Expectación Peregrino y el discurso del presidente


Aquel 6 de agosto Expectación Peregrino se despertó tarde, como aquello era contrario a todos sus hábitos y costumbres, se sobresaltó. No era usual en su vida abrir los ojos más cerca a la hora del almuerzo que a las lógicas del desayuno, sin embargo y tras un análisis sencillo y silvestre, la servidora pública atinó a culpar de su negligencia a la mala noche que pasó por pensar mucho en la escasez del dólar.  

Como todo aniversario patrio, ella tenía que desfilar en honor al país de sus amores. Fue una jornada extraña, no sólo por su tardío despertar, sino porque esa falta derivó en un atraso impensable que le demoró cinco minutos más allá de la hora convocada y por ello no alcanzó a desfilar.  

Sucedió que en el año del dengue, el desfile patrio empezó a tiempo como nunca solía suceder. Quizás porque esta vez las autoridades de turno pensaron en el bienestar de la población en lugar del apetito de agasajo, pero lo cierto es que en esta sui generis ocasión, no hubo que esperar bajo el sol hasta que los endiosados funcionarios electos se animen a acudir al desfile. 

Pero lo que realmente le llamó la atención en ese día fue el discurso del presidente. Ella, como egresada de derecho, conocía bien que para las soluciones que requería el país no se necesitaba referéndum alguno, y que lo que buscaba el mandatario era eludir las responsabilidades inherentes a su cargo.

Expectación Peregrino sabía que para el reparto de los escaños solamente hacía falta cumplir la ley, que el tema de la reelección era un asunto ya zanjado a nivel internacional y a nivel nacional, y respecto a la subvención a la gasolina era obvio que lo que se precisaba era una decisión ejecutiva y no una consulta popular. 

Ella era una servidora pública desde hace años, pero eso no le impedía darse cuenta que el mandatario había decidido incurrir en la omisión cobarde de pretender pasar al pueblo lo que era responsabilidad del gobierno.  

Agotada y con la seguridad de que el presidente había decidido salirse por la tangente, se fue a dormir para soñar nuevamente con la falta de dólares, el poco trabajo y la crisis de la gasolina. 


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Imagen tomada de: https://www.elconfidencial.com/

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