrupto lo detienen rápido, ejemplo de esto son los carabineros de Chile a quienes no se les puede ofrecer ni en broma un soborno”, y tal criterio fue doloroso de aceptar, aún cuando en el fondo sabía que era verdad. Contrastando con esta sana envidia, me puse a recopilar datos y a sumarle la experiencia personal para poder obtener un cuadro más certero y pude tener criterios y apreciaciones que bien vale la pena compartirlos. Resta decir que los parajes de nuestra amada Bolivia son por demás espectaculares, desde los llanos orientales hasta el altiplano matizados en una infinidad de colores, desde los verdes más agresivos hasta los tonos crudos del frío altiplánico, que tiene enfundada en si misma a lagunas en las que rosados flamencos extienden sus alas, dándole a la vista un regalo de matices y contrastes que uno nunca olvidará. Por el lado chileno el paisaje es más bien desértico, un permanente plomo no deja lugar a la vegetación (al menos en el lado fronterizo con Bolivia) y cambia a nivel del mar con la presencia de palmeras pero aún encapsuladas en una atmósfera árida. En los puntos intermedios entre uno y otro país, son experiencia común los asuntos migratorias y de aduana, más específicamente en Tambo Quemado, donde las condiciones de trabajo son, para no mentir, malas, las oficinas bolivianas sucias, el trato, por mencionar lo menos: pésimo, la información sumamente escasa o errónea en el otro lado está Chungara cuyas oficinas están administradas por amables funcionarios chilenos quienes dan la bienvenida con un agradable tono de voz y trabajan en mejores condiciones (mucho mejores) que sus pares bolivianos, la revisión en esta instancia usa tecnología moderna (cabe indicar que en Bolivia la revisión es realizada de manera visual simplemente). Las carreteras del lado chileno, si bien indican recientemente, están en refacción, destacan por su excelente iluminación nocturna y su masiva señalización, no existen trancas ni cobros adicionales por el uso de tales carreteras, en el lado boliviano la carretera está en buen estado si uno maneja de día, pero si uno lo hace de noche la señalización es mala, por no decir pésima. A esto se relaciona la común experiencia con muchos de que manejar en Chile es una experiencia aparte, para nosotros resulta extraño ver que el peatón tiene la preferencia y que el conductor chileno frena en las esquinas donde cruzan los peatones (el peatón cruza solo en las esquinas, no a media cuadra como lo hacemos aquí), existe una notoria ausencia de bocinas y todos usan cinturón de seguridad y siguen las señalizaciones al pié de la letra. En Bolivia, sin ánimo de ofender, pero consciente de nuestra realidad, manejamos como manada de animales en fuga. Si se aplica el dicho de que como muestra basta un botón, la sana envidia que siente el ilustre vecino chileno por nuestras riquezas naturales, queda empañada por el grado de falta de educación en el cual vivimos en Bolivia. Si cabe un mensaje final, debemos mejorar nosotros para que mejore el país, se nos ha inculcado un odio visceral a Chile por que nos quitaron el mar y realmente duele no tenerlo, pero es admirable su educación, su disciplina y su don de gente, y eso no podemos quitarles, nosotros tenemos tanto pero hacemos las cosas tan mal que realmente es momento de que nos pongamos a pensar en qué medida podemos mejorar para hacer algo por Bolivia.

jueves, enero 26

La política en Bolivia

Como en muchos lados del mundo (y Bolivia no es la excepción) la política deja de ser el arte de gobernar y pasa a constituirse en un instrumento efectivo para detentar niveles de poder, lo mismo que hoy le sucede al Movimiento al Socialismo (MAS), le pasó en su momento al Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), Acción Democrática Nacionalista (ADN) y al Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), y es que el poder tiene ventajas y facilidades y al tener este tipo de alegrías encanta y enceguece, bien lo sabe Santos Ramírez y no se olvidan aún las largas trastadas políticas embadurnadas de corrupción de muchas autoridades nacionales y regionales que, en su momento, supieron aprovecharse de su condición para beneficio personal. Todo este mar de corrupción, sin apuntar a nadie ni justificar nada, es culpa y reproche de una sociedad que en su conjunto vive acostumbrada a la “coima” y al “charle”, donde el que respeta la fila es el “gil” y el que le “mete nomás” es el más “vivo”, un esquema en que estamos tan acostumbrados a la viveza criolla, llámese manejar sin cinturón de seguridad, cruzar la calle o tomar el micro donde sea menos en la parada (si es que hubiese una cerca), tirar la basura donde se pueda, destruir casetas de control del peaje, dinamitar las carreteras, romper los emprendimientos comerciales a base de pedrada limpia si es que se cruza en nuestra marcha, escupir en vía pública, oler como mejor me plazca aún cuando deba compartir transporte con otros, miccionar en las calles y avenidas porque simplemente me da la gana, hablar y leer mal, y un largo etcétera en el que cotidianamente vivimos y del cual solo nos percatamos una vez que contrastamos nuestra realidad con otras latitudes. Este reflejo social es, en esencia, el mismo concentrado de corrupción en el cual se desarrolla el Estado boliviano, como bien dicen cada pueblo tiene el gobierno que merece, por ello es que carecemos de una institucionalidad política, llámese madurez que nos permita consolidar un Estado sólido, coherente, sano y sobretodo que garantice desarrollo humano para todos sus habitantes. En contra a este criterio, en Bolivia, así como en otros países de la región, se ha magnificado un Estado que es fiel reflejo de las taras que hacen a su pueblo, por ello no se puede considerar que estemos en un buen camino, más bien seguimos dando vueltas, como el perro que persigue su cola eternamente, en vez de avanzar retrocedemos y en vez de ser un mejor pueblo seguimos peleando entre nosotros. ¿Soluciones?, existen y muchas, empezando por la necesidad de disminuir la burocracia estatal, informatizar los trámites públicos evitando de este modo que la gente meta la mano a la lata, como dijo en su momento un conocido político cruceño, llegando hasta la exigencia disciplinaria que necesita nuestra gente, en todos los casos propuestas que para aterrizar requieren primero gobernantes que asuman un rol técnico más que político y que puedan, despojados de los intereses que el poder trae consigo, asumir un compromiso nacional que va más allá de la consigna política y que precisa conocimiento y sapiencia.

jueves, enero 12

La Bolivia que queremos

Se han instalado diálogos y debates en lo que hace a poder aportar, desde diversos sectores, a lo que queremos todos para Bolivia. A poder visionar un país mejor, un lugar digno para vivir y para educar a nuestros hijos. Muchos factores y aspectos se han tocado y bien se afirma cuando se dice que es mejor decidir algo debatiéndolo muchas veces antes que ser impuesto sin debate alguno, por ende la importancia de lo comentado en los distintos escenarios del país tiene relevancia y es, en esencia un aporte a los avances que se buscan, resta por supuesto ver la viabilidad de lo planteado que deberá de pasar por aspectos técnicos profesionales que son en esencia los que debieran definir los resultados de estas cumbres a favor del país. Sin embargo y a pesar de lo favorable de promover una cultura de diálogo, no se ha tocado un aspecto fundamental en el cual quizás sería prudente ir también acogiendo propuestas: ¿la visión de desarrollo que ha venido desarrollando el gobierno hasta ahora es el más adecuado para un país como el nuestro? Con la creciente tendencia de agrandar el Estado y de politizar todo lo posible, resulta complejo poder tener una propuesta distinta, pero resultaría necesario poder considerar ciertos aspectos que han sido sobre entendidos en los resultados de la Cumbre en Cochabamba. Hoy en día hablar de ideas con tinte liberal en el país es mal visto, más aún si se plantea que muchas de las soluciones a distintos problemas puede estar en manos del empresariado privado, sin embargo estas propuestas han tendido buenos resultados en muchos países del mundo, cuando se ve que el gran empleador no es el gobierno si no el aparato productivo privado, lugares donde el Estado juega un rol arbitral bien definido en el que garantiza firme defensa de los derechos de los trabajadores sin llegar a ser enemigo de lo privado y donde la inversión es palabra común en un mar de ciudadanos que aspiran a ser emprendedores por las facilidades que reciben. En Bolivia estamos acostumbrados a que la indisciplina, la inmadurez política, la viveza criolla, la falta de higiene, la falta de educación, el poco respeto por el trabajador, y una serie de otras taras nos tranquen en una visión clientelista y muy dependiente de lo que el Estado pueda hacer por nosotros, dejando de lado nuestra propia capacidad productiva, quizás es momento de preguntarnos en qué medida podríamos nosotros aportar al país bajo una nueva visión que tome bases de desarrollo liberal, que sin mayores consideraciones puede ser una buena fuente de soluciones a los problemas del país, excluyendo los vicios de este sistema que (no los niego) los tiene pero encontrando políticas de estado que vayan más allá de una política inmadura. La visión de país debe cambiar, la visión del ciudadano debe ser removida de sus raíces y nos debe de mover a lograr un país que avance y desarrolle un futuro común y correcto para todos.

lunes, enero 2

El año nuevo y usted

Como todos los fines de año, esta noche se desarrollarán las celebraciones y fiestas en homenaje al nuevo año y en despedida al año viejo, las luces destellantes, los sombreros estrafalarios, la música sonora, los cohetes detonantes y por su puesto, usted. Por un efecto psicológico, el primero de enero se avecina como signo de renovadas esperanzas, como una especie de panacea reluciente y dorada que trae consigo todas las soluciones posibles y por supuesto las añoranzas de que con un nuevo comienzo nosotros también podremos renacer. Sin embargo de todo el aparato que tiene consigo la celebración de año nuevo, y sin desmerecer el entusiasmo y la fiesta, es también un buen momento para evaluarnos y ver en qué medida nosotros hemos sido, o no, mejores a lo largo del año que se va. Por que aún cuando parezca extraño, el sujeto que se va de festejo la noche del 31 de diciembre y el que despierta la mañana del 1ro de enero del año 2012, es exactamente el mismo. Si comparamos es muy probable, que a más de un fuerte dolor de cabeza producto de algún exceso en la trasnochada anterior, el sujeto que despierta en el año nuevo siga teniendo las mismas características, defectos y virtudes que el que empezó la juerga noche anterior. Y este anochecer y amanecer es cosa cotidiana, todos los días lo hacemos y en los más de los casos me atrevo a afirmar que nunca pretendemos siquiera mejorar o cambiar de un día para el otro. Quizás es más seguro pretender establecernos en la comodidad de nuestra vida diaria cargada de problemas (muchos de ellos producto de nuestra propia causa) en vez de buscar soluciones y ejecutar acciones reales que nos conduzcan a cambios efectivos. No se puede esperar algo distinto si no se hacen cosas diferentes, y este principio bien puede aplicarse a nuestro diario vivir. ¿A qué viene tanta reflexión? Se preguntará mi estimado lector, y la respuesta será tan simple como firme: usted, como yo y todos los integrantes de esa sociedad, debemos de mejorar y debemos cambiar muchas cosas de inmediato si queremos un mejor país este 2012. ¿Porqué? Por el simple hecho de que cada uno de nosotros somos la célula básica que hace, en su conjunto, a la nación boliviana y esto es algo de lo que no podemos dejar de ser responsables. Puede empezar un nuevo año, pero más allá de la fiesta y del ágape, esta usted, el sujeto que puede hacer la diferencia, el que puede ser un buen trabajador, un buen jefe, un buen líder, un buen ciudadano, un buen boliviano. Seguro esta noche se pondrá nuevas metas para el 2012, quizás sería muy productivo y solidario incluir como una nueva meta llegar a ser un buen ciudadano. Pensemos también un poco en nuestro país en este cambio de gestión, no todo es responsabilidad de los otros (llámese gobierno, autoridad u oposición), nosotros, cada uno como ente activo de esta sociedad, somos co responsables y podemos hacer mucho con solo pretender ser buenos en las tareas que nos han tocado realizar. Espero que tenga un feliz año nuevo 2012 y que junto a sus seres queridos y nuestra nación, podamos esperar un mejor año con el apoyo y la labor de todos.