lunes, diciembre 30

¿Quién debe cambiar el 2014?

Nuevamente se aproxima, en una suerte de espiral cargada de actividades, festejos y compromisos, el cambio de año. Dejamos atrás los buenos y malos momentos del 2013, los éxitos y fracasos, y en muchos casos evaluamos las metas previstas para el año y contrastamos lo logrado con lo pretendido, para unos los resultados serán positivos y para otros será un aprendizaje doloroso para mejorar en un futuro. Cerramos el año, como muchas otras veces, con una crisis que golpea al bolsillo del ciudadano corriente, del que paso a paso va y viene en busca del sustento diario, del empleado que vive de un salario fijo y a quien un doble aguinaldo le es un paliativo y no una solución permanente, de un número mayúsculo de personas que sufren cuando sube el precio de los productos básicos y para quienes el satélite Tupac Katari es un orgullo, pero no una conquista que les beneficie directamente. Bolivia prosigue su marcha histórica con una sentencia perecedera en la que vivimos con nuestras falencias, debilidades y conflictos, cocinándonos en nuestra propia salsa y siempre esperando aprovecharnos de las ventajas de la coyuntura, acostumbrados hasta el cansancio a la inestabilidad y anquilosados en una marea obscura y viscosa de burocracia, corrupción e insatisfacción. Tradicionalmente la visión de llegar al cabo de un año e iniciar el siguiente, pasa por que esperamos un año nuevecito, lleno de esperanzas y nuevas oportunidades, sin embargo olvidamos la parte más importante: cambiar nosotros. Y es que somos cada uno de nosotros los actores que traspasamos la simple línea cronológica del tiempo, y seguimos cometiendo los mismos errores en el año que nace, o algo peor, arrastramos los dolores, resentimientos y frustraciones del año que se va y los sembramos en las fértiles tierras de enero para que – a lo largo de los doce meses restantes – crezcan y nuevamente cosechemos los mismos resultados en los cálidos y húmedos días de diciembre del año naciente. Pregunto entonces a mis lectores: ¿quién debe cambiar el 2014? Y la pregunta tiene fácil e inmediata respuesta, cada uno de nosotros debe cambiar, debemos renovar no solo el discurso de la esperanza en un año nuevo, debemos renovarnos nosotros, renacer en una nueva visión en la que, partiendo de una buena actitud, y prosiguiendo con disciplina, orden y paz, podamos obtener mejores resultados aportando nosotros como buenos ciudadanos a una Bolivia que requiere, con urgencia, ciudadanos que le den días mejores, más educados, limpios, optimistas, trabajadores y sobre todo comprometidos con un país que lo merece todo. Por ello mi estimado lector, este 2014, quienes debemos cambiar: somos nosotros.

lunes, diciembre 16

Del transporte, la inflación y otros demonios

La semana que concluye se caracterizó por una galopante inestabilidad en lo que refiere a las actividades que cotidianamente se realizan en Cochabamba. El transporte público, imbuido por un largo andar en su solicitud de reajuste de tarifas, cuyo estudio nunca llega a buen término y que requiere –por lo general– de manifestaciones y bloqueos para lograr promesas o algún breve resultado, ha ejecutado un paro indefinido que finalmente afectó varios días a miles de ciudadanos que tuvieron que ingeniárselas como pudieron para llegar a destino. Posiblemente el argumento ideal para reactivar dichas protestas fue el doble aguinaldo, medida que desde ya ha provocado un proceso inflacionario, en una escalada de precios que ya en el segundo semestre del año ha superado las estimaciones gubernamentales y que aún tendrá sus incrementos. El pedido de incremento del autotransporte, puede ser justo, es más, es hasta lógica ya que todo ha subido y ellos son tanto consumidores como nosotros. El problema radica en que un incremento del pasaje es prácticamente un incremento de todo, debido al rol fundamental de este sector en las actividades regulares de la ciudadanía. Por lo general, como ciudadanos comunes, nos quedamos con el problema visible, con el conflicto inmediato, en este caso el paro del transporte público, pero no vemos más allá, nos olvidamos de que en el país se vive un proceso inflacionario sobre el cual nadie dice nada. Evidentemente, el incremento en el costo de vida es una realidad, desde el pan de batalla hasta la ropa más fina, todo ha subido de precio. Aún a pesar de los intentos del Gobierno de frenar la inflación el proceso está sujeto a los vaivenes de la economía y no a los buenos deseos o las políticas de quienes conducen el país. Resulta por ende prudente considerar qué sucede en el país y dónde terminaremos en un futuro próximo. Aspectos como reglas claras y justas para la empresa privada son fundamentales para la creación de empleo, en nuestro país ser emprendedor es un imposible, hacer empresa es arriesgar el capital propio y asumir los golpes que cotidianamente se reciben de la inestabilidad y las políticas económicas nacionales que poco apoyan a la iniciativa privada. En el caso del doble aguinaldo (para un sector que se estima productivo), a decir del Gobierno es precisamente éste el que tiene altos niveles productivos, olvidando que son las grandes empresas y el sector financiero el que aporta a estos indicadores, dejando de lado al pequeño empresario, y excluyendo de dicho beneficio a un grupo humano enorme que presta servicios en estas empresas sin contratos firmados, sin una relación laboral respaldada por papeles y más amarrados a su propia necesidad que a un trabajo estable. Es muy posible que existirá dinero, mayor liquidez para asumir incrementos posibles de precios que, precisamente en esta época, acogen las mejores ofertas y expectativas de utilidad. Pero en suma los resultados de la inflación son negativos, malos a la hora de hablar de economía o productividad real. Otro factor fundamental es la visión que, como ciudadanos, tenemos usted y yo. Bolivia es un país acostumbrado a vivir de la subvención, a sobrevivir, pero no a desarrollarse por sí mismo. Pasamos periodos de bonanza económica por indicadores que reflejan el alza de las materias primas que exportamos en un mercado internacional convulso pero favorable aún a ciertos aspectos macro económicos de nuestro país. En resumen, estamos bien en términos macro pero no lo sentimos en términos micro, es decir, su bolsillo no lo siente y por ende no existe un desarrollo mayor. Ante esta realidad la exigencia del autotransporte resulta una realidad, ellos también comen y quieren comprar las cosas que han subido de precio, pero sabemos que un incremento en el pasaje es un incremento en todo y ello desata un problema social complejo. Resulta imposible encontrar soluciones inmediatas, al menos no en tanto las políticas de gobierno no consideren otros aspectos y asuman medidas económicas no electoralistas, y más bien realicen actividades serias y responsables.

martes, diciembre 3

Economía: ¿meterle no más?

El doble aguinaldo decretado por el gobierno, si bien a nivel microeconómico es una buena noticia para miles de ciudadanos dependientes que recibirán doblados sus ingresos, es a nivel macroeconómico una muestra más de la irresponsabilidad con la que puede llegar a manejarse la economía. La medida, que tiene sus pros y contras, es una medida a todas luces electoralista, es un acto que es beneficioso para muchos, es el regalo gratis que nadie rechaza, y por supuesto está invitado (aunque no pague enteramente él) por el presidente Morales. La temida inflación que fue denunciada desde su inicio por economistas y por integrantes de la oposición es ya una realidad, la lógica es simple: el empresario que no tenía previsto – y no quiere - pagar doble aguinaldo lo que hace es sacar el dinero que requiere del consumidor final, ya sea un servicio de salud en el que se incrementan los servicios, sea la tienda que ahora vende a “un pesito más”, o sea el supermercado que ya aumentó el margen de utilidad hasta antes previsto. No sucede lo que manifestó el Ministro de Economía y Finanzas Públicas, aquello de que el empresario deje alguna utilidad para satisfacer el doble aguinaldo, pues el empresario no perderá sus utilidades, el empresario incrementará sus ganancias para que el usuario final sea el que pague. A todo esto debe sumarse que hay empresarios y empresarios, ya mientras para una gran empresa, cubrir el doble aguinaldo puede significar que uno de sus directores no viaje de vacaciones a Cancún, para otros (los pequeños y medianos) resultará fatal un incremento de esta naturaleza. El Ministro, en una entrevista indicaba que si a un empresario pequeño no le alcanzaba para cubrir el doble aguinaldo, estaba manejando mal las cosas, tamaña aberración no debiera venir de un gobierno que no tiene la moral de atacar en este frente ya que no fomenta la iniciativa privada, burocratiza tramites y pareciera no tener idea de cuán difícil es sostener una empresa, un emprendimiento en un país robustecido únicamente por lo estatal. A su turno grupos cocaleros han pedido también recibir su aguinaldo, por equidad y justicia, según ellos, criticando el premio productivo para la policía o los grupos militares, ambos cuestionamientos sin respuestas sólidas. Otros sectores como los jubilados, quienes en su momento también aportaron al país y no recibieron tamaño premio, han levantado sus voces y reclaman ahora su doble aguinaldo, su pedido por donde se mire, justo y hasta necesario, ¿de dónde saldrá el dinero? Esa pregunta ya es complicada. Las negociaciones para pedir más plazo para el pago ya desvirtúan también la esencia de un premio que se denomine “aguinaldo”, si bien cierto que muchos empresarios sí debieran recibir tal consideración, no todas las empresas están en la misma situación. Y es que en economía, como en todo, no es cuestión de “meterle no más”, los efectos pueden ser complejos y hasta devastadores. Lo sucedido, nos muestra una vez más la inmadurez y poca estabilidad en la que vivimos, la planificación técnica supeditada a la política criolla y a los intereses de grupo y la incoherencia en mucho de lo que manejamos.

martes, noviembre 19

La alternativa opositora en Bolivia

En el horizonte se vislumbran elecciones nacionales, las y los actores de dicha contienda empiezan a calentar sus argumentos y definir sus estrategias (incluido el factor "candidato") para ser favorecidos con el voto popular que será el que determine el gobierno que desea. El partido gobernante tiene la figura clara, más allá de la legalidad o no de su candidatura, será el Presidente Morales quien lleve, una vez más, la batuta en esta elección. Prosigue intacto el liderazgo del actual mandatario y su condición de mejor candidato es indiscutible. Por otro lado, sombría resulta la postura de una oposición que, hoy por hoy, se muestra aún fragmentada, con Samuel Doria Medina proclamando unidad y conscientemente pidiendo elecciones primarias para definir una sola candidatura opositora (al estilo de lo realizado en Venezuela), y con las respuestas ya conocidas de Juan Del Granado quien ya fue declarado candidato por el Movimiento Sin Miedo y la cabeza, ya visible, de Jorge Quiroga quien pareciese pretender lo propio. En el Oriente Rubén Costas se mueve con idéntico afán y mucho se puede hablar de otras opciones menores, pero con las ya referidas basta para notar que se ve un panorama claramente dividido. Contra la unidad del Movimiento al Socialismo se quiere presentar la dividida oposición, el resultado, se puede desde ya adelantar, no apunta a ser el mejor. Las ambiciones individuales de los opositores reflejan únicamente las limitantes de siempre, y el resultado se avizora triste para estas propuestas. En este momento, cueste creerlo o no, y aún cuando se ha perdido numeroso apoyo, el MAS sigue siendo una alternativa orgánicamente más estructurada que la oposición. Y es que la carencia de liderazgo en el país pasa por una inmadurez estructural que ha venido a ser para el país una suerte de flagelo perenne que ha derivado en la inexistencia de liderazgos técnicos, y solo ha permitido el surgimiento de liderazgos criollos, de caudillos que lideran bajo una coyuntura y que, en varios casos, no representan una política madura. En Bolivia, como en numerosos países del mundo, la política aún es sinónimo de apropiarse del poder, de la posibilidad de detentar y disponer de cargos públicos, de poder tomar una tajada de esto o de aquello y de asegurar un mejor futuro particular en desmedro de un beneficio que se supone general, nuestra política no es ajena a esta visión equivocada de gestión pública. Vivimos en un estado en el que aún subsiste la prioridad del juego político, de la acción planificada con la intención del beneficio último de quien la ejecuta, no tenemos un espacio político que refleje madurez, ni los actores mismos de la política, llámense candidatos, ni los electores que son quienes depositan su soberanía en el sistema democrático. En pocas palabras, ni usted, ni yo, ni quienes elegimos, tenemos la madurez política que debiera de tener este país. Por esto, entre otras cosas, es que el panorama para la elección del 2014 se torna simple: tendremos una nueva victoria del MAS, salvo que la oposición deje de lado sus intereses particulares y trabaje en un programa de gobierno que permita una alternativa al actual eje de gobierno, que se elija un candidato común que refleje a los grupos descontentos con el actual estado de las cosas y que actúe en consecuencia con una visión técnica que represente una alternativa real. Si esto no sucede, no esperemos que nada cambie.

lunes, noviembre 4

¿La coca, cuestión de Estado?

El Estado, como sociedad jurídica y políticamente organizada, es reflejo del pacto social que cohesiona a la población que de manera voluntaria ha delegado su soberanía para poder subsistir, y es conducida por un gobierno quien rige el manejo de la administración pública, que existe, en sí, para satisfacer las necesidades de dicho grupo humano. Y es que Estado y Gobierno no son la misma cosa, el Estado en sí implica la suma de la población, el territorio, el poder (que se ejerce sobre los anteriores) y, a nivel internacional, la soberanía; en cambio el Gobierno viene a ser la autoridad que dirige al Estado. El gobierno es elegido como una suerte de conductor de este vehículo que es el estado y toda la población espera que le conduzca por mejores caminos, cada gobierno toma su propia visión de desarrollo fundada en una propuesta que fue la elegida por la población a momento de la votación. Así fue que los gobiernos de distinto tipo y color han sido conductores del país, no todos cumpliendo lo ofertado y la gran mayoría con numerosos problemas y conflictos de por medio, al punto de que muchas veces se ha cuestionado si los que fallan son los gobernantes o los gobernados. En esta misma lógica es que todo gobierno sostiene, dentro estos programas políticos sus propias políticas o cuestiones gubernamentales que constituyen, en mayor o menor grado, a la gestión que pretende desarrollar. Así también, existen políticas de Estado, en el caso boliviano un claro ejemplo es el tema marítimo, cuya aspiración es un tema irrenunciable sea cual fuere el partido de gobierno, es un tema ya de Estado. Las recientes discusiones –tragedias de por medio– en torno a los cultivos de coca traen a la memoria el recuerdo de que bajo el gobierno de turno, la coca es importante, sea como elemento económico fundamental de una base social de la cual nació la figura del caudillo, hoy presidente, o sea porque es materia base para la producción de sustancias ilícitas, en ambos casos temas de contradicción y delicados por su relevancia nacional. El presidente evidentemente debe a sus bases cocaleras su propia vigencia y fuerza política. Aún funge como líder de las Federaciones del Trópico, y a la vez es el mandatario de la confianza del resto del país. Ante los reclamos que surgen de los productores de hoja de coca exigiendo negociar los límites de sus plantaciones, ¿cuál es el rol que asumirá el presidente? ¿Será el presidente de todos los bolivianos o será el dirigente sindical? Compleja la situación del presidente del Estado, pero debe en suma y para conclusión lógica de un gobierno que pueda preciarse de ser técnico, alejarse de su rol sindical y asumir el de líder de un país, que lo que menos requiere es dar señales de debilidad ante una comunidad internacional que cada vez duda más de nuestras políticas en ciertas áreas. Recuerden, nuestros líderes que la coca, a lo sumo es hoy una cuestión circunstancial del Gobierno, no un tema de Estado.

lunes, octubre 21

A 10 años de Octubre Negro vivimos en una realidad que, en la forma, es muy distinta a la vivida en la caída del Gobierno de Sánchez de Lozada, pero en el fondo, aún mantiene problemas y necesidades que atentan cotidianamente contra el pueblo boliviano. En aquel entonces la visión del presidente Sánchez de Lozada, fundada en su propia razón de estado y coronada por una ferviente tozudez que más rayaba en lo testarudo, provocó un descalabro democrático que derivó en su propia renuncia, en su huída a otro país y en un funesto golpe contra la estabilidad. Por otro lado, fue una lectura pedagógica que recordó a los gobernantes que están en esa posición porque existen los gobernados y que detentan poder porque éstos así lo han cedido. Somos un país complejo y maravilloso. Complejo, porque bien podemos destruir carreteras, puestos de control vial, entidades públicas y marchar por todo y por nada. Maravilloso, por el cariño de nuestra gente, nuestros climas seductores y la riqueza que (aunque no económica) emerge en cada rincón. Tenemos de todo y a la vez tenemos poco, la institucionalidad y el respeto a la ley no es nuestro fuerte, parecería que somos más hábiles en marchar y en festejar que en trabajar, así también reflejamos en un inconsciente colectivo a la democracia; existe, está ahí, pero no la respetamos. En aquel 2003, ya desde inicios del conflicto, cuando Carlos Sánchez Berzain había comandado en persona una operación de rescate de un grupo de turistas atrapados en Sorata, se había sembrado un altiplano altamente convulsionado, cosecha que luego derivaría en aquel fatídico octubre. En Palacio de Gobierno el Presidente pretendía recomponer el Estado de Derecho, legitimado por la elección democrática que él había ganado, pero olvidando que ya su popularidad había quedado evaporada en un sinfín de medidas rechazadas. Sánchez de Lozada consideraba “a los otros” como los enemigos de la democracia, nunca entendió el sentido del reclamo de cientos de personas que, enfadadas y frustradas, no encontraron otro camino para hacer valer su opinión. Sánchez de Lozada se consideraba artífice de la existencia de la democracia, no fruto de aquella, olvidó que era resultado de Siles Suazo y las bases institucionales de aquel Gobierno, incluso considerando que en varios años el Gobierno había sido una suerte de pasanaku entre el MNR, ADN y el MIR, cosa que también había dañado esa democracia de la que él se creía redentor. Los que reclamaron en aquel entonces, hoy considerados por la propaganda como revolucionarios, tuvieron sus motivos, válidos en muchos casos pero también desorientados, faltos de base real, y ante todo arrojados, pues en el camino de sus objetivos poco importó quién quedó en el camino. En este marco, el Presidente ansiaba la receta clásica liberal de que todo iría bien por la eficacia del mercado y los otros alentaban un discurso populista y poco técnico enmarcado en la pasión más que en la razón. Así empezó la llamada Agenda de Octubre, que tuvo vicios y tuvo virtudes, que se cumplió en parte y que también lesionó a la democracia como institución, que consolidó una positiva nueva visión de inclusión, que pretendió un nuevo país y que derivó en las mejoras que hoy observamos, pero también mantuvo los problemas que aún enfrentamos, los que aún no han sido solucionados. Y es que no basta con buenos indicadores macro económicos, se necesitan mejoras para el ciudadano de a pie, se requiere un mejor vivir. A 10 años de octubre aún no están completas las tareas.

lunes, octubre 7

Democracia ¿vamos todos por buen camino?

La democracia se basa, desde la lógica básica de aquel pueblo ateniense que creó la idea y que votaba con piedras negras para el “no” y piedras blancas para el “sí”, en la voz del pueblo que, en pleno pacto social, delega su soberanía para poder organizarse a sí mismo, haciendo de este modo pleno el ejercicio del poder del Estado sobre la población que habita en su territorio. Surge así la necesidad de que esa gente, esa población social quede representada en las instancias de decisión. En la Edad Antigua el pueblo entero podía reunirse ante la convocatoria de asamblea, porque eran pocos, porque todos se conocían, porque las decisiones se las tomaba con plena presencia del Pater Familias quien manifestaba la opinión de la familia y resultaba hasta fácil identificar sus criterios en concordancia o disonancia de los temas que se trataban, mismos que podían ser desde el destino de la cosecha hasta la declaratoria de guerra. Con el tiempo la población creció, ya no era factible convocar a las personas a reuniones en las que todos puedan expresar sus criterios, surgen las medidas normativas para accionar las decisiones sin necesidad de la presencia de toda la asamblea y también nacen las ilegitimidades, aún cuando puedan revestirse perfectamente de legales. De manera eventual el estado democrático busca una salida necesaria para sostener esta representación, esta voz del pueblo, este soberano que requiere, debe y se obliga, por medio de una unidad que es conocida como Órgano Legislativo. En Bolivia, como en otros lados, es este el espacio donde van los que reflejan la voz del pueblo, desde el empresario hasta el desempleado, por el simple hecho de ser bolivianos y bolivianas. En este órgano que una vez fue más conocido como Parlamento y que hoy día denominamos Asamblea Legislativa Plurinacional, conviven 130 diputados, la mitad de estos fruto de elección (les llamamos Uninominales) y la otra mitad vienen por las listas para Presidente y Vicepresidente (les llamamos Plurinominales), así también existen 36 senadores (cuatro por cada departamento), ambas conforman, a su turno y respectivamente, la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores. Debido a los datos del último censo la situación poblacional del país ha cambiado, esto afecta la estructura de la Asamblea Legislativa Plurinacional, era obvio, lógico y hasta predecible lo que el censo tendría por resultado, era ya evidente una tendencia de crecimiento en Cochabamba y Santa Cruz, y un descenso (por así decirlo, ya que siempre existe un crecimiento natural) en los otros departamentos. Y es que, triste pero ciertamente, la torta boliviana se divide básicamente entre tres: La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, dejando el resto para los otros hermanos menores (Oruro, Potosí, Tarija, Sucre, Pando y Beni). Y esto afecta en recursos económicos, atención en servicios básicos, niveles de desarrollo humano, campañas electorales, intereses e inversión privada, visitas cotidianas de mandatarios y hasta conciertos, y así la lista podría extenderse con un sinfín de temas fundamentales de atención que, hoy por hoy, recaen principalmente en el Eje troncal del país. De manera descarnada la figura prosigue, los pequeños siguen pequeños y los grandes (salvo La Paz, según el cuestionado censo) crecen, quizás es momento de analizar a detalle el desarrollo del país, ¿qué hacen bien las ciudades del eje y qué hacen mal las otras ciudades? El problema, en el fondo, no son solo las fórmulas matemáticas del Tribunal Supremo Electoral, o uno o dos representantes legislativos más, el problema es el desarrollo que, en democracia, aspiran todos y que parece destinado a no llegar nunca, pero pareciera también que ni a las regiones afectadas les preocupa el fondo del problema, la pregunta es sencilla: ¿vamos todos por buen camino? NOTA: El dibujo incluido en el encabezado corresponde a una imagen publicada en el periódico La Razón (http://www.la-razon.com) y el autor firma al pié del mismo.

lunes, septiembre 23

La mejor ciudad de Bolivia

La semana que termina nos deja una grata noticia, un convenio firmado entre la Alcaldía Municipal del Cercado, Comteco y Editorial Canelas dotará de acceso libre a internet vía conexión Wi Fi a las personas que se encuentren en las plazuelas Colón, Quintanilla, Sucre, el pasaje Boulevard además de la plaza principal 14 de Septiembre. Las noticias positivas merecen ser destacadas, más aún cuando muchas veces los columnistas debemos de nadar en un mar de opciones negativas sobre las cuales escribir y que, tristemente, son el pan común de cada día. Felicidades a estas instituciones que se suman a otros esfuerzos similares, tal el caso de la Universidad Mayor de San Simón, que dota de acceso a internet en sus instalaciones a sus estudiantes y varios otros campos universitarios privados donde también existe esta idea siempre positiva. Pero no debemos olvidar, y es menester que todo analista, dentro su rol siempre propositivo, pueda también ver otras implicaciones y aspectos derivados de los temas que toca, sea en este caso la idea de que, a decir de los propios impulsores de esta brillante iniciativa, se busque hacer de Cochabamba la “primera ciudad digital de Bolivia”, o algo que suena mucho mejor “la mejor ciudad de Bolivia”, o quién sabe, si alguna vez podríamos pretender aspirar a ser considerados entre las mejores ciudades del mundo. Ya ingresando en este análisis, ¿qué debiéramos hacer para lograr que nuestra ciudad sea considerada un buen lugar para vivir? Cochabamba es, definitivamente una de las más hermosas ciudades de Bolivia, pero tiene también muchos problemas, nos hace falta atender distintas situaciones en los ámbitos de estabilidad, salud, cultura y medio ambiente, educación e infraestructura y muchos otros temas que nos impiden soñar con realmente ser una ciudad de primera. Ciudades destacadas en el mundo son Melbourne (Australia), Viena (Austria), Vancouver, Toronto, Calgary (las tres pertenecientes a Canadá), Sidney (Australia), Helsinki (Finlandia), Perth (Australia) y Auckland (Nueva Zelanda), todas estas son las destacadas por el ya famoso ranking de mejores ciudades para vivir del semanario británico The Economist, en este Top de ciudades modelo no figura ninguna Sudamericana y estoy seguro que en los lugares posteriores ni siquiera somos candidatas. Como podemos apreciar estamos aún lejos de las valoraciones de estas ciudades y es de destacar los intentos positivos de nuestras autoridades, por ello reiteradas las felicitaciones para Editorial Canelas, para Comteco y para el municipio del Cercado por dar un paso adelante en mejorar nuestra urbe, pero es también momento de asumir que el rol de ciudadano no debe ser solamente un rol pasivo de espectador, debemos poner también el hombro y ver la mejor forma de trabajar por nuestra región. Lo más básico, quizás, es mejorar nuestra propia educación, nuestro nivel de disciplina, tolerancia, paciencia, orden, buen trabajo y un sinfín de aspectos que son básicos para tener una mejor ciudad, porque en el fondo, una mejor ciudad parte por la calidez y cortesía de sus habitantes.

lunes, septiembre 9

Siria

Oficialmente conocida como la República Árabe de Siria, se ubica en el Oriente Próximo, en el margen oriental del Mar Mediterráneo, políticamente el partido del actual gobernante, Bashar al – Asad, es el mayoritario y por norma se permite la participación de otros seis frentes políticos, únicos autorizados a expresar ideas políticas en el país y que son parte del Frente Nacional Progresista, que a su turno está manejado por Asad. Este país puede sonar a un país lejano, ajeno a nuestra realidad, costumbres y manera de pensar, su ubicación geográfica es poco conocida y su presencia en temas de interés popular es escaza. Pero resalta hoy su nombre por los problemas a los que se enfrenta, las imágenes mostradas al mundo han expuesto el (muy) posible uso de armas químicas contra grupos civiles en zonas controladas por la oposición al gobierno. Como antecedentes se tiene que el país vive ya más de 28 meses en guerra civil, sin contar los del último ataque ya van más de 100.000 muertos y más de un millón de sirios han escapado del país (el país cuenta con una población aproximada de 20 millones). Dice mucho también que el país, desde la década de los setentas, esté dominado por la dinastía de los Asad. Bien dicen que cuando un grupo manda, ya no se vive en democracia, por ende, el reclamo de los rebeldes, centrado en mejorar sus propias condiciones de vida, adquirir más derechos y respeto a las libertades civiles, no deja de ser un pedido valido. Pero ¿cuál la relevancia de Siria hoy? y ¿porqué escribo este artículo sobre el tema? La respuesta es muy simple, toda tiranía debe ser rechazada, provenga de donde provenga, todo abuso debe ser motivo de atención de una comunidad internacional que muchas veces peca de callar u omitir cuando debiera de sostener acción, no soy partidario de la guerra, la muerte nunca será una solución, pero muchas veces las circunstancias nos obligan a efectuar un balance entre los bueno y lo necesario, debiendo acudirse a veces a priorizar estas últimas para poder imponer principios tan básicos como los derechos humanos o la paz. Si en los años treinta del siglo pasado la comunidad internacional no hubiese actuado contra males tan espantosos como el Nacional Socialismo Alemán, muy posiblemente la historia sería hoy otra, y se precisaron de miles de personas que, valientemente, lucharon por valores tan altos como la libertad, la igualdad y el respeto al ser humano, más allá de su condición o su credo político o religioso. El uso de armas químicas viola principios de humanidad, atacar a civiles lesiona criterios básicos de todo tipo de intervención militar moderna, lo que se vio en los reportajes de cadenas noticias de tanto prestigio como la BBC denota el uso de elementos que destrozaron a las personas sin que estas muestren sangre, sus nervios, sistema respiratorio y humanidad en sí, fueron corroídos desde dentro. Este tipo de situaciones no pueden ser toleradas. Es asimismo cierto que no es la primera vez que en la historia se presentan este tipo de ataques, ya lo hizo la Secta Verdad Suprema en Japón (1994 y 1995), Sadam Husein en la guerra entre Irak e Irán (1980 – 1988), los mismos norteamericanos en la Guerra de Vietnam (1961 – 1967), la Italia fascista en Etiopía (1935 – 1936) o Libia (década de los 30), Japón en China (1934-1942), España en Marruecos (1921-1926), la URSS (1919) y en la Primera Guerra Mundial cuando las tropas alemanas atacaron a las francesas (1915 y 1917). A la par, en la Segunda Guerra Mundial y en otros enfrentamientos bélicos se cree su uso en distintas situaciones, en todos los casos con resultados macabros. Radica en esto que el pedido del Presidente Obama tiene asidero, en cortar el uso de este tipo de elementos, es cierto que nadie nombró a los Estados Unidos la policía del planeta, pero no es menos cierto que ante la ausencia de acción, el mal puede avanzar, y ahí corremos riesgo todos.

lunes, agosto 26

La difícil tarea del periodismo

La profesión del periodismo es una de las actividades más complejas que existen, su nivel de responsabilidad radica en la debida labor de recolectar, sintetizar, jerarquizar y publicar información de actualidad. La noticia, como información, es transmitida en criterios metodológicos que respeten, ante todo, la verdad. Pero sucede que estos criterios no siempre se respetan y llegan incluso a ser contrarios a la realidad de la cual han nacido. Un medio de comunicación lleva consigo una gran responsabilidad, y por ende constituye su ejercicio una difícil tarea. Mas esta no se encuentra exenta de un común denominador en todos los seres humanos: podemos equivocarnos, y resulta, desde dramático hasta excesivo, la hoguera que se arma cuando un medio de comunicación comete un error. Le pasó recientemente a Página Siete de la ciudad de La Paz y tuvo por victima a su Director quien renunció a sus funciones. No afirmo que una noticia equivocada no deba enmendarse, y que las consecuencias de todo daño derivado de este tipo de acciones u omisiones deban de enmendar a las víctimas, pero si es necesario dejar de lado las cacerías de brujas que, en tiempos recientes - tal cual sucedió de manera más drástica en los setentas - se han venido presentando. Una gran responsabilidad implica una gran profesionalidad, niveles alto de ética y moral, el periodismo implica esto y mucho más, debido a que, tal cual un profesor, sus afirmaciones al difundirse se multiplican. Es posible y no podría, en calidad de analista, dejar de lado los errores en que incurrió Página Siete, pero es menester también tocar la necesidad de un mayor respeto hacia el periodismo y desde este hacia la sociedad civil y, por que no afirmarlo, a la misma clase política, por muy desgastada que esté. Para nadie es un secreto, y no es materia actual sino que se arrastra desde hace varios años y gestiones gubernamentales atrás, que el canal estatal es siempre un canal parcializado, un medio de comunicación aferrado a mostrar y difundir, bajo todos los medios posibles, la visión oficialista de cualquier situación. Así mismo, medios de comunicación de tendencia ideológica contraria al gobierno, manifiestan sus opiniones en tal sentido y por ende serán críticos de cómo van las cosas. La opinión y crítica plural es base del sistema democrático, incluso en los medios de comunicación, quienes, si no tergiversan las noticias, pueden bien mostrarla con su verdad dejando al lector formar su propia opinión. Lo que alarma y falta, es el respeto, un respeto profundo hacia el que piensa distinto, hacia el que considera que algo debiera ser diferente, este nivel de tolerancia es algo que le falta al Gobierno y que, en numerosos discursos se extraña, es también algo que varios medios de comunicación han olvidado cuando, de manera irresponsable, incluyen titulares mentirosos o digitados para alarmar o dañar, es algo que todos debiéramos tener y fomentar, lo que en diversas latitudes es conocido como una cultura del diálogo. Lo sucedido con Página Siete tiene un fondo mayor y bien puede servir, no como antecedente ejemplificador, que no debe caer en ello pues se llegaría al amedrentamiento, sino que debe considerarse un ejemplo sobre ser responsables, por un lado quienes brindan la información y por otro, para ser más cautos, a quienes tienen la posibilidad de lanzar el puñal acusador. Está en manos de los medios de comunicación, las autoridades gubernamentales y la propia ciudadanía, alcanzar un grado de madurez en este tipo de situaciones, que la cultura de diálogo se imponga por sobre las diferencias existentes, ya que, en el fondo, todos perseguimos mejores días para nuestros hijos y navegamos en el mismo barco.

lunes, agosto 12

Indianización vs bolivianización

En el reciente discurso del 6 de agosto, el Vicepresidente del Estado afirmó que Bolivia sigue un proceso de indianización, concepto que haría alusión a un creciente deseo o anhelo de ser parte o relacionarse de algún modo con lo indígena, proceso que sería resultado de la mayor presencia originaria en la toma de decisiones del futuro del país. Es evidente que el actual partido de gobierno, más que tener una visión socialista, por mucho que su sigla política así lo refiera o los discursos hablen del tema, tiene una visión indigenista, una postura (más que una doctrina formada) que ha logrado revalorizar saberes muy propios de nuestro país, logro que nadie le discute y que si bien tiene su lado positivo también ha recalado en un lado negativo cuando se ha centrado en el odio y la confrontación, cuando han surgido las voces llamando a la lucha entre bolivianos y que han terminado, incluso con sangre, en diversas regiones del país. Sin embargo de que es posible que la mayor inclusión indígena tenga resultados inmediatos sobre la forma en la que las y los ciudadanos de este país nos vemos, es preciso detenernos a reflexionar y poder dejar de lado las etiquetas que durante mucho tiempo vienen causando más separación que unidad. Lo afirmado por el Vicepresidente, más allá de ser o no veraz, no encaja del todo con lo afirmado por el Presidente, quien -sin dejar de lado su tendencia indígena - manifestó " al margen de que seamos indianistas, indigenistas, mestizos, criollos, todos somos originarios. Unos son originarios milenarios, otros originarios contemporáneos, pero todos somos de esta Patria. Somos de esta nuestra querida Bolivia." Resulta grato identificar un tono de unión y conciliación en las palabras del Presidente Morales que va más allá de la formalidad y pulcritud que se podría esperar de un mensaje presidencial, dicha retórica suena muy distinta a sus palabras de inicio de gestión en las que se ocupaba de resaltar diferencias entre karas y originarios, dividiendo a un país con palabras confrontacionistas. Por esto, más que nada, este discurso es positivo y apunta en sentido contrario a la división, a la exclusión y cumple el rol que debe, siempre, cumplir el primer mandatario de la nación: unificar a las y los bolivianos. Pero en el fondo, ¿qué queda aun de aquella añorada bolivianidad? ¿qué queda de nosotros antes que los discursos políticos encendiesen la mecha de lo indígena y lo urbano por encima de lo nacional? Las diferencias siempre existieron, mínimamente entre cambas y collas, más profundamente entre ciudadanos de una u otra ciudad, y últimamente entre originarios y karas. Por ello es que quien funge de líder, de gobernante, tiene el deber de unir en vez de separar, debe de identificarnos a todos como bolivianos en vez de etiquetarnos. La indianización, es aún un concepto que alude a las diferencias, a la separación, a la exclusión. Si el discurso indígena, en su momento justificaba un resentimiento ancestral de los indígenas por maltrato, descuido, discriminación y un sin fin de factores; pecaríamos hoy si se tacha la nueva visión de Bolivia como una revancha, como un nuevo tiempo en el cual los dominados de ayer serán los tiranos de hoy. La mayoría de las y los bolivianos no consideramos al vecino más o menos boliviano por su condición de kara o de indígena, aquello lo determina su amor por Bolivia, su compromiso con su sociedad y su determinación por días mejores. No considero que sea relevante saber si existe o no una indianización, y ese no es el fondo de este artículo, lo relevante es, como en resumen dijo el presidente Morales: Bolivianos somos todos. Eso es algo que no debemos olvidar.

lunes, julio 29

Francisco, un Papa diferente

Esta semana el papa Francisco visitó nuestro continente. Su primera visita oficial fue a Brasil en ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud. Su presencia se salió de los clásicos cánones del protocolo. El considerado, por definición, como Vicario de Jesucristo en la Tierra y a la vez Jefe de Estado del Vaticano, se mostró nuevamente humano, amigo, hermano. En suma, ejerció su carisma latinoamericano, tan propio de esta región, tan simple, tan cercano y a la vez tan sabio. Ver a Francisco con la ventana baja, dejando que la multitud le vea y él pueda también verles, besar a la mandataria brasileña Dilma Rousseff o un sinfín de actitudes de sencillez, son parte del cotidiano de un Papa que dista mucho de la imagen de poder que ronda a su jerarquía. Lejos queda la imagen del Papa León I (440-461) con poderío absoluto, se contrasta mucho de lo observado en autoridades de su nivel y rango internacional. En vez de eso, tenemos la dicha de presenciar un jerarca más humanizado, un líder que acepta que “hasta el Papa tiene pecados… y muchos”. Es, en palabras simples, un Papa diferente. La Iglesia Católica, es una de las entidades más reconocidas del mundo entero, sus obras de servicio llegan a los lugares más distantes y sus programas son mantenidos con disciplina y alta calidad; los colegios e instituciones donde la filosofía católica es impartida se caracterizan por la promoción de valores universalmente aceptados, alta calidad académica y sobre todo un sentido de servicio social que permite la formación de buenos ciudadanos. Sus relaciones con las entidades políticas es ante todo de respeto, diálogo, y más de una vez ha sido precisamente la Iglesia Católica la que ha servido de nexo (mediador) entre partes en conflicto. En la actual gestión gubernamental, la Iglesia Católica ha sido objeto de ataques sistemáticos por parte de un gobierno que se autodeclara socialista (aún se recuerda las acusaciones de “discriminación” contra la Iglesia por parte de Llorenti en septiembre de 2010, los ataques de Gustavo Torrico en abril del mismo año acusando a la Iglesia de “corrupta” porque ésta se atrevió a referir que en Bolivia existían cárteles de droga, o las mismas palabras del Presidente cuando afirmaba que la Iglesia es un “instrumento de dominación” en noviembre de 2008, y muchas otras referencias en las que las autoridades de gobierno se han declarado abiertamente enemigas de la Iglesia Católica). Llama la atención, quizás por esto, que el Presidente pretenda asistir a la misa de despedida del Papa, sin mencionar que ya antes era motivo de incomodidad que el Mandatario asista a festividades de tinte religioso, sabiendo que es un crítico absoluto de la religión. No sé si tacharlo de estrategia política para no perder votos de una sociedad mayoritariamente católica, si es simple y llana hipocresía o si es un extraño y raro proceso de conversión de última hora. Si el Presidente asiste a ver la misa que dará Francisco, esperemos que adquiera una auténtica vocación de diálogo, un espíritu de unidad, y se centre más en unificar que en separar. Si ello sucede, la visita de Francisco nos dejará mucho más de que alegrarnos.

lunes, julio 15

La corrupción como factor de atraso

Un informe de Transparencia Internacional realizado en 95 países arroja como resultado que la corrupción sigue siendo un flagelo complejo que ataca a varias de las sociedades mundiales, siendo los países africanos los más golpeados con un porcentaje que alcanza a 84 por ciento de personas que afirman haber pagado un soborno, situación que contrasta con los países que podrían afirmar sentirse orgullosos de su higiene y limpieza ética que son Dinamarca, Finlandia, Japón y Australia con 1 por ciento de personas que habrían sobornado por algo. Los países considerados más corruptos son Sierra Leona (84 por ciento), Liberia (75 por ciento), Yemen (74 por ciento) y Kenia (70 por ciento), así como las instituciones vistas como las más corrompidas son (en orden): los partidos políticos, la policía, el poder judicial, los funcionarios públicos, el órgano legislativo, los servicios médicos y de salud públicos, los medios de comunicación, las instituciones religiosas y, finalmente, las empresas privadas. Los resultados son muy claros, y resta analizar el caso latinoamericano en el cual la peor parada sería Argentina (72 por ciento), seguida por México (71 por ciento), Venezuela (65 por ciento), Jamaica (62 por ciento), Paraguay (62 por ciento), Chile (61 por ciento), Estados Unidos (59 por ciento), Bolivia (57 por ciento), Colombia (56 por ciento), El Salvador (54 por ciento), Canadá (52 por ciento), Brasil (48 por ciento), Perú (46 por ciento) y Uruguay (43 por ciento). Estos datos muestran la real complejidad de la corrupción que recibe una y mil denominaciones: desde el “dame para mi refresquito”, usual en nuestro país, hasta el “um cafezinho” (un cafecito), en Brasil, pasando por la “mordida” mexicana, “el serrucho” colombiano, o los términos internacionales de “té para los ancianos” (Kenia), “dinero en efectivo para la sopa” (Turquía), “hacer un favor” (Azerbaiyán), y así una y mil formas de llamar a un mal tan común en las sociedades. Si analizamos la vida cotidiana y recordamos a la persona que alguna vez nos solicitó un soborno, tenemos desde el sujeto que pide “su voluntad” por no darnos una multa debido a una infracción de tránsito hasta la gran autoridad que insinúa algo en una reunión en la que se hablan de miles o millones de billetes. Está también el amigo que actúa o influye para que algo salga a favor de uno u otro por intereses personales, al que es autoridad o funcionario, no por su capacidad, sino por favores políticos y así tenemos a gente con poder pero sin conocimiento técnico. Incluso está el que nos cobra en el supermercado, la fotocopiadora, la heladería o la tienda y que en vez de darnos el centavo de cambio, nos “fuerza” a aceptar su pastilla. Está también el que peca por no denunciar, y cuántas veces habremos sido nosotros también cómplices de este tipo de situaciones, víctimas silenciosas que prefieren fomentar la corrupción en vez de cortarla, muchas veces por miedo y otras hasta por necesidad. La sociedad actual, cargada de tecnología nos da una esperanza de que a futuro sean los sistemas informáticos los que puedan restringir este tipo de situaciones corruptas, pero en tanto ello no sea más que una mera aspiración, debemos de enfrentarnos a nuestra dura realidad, una burocracia (usualmente estatal) capaz de romper a cualquiera, con sistemas de control poco efectivos y con funcionarios éticamente –y muchas veces técnicamente– limitados. Y hasta que las cosas no cambien, bien se puede jugar, al menos, el rol de ser quien corte el acto mal habido, denuncie el rol corrupto y aporte, si quiera en algo, a Bolivia.

martes, julio 2

Hablemos de Brasil, pero no de fútbol

Aún sin conocer quién será campeón de la Copa Confederaciones (Brasil y España son los finalistas y recién este domingo se sabrá quién ganará), resta estudiar, desde una perspectiva alejada del fútbol, las protestas que han inundado las calles brasileñas y que se constituyen en un reflejo mayor del descontento por el cual atraviesan grandes sectores sociales, no sólo en Brasil, sino en muchos lugares del mundo. Brasil, no hace mucho considerada como una nación modelo en desarrollo (el Banco Mundial coloca al país como la séptima economía mundial), enfrenta ahora conflictos en los que la población, principalmente de clase media, se encuentra con demandas sociales graves, con descontento notorio expresado en las calles. Los manifestantes brasileños son, según datos obtenidos por fuentes noticiosas internacionales, 84 por ciento independientes de cualquier color político, 77 por ciento cuentan con educación superior, 22 por ciento son estudiantes, 53 por ciento no tienen 25 años, 71 por ciento protestan así por primera vez; a su vez los motivos de tal movilización se distribuyen de la manera siguiente: 56 por ciento contra el aumento del pasaje en el autobús, 40 por ciento contra la corrupción, 31 por ciento contra la violencia y la represión, 27 por ciento por un mejor sistema de transporte, 24 por ciento contra la clase política a la que, desde ya, tachan de corrupta. Estos datos estadísticos muestran que quienes reclaman tienen formación, se ubican en sus necesidades y claman soluciones, no son fruto de populistas mensajes capaces de convencer a masas humanas poco formadas, y por el contrario reflejan un buen medidor de descontento en el vecino país. Es, desde ya, un factor nuevo ver que en las manifestaciones abundan los teléfonos inteligentes, las tablets y que muchas acciones se coordinan por las redes sociales, tales condiciones han logrado que más de un millón de brasileros reclamen marchando con una sola voz. Una voz que bien puede reflejar un sentir latinoamericano: cansancio y hasta hastío contra la clase política, contra la calidad de atención de los servicios públicos, falta de seguridad social efectiva, acceso a servicios de salud óptimos, un deteriorado transporte público. Si usted se pone a ver estos factores, muchos de éstos, si no todos, son idénticos a las preocupaciones bolivianas. Estos movimientos son un claro mensaje: las cosas deben cambiar, el sistema político está desgastándose cada vez más, gobiernos de derecha o de izquierda no han podido encontrar aún soluciones efectivas para los problemas que hoy nos afectan y en tanto no exista un sistema mejor, debemos confiar, quizás ingenuamente, que la capacidad, honradez y honestidad, son la esperanza para mejores días.

lunes, junio 17

Errar humano es

“Errar es humano”, es el nombre que a partir de hoy, recibe este espacio, que de manera siempre gentil, me permite Los Tiempos, ya desde hace varios años atrás y que ha dado nacimiento también a un blog personal que en su momento ha facilitado incluso procesos educativos enfocados en temáticas de actualidad, y que me permite, siempre en el marco del respeto, llegar a usted, querido lector, y compartir una o varias visiones respecto a realidades con las que nos enfrentamos diariamente. Elegir el nombre de este espacio no fue una tarea fácil, cuando el editor de opinión del periódico, me comentó la posibilidad de que se bautice la columna, se presentó también un reto. El nombre debía en esencia, llevar el espíritu de las letras que acogedoramente reposarían en dicho espacio, responder al mensaje que se pretenda dar, ser eminentemente propositivo en su final (cual trato -/no siempre con éxito/- de reflejar). Era menester que pretenda, ante todo sostener un criterio técnico más que político, que considere la razón por encima de la pasión y la imparcialidad más allá del favoritismo, que se base en la unidad y desdeñe la separación y que proponga, siempre, posibles alternativas a los problemas que se estudiaban. Bajo esos parámetros se presentaron diversas posibilidades, nombres fuertes, nombres débiles, rimas, mezclas de palabras, otros que despertarían susceptibilidades y otros que resultarían muy vanos y poco entendibles, finalmente y ante tantas ideas surgió la opción perfecta: “Errar humano es”, la famosa frase griega era ideal para lo que se pretendía hacer, conllevaba las posibilidades más adecuadas y reconocía, ante todo, que las propuestas, necesidades, actitudes y visiones que pueden tanto proponerse como considerarse son ante todo humanas, de buena intención en el análisis de los artículos y, en muchos casos, de mala gestión, en las necesidades que se estudian, pero son todas causa y efecto producto humano, por ende falibles, susceptibles de errar. Y se equivoca el político, el servidor público, el policía, el militar, el anciano, el adulto, el niño, el empresario, el inteligente, el tonto, el analista, el académico, la ama de casa, el padre, la madre, el hijo, el hermano, el profesional, el enamorado, el enojado, el alegre, el triste, el sacerdote, el comerciante, el transportista, el médico, el publicista, el abogado, el docente, el amigo, el enemigo, el sabio, usted y por supuesto yo. Por ende, en este universo bien sazonado de errores, nos queda un espacio de esperanza que nos llama a tener una visión positiva y que nos permita corregir lo errado, en este espacio cabrá así la crítica sana, pero ante todo la propuesta positiva. Por ello, estimado lector, es que este espacio se denomina, desde hoy, “Errar humano es”, espero que resulte de su agrado.

domingo, junio 2

¿Evo Cumple?

Bolivia, durante años, ha demostrado inmadurez política, misma que ha derivado en bajos niveles de desarrollo, a su turno es fruto también de una conciencia poblacional carente de educación, acostumbrada a un sistema público deficiente y burocrático, tatuada con la viveza criolla y una serie de taras que han resultado difíciles de superar por aquellos, pocos, que en un intento casi imposible pretenden mejorar este país, esta población subsiste embadurnada en promesas electorales de días mejores y resonantes fracasos en diferentes escenarios, y es que la sociedad boliviana resulta muy compleja a la hora de ser analizada, con el aditamento de que las autoridades, tradicionalmente aquellas consideradas las llamadas a respetar la ley, a establecer los principios éticos de la sociedad, no cumplen, en su mayoría, rol adecuado y significativo al respecto. No otra cosa explica la falta de justificación a observaciones como las realizadas por Unidad Nacional en su informe denominado “La verdad del programa Evo cumple”, y no es para menos la alarma que el informe ha levantado tanto en esferas gubernamentales como en ciertos sectores poblacionales, ya que hasta ahora no existe una defensa técnica a las observaciones emitidas por este reporte, no sirve como argumento el adjetivar tal cual lo hizo el Vicepresidente o tomar el tema a broma e ironía como lo hizo el Presidente, lo que se requiere es un informe que sustente la inversión realizada, su avance, tiempos, ejecución presupuestaria, en suma un baño de transparencia que falta le hace. En tanto no exista un reporte técnico de nada sirven los estadios llamados como el Presidente y destinados a inexistentes miles de personas en pequeñas poblaciones, tampoco las sedes sociales que bien utilizadas serán una noche de baile y no soluciones reales para los lugareños, fabricas a medio funcionar o paradas solo en obra gruesa, y es que lo secreto del manejo de estos recursos suena, desde ya, a turbio, a corrompido, y esto es negativo para la imagen del Presidente Morales, así como la del difunto Hugo Chávez, pareciera que un programa de esta naturaleza nos replica la lógica de estirar la mano, de esperarlo todo del Estado, de que se nos regale todo sin trabajo, afecta también en la creciente falta de institucionalidad, de control por parte de las autoridades llamadas por ley a hacerlo, de fiscalizar, de controlar. El gobierno debe, de manera regular, ser transparente en la gestión que realiza, misma que se supone debe realizarse siempre acorde a la ley, la norma y los principios de la administración pública, sus actividades se suponen enmarcadas en ello. En tanto no se presente una justificación y explicación técnica de los recursos y caracteres del programa Evo Cumple, quedará siempre la interrogante respecto a la transparencia que debe tener un programa de estas características, la ausencia de dicha explicación significará que este programa solo es un instrumento electoral que busca ganar votos y hacer quedar bien al Presidente, carente de control, con altos niveles de manipulación y poca efectividad real.

sábado, mayo 18

El bloqueador bloqueado

El Presidente del Estado Plurinacional, bien sabe lo que significa bloquear, fue su oficio, paralelo y resultante de las demandas sectoriales de las Federaciones del Trópico de Cochabamba, y con ello lideró a este grupo por mucho tiempo, los bloqueos que él protagonizó eran famosos, aún son claras las imágenes de decenas de camiones varados en la carretera que une a la Ciudad del Valle con Santa Cruz, con productos que no llegaban a destino nunca, con fruta que se pudría en la carretera, con empresas que caían en la quiebra, con inversiones y sueños que eran destruidos, con intransigencias, malas negociaciones, política excesiva y dañina de por medio, y frente a todo, las autoridades del gobierno de turno frente a quien entonces era líder sindical, Evo Morales, hoy Presidente de Bolivia. Actualmente quien otrora fuera el bloqueador, quien manejaba la consigna de la reivindicación social, aquel que era amado por unos y odiado por otros, lleva las riendas del país en un proceso bautizado por él mismo como el “cambio”, una revolución en la que él es el líder, que centra en su persona la unidad del Movimiento al Socialismo, partido que le permitió ingresar al ruedo democrático y en justas elecciones obtener sendas victorias que hoy se ven deterioradas por su accionar discrecional en diversas ramas de la administración del estado. Y es que el proceso de cambio tiene aún las falencias de la república, los tropezones de todo aquel que manda, los errores del que domina ante la reacción de quien se resiste a ser dominado. El estado tiene, por definición y esencia, tres elementos tradicionales: la población, el territorio y el poder, y se le incluye, bajo la visión internacional, la soberanía. Pero basta analizar algo de los tres primeros para comprender la complejidad de las acciones que todo gobernante debe enfrentar. La manifestación del poder se muestra en el ejercicio pleno de la ley, del cumplimiento de aquel ordenamiento jurídico que, de manera coercitiva, nos fuerza a hacer algo, ya sea una ruta de tránsito o una norma específica que delimite nuestro accionar particular, así también el territorio será el ámbito geográfico en el cual se aplica este poder y donde vive la población, y es precisamente en esta última que se mezclan una serie de intereses, de permisividades, de insolencias y demandas, caldo de cultivo de derechos y ambiciones, de conquistas sociales y relaciones de todo tinte y color, es esta sociedad la directa destinataria del poder del estado y es a ella a quien – se supone – se debe el gobierno que ejerza la conducción estatal. Hoy, podemos afirmar que “otra cosa es con guitarra”, el que fuera bloqueador ayer, ahora presidente, debe sufrir las consecuencias de los bloqueos, salen a la luz los números estadísticos e indicadores que reflejan el daño económico y social que se hace al país, aquella información que siempre existió, aquel dato que él nunca hizo caso y que siempre estuvo por debajo del interés sectorial del grupo al cual representa, el Presidente Morales no tiene la moral para reclamar por los bloqueos, él fue un maestro de esta cultura psicopática en la que vivimos con cierta regularidad los bolivianos, criticar la acción de los grupos sociales hoy movilizados equivale a que el ladrón reclame porque le robaron. Y aún lejos del liderazgo que debe tener un presidente, se ha roto el mensaje de negociación y se ha retornado a la mansalva tronadora de convocar a grupos de choque, de personas afines al partido de gobierno, de aquellos que provocaron un Enero negro en Cochabamba, y el Presidente, como si no tuviese memoria, vuelve a convocar a la violencia. Su falta de capacidad se refleja en la clásica salida del incapaz: la violencia. Esperemos que el gobierno reflexione sobre el porvenir, no solo está perdiendo votos hoy, está jugando con el futuro de gran parte de la población, debe retomarse el diálogo abierto y sincero, técnico y no político, es hora de evitar la confrontación y trabajar por un país al cual todos, confío en que incluso el mismo presidente, amamos. (Artículo publicado en Los Tiempos, Correo del Sur y Fides el sábado 18 de mayo)

lunes, mayo 6

La Champions, la sensatez y nosotros

La reciente Champions, aún sin campeón definido, pero con la certeza de que la copa se irá para Alemania, deja más que la sensación de cambio de mando en el fútbol mundial, pasa de España, con sus bien conocidos Real Madrid y Barcelona, a Alemania, con su Borussia Dortmund y su, sorprendente, Bayern Munich. ¿Pero cuál el secreto mensaje que nos envía este estruendoso final de Champions? primero vale la pena destacar que los resultados son, ante todo, justos, no existen fallas arbitrales significativas ni factores tales como la mala suerte inmiscuidos en los marcadores que resultaron, los alemanes fueron superiores, de pronto levemente en el caso del Borussia Dortmund vs Real Madrid (4 a 1 la ida, y 0 a 2 la vuelta con victorias para los locales) y definitivamente arrolladores en el caso del Bayern Munich vs Barcelona (4 a 0 la ida y 3 a 0 la vuelta, ambos favorables al equipo germano). Muchos alegatos se podrán plantear en torno a estos marcadores, que el Borussia tuvo en Lewandowski (autor de los 4 goles con los que perdió el Madrid en Alemania) su arma letal en la que, posiblemente fue, su mejor noche; o quizás que en el partido en España no jugó Messi, demostrando una vez más la messidependencia Culé y ratificando el porqué un equipo no puede depender solamente de un jugador (por eso se llama equipo), pero ningún argumento tendrá validez por la contundencia de los resultados y, sobretodo, lo visto en cancha. Pero toquemos el fondo del tema, el secreto de la victoria alemana puede verse más allá de las canchas de fútbol, se encuentra en la sensatez. Esta sensatez se la vive en un sólido sistema financiero que ha dejado, por ejemplo, en el año 2010 - 2011 una utilidad de 79 millones de dólares (en idéntico periodo el Chelsea inglés reportó pérdida por 106 millones de dólares), además de un prudente manejo administrativo que lejos de las mediáticas contrataciones españolas ha logrado una sólida base operativa, incluso este éxito se extiende a las divisiones inferiores del país germano ya que se exige que cada club cuente con academias (Alemania es campeona europea en las categorías 17, 19 y 21 años). Estos niveles de razón son los que derivan de un país que, hoy por hoy, es considerado el más estable de Europa, el segundo mayor exportador del mundo, el único capaz de salvar el Euro y, paradójicamente, el mismo que perdió dos guerras mundiales y quedó devastado en casi todo aspecto e incluso vivió muchos años dividida. En Alemania se trabaja menos horas y los niños pasan menos tiempo en clases, pero se obtienen mejores resultados. La prudencia administrativa y recato fiscal han sido constante en una nación que se puede jactar de estable, su sistema educativo destaca sobre todo en la secundaria, donde ya muchos trabajan en calidad de pasantes, la promoción de la independencia de los hijos ya parte en niveles elementales, haciendo a estos jóvenes útiles a la sociedad. Durante años se han venido criando generaciones de disciplinados alemanes, que viven bajo las lógicas y principios del orden, mismo orden y organización que les permite hoy cosechar éxitos en diversos aspectos, incluidos los deportivos, tal cual podemos apreciar en la final de la Champions que el venidero 25 de mayo dejará, sí o sí, un campeón alemán. Si la vida en sociedad es así de cierta e interactúa tanto, es entonces inevitable conclusión, el hecho de que la dialéctica y el karma existen en todo lo que hacemos, sembramos indisciplina y cosechamos problemas, nos hundimos ante el menor problema y no aprovechamos las oportunidades, somos inestables y en esas condiciones estamos aún lejos de poder siquiera estabilizarnos, somos más políticos que técnicos y así sucesivamente podríamos dar cientos de ejemplos (por no decir problemas) que se expanden en todas las áreas (administración pública y privada, fútbol, disciplina fiscal, tráfico y vialidad, educación, higiene, corrupción, inseguridad, etc.). ¿Los responsables de esto? Pues la respuesta es simple, responsables de esto somos todos y en tanto no cambiemos nosotros, no esperemos un futuro mejor para nuestros hijos. (Publicado en Los Tiempos el sábado 4 de mayo de 2013)

martes, abril 23

La complejidad y otros demonios

Tras los resultados de las elecciones en Venezuela han surgido varios análisis, conclusiones y problemas, de hecho se trata ya de una sociedad polarizada, dividida entre aquellos cansados del Socialismo del Siglo XXI y aquellos que (incluido el voto póstumo pro chavista) aún apuestan por la corriente que hoy representa Nicolás Maduro, así también es fácil concluir que ésta ya no es la misma Venezuela que aún eligió a Chávez en el máximo cargo público poco tiempo atrás, se ve claramente la desconfianza de la parcialidad de Capriles respecto al órgano electoral, se respira en el aire las posturas radicales expresadas hoy por hoy en las redes sociales, incluso por mucho que finalmente se llegase a que el heredero chavista triunfe a pesar de las marcadas observaciones del aún frente opositor ya no le será simple gobernar, no teniendo la sartén por el mango, no teniendo apoyo masivo, no teniendo en cuenta que la mitad del país no quiere ese gobierno. En suma la situación venezolana, como manifiestan los medios de comunicación de aquel país, es un problema bastante complicado. Pero este nivel de conflictividad no es una exclusividad de Venezuela, y si bien hoy parece que la vemos de balcón, es una realidad muy común en Latinoamérica, y para no analizar casos vecinos, enfoquémonos en problemas que nos resultan propios, temáticas del país que a diario afectan nuestra vida, así podemos mencionar: la complejidad de las relaciones de poder, la poca institucionalidad, la falta de confianza ciudadana en las entidades públicas, la excesiva demagogia y el discurso populista, la inseguridad ciudadana, el descuido del medio ambiente, las necesidades en salud, la falta de carreteras y seguridad en estas, el incumplimiento a la ley, la falta de apoyo a la iniciativa privada para lograr creación de más empleo, la demacrada imagen de los políticos, la falta de moral en tantos actores importantes de la vida pública del país, las declaraciones públicas irresponsables, la falta de recurso bien orientados, la corrupción, la mala gestión de la administración pública, incluso los hábitos negativos de la población en su conjunto que se llevan y traen a los hogares replicando, en un eterno infinito, taras y trancas propias de nuestro pueblo. Todo ello, y más, hace que todos vivamos el año entero en un mar de enredos. Si reflexionamos en torno a ese tema, la solución es altamente difícil, no se solucionará rápido, y es integral, lo que equivale a decir que cada uno debe de aportar , incluyendo por supuesto a la población que va desde el Presidente del Estado Plurinacional, pasando por el policía, la vendedora de la tienda, el heladero, el empresario, el soldado, el militar, el docente, el estudiante, el profesional, hasta el último ciudadano de una lista en la que todos somos iguales pero asumimos distintas competencias y actividades, y en la que Bolivia es responsabilidad de todos.

lunes, abril 8

¿Qué podemos esperar de La Haya?

Si usted viaja a Chile, a lo que alguna vez fue el Litoral Boliviano, y pregunta a sus habitantes sobre su nacionalidad, todos responderán que son chilenos, muchos afirmarán que se sienten orgullosos de ello, su acento, bandera y origen no está – para ellos – en duda. Es tan cierto esto que en toda la extensión de los 120.000 kilómetros cuadrados de superficie y 40 kilómetros de costa perdidos hace 130 años, no existe hoy alguien que pueda afirmar que aquella superficie territorial tenga algo de Bolivia. Cuando nosotros viajamos nos emociona poder ver el mar, escuchar su sonido y presenciar sus maravillas, y es porque durante años, prácticamente desde que existimos, la consigna de “el mar es nuestro por derecho, recuperarlo es un deber”, ha labrado en nuestras mentes aquel anhelo profundo, casi traumático con el que varias generaciones han nacido y han fallecido. Concentraciones masivas llenas de fervor cívico han llenado nuestras mentes de la ambición de poder recuperar el mar. ¿Pero es esto posible realmente? En una época en el mundo era normal que los países determinen sus extensiones territoriales en base a conquistas, hoy en día es hasta ilegal. ¿Pero qué pasa con los tratados que se firman? Comúnmente se verá que la comunidad internacional no reevalúa los tratados que firman vencedores y vencidos, sin embargo aún existen reclamos centenarios en diversas partes del mundo respecto a temáticas similares (escoceses, catalanes, irlandeses, por mencionar algunos), y es que la legitimidad de un tratado puede no ser coincidente con la legalidad del mismo, ¿un acuerdo firmado bajo presión debiera respetarse? Ahora en el caso particular boliviano si se obtuviera un fallo favorable a la demanda nacional ¿será respetado? , tomemos en cuenta el revuelo de recientes decisiones como la de Nicaragua contra Colombia (situación aún controversial a pesar del fallo), o el caso de Honduras contra El Salvador (fallo emitido y ratificado y no cumplido). Consideremos que el caso boliviano es distinto por ser fruto de una guerra la pérdida territorial y no por la demarcación en sí, a lo que se suma ser una demanda eterna, pero es también justo aceptar que hoy día ningún ciudadano de aquellos territorios aceptará sencillamente saber que ya no es chileno y debe ser boliviano, más aún por las asimetrías que implica el desarrollo del Chile y las carencias nuestras. ¿Qué buscamos entonces?, ¿una resolución que nos permita negociar mejor?, ¿castigar comercialmente a Chile por años de enclaustramiento injusto?, ¿usar el tema políticamente para desviarnos de problemas que afectan la imagen del actual partido gobernante?, ¿entablar una dura batalla diplomática en un país donde la diplomacia no es algo fuerte ni institucional? Quizás todas las antes referidas sean meras posibilidades, incluso especulaciones, pero es evidente que nuestras demandas aún pareciesen carecer de certeza. Difícil labor la del ex presidente Rodríguez Veltzé, espero como boliviano, que le vaya muy bien, pero sugiero como abogado que se defina también de manera clara y precisa lo que pretendemos lograr con los pies en la tierra, la justicia en lo alto y las leyes en la mano.

martes, marzo 26

Oruro se impone al masismo

Pasada, o al menos calmada, la bronca despertada en Oruro por el pretendido cambio de nombre al aeropuerto de dicha ciudad, queda claro que el presidente del Estado Plurinacional se queda huérfano de su tierra natal, Oruro le da la espalda por un acto tan superfluo como el ego, la denominación del aeropuerto de dicha ciudad en homenaje al mandatario ha levantado la ira de las y los ciudadanos que han visto en semejante atropello un atentado a la identidad local y un irrespeto a la historia de la región. Los asambleístas orureños no han considerado que su acto de complacencia con el líder de su partido político derivaría en un reclamo generalizado que será facturado, seguramente, a momento de la elección siguiente. Oruro ha promovido un paro cívico que, en su momento, pareció poco importarle al gobierno masista, el Presidente afirmó que dejaba en manos de las autoridades regionales la solución, a su turno las gestiones de la Defensora del Pueblo en Oruro se vieron inertes en sus intenciones y parecían caer en saco roto junto a varias amenazas contra la integridad de la presidenta del Comité Cívico de Oruro. Tal fue la presión de las y los ciudadanos orureños, que el atentado histórico, tras prolongadas negociaciones, fue retirado y ello ha derivado en que la normalidad retorne a la capital del folklore boliviano, pero tal cual sucedió en otras ocasiones (enero negro en Cochabamba, la asamblea constituyente en Sucre, las elecciones recientes en Beni, el gasolinazo en todo el país y varios otros) este incidente pasará un alto costo político al gobierno del MAS, seguramente en las elecciones siguientes el pueblo aún recordará el Evocentrismo reinante y la incompetencia y falta de lectura social de las autoridades afines al MAS y ello significará, tanto para Evo como para el MAS, una derrota sonora que bien podría costarle su tan pretendida reelección. Todo apunta a ratificar que para el MAS de nada sirven los héroes que no comulguen con su forma de pensar, la descolonización es – a decir de las autoridades masistas – un proceso radical que provoca el cambio de nombre de plazas, calles y ahora aeropuertos, es en pocas palabras reescribir la historia sin todo lo que, a juicio oficialista, sea ajeno a su visión. Olvida el gobierno que la historia ya está escrita y no se puede borrar, que Oruro y Bolivia entera ya saben de sus héroes, y si el Presidente quiere un lugar en esta historia lo que debe hacer es trabajar con respeto, dedicación, capacidad y honestidad, el tiempo será el que juzgue si a futuro merece que su nombre rotule a uno o varios aeropuertos. (Publicado en Los Tiempos el sábado 23 de marzo de 2013)

lunes, marzo 11

¿Murió un gran dictador o murió un gran demócrata?

Más allá de los titulares masivos y cargados de información sobre la muerte de Hugo Chávez, más lejos aún de la viudez en la que aparenta haber quedado la Presidenta de la Cámara de Senadores, o la orfandad política que pareciese emerger para el Presidente Morales, o los múltiples actos de decenas de militantes del MAS con ataúdes alquilados y hojas de coca sobre aguayos multicolor, me viene a la mente la certeza de que indudablemente Chávez, para afectos o contrarios, fue un personaje destacado, un líder bueno o uno malo, eso ya la historia lo decidirá. No debemos olvidar que Hugo Chávez evidentemente fue un personaje controversial, destacando en su obra: el apoyo a múltiples proyectos sociales en favor de sectores poco favorecidos (el acceso en salud sin costo alguno o con tratamientos en Cuba, instalacion de centros de salud en los barrios más pobres a través del proyecto Programa Barrio Adentro, asimismo la entrega de alimentos a los más pobres), fue inclusivo a la hora de hacer política (llàmese populista o no, Chávez supo incluir a aquellos olvidados y obtuvo réditos difíciles de negar), fue enemigo del aparato productivo privado de Venezuela hecho que derivó en múltiples conflictos (escasez, expropiaciones a diestra y siniestra, industria de bajo rendimiento), fue asimismo duro a la hora de enfrentarse a aquellos que discrepaban con sus opiniones o políticas (cierre de medios de comunicación, censura, falta de libertad de prensa), no pudo frenar flagelos comunes a toda sociedad latinoamericana, bolivariana o no (inseguridad, falta de recursos en los hospitales públicos, corrupción, ineficacia pública), no destacó como un estadista (ya que manejó mucho de su gobierno de una manera espontánea decisiones improvisadas en su programa Aló Presidente, devaluaciones monetarias, inflación, incrementos a los salarios del sector público, gasto público insostenible, infraestructura deplorable, déficit público que – según Morgan Stanley – debe rondar hoy por hoy un 12%). Para muchos la discusión estará centrada en la efectividad de sus políticas sociales, asistencialistas y no derivadas de la creación de empleo, quizá en su niveles de agilidad a la hora de responder demandas de ciertos sectores sociales o sus altercados derivados de su casi nula diplomacia a la hora de hablar, en su legado social y poca estabilidad económica y estructural, pero más allá de ello su presencia en la historia de Venezuela está garantizada. Queda a los nuevos líderes, rescatar lo bueno que pudo tener Chávez y corregir lo que no pudo o no quiso hacer. Dictador o demócrata, que descanse en paz en su tumba. (Publicado en Los Tiempos el sábado 9 de marzo de 2013)

lunes, febrero 25

El fútbol, la muerte, la educación y nosotros

El reciente incidente que cobro la vida de un joven hincha de San José en Oruro (partido contra el Corinthians de Brasil) muestra un problema que se veía venir, fue en el Jesús Bermúdez, pero bien pudo ser en el Félix Capriles o en otro escenario deportivo, en todo el país los petardos - si bien no son tan fuertes como el usado en Oruro y expuesto por las autoridades - son cosa cotidiana en los encuentros deportivos, no solo para alentar al equipo cuando ingresa o se anota un gol, sino también para atormentar al arquero que este cerca a la curva cuya barra sea contraria a su equipo o cuando existe un lateral o un tiro de esquina. Los petardos u otros objetos contundentes son cosa de cada encuentro. ¿Pero cuál la raíz de este tipo de situaciones? Esta ocasión apuntamos a los hinchas brasileros cuya responsabilidad es por supuesto insalvable, pero no olvidemos que los hinchas nacionales también hacen lo mismo, sabemos que los controles son deficientes, pero la real solución, raíz de todo, está en el nivel de conciencia, llámese educación que debiera tener la población, no solo como hinchas, sino como ciudadanas y ciudadanos bolivianos. Lamentablemente, la carencia de educación en el país se ve en todo, esta semana fue notorio en un evento deportivo, pero lo es siempre en diversos aspectos, para muestra basta referir el fracaso de los contenedores de basura, ¿fueron realmente mala idea? Por supuesto que no, eran - en su momento - orgullo de la ciudadanía que se libraba de correr tras el coche basurero como ahora hemos vuelto a hacerlo, sufriendo la incomodidad del caso, ¿pero quién es el culpable? para empezar el ciudadano común que muchas veces prefería dejar su basura a un lado del contenedor en vez de hacerlo dentro, aquellos que - movidos por la necesidad, pero no justificados por ella - sacaban la basura y dejaban a los contenedores prácticamente inundados en sus propios desechos, las autoridades por la falta de mantenimiento e inversión en la renovación de contenedores y camiones de recojo. Otro claro ejemplo es la ausente cultura higiénica en que estamos acostumbrados a vivir, la falta de educación en este tema, partiendo por el aseo diario, en el micro, en la fila y en los lugares públicos, hace que este sea un tema que refleja un problema que también es de raíz. En un aspecto que destaca en lo que a educación refiere se encuentra el tráfico, bocinas, falta de cortesía y descuido, la falta de uso del cinturón, es solo una base de las tragedias que llegan a suceder por errores nuestros. Para rematar la administración, en diversos escenarios no es buena, fila para todo y para nada, mal trato y falta de nociones básicas de relaciones humanas, son norma en diferentes instituciones. Por ello y mas, desde el fútbol hasta el diario vivir, quien falla en el país es el ciudadano, para mejorar debemos cambiar primero nosotros mismos.

lunes, enero 28

Cantidad vs calidad

Conocemos ahora que Bolivia tiene más de diez millones de habitantes, que la población nacional se centra – notoriamente – en el eje Cochabamba, La Paz y Santa Cruz, que la tendencia de incremento se centra principalmente en regiones como Cochabamba y Santa Cruz, disminuyendo en otras regiones, principalmente en las regiones altiplánicas. Por su lado las entidades regionales (como el Comité Cívico Pro Santa Cruz) y las autoridades (tal el caso del Gobernador de La Paz), han mostrado preocupación y extrañeza por los datos numéricos arrojados por el censo, por un lado reclamando más habitantes y por otro alarmados por un crecimiento pobre, en Cochabamba ya han surgido también comentarios en sentido de la extrañeza que este departamento no hubiese – mínimamente – superado los dos millones de habitantes (a pesar del notorio crecimiento demográfico). Más allá de esta información y sin dejar de lado la importancia política, social y económica que estos números significan para el futuro de nuestras distintas regiones, es preciso identificar un aspecto fundamental que debe considerarse: la calidad de vida de las y los habitantes de cada lugar, situación que bien puede reflejarse en la pobreza de unos y la bonanza de otros, no será lo mismo referirse a la tendencia de despunte económico de Cochabamba o Santa Cruz que a las carencias de pueblos alejados de rutas principales y cuya población es expulsada por la falta de atención y recursos. Estos problemas traen consigo necesidades insatisfechas que van desde la poca inversión empresarial, la carencia de hospitales de tercer nivel, puntos de transporte, atención básica de distinta índole, promoción del turismo y conflictos políticos tan poco agradables que ponen en evidencia la miseria en diversos ámbitos. Incluso en aquellas regiones consideradas pujantes, existen problemas tan básicos como la falta de información en manejo de basura (caso de Cochabamba) o la inseguridad ciudadana (Santa Cruz). De pronto y ante los resultados recientes, sería prudente también considerar no solo el tener o pretender más población, sino atender a la misma de la mejor forma posible. En materia de desarrollo humanos nos falta aún mucho, desde Pando hasta Tarija es un tema que debe de ser trabajado y, en esto, vamos atrasados. Resta más allá, poder satisfacer las necesidades básicas de un pueblo carente de – incluso – educación, para ello y todo lo que signifique progreso, la información del censo es fundamental, esperemos que se traduzcan en cambios reales, obras útiles y una Bolivia mejor, que es lo que en suma anhelamos todos. (Publicado en Los Tiempos el sábado 26 de enero de 2012)

lunes, enero 14

Librepensantes

En días pasados, el Vicepresidente del Estado afirmó que en el Movimiento al Socialismo (MAS) no existe espacio para los “librepensantes”, acotando que el partido de gobierno sostiene un “centralismo democrático”, fruto de lo cual se deriva en la toma de postura o posición a nivel orgánico. Resume el vicepresidente su postura manifestando: “Quien quiere ser librepensador tiene un café para debatir, quien quiere militancia comprometida con los movimientos sociales y con la historia del pueblo tiene reglas que cumplir: centralismo democrático y consenso interno, posición única”. Tales aseveraciones traen a la mente la novela política de ficción distópica “1984”, escrita por el inglés George Orwell y publicada en 1949, historia que trata sobre el omnipresente Gran Hermano, cuyo brazo operativo era denominado la Policía del Pensamiento, entidad que se ocupaba de reprimir y detener a los ciudadanos que piensan por sí mismos, llegando incluso a definirse a esto como un crimen (crimental, según la obra referida), siendo esto - por supuesto - el máximo delito para el partido gobernante (Ingsoc, según relata la obra literaria). Esta novela, clásica dentro su estilo y género, muestra una sociedad dominada por la figura del Gran Hermano, cuyo posición y postura, reflejada en los criterios que determine el partido, es la única posible, no existiendo tolerancia para los libre pensadores y más al contrario eliminando cualquier criterio en contrario que pueda amenazar la estructura de poder imperante. En diversos lugares del mundo, incluida Bolivia, se vive en un sistema de gobierno conocido como la democracia, en el que el poder existente en el Estado recae en el pueblo en su conjunto, que organizado y delimitado normativamente tiene representantes que administran la gestión pública y donde el pluralismo es plenamente permitido, siendo por ende un requisito el pensamiento libre de los integrantes de la sociedad. En conclusión, en la democracia, sí existe espacio para los librepensantes. Es evidente que el partido de turno maneja una línea política definida, aspecto que en numerosas ocasiones ha derivado en críticas lanzadas desde diversos sectores en sentido de que sus bases, carentes de formación académica en muchos casos, no representan un grupo humano crítico, por ende resultan fácilmente manejables. Sin embargo, la democracia encuentra su fortaleza en la libre postura ideológica de sus ciudadanos, aspecto que todo ente político debiera promover, incluido el MAS. Es aceptable que una postura orgánica sea definida dentro el consenso de sus autoridades y sus bases, pero si alguien no está de acuerdo en dicha definición, está en todo su derecho de expresar su desacuerdo por las razones que a él o ella le competan, no procediendo coacción ni amenaza alguna. Es necesario que las autoridades, en todos sus niveles, puedan promover el libre pensamiento social, el razonamiento crítico y – por supuesto – la libertad de expresión. El futuro de la democracia tal cual la conocemos depende de ello.