Rosana Clavel y la propaganda (microcuento)


Aquella tarde, Rosana Clavel se tumbó al sol con el fin de probar si es que algún ave rapaz bajaría a comérsela. Se creía muerta, no porque sus funciones biológicas hubiesen cesado, pero sí porque se entero que el gobierno iba a destinar millones de pesos a la campaña del presidente para buscar su reelección. 

- ¡Si serán sinvergüenzas! -afirmó. 

Ella estaba consciente que la popularidad del presidente estaba por los suelos, y estaba más que segura que ello no cambiaria ni aún enterrando al pueblo bajo una avalancha de propaganda. 

- Ojala me muriera -dijo-, es mejor estar muerta a ver que tiren mis impuestos en pavadas.

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